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La Gaceta del Mercader

zumoenvenenado

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*Algunos comerciantes que frecuentan con asiduidad el puerto de Athkatla han podido ver (si se pueden permitir darse un descanso) varios ejemplares de reciente escritura de un panfleto que se hace llamar ''La Gaceta del Mercader''. A pesar de su limitada publicación, lo escrito sobre el papel viaja de boca en boca, especialmente entre aquellos que miran con cierta envidia y recelo al resto de compañeros de gremio.*

La Gaceta del Mercader nº 1

Supuesto que en las más populosas ciudades de Amn, Calimshan y Tethyr, se escriben cada dekhana otras con título de gacetas, en las que se da noticia de las cosas más notables, así políticas como militares, que han sucedido en la mayor parte del orbe, será razón que se introduzca este género de publicaciones, ya que no cada dekhana, por lo menos cada mes, para que los curiosos tengan aviso de dichos sucesos y no carezcan los comerciantes de las noticias que abundan en las naciones extranjeras.

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Victoria de Amn en Kalathtyr

kalathyr.pngTras una larga campaña, las fuerzas de Amn resultan victoriosas en Kalathtyr. Soldados y mercenarios logran repeler el avance de las tropas de Murann, obligadas a retroceder. Los comerciantes de Athkatla han recibido la noticia con cierto pesar; muchos deben ahora hacer frente al drástico desplome en la demanda de armas, armaduras y otros suministros. Los aldeanos esperan poder volver a salir a faenar con tranquilidad en las próximas dekhanas.







La influencia de Sulion Suravar en Purskul fortalece a la Casa Gáldrim

sulion.pngEl tiempo de cosecha se ha adelantado en Purskul para aquellos con buenas relaciones con la Casa Gáldrim. El recién elegido alcalde de Purskul, el mestizo Sulion Suravar, ha aprovechado su encanto y su influencia para reunir y convencer a un cuantioso grupo de generosos aventureros que ayudarán a hacer los caminos más seguros, aventureros que no recibirán salario alguno. Se espera que la Casa Gáldrim resulte de las más favorecidas al poder ahorrarse la contratación de mercenarios para la escolta de sus numerosas caravanas.





Offtopic :
Las imágenes son sólo para darle una mejor estética al post, el panfleto no cuenta con ninguna ilustración. Rogamos que se interprete correctamente la distribución limitada de la Gaceta.
 
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La Gaceta del Mercader nº 2

Los campesinos de Purskul encaran un año trágico tras la desolación del campo

49a13c7c555a2467001ee1847b8b7fa4.jpgCentenares de campesinos han tenido que enfrentarse a la dura realidad al ver que, a pesar del carisma de su alcalde Sulion Suravar, nada ha podido impedir que sus cultivos se marchiten inexplicablemente de la noche a la mañana. Campos y viñedos han amanecido mustios, con un vaporoso manto de putrefacción que evoca a la mismísima Madre de Todas las Plagas. El alcalde, que ha solicitado el auxilio de entendidos en botánica y alquimia, se ha mostrado incapaz de ofrecer una respuesta ante la pérdida que han de afrontar los labradores.





La putrefacción rodea Kalathtyr

Una nueva peste afecta a Kalathtyr y sus alrededores.715b907d62e3338c0c73e188f7240c0d.png Decenas de cadáveres, en su mayoría de animales, han aparecido en torno a los humedales en un avanzado estado de descomposición, rodeados completamente de putrefacción. Se piensa que la reciente podredumbre pueda tener relación con la nigromancia empleada en cualesquiera de las recientes batallas en la región.






Auge del esclavismo en Caravasar

630ab8df0c292a1111fad75f4755c8b1.pngDecenas de esclavistas acuden a Caravasar para vender su mercancía ante la reciente demanda de sanos y fuertes esclavos por parte de lanistas en la ciudad. El creciente interés en la ciudad por las luchas en la arena ha hecho que numerosos ludus adquieran nuevos hombres para ser entrenados como fieros guerreros. La Compañía de Mercaderes Aventureros de Athkatla ha sido una de las privilegiadas al lograr un acuerdo casi exclusivo para la venta de esclavos a ludus asentados en la región de Amn, así la Compañía compartirá mercado únicamente con representantes del enclave thayano. Tanto ciudadanos como viajeros podrán disfrutar en las próximas dekhanas de apasionantes combates de gladiadores contra bestias y otros gladiadores, feroces enfrentamientos que otorgarán la libertad a quienes logren alzarse como campeones.

 
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La Gaceta del Mercader nº 3

Olor a azufre en la Espiral de las Almas

juliethayquetehanpillado.jpgAtrás han quedado los días donde los tratos con diablos se hacían en secreto y con pudor dado su estigma, fe de ello cómo el rumor del pacto entre la sacerdotisa de Kelemvor Julieth y un diablo extendiose cual Muro de fuego la pasada dekhana entre comerciantes y aventureros. La recién nombrada sacerdotisa habríase negado a romper el mentado pacto, jura un reputado diabolista testigo de lo acontecido. Lo sucedido ha sacudido los cimientos de la Espiral de las Almas, cuyos acongojados fieles se preguntan si su clériga realmente está en comunión con Kelemvor.





Expedición de la Compañía de Mercaderes Aventureros de Athkatla a Maztica

angola.jpgLa Compañía de Mercaderes Aventureros de Athkatla partirá pronto en una audaz expedición con destino a Maztica, financiada por sus propios inversores. El navío, partirá desde el puerto de Athkatla y arribará a Helmsport, donde se espera establezcan relación con el gobierno local.

La expedición de la Compañía acogerá también a sacerdotes de Bane en su misión religiosa en Nueva Amn.








Sequía en Amn, ¿causa de conjuros o desequilibrio natural?

nosfumigan.jpgEn el último año, Amn experimenta un sequía sin precedentes. Muchos achacan a la magia esta última anomalía, mentando el uso del conjuro Controlar el clima por parte de magos ambiciosos y druidas deshonestos.

Algunos eruditos argumentan que el desequilibrio mágico es la causa principal de estas perturbaciones, y señalan que el uso desenfrenado de la magia para obtener cosechas abundantes, dominio sobre los enemigos o simplemente por ostentación, ha roto el delicado equilibrio de los elementos naturales. Otros sabios prefieren sostener que el cambio climático es un fenómeno natural, independiente de la magia, y argumentan que los ciclos climáticos de Faerûn han permanecido inalterables aún tras cada catástrofe.



Se acabó el respeto en la arena

Los últimos combates en la arena de Caravasar hancerorespeto.png llegado a su fin, dejando un sabor agridulce entre el público. La victoria del pequeño trasgo procedente de Murann ha causado cierto revuelo en el palco y las casas de apuestas.

El goblin, tan astuto como fastidioso, logró alzarse con la victoria derrocando a sus oponentes a distancia, evitando entrar en un combate cuerpo a cuerpo directo. Los más fanáticos lo llaman ya un maestro del lance que ha redefinido las reglas del combate en el coliseo. Sin embargo, otros espectadores no han podido evitar sentir cierta decepción. La falta de una refriega más visceral y sangrienta ha dejado a algunos con ganas de más.

Para el Mataputas, su muerte frente al Respetador fue calificada por muchos como fraticidio por su especial sentimentalismo. El querido por muchos semiorco deja un vacío en el corazón de aquellos que creían en su oportunidad de demostrar su inocencia, de llegar a ser campeón. Aquellos que disfrutan con regularidad de la arena harán de tripas corazón y aguardarán con impaciencia la llegada de nuevos carismáticos gladiadores en las próximas dekhanas.
 
