Madao-san
Karonte está escribiendo...
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Grondall escuchaba al Thane con atención mientras este leía desde un gran libro en su regazo. Cada palabra, cada pequeño sonido que rebotaba contra el duro granito negro tallado de las paredes de Kazad Gromdal se grabó en la mente del enano.
Noli estaba hablando sobre las Ehontar, aquellas canciones que en bocas de los enanos hacían temblar al enemigo mas aguerrido.
Aquellas tonadas cantadas por los Alaghor para enervar la sangre guerrera que corre por cada fiel seguidor de la Roca de Batalla.
Tras unas pocas palabras mas Noli cerró el libro y se dirigió a Grondall:
-Quierro que encuentrres estos cansiones de guerra olvidadas parra el clan y el glorria de Clangeddin. Fueron las palabras del Thane.
Orgulloso por haber sido elegido para ello, Grondall asintió y, tras echar un ultimo vistazo a una lista confeccionada por Noli de dónde podría haber alguna información, se despidió del Thane y se dirigió a los barracones a preparar su viaje.
Mientras llenaba de provisiones la mochila, le vinieron algunos recuerdos de Adbar, de cuando todavía un muchacho y los barbaslargas le parecían "aquellos tipos viejos que venían a fastidiar la hora de los juegos de lucha".
Alguna vez mencionaron a los Alaghor y su fascinante código de honor:
Honra al señor de las hachas en la palabra, en hechos y en batallas.
Nunca cedas en frente de la adversidad y jamás te rindas.
Mata a los malvados gigantes cuando surja la posibilidad y da caza a los gigantes de las colinas.
Domina el entrenamiento y la sabiduria de guerra.
Aprende y enseña los metodos de fabricacion de armas y armaduras.
Reune recursos en tiempos de paz y preparate para la siguiente guerra.
Haz mas fuertes que nunca a los enanos en el campo de batalla.
Recordaba muy bien aquellas charlas, a pesar de parecerle aburridas. Quizá gracias a ellas, años mas tarde formaría parte de los puños de Clangeddin.
Pensando en su pasado Grondall esbozó una nostálgica sonrisa antes de partir hacia la capital. Era hora de que aquellas Ehontar perdidas en el tiempo sonaran en favor de la gloria del Clan.
Tomó sus fieles hachas gemelas y puso rumbo hacia Athkatla.
Noli estaba hablando sobre las Ehontar, aquellas canciones que en bocas de los enanos hacían temblar al enemigo mas aguerrido.
Aquellas tonadas cantadas por los Alaghor para enervar la sangre guerrera que corre por cada fiel seguidor de la Roca de Batalla.
Tras unas pocas palabras mas Noli cerró el libro y se dirigió a Grondall:
-Quierro que encuentrres estos cansiones de guerra olvidadas parra el clan y el glorria de Clangeddin. Fueron las palabras del Thane.
Orgulloso por haber sido elegido para ello, Grondall asintió y, tras echar un ultimo vistazo a una lista confeccionada por Noli de dónde podría haber alguna información, se despidió del Thane y se dirigió a los barracones a preparar su viaje.
Mientras llenaba de provisiones la mochila, le vinieron algunos recuerdos de Adbar, de cuando todavía un muchacho y los barbaslargas le parecían "aquellos tipos viejos que venían a fastidiar la hora de los juegos de lucha".
Alguna vez mencionaron a los Alaghor y su fascinante código de honor:
Honra al señor de las hachas en la palabra, en hechos y en batallas.
Nunca cedas en frente de la adversidad y jamás te rindas.
Mata a los malvados gigantes cuando surja la posibilidad y da caza a los gigantes de las colinas.
Domina el entrenamiento y la sabiduria de guerra.
Aprende y enseña los metodos de fabricacion de armas y armaduras.
Reune recursos en tiempos de paz y preparate para la siguiente guerra.
Haz mas fuertes que nunca a los enanos en el campo de batalla.
Recordaba muy bien aquellas charlas, a pesar de parecerle aburridas. Quizá gracias a ellas, años mas tarde formaría parte de los puños de Clangeddin.
Pensando en su pasado Grondall esbozó una nostálgica sonrisa antes de partir hacia la capital. Era hora de que aquellas Ehontar perdidas en el tiempo sonaran en favor de la gloria del Clan.
Tomó sus fieles hachas gemelas y puso rumbo hacia Athkatla.