Los tres segadores Likazu, Arastor y Arold se reunieron conmigo en las afueras de Caravassar. Y asi comenzó nuestra misión para averiguar el origen del ejército de insepultos. No encontramos nada fuera del Weldath, como si estuvieran encerrados por los árboles. Caminamos por el bosque durante largas horas, perdidos, pues el bosque era cambiante y los mapas no servian de nada, luchando contra insepultos y contra el propio bosque y su mal. Cuando todo estaba perdido, un explorador elfo y su pantera vino en nuestra ayuda durante una feroz batalla.
Nos avisó, como temiamos, que el origen del mal y los insepultos viene de la Vigía de Sólonor, pues todo se centra allí y ningún orco o gigante se acerca. Y también nos dió información sobre un lugar donde los orcos, gigantes y ilicidos que huyeron de la batalla se habian refugiado, llevando consigo muchos, muchos elfos de Suldanessallar.
Teniamos que elegir entre la misión (Llegar a Vigía de Sólonor) o la vida de nuestros hermanos elfos, así que no dudamos. La vida antes que la muerte.
El explorador nos guió hasta una cueva donde encontramos unas minas, allí los orcos fustigaban y castigaban a los elfos, obligandolos a trabajar día y noche. Cazamos a cada uno de esos orcos y gigantes, expertos luchadores y con inteligencia gracias a la magia Ilicida. Aunque lo que averiguamos en el interior de las minas fue.... algo que ninguno esperabamos.
Había un camino hacia la Infraoscuridad, y allí una antigua ciudad Ilicida destruida. Los Ilicidos estaban usando a los elfos para reconstruir su ciudad y resucitar lo que llamaban "Su Dios". Un gran cerebro de inmenso poder. Pudimos vencer al maestre Ilicido y sus secuaces, y liberar a todos los elfos sanos y salvos, pero no pudimos detener el despertar del gran cerebro.
Aun así, la cueva se caía y todo se desmoronó a nuestras espaldas, por lo que dudo que siga vivo ese gran cerebro.
Lo más extraño es que esos Ilicidos habian conseguido abrir un portal hasta un claro cerca de Suldanessallar, puerta que usamos para escapar junto a los elfos liberados.
Mención de honor a la valentía del Azote. Arastor, Likazu y Arold. Lo que ellos tres hicieron fue más de lo que un ejército hubiera conseguido. Lucharon en cada momento por los elfos y miembros del Pueblo sin importarles sus propias vidas, y sus heridas son graves, como las mías.
Sével Aseir Durothil, El´Tael a las ordenes de la Coronal de Suldanessallar.