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La Gaceta del Mercader nº 4

Crisis en la Orden de la Balanza, el diabólico ataque a la Espiral de las Almas pone en jaque a Julieth

eldiablodejulieth.jpgEn una noche que muchos preferirían olvidar, la ciudad de Crimmor estremeciose con la irrupción de un colosal diablo. Según distintos testimonios, el diablo emergió de las profundidades del Averno con una fuerza y furia inusitadas, destruyendo sin piedad los muros sagrados de la Espiral de las Almas y sembrando el pánico entre los devotos que se encontraban en el lugar en busca de consuelo y protección espiritual. A pesar de la oportuna intervención de unos aventureros en el lugar de los hechos, no pudieron evitar que el coloso infernal se cobrase la vida de decenas de víctimas inocentes.

Lo que hace este ataque aún más inquietante es la conexión que los más avispados están haciendo entre lo sucedido y los recientes rumores que envuelven a Julieth, sacerdotisa del templo. Por los muros del templo recorren los relatos de aventureros que atestiguan que, dekhanas atrás, Julieth en su codicia por lo material había sellado un pacto con un diablo. Aunque los detalles de dicho pacto permanecen en secreto, la sombra de la duda y la sospecha se cierne con más peso ahora sobre sus acciones.

Algunos ciudadanos cuestionan si este ataque no será una consecuencia directa de las alianzas peligrosas de Julieth. "Siempre hemos confiado en nuestros sacerdotes para guiarnos y protegernos, pero ahora me pregunto si su búsqueda de poder nos ha condenado a todos." comentó un devoto en el lugar. Lo acontecido vuelve a manchar la reputación de la Orden de la Balanza, la cual recientemente ha sido puesta en duda por sus problemas diplomáticos con otras órdenes y la condena de uno de sus caballeros, un violento gitzherai.

La Espiral de las Almas, antaño un faro de esperanza y consuelo para los fieles de Kelemvor, ahora yace en ruinas, su aura sagrada mancillada por el toque de un diablo. Las autoridades de Crimmor han iniciado una investigación, y la presión para que Julieth rinda cuentas por sus acciones se hace más intensa.


Las sombras se ciernen sobre Amn

noojadziaquehiciste.jpgEn los intrincados callejones de la afamada ciudad de Athkatla circulan voces que han dado vida a la más sorprendente de las historias, donde la protagonista no es otra que la muy conocida, aunque por muchos temida, Jadzia Lartos. Su nombre, que antaño resonaba en las aulas y bibliotecas como el de una brillante arcana, hoy no es sino sinónimo de intriga y sospecha.

No siempre fue la excelsa maga que conocemos. Jadzia apenas era conocida en Amn como una ladronzuela, carente de honor y con más maña que fortuna. Su primera conexión en nuestras tierras fue el humilde mercenario Daraen Cox, un hombre de escasa reputación, pero de buen corazón, con quien compartió lecho y techo. Mas, como ocurre con todo en la vida de esta mujer, esta relación acabó en extrañas circunstancias. Pocos saben que tras su abrupta separación, el pobre Daraen desapareció sin dejar rastro, dejando tras de sí apenas un susurro.

La pérfida Lartos, no satisfecha con su primer trofeo, posó sus ojos en Aryan, quien en aquellos días no era más que un pobre caballero con demasiadas ambiciones. El muchacho, cautivado por la hembra, cayó rendido a sus pies. Poco después, su nombre sería inscrito en los anales de la infamia como uno de los villanos más buscados por la justicia de Amn. Al igual que Daraen, Aryan también desapareció, huyendo de la ley. Los que le enfrentaron afirman que por hado hubo de enfrentar una profunda traición, urdida por las manos que él mismo había sostenido.

Tras estas fugaces relaciones, la choriza decidió apartar su mente de los afectos terrenales y volcarse en los estudios arcanos. Logró así en poco tiempo ocupar un buen cargo académico, convirtiéndose en profesora de renombre en la Universidad Myrdon Salasker. Bajo su tutela se cobijaron las mentes más brillantes de la región, todas ellas aparentemente incólumes a pesar de verse tan cerca de los mismos peligros que antaño devoraron a sus amores. Sin embargo, el destino, o quizás el propio designio de Jadzia, deparaba otro rumbo oscuro.

Alega la arcana que sufrió un accidente, uno de tal magnitud que le arrebató su humanidad, transformándola en una sombra, una criatura temida y aborrecida en todas las ciudades de Amn. Lo que podría parecer un infortunio, sin embargo, se torna más sospechoso cuando se descubre que la ahora sombra ha encontrado consuelo en los brazos de otro ser de su misma naturaleza. Dos sombras que se unen en un abrazo que para muchos es augurio de calamidades por venir.

Lo que no se puede pasar por alto es el extraño patrón que sigue la vida de esta bribona. Sus amantes han acabado muertos o desaparecidos, y lo que es aún más perturbador: todos han estado irremediablemente vinculados al mal. ¿Es esto una mera coincidencia? ¿O acaso es esta fémina la arquitecta de sus desgracias, manipulando a aquellos a su alrededor para cumplir con oscuros propósitos que aún nos han de ser revelados?

Ahora, bajo la forma de una sombra, vaga bordeando nuestras murallas, alegando arrepentimiento y buscando rescatar las buenas relaciones que una vez tuvo con las élites arcanas y políticas de Amn. Sin embargo, aquellos que conocen su historia no pueden evitar preguntarse si se trata de sincera compunción o si es simplemente otra artimaña para engañar a los incautos y acceder de nuevo a los círculos de poder.

Es bien sabido que las sombras son vilipendiadas en nuestras ciudades por su naturaleza insidiosa. Y aún así, Jadzia no sólo pretende recuperar lo perdido, sino que lo hace al lado de otro ser que comparte su oscura condición. ¿Qué intenciones podrían esconder dos criaturas de tal índole al pretender penetrar en nuestras ciudades e invadir nuestros hogares? ¿Acaso no es esto un presagio de nuevas y mayores calamidades?

Las mentes más perspicaces de nuestra sociedad advierten que, de permitirse su ascenso por los estamentos, Athkatla podría estar abriendo las puertas al caos.
 
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La Gaceta del Mercader nº 5

Noche sangrienta en la Corona de Cobre

puñaladasentreamigos.jpgEn la pasada noche, bajo la fatídica haz de la luna, tuvo lugar un suceso que ha mareado hasta a los más fuertes de estómago. No lejos de la insigne Corona de Cobre, donde se encontraba congregada una muchedumbre para escuchar un sermón al aire libre, desatose un horrendo derramamiento de sangre.

Aprovechándose de la multitud congregada, ciertos individuos esperaban camuflados con tanta sagacidad que ni los propios Ladrones de las Sombras, que ejercían custodia en el lugar, lograron advertir la amenaza. Como lobos entre el rebaño, aguardaron estos criminales el momento de ejecutar su vil designio. Armados con afiladas dagas y sin vacilar, asestaron profundas y certeras puñaladas a cuantos les rodeaban, regando el suelo con la sangre de sus víctimas.

El suceso ocurrió con tanta presteza y furor que la multitud, presa de la confusión, no atisbó a defenderse ni a escapar de las letales acometidas. Los asesinos hundieron sus puñales en carnes inocentes, causando la muerte de varios pares de indigentes. Testigos afirman que la sangre fluía con tal ímpetu, que bien lo acontecido se asemejaba a un sacrificio consagrado a alguna deidad olvidada.

El orden fue pronto quebrantado, y ni siquiera las figuras de los Ladrones de las Sombras, quienes en otro tiempo han mostrado una capacidad notable para mantener el control, pudieron contener el caos que enseguida se apoderó del lugar. Aunque al principio de la velada se mostraban con aires de grandeza, jactándose de su influencia sobre el gentío, quedaron impotentes ante el horror que se desató bajo sus propias narices.

Lo más atroz de este relato es el desenlace final de los mismos perpetradores de tan cruel masacre. Pues, habiendo cumplido su terrible cometido, y como si siguieran un oscuro mandato que escapase a la razón, volvieron sus dagas contra ellos mismos, rajando sus gargantas, un acto ritual según afirman presuntos cultistas.

Sabios y religiosos de Athkatla se encuentran ahora envueltos en un sinfín de cavilaciones, preguntándose qué fuerza o poder haya podido instigar a tales hombres a cometer tamaña atrocidad.

Las calles permanecen desde entonces prácticamente desiertas. Las gentes que moran en ese distrito no osan transitar por la noche sin compañía, y el aire mismo parece cargado de un presagio funesto. No se puede sino temer que este sea el inicio de una serie de hechos que pongan en vilo la paz y la seguridad de nuestra ciudad.


En la calamidad yace el lucro: Refugiados, guía para el comerciante sensato

refugiados.jpg¡Ilustres mercaderes, artesanos y, por supuesto, bienaventurados especuladores de esta vasta región! Sabed que en estos tiempos de tribulación, cuando las gentes huyen en desbandada de Puerta de Baldur de aquellos horrores que desconocemos, se nos presenta una ocasión como pocas: ¡convertir la desdicha ajena en oro propio! Porque, seamos francos: esos millares de almas que llegan a nuestras tierras, buscando abrigo y sustento, ¿no son sino una riqueza oculta esperando a ser explotada?

Sabemos de ciertos mercaderes de corazón blando que, en su desvarío, pagan justamente a sus jornaleros. ¡Menuda necedad! ¿Por qué hacer algo así, cuando tenéis ante vosotros una multitud de seres desesperados, hambrientos y sin lugar a donde ir? Estos pobres desgraciados estarán más que complacidos en ofrecerse en cuerpo y alma a cambio de no más que una escudilla de sopa aguada y, si se os place, un mendrugo de pan duro.

Imaginad, pues, vuestros campos arados y vuestras viñas vendimiadas por manos que nada piden más allá de sobrevivir. Vuestros talleres resonarán con el martilleo incesante de aquellos que temen más al hambre que al yugo. Y todo ello, a cambio de un exiguo sustento. ¿Y qué hay de los gremios? ¡Ah, los gremios! Son sólo obstáculos que impiden que el oro corra libremente hacia vuestras arcas.

Bien sabemos, hombres prudentes, que a veces es menester mostrar cierta clemencia. Mas no os preocupéis, pues el secreto está en mantener la apariencia. Cuando algún noble caballero o dama virtuosa venga a recriminaros por las condiciones de estos desdichados, responded con firmeza y compostura: “Les damos más de lo que tenían; en nuestras tierras han hallado refugio y trabajo, cuando en las suyas sólo les aguardaba la muerte.” Este razonamiento, aunque sencillo, convence a las mentes más simples.

Y si os reprenden por ofrecerles poco más que migajas, decid con altivez: “Al menos les damos algo, que ya es más de lo que otros les darían.” Porque bien sabéis que cuanto más miseria padezcan, menos os demandarán. Y recordad que la sopa no ha de ser muy sustanciosa, pues no querréis que se sientan demasiado cómodos y os pidan más.

Sabemos que hay quienes gustan de entrometerse en asuntos que no les conciernen: los llamados aventureros, esos que deambulan por nuestros caminos en busca de gloria. No temáis a estos infelices. Están más ocupados acaparando encargos, mejorando su equipo y enfrentándose a bestias que prestando oídos a las miserias cotidianas de los refugiados. Si acaso un paladín os viniera con discursos de justicia y honor, invitadle a la próxima fiesta en vuestro palacio, con mesas colmadas de festín, y pronto olvidará sus reclamos.

Así que, nobles mercaderes, no dejéis que esta ocasión se os escape. Donde otros ven crisis, ved oportunidad. Pues el verdadero arte del comercio no está en crear, sino en aprovechar con maestría lo que otros han dejado de lado. Al final, ¿qué vale la compasión cuando una bolsa llena de monedas resuena mejor que cualquier palabra amable?
 
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La Gaceta del Mercader nº 6

Numina y su corte de sombras: ¿Qué oscuros secretos oculta la Arcanum Schola?

maestrosperversos.jpgEs bien sabido en Athkatla el funesto designio que acarrea la magia, y cómo en nuestra tierra por generaciones con buen juicio se ha vilipendiado a sus usuarios. No en vano el viejo relato de la Escuela de las Maravillas nos advierte de los peligros de la Urdimbre. Empero, en los días recientes, la ya temida Arcanum Schola, refundada con osadía en el sacrosanto distrito de los templos, nos da nuevo motivo de recelo. La decana Numina, persona de ademanes nobles mas de juicio dudoso, ha acogido bajo su techo a dos profesores cuya infamia vuela como viento helado sobre la ciudad.

Es menester hablar del alma oscura de Jadzia Odger, figura que ha retornado de los abismos no con cuerpo de carne, sino de sombra, y que se dice aún capaz de prodigios arcanos de sombrío propósito. Junto a ella podemos encontrar caminando por los pasillos de la institución al Mago Rojo Obara Alghul, trayendo consigo a Athkatla desde la lejana Thay las más atroces formas de dominación y magia.

¿No es, acaso, un desacato a toda prudencia el conferir a estos tenebrosos maestros el encargo de guiar a los jóvenes en nuestra amada Athkatla? De Jadzia se sabe su ruin vida pasada, cuando bajo el título de profesora en la Universidad Myrdon Salasker, su desdicha no solo arrastró a sus amores a la muerte y la ignominia, sino que ella misma por su negligencia fue encadenada a un destino siniestro, del cual hoy retorna desde la umbría. Y qué decir de Alghul, cuyos estudios en la nigromancia y el poder prohibido jamás han de ser confiados en los cándidos oídos de la juventud. ¿De qué ha servido el fervor de los Magos Encapuchados en su misión de protegernos de tales tentaciones, si los mismos males que antaño nos asolaron hoy son admitidos sin reparo en nuestra venerada capital?

Hoy, cada noble amniano debiera inquirir a su conciencia y cuestionar si no hemos acaso abierto las puertas al caos.




La reivindicación de los rateros de los barrios bajos

Motívase esta humilde gaceta a ratonescoloraos.jpgpublicar la presente reflexión para corregir, si nos fuera concedido tal poder, la impresión desfavorable que acaso nuestra pasada crónica haya causado respecto de aquellos que, lejos de merecer denuestos, han velado por la paz en nuestros barrios más desventurados. En un afán de ajustarnos a la verdad, no podemos más que reconocer que, en la penumbra de las sombrías callejuelas, existen individuos cuya lealtad hacia los desamparados es sincera; hombres y mujeres que, aunque escudados en el gremio de los Ladrones de las Sombras, han obrado en pos del bienestar de las almas olvidadas.

Es, pues, la triste realidad de los bajos distritos de nuestra gran ciudad que, allí donde la miseria y el desamparo han encontrado morada, la protección se convierte en un ideal elusivo. La reciente y horrenda masacre, perpetrada a la vista de aquellos que debieron haberla evitado, no sólo nos obliga a inquirir el oscuro origen de tan nefando acto, sino que también expone el lamentable abandono por parte de quienes, ataviados en los orgullosos colores de la guardia, deberían prestar su amparo a todo ciudadano sin distinción.

Mientras guardias y caballeros se lucen en los barrios bien afortunados, jactándose de su rol vigilante, abandonan las recónditas calles donde el dolor es cosa cotidiana y el auxilio, una esperanza casi perdida. Allí, en las sombras de Athkatla, donde los desheredados sobreviven a duras penas, su presencia resulta tan ilusoria como la promesa de justicia. Y sin embargo, donde ellos declinan aparecer, son los Ladrones de las Sombras quienes, en noble contradicción con su propio nombre, ofrecen consuelo y resguardo.

Son, pues, estos mismos a quienes en algunos círculos se desprecia como villanos quienes en secreto extienden su protección a huérfanos y menesterosos, socorren a los enfermos y ofrecen un rincón seguro a aquellos cuya vida no valdría ni una sola moneda a los ojos de los poderosos. Aunque sus métodos puedan parecer cuestionables a algunos, ¿no es su accionar preferible a la dejadez de aquellos quienes prefieren desviar la mirada cuando la miseria asoma en sus cuarteles y fortalezas?

Por añadidura, ¿qué puede decirse del clero de Ilmater, los piadosos heraldos del sufrimiento, que bien deberían consolar a estas pobres gentes? Ay, que muchos de sus sacerdotes, más empeñados en mantener la pureza de sus vestiduras que en cumplir con sus votos, se han retirado a un hospicio apartado, desde donde dispensan su bondad sólo a quienes logran alcanzar tal refugio. Mas, ¿quién se atrevería a recorrer el oscuro sendero hacia las afueras cuando su necesidad se presenta con urgencia en los propios barrios bajos? Triste es que los seguidores de Ilmater, cuya doctrina versa sobre el sacrificio, rehúyan el sufrimiento mismo al cual dicen consagrarse.

Quede pues registrado en esta gaceta, que aguardamos con impaciencia el día en que los perpetradores de tan atroz matanza sean descubiertos y sometidos a la justicia que sólo los propios habitantes de estas calles, con su férrea voluntad, pueden ejercer.
 
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La Gaceta del Mercader nº 7

Altercados en el distrido del Templo: Señalamos a los principales culpables

¡Oh, Athkatla, joyel de la Costa de la Espada, donde el capitan.pngtintinear de las monedas acompáñase del perpetuo chirrido de egos desmedidos! En esta coyuntura, nuestras atentas miradas se posan sobre el distrito de los Templos, donde la paz espiritual ha sido suplantada por proclamas incendiarias y trifulcas que harían ruborizar a un demonio menor.

El clero de Bane, siempre con su consuetudinaria afición a la tiranía, la disciplina y el ceño perpetuamente fruncido, ha determinado que la mera existencia de la alta sacerdotisa Sariel del clero de Selûne, apartada otrora por sus propios hermanos de fe, supone una afrenta intolerable. Y así, como niñas peleándose por una muñeca de trapo, ambos bandos han encendido la llama del conflicto. Aquellas plazas, antaño refugio de meditación y devoción, hoy resuenan con un jaleo que ni las campanas del templo logran acallar.

Mas, ¡ay!, la intervención de nuestra gloriosa guardia no ha hecho sino añadir más leña al ya encendido fuego. El capitán Ewan, ese adalid de la ineptitud con capa rimbombante, ha estado tan ocupado encaramándose por los peldaños de la jerarquía militar que ha dejado desamparados a quienes juró proteger. El capitán es claro ejemplo de que no toda oreja puntiaguda denota sabiduría. Su intento de diplomacia con la Orden del Guantelete ha resultado tan efectivo como apagar el fuego de una sartén con agua. Poco se puede esperar de alguien que ha trepado los escalones del poder aferrándose no a sus propios méritos, sino a las hazañas de verdaderos héroes de guerra, aquellos cuya entrega y arrojo han sido mancillados por la sombra de su mediocridad. Su uniforme reluce más que su liderazgo, y sus discursos son tan soporíferos que ni el más curtido de los soldados puede mantenerse despierto durante sus infumables peroratas. Será recordado para la posteridad por haber convertido el cuartel en un laberinto de pergaminos y sellos, donde la hombría es un concepto tan descuidado como la pasión en su marchito corazón.

Y hablando de pasión, no es secreto que el capitán Ewan, a pesar de sus insignias y presunta autoridad, es incapaz de encender la chispa del deseo en dama alguna. Sus intentos de cortejo son tan torpes y previsibles como sus estrategias militares, despertando más lástima que deseo. ¡Qué paradoja! Un hombre aparentemente poderoso, pero desprovisto de afecto.

Volviendo a la Orden del Guantelete, esos autoproclamados campeones de la justicia parecen hallarse más interesados en sus fastuosas fiestas de palacio y sus paseos por los jardines de su castillo que en la seguridad de nuestras callejuelas. Uno podría pensar que su ética sería más elevada que la de los Ladrones de las Sombras, pero al menos estos últimos saben mantener cierto orden entre los rateros y mendigos de los barrios bajos. Quizá la Orden debiera tomar nota.

Entretanto, los ciudadanos contemplamos este patético espectáculo con la resignación de quien sabe que, presto, alguien de mayor rango y cordura (si es que tal criatura existe en nuestra estructura de poder) pondrá fin a este juego de niños.



James Kellogg, arcano infiltrado

kellogg.pngEn el otro rincón del cuadrilátero político, tenemos al insigne, aunque lamentablemente encantado, James Kellogg, quien pretende ser nuestro nuevo senescal y, según algunos, la peor elección desde que alguien pensó que abrir la Escuela de las Maravillas era buena idea. ¿Qué puede ofrecernos este mago tecnócrata, más allá de su insaciable devoción por la volátil magia y sus siniestros constructos?

Kellogg no solo desentona con el amniano de bien, ese que confía en su ingenio, sus dotes para el comercio y, claro está, en esclavos bien educados. No, él prefiere rodearse de gólems animados por hechizos, criaturas de piedra y metal que no conocen la fatiga ni la lealtad a nuestra tierra. ¿Qué sigue? ¿Dejar que nos gobiernen autómatas mientras Kellogg y sus acólitos se frotan las manos en la Arcanum Schola?

Su mera presencia en la política es una invitación abierta para que magos sedientos de poder y conocimiento invadan nuestras calles, arrasando con nuestras tradiciones y, peor aún, con nuestras riquezas. ¿Acaso queremos ver a Athkatla convertida en un hervidero de arcanistas y sus experimentos fallidos?

Si tanto ama Kellogg sus gólems y sortilegios, bien podría hacer las maletas y marcharse con los thayanos. Allá hallaría compañía afín: nigromantes y constructores de horrores arcanos que sabrían apreciar su devoción enfermiza por la magia. Que se case con uno de sus constructos si tanto le gustan, y nos deje a los amnianos decentes en paz, confiando en nuestras propias manos artesanas y no en conjuros traicioneros.

En definitiva, si el señor James es la respuesta, más vale que reformulemos la pregunta. Porque, si dejamos que este lunático represente Amn, no será solo nuestra libertad la que esté en juego, sino el alma misma de nuestra nación.


Bashar Souleyman vuelve a deslumbrar en un escenario rodeado de fatas y hace llover fruta del cielo

frutas.pngEl célebre bardo Bashar Souleyman, del ilustre Colegio del Glamour, volvió a desplegar su arte ante las enigmáticas fatas del bosque.

Este no fue un concierto cualquiera: fue un hechizo melódico, una sinfonía tejida con acordes de otro mundo. Las primeras notas, delicadas cual caricia femenina, dieron paso a melodías que se retorcían y serpenteaban, tocando los corazones de mortales y espíritus por igual. Las propias fatas, usualmente reacias a mostrarse impresionadas, quedaron embelesadas.

Mas he aquí lo asombroso: en pleno clímax de la actuación, cuando la música alcanzaba alturas que rozaban la locura y la dicha, el cielo mismo pareció rendirse ante el talento del bardo. Comenzó a llover fruta, rica y exuberante. Manzanas verdes y ácidas descendían entre carcajadas etéreas, mientras el jugo de cítricos intensos perfumaba el aire con una fragancia embriagadora. Se trataba de una ofrenda del mismísimo bosque, en gratitud por tan sublime espectáculo.

Conviene recordar que Bashar Souleyman no es ajeno a la atención de seres extraordinarios. Ha deleitado con su arte a criaturas de la talla de dragones, quienes, tras escuchar sus melodías, quedaron plácidamente satisfechos, concediéndole su rara aprobación. Así, no es de extrañar que las fatas del bosque sucumbieran también a su embrujo musical.

Y he aquí, queridos lectores, la oportunidad de presenciar en nuestra amada ciudad a uno de los bardos de mayor renombre en toda la Costa de la Espada. Bashar Souleyman, cuyo talento ha doblegado a las criaturas más caprichosas del bosque y a los más altivos guardianes de los cielos, promete deleitarnos con futuras actuaciones que, sin duda, trascenderán los límites de lo imaginable.
 

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La Gaceta del Mercader nº 8

Lucius sobrevive a la última treta arcana

cagastemagistrado.jpgAthkatla ha vuelto a ser testigo de una farsa que haría reír si no fuese porque pone en peligro el futuro de nuestra capital. El reciente intento de linchamiento político contra el candidato Lucius no ha sido más que la enésima maniobra de los desviacionistas que, como sanguijuelas, intentan chupar la esencia de nuestra amada ciudad.

Encabezando esta siniestra conjura tenemos, por supuesto, a James Kellogg, pero no está solo. Aquí entra en escena el magistrado Williams, uno de los promotores de la escandalosa y ridícula detención de Lucius. Y resulta que Williams, para sorpresa de nadie, comparte con Kellogg una inquietante afición: los constructos. Sí, esas frías y sin alma aberraciones a las que pretenden llamar creaciones magistrales. No sólo confían en ellos más que en los hombres de carne y hueso, sino que, según cuentan, juegan con ellos, los visten y los sacan a pasear en sus ratos libres igual que nuestras hijas hacen con sus muñecas de trapo. ¿Es este el tipo de gente que se supone ha de representarnos? Individuos que en lugar de invertir en la fortaleza de nuestra nación prefieren rodearse de latón y engranajes, hablando a autómatas como si fueran amigos imaginarios.

Pero este espectáculo de despropósitos no termina ahí. La detención del único candidato con sentido común fue ejecutada por el capitán Ewan, un veterano con criterio errado. Ahora bien, cabe preguntarnos: ¿fue Ewan sobornado por Kellogg? No sería descabellado. Después de todo, han sido vistos juntos de la mano en más de una ocasión. ¿O será más bien el elfo un bobo de proporciones legendarias, tan crédulo e inocente que si su propia esposa le fuera infiel en su propio dormitorio, jamás se enteraría? Concedámosle el beneficio de la duda y supongamos que él no es más que un peón más en este tablero.

Sea como fuere, lo que sí queda claro es que nuestra justicia ha quedado mancillada tras este grotesco espectáculo. Lucius ha sido liberado, las pruebas nunca existieron y ahora familias enteras exigen explicaciones. ¿Veremos a alguien pagar por este desvarío? ¿O la camarilla arcana seguirá campando a sus anchas hasta que Athkatla se convierta en un enfermo paraíso para magos y sus absurdas maquinaciones?

En un gesto que reafirma su inquebrantable compromiso con la verdad, Lucius ha tenido la deferencia de responder a nuestras preguntas en exclusiva para nuestra gaceta.

Pregunta. ¿Cómo interpretáis la rapidez con la que vuestro arresto fue ejecutado, en contraste con la falta de pruebas que motivaron vuestra inmediata liberación?

Respuesta. Lo interpreto como lo que fue: una torpeza descomunal.

Intentaron apostar contra mi honorabilidad y les explotó en la cara. Querían dar un golpe de efecto, impresionar a los delegados, hacerme quedar como un criminal en pleno debate. Pero para que algo así funcione, hace falta algo más que habladurías.

No tenían nada. Ni pruebas, ni fundamento, ni cerebro. Y los delegados no son idiotas: saben cuándo alguien está moviendo ficha por desesperación.

P. ¿Creéis que James ha jugado sucio, sobornando a guardias y magistrados para eliminar a sus oponentes políticos?

R. Sé que en política todo el mundo mete las manos en el barro. Pero hay maneras y maneras de jugar.

Esto no fue una jugada astuta, fue una iniciativa torpe de un anciano que no está acostumbrado a obtener las cosas como quiere. Supongo que pensaría que con dos trucos de magia impresionaría a las delegaciones. Pero ha mostrado una torpeza propia de funcionarios y académicos que no han pisado las calles en su vida.

¿Fue mi rival quien movió los hilos?

Existen pruebas fehacientes de que fue él quien interpuso la denuncia.

Ahora bien, si pensaba que con esto me iba a sacar del tablero, debería haberlo pensado dos veces.

P. ¿Qué mensaje le enviaríais a los ciudadanos de Amn tras este intento de desacreditar vuestra candidatura?

R. Primero: esto no fue un ataque contra mí, sino contra la institución. Si permitimos que una acusación sin pruebas pueda torcer el rumbo de un proceso tan importante como este, entonces esta gran nación se convertiría en una taifa maztiqueña. No somos ogros ni trasgos: somos amnianos.

Y eso es lo que realmente está en juego aquí.

Los delegados deben decidir qué futuro quieren para Amn. ¿Uno gobernado con un talante adecuado y con la certidumbre de dejar los asuntos diplomáticos en manos de una familia prestigiosa de Athkatla? ¿O uno donde se dan las llaves de la portavocía a un magucho de tres al cuarto que no entiende algo tan sencillo como un conflicto de interés? ¿A quién se le ocurre interponer una denuncia sin pruebas e instar una detención en pleno debate? ¿No ha pensado en su imagen, en la impresión que causó?

La elección debería ser obvia.

P. Finalmente, tras este episodio, ¿planeáis tomar alguna acción contra los responsables de vuestra detención?

R. La pregunta correcta no es si tomaré acciones.

La pregunta correcta es qué acciones ya he tomado.
Los jueces ya han declarado que mi detención fue ilegal. Ahora es cuestión de ver quién pagará el precio de esta vergonzosa maniobra.

Ese tal Ewan, ese fantoche que no para de pedir dinero para Kalathtyr, y que prestó como uno de los tontos útiles para esta pantomima, es uno de los responsables.
El magistrado del sombrero, también. Ese hombre es un peligro público.

Las casas del Consejo están observando. Los delegados están observando. Y yo me aseguraré de que saquen las conclusiones adecuadas.

Aprecio vuestro interés en cubrir este desastre como lo que realmente es: un intento desesperado de debilitar mi candidatura que ha salido terriblemente mal para mis adversarios.

Gracias por darme este espacio.
 
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zumoenvenenado

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La Gaceta del Mercader nº 9

Ewan fortalece sus filas expulsando a sus mejores hombres

ewantequedastesolito.jpg¡Oh, estimados nobles y comerciantes! Preparad vuestras copas, pues las noticias que os traemos son dignas de brindis... o de lamentos, según vuestra disposición. Nuestro querido Ewan, estandarte de la incompetencia marcial, ha logrado una nueva proeza que quedará grabada en los anales de la torpeza militar: desterrar a la mismísima Alice Valdor y a su séquito de leales.

Sí, habéis leído bien. Este quitamotas ha decidido que la mejor forma de fortalecer nuestras filas es... ¡expulsar a nuestros mejores hombres y mujeres! Con la precisión de un arquero borracho disparando a la luna, Ewan ha conseguido quedarse sin veteranos, sin soldados de confianza y sin nadie que pueda recordarle dónde dejó su hombría. La antaño teniente Valdor, cuya única falta fue poseer más valor en su meñique que Ewan en todo su ser, ha sido marcada como traidora. ¡Qué ironía tan exquisita!

Todo son desgracias en esta vida para nuestro solitario elfo. Además de haber perdido a sus mejores soldados, su corazón sigue igual de vacío. Las damas de la región pueden dormir tranquilas sabiendo que "el impotente" Ewan sigue siendo tan ducho en los asuntos del querer como un pez intentando volar. Su récord romántico permanece tan inmaculado como un pergamino en blanco.

Ahora, rodeado únicamente de aduladores y novatos que confunden la obediencia ciega con la lealtad, Ewan podrá por fin dirigir sin la molesta interferencia de quienes poseen experiencia real. ¡Qué alivio debe ser para él no tener que lidiar con soldados que saben de qué hablan!


La Orden del Guantelete perfecciona el arte de no hacer nada

Preguntamos a nuestros queridos comerciantes queordendelaeternareunion.jpg nos leen… ¿No se han percatado de la ausencia de alguien en estas confusas fechas? Casi nos hemos olvidado ya de nuestra gloriosa Orden del Guantelete, cuyos paladines han perfeccionado el arte de la contemplación hasta niveles que harían sonrojar a una estatua.

¿No es admirable su devoción al que nosotros llamamos Juramento de la Pasividad? Mientras un dragón se pasea por nuestras calles como si fuera su jardín particular, nuestros brillantes paladines se reúnen en sesiones de oración tan largas que las mismas piedras del templo bostezan. “Hermanos”, susurran con voz solemne, “debemos meditar sobre si es moralmente correcto interrumpir el sueño de tan noble criatura”.

Y qué decir de su ejemplar respuesta ante los magos de Thay, esos encantadores caballeros que han convertido el secuestro de jóvenes promesas en un arte más refinado que la poesía. Mientras atractivas y prometedoras magas desaparecen y reaparecen más calvas que un monje, nuestros paladines organizan comités de estudio. “¿Pero es realmente nuestra jurisdicción?”, se preguntan mientras pulen sus armaduras hasta conseguir el reflejo perfecto de su propia indecisión.

Hemos oído que han añadido nuevas líneas a su código sagrado:
  • “No actuarás sin al menos tres comités de deliberación.”​
  • “Cuando veas injusticia, programa una reunión para la próxima estación.”​
¡Qué maravilla contemplar cómo estos guerreros de la luz han conseguido que su propia sombra sea más activa que ellos! Mientras tanto, el dragón ha establecido ya su propia corte real, cobrando impuestos en doncellas y tesoros. Pero tranquilos, ciudadanos: la Orden del Guantelete se ha puesto manos a la obra pues por lo visto, ya han fechado una sesión de reflexión para el próximo solsticio. Esperamos de brazos cruzados.


La devaluación de una moneda: crónica de Arianne Brillalba

arianeneutral.jpgPermitidnos ahora hablar sobre doña Arianne Brillalba, antaño reluciente moneda de oro del templo de Waukeen, ahora convertida en simple cobre verdoso que pasa de mano en mano sin que nadie sepa muy bien qué valor le queda.

¡Oh, qué transformación tan esplendorosa! De "obispo representante del Waukeenar" en el glorioso Consejo del Trueno, ha pasado a ser una voz que grita desde el exilio mientras los verdaderos poderes de Athkatla mueven sus piezas sin siquiera recordar que ella existía. Como buena discípula de Nuestra Señora Dorada, ha demostrado ser experta en el arte del intercambio... ¡intercambiando su dignidad por relevancia, su autoridad por cartas de queja y su influencia por el vacío más absoluto!

Dicen las malas lenguas que nuestra querida Arianne ha abrazado con tanto fervor la doctrina comercial que se ha convertido ella misma en mercancía de paso. De bolsillo en bolsillo, de facción en facción, siempre disponible para quien pague el precio justo. ¿Acaso no es hermoso ver cómo ha aplicado los principios del libre mercado a su propia moral?

Y qué decir de su "influencia" en las tramas de la ciudad. Mientras dragones establecen su dominio y magos de Thay tejen sus redes, nuestra distinguida clériga... ¡Organiza mercados temporales! Sí, estimados lectores, mientras el destino de Athkatla se decide en las sombras, Arianne se dedica a habilitar puestos de verduras, vaya ser que nos quedemos sin patatas para el puchero.

Los sacerdotes más ortodoxos susurran que ha emulado sin saberlo la leyenda de la herejía de la Moneda de la Ramera. Al fin y al cabo, ¿qué diferencia hay entre vender pedazos de divinidad y vender pedazos de principios? Cada carta que escribe desde el exilio es como una moneda más que lanza al pozo de los deseos, esperando que alguien, en algún lugar, le preste atención.

Pero no temáis por ella, queridos. Aunque ha perdido todo su brillo original y su valor se ha devaluado hasta niveles que harían llorar a un cambista, sigue convencida de que es oro puro. Y hay algo entrañablemente patético en ver cómo una moneda sin curso legal sigue intentando comprar respeto en un mercado que ya no la acepta. Pero bueno, al menos Arianne ha conseguido demostrarnos algo de forma empírica: que incluso las monedas más brillantes pueden perder todo su lustre si cambian de manos demasiadas veces.

Nota del director: Que conste en acta que esta humilde gaceta no guarda rencor alguno contra el noble clero de Waukeen, cuyos servicios al comercio justo y la prosperidad son dignos de admiración y regocijo. Como todo comerciante que se precie, respetamos y honramos a los verdaderos y correctos servidores de Waukeen. Nuestras críticas se dirigen únicamente a aquellos individuos que, habiendo recibido tal honor, lo han mancillado con sus propias acciones.
 
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zumoenvenenado

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La Gaceta del Mercader nº 10

De las veleidades de nuestros gobernadores y el triunfo de las artes mercantiles

mercaderdelnorte.jpgAdmirables mercaderes que sufrís las veleidades de estos imbéciles que pretenden gobernarnos, permitid que os regocije con el espectáculo cómico que nos ofrecen estos pobres diablos en su patética cruzada contra el comercio.

¡Qué risible pantomima la de estos mentecatos engreídos! Se pavonean con sus edictos pomposos, creyendo en su infinita estupidez que pueden estrangular las arterias del comercio con pergaminos garabateados por escribas de tres al cuarto. “Terminantemente prohibido”, declaman con esa solemnidad hueca propia de funcionarios que jamás han movido una sola moneda en transacción honesta. ¡Pobres ilusos! ¿Acaso estos palurdos de mente obtusa ignoran que vivimos en una era donde la magia permea cada aspecto de la existencia civilizada?

Ved a estos necios legisladores, tan orgullosos de sus restricciones como un niño de su castillo de arena ante la marea creciente. Se imaginan, los muy cándidos, que sus prohibiciones pueden detener a comerciantes que tienen acceso a las artes arcanas más sofisticadas.

Estos despóticos aficionados pretenden aislaros como si las fronteras fueran barreras infranqueables y no meras líneas imaginarias trazadas por cartógrafos. ¿Creéis acaso que un comerciante verdaderamente astuto se verá impedido por estos burócratas de pacotilla cuando las escuelas de Transmutación pueden alterar la naturaleza misma de las mercancías? ¿Cuando los maestros del Encantamiento pueden persuadir a cualquier inspector de que sus documentos están en perfecto orden? ¿Cuando los especialistas en Ilusión pueden hacer que una caravana entera parezca algo completamente diferente?

Se creen muy avispados cortando las rutas comerciales directas, sin comprender que cada restricción que imponen no hace sino incrementar el valor de aquello que pretenden prohibir. La escasez artificial que crean con sus torpes maniobras se convertirá en oro puro para quienes sepamos navegar por encima de sus mezquinas limitaciones.

Caravasar, esa bendita ciudad donde aún impera la cordura, se convertirá en el centro de operaciones que estos legisladores ni siquiera pueden imaginar. Allí, donde la neutralidad comercial protege nuestros trueques, veremos florecer un comercio más próspero que nunca, alimentado por la estupidez de quienes creen poder legislar contra las leyes inmutables del intercambio. ¡Y qué dulce será la ironía cuando estos mismos funcionarios vengan a suplicarnos por los bienes que ahora pretenden prohibir!

Porque, decidme: ¿cuánto tiempo creéis que tardarán sus propias arcas en vaciarse por falta de los impuestos que genera el comercio libre? ¿Cuánto resistirán sus súbditos antes de exigir los productos del norte que estos necios han vetado? La realidad monetaria es más implacable que cualquier decreto, y pronto estos ineptos descubrirán que han cavado su propia tumba.

Mientras tanto, nosotros contemplaremos este sainete desde la comodidad de nuestros cofres repletos, saboreando la exquisita ironía de ver cómo la magia torna risibles sus más solemnes prohibiciones. Porque al final, queridos lectores, ¿qué pueden hacer estos pobres burócratas mundanos contra quienes dominamos tanto las artes del comercio como los misterios arcanos? Absolutamente nada, salvo proporcionarnos entretenimiento con su incompetencia.
 
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zumoenvenenado

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La Gaceta del Mercader nº 11

Ridículo histórico en Inmescar

imnescararrasada.jpgImnescar ha caído, y con ella, cualquier vestigio de dignidad que pudiera quedar en nuestras instituciones. Ha caído no por la fuerza abrumadora del enemigo, no por algún cataclismo sobrenatural, sino por la más pura y refinada incompetencia de quienes osaron llamarse líderes.


Conviene comenzar por el capitán Ewan, ese elfo cuya principal hazaña marcial ha sido demostrar que se puede estar más extraviado que un ciego en una tormenta de arena. Mientras las huestes de Murann se congregaban visiblemente para sitiar Imnescar, nuestro ilustre estratega marchaba gallardo hacia Kalathtyr —lodazal infecto que tanto oro nos cuesta en forma de impuestos—, persuadido de que allí se libraría la batalla decisiva.

¿Informes de inteligencia? Los desdeñó. ¿Advertencias de sus subordinados? Las menospreció. ¿Señales evidentes de que el enemigo no tenía el menor interés en Kalathtyr? Las pasó por alto como quien confunde una carta de navegación con una partitura.

Mas su mayor necedad fue expulsar a Alice Valdor de sus filas. Esa mujer, con cuatro campesinos hambrientos y un puñado de horcas, ofreció más resistencia efectiva que los torpes hombres al mando del elfo. Mientras él perseguía quimeras de desertores, ella demostró que con ingenio y brío se puede hacer más que con galones y posturas marciales.

El sentido común nos dicta que lo justo sería que Ewan se prosternase ante Alice, besara el polvo que hollan sus botas, le suplicara perdón entre sollozos y se retirase a cultivar hortalizas en algún yermo olvidado. Mas no lo hará. Los capones como él no conocen la humildad, solo la soberbia que los condujo al precipicio.

El senescal James Kellogg merece mención aparte en esta tragicomedia. Mientras Imnescar necesitaba desesperadamente magos defensores, él se entretenía escogiendo nuevos ropajes y animando a sus gólems para que desfilen como soldaditos de juguete. Las murallas requerían de protección arcana y él mientras ofrecía espectáculos de protocolo.

Cuando finalmente comprendió la magnitud de su yerro —harto tarde, como es costumbre entre nuestros gobernantes—, su solución fue suplicar a los Magos Rojos de Thay. Sí, leen bien: convidó a los nigromantes más peligrosos de Faerûn a arraigar en nuestras tierras. No solo falló en defender la ciudad, sino que permitió que alzasen a nuestros hermanos y hermanas como macabras marionetas. Acto que quedará impune, y nuestros paladines no podrán más que morderse sus lenguas.

Su mayor logro como senescal ha sido conseguir que Amn entregue su independencia mágica y que la influencia thayana medre como mala hierba en nuestro suelo. Para un mago siniestro como él, resulta sospechosamente conveniente este desliz. Quizás la Arcanum Schola precise una limpieza a fondo, comenzando por sus decanos corrompidos.

Lo natural tras semejante ignominia sería dimitir y retirarse con la frente marcada por la vergüenza. Mas Kellogg, como su consorte en el desastre Ewan, preferiría inmolar a su propia progenie antes que abandonar su dorado trono de mediocridad.

Y si todo lo anterior no bastase para ilustrar la incompetencia de este dúo dinámico, recordemos que Aryan —el mismo que ahora acaudilla las huestes no-muertas contra nosotros— estuvo preso en nuestros calabozos. Capturado, encerrado y jamás condenado.

Paseóse por nuestras celdas, estudió nuestras cadenas, examinó nuestras defensas y salió por la puerta principal mientras Ewan y Kellogg buscaban tinta para sellos burocráticos. Entregaron la seguridad de Amn a los procedimientos administrativos y, como era de esperar, recibieron incompetencia en pago.

Cuando la defensa quedó en manos de Fery Kryll, paladina semiorca de Sune, ya teníamos servida la farsa. Una bestia consagrada a la diosa de la hermosura: solo en Amn se nos ocurren tales ingeniosidades.
Cierto es que llevar criaturas horrendas al campo de batalla suele atemorizar a los enemigos de corazón endeble, mas esta estrategia pierde eficacia cuando luchas contra huestes igualmente monstruosas. Aun así, menester es reconocer la creatividad del planteamiento.

La semiorca demostró más valor y táctica que muchos humanos de noble alcurnia, lo cual dice mucho del estado de nuestra aristocracia. Mas pretender vencer a liches milenarios enfrentando a ellos semiorcos perfumados era de un optimismo propio de cuentos infantiles.

Los gobernantes de Purskul merecen mención especial por su contribución al esfuerzo bélico: una cata permanente de quesos locales regada con los mejores caldos de la región. Mientras las ciudades ardían, Sulion se entregaba con entusiasmo a largos paseos por el campo y a la preparación de infusiones de camomila, a fin de calmar sus siempre delicadas digestiones.

El cuarterón agotó su mandato como alcalde sin pena ni gloria, demostrando que si íbamos a poner a un mestizo al mando, mejor hubiéramos elegido un semiorco: al menos habría defendido las tierras con más denuedo y habríamos pagado así nuestra histórica deuda con ellos.

Si alguna vez tuvo el deseo de engendrar herederos, será mejor que reconsidere sus planes, ahora que las columnas enemigas marchan hacia sus puertas. Aunque conociendo sus prioridades, probablemente esté más preocupado por el maridaje del vino que por el porvenir de nuestros infantes.

Y llegamos a Sariel Shade, dícese de Selûne, cuyo mayor logro ha sido sobrevivir cuando debiera haber perecido. La suma pontífice cargó heroicamente contra los no-muertos mientras ella escribía proclamas grandilocuentes y jugaba a hacer manitas con doncellas en los campos.

Preténdese símbolo de la fe divina, mas su comportamiento aseméjase más al de una campesina que al de una enviada celestial. Profiere amenazas grandilocuentes mediante epístolas rimbombantes, mas en persona actúa como una merluza, malgastando el tiempo en juegos pueriles y expresándose como una niñata.

Es tan innoble en sus modales que ni la Orden del Guantelete la tendría en consideración. Ni siquiera sirve como mártir: sus hermanos fueron alzados como no-muertos mientras ella sigue respirando.

Hoy, Imnescar yace arrasada. No por la superioridad de Murann, sino por nuestra propia mediocridad institucionalizada. Estos no son conductores de pueblos, sino una colección de histriones engreídos que confundieron la guerra con un sainete de feria.

Y lo más execrable de todo es que estos miserables, lejos de agachar sus cervices y reconocer su ineptitud, tendrán la desfachatez de presentarse como magnánimos reconstructores. Sí, estos mismos energúmenos que entregaron nuestras ciudades al enemigo ahora pretenderán erigirse como salvadores, reclamando honores por alzar de nuevo lo que su incompetencia derribó.

Si Amn conservara un ápice de decencia, si nos quedase una brizna de dignidad, habríamos de conducir a estos traidores hasta el cadalso. La guillotina será misericordiosa comparada con el castigo que merecen por su traición a la nación.

Si algo ha de sobrevivir entre las ruinas, que sea la memoria de este desastre. Y que sirva de advertencia perpetua: jamás volvamos a entregar el destino de nuestras urbes a manos tan abyectas, tan incompetentes, tan patéticamente inadecuadas para el cargo que osaron usurpar.

Que la historia juzgue a estos fracasados, pues la justicia terrena parece haberlos olvidado.
 
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zumoenvenenado

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La Gaceta del Mercader nº 12

Nada aprendimos en Imnescar

cascaradeselemchant.pngHenos aquí, navegando mares revueltos, tratando de resolver un puzzle encajando piezas con formas inverosímiles. Paladines que han de aliarse con nigromantes, ladrones que negocian con magistrados, soldados que marchan junto a desertores… Todo un espectáculo digno de las mejores mojigangas. ¿Y todo esto por qué? Porque permitimos que siniestros magos se hiciesen con nuestras instituciones. Porque entregamos el poder a quienes permiten a sus egos infiltrarse en cuestiones diplomáticas.

El espectáculo reciente ha sido de tal bajeza, de tan nauseabunda incompetencia, que uno no sabe si reír o llorar. Desde que sucedió la batalla de las Dos Torres, cada día trae consigo un nuevo rumor, un nuevo cadáver, una nueva confirmación de que los grandes nombres de nuestra época no son más que humo y tinte. El populacho tiene memoria. Y no ha tardado en recordar, señalar y escupir, como debe hacerse, a los siguientes desgraciados: Jadzia, Eclipse, Ewan, Alice Valdor, Sariel Shade, Fery Krill y ese lastre con alas que responde por Baldrak (que en paz descanse). Héroes autoproclamados, de esos que saben hacer muy bien dos cosas: mandar a escribir crónicas de sus propias hazañas imaginarias y desaparecer en cuanto asoma el peligro real.

¿Dónde estaban cuando los muertos trepaban los muros? Ewan y Alice se encontraban demasiado ocupados midiéndose la longitud de los títulos, chocando egos en el cuartel como si de ese forcejeo intelectual pudiera brotar una sola estrategia útil. Dos niños jugando a generales, incapaces de compartir más de tres frases sin convertir la conversación en un duelo de vanidad. ¿Y los planes, las decisiones, el liderazgo? Ausentes, como su sentido del deber.

Pero no vayamos a olvidar a Sariel Shade, esa acólita de la luna con sus devaneos infantiles. Mientras la ciudad clamaba auxilio, ella correteaba tras sus compañeras como si el mundo no ardiese. Ciega, sorda y soberbia. Si Selûne nos observa, ha de estar preguntándose en qué momento su discípula se convirtió en una párvula.

Y luego está Jadzia, esa mancha oscura que tanto nos cuesta borrar de nuestra Arcanum Schola. Qué poético, que una sombra arrastre el cadáver del cónsul de los Selemchant hasta las puertas del rectorado, para luego esconderse entre sus muros, como si la pestilencia que cargaba pudiera ocultarse tras una puerta cerrada. El cadáver no olía a muerte: olía a fracaso, a deshonra. Y mientras se vela en silencio por la sangre caída, nadie en esa institución parece capaz de admitir lo evidente: los engranajes están rotos, el prestigio manchado, y si esta es la élite que protege nuestros secretos arcanos, mejor sería prender fuego a los grimorios y confiar en la superstición.

¿Y los Magos Rojos? Parásitos con túnica y de verbo fácil, que pululan por la ciudad como moscas ricamente ataviadas. Especialistas en dominar mentes, sí, pero incapaces de identificar una sola presencia ajena antes de que se desatara el desastre. Tantos siglos de estudio para no ver lo obvio, tantos experimentos para errar en lo más elemental. No son más que charlatanes con pergaminos, sanguijuelas en nuestras bibliotecas.

Esta es nuestra realidad: el orbe yace en manos desconocidas, con un archimago sacrificado en un acto que a estas alturas nadie entiende, y con una lista de sinvergüenzas que deberían estar preparando su retirada definitiva del escenario público, no posando para retratos ni mendigando nuevos encargos.

Ya basta. Si por Tymora vuelven a toparse con ese artefacto, que lo entreguen a Murann si es preciso. Que lo custodien en una cripta bajo jurisdicción extranjera. Será humillante, desde luego, pero menos que confiar en esta troupe de zoquetes. Ha llegado la hora de que recojan los restos de su dignidad y los entierren lejos, muy lejos de la capital. Pues mientras sigamos confiando en esta colección de patanes, Amn seguirá siendo el hazmerreír de sus vecinos.
 
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zumoenvenenado

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La Gaceta del Mercader nº 13

Ewan el menguado y su ejército de borregos

niñosoldado.jpgDesde que Amn perdió su honra en Imnescar, creímos ya vistas todas las vilezas que un mando inepto podría concebir. Mas he aquí que el otrora engalonado capitán Ewan —hoy vilipendiado teniente y baldón de la guardia— halla ahora gracioso y provechoso reclutar por fuerza a los pobres y desdichados mendigos y labradores del campo, aquellos que jamás juraron servir en armas. Tal es la nueva ordinariez que se cierne sobre nuestra tierra, donde el libre labrador es tornado en soldado a latigazos, no por causa noble o justa defensa, mas para encubrir la negligencia de quienes persiguieron fantasmas y trataron de atrapar el humo con sus manos.

¿Y con qué cara osa Ewan sostener esta medida? El mismo que, cuando los dragones se colaron por las más herméticas cámaras de nuestras instituciones, se ocupó en sus vanas cacerías contra supuestos desertores, y que en última instancia ha debido estrechar la mano de aquella misma Alice a la que enfrentó. ¿Es esta su visión de la milicia? ¿Un ejército de labriegos arrancados de su hogar y forzados a derramar su sangre por alzar la voz y expresar su hastío? Bien sabe quien entiende de armas, que un soldado de mala gana es semilla de motín, y que tal siembra sólo florece en traición y fuga al primer estruendo de guerra.

Y no deja de ser curioso que ciertas lenguas eclesiásticas, tan prontas a alzarse contra toda afrenta a la justicia, callen ahora que el yugo se cierne sobre el cuello de la plebe. ¿Acaso Sariel y su séquito de lumbreras selunitas guardarán silencio ante tan flagrante servidumbre? ¿Será que, tras tan sonada humillación de la que fuimos testigos en Crimmor, hallan consuelo en agachar la cabeza y servir cual peones al despojado teniente, o que su brío es tan pobre y escaso que hacen parecer gallardo al propio menguado?

Ved, pues, cómo nuestra guardia, antaño escudo del pueblo, se trueca en su carcelero, y cómo el arado se trueca en pica sin la voluntad del que la porta. Y si estos desvaríos se nos imponen como deber, quizá lo más sabio no sea obedecer, sino largarse: abandonar esta tierra tomada por memos, y dejarles solos en su pantano de decretos y fracasos.
 
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zumoenvenenado

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La Gaceta del Mercader nº 14

El día a día en el campamento del Capítulo de la Rosa de Plata

marineraacosada.pngConfieso que, movido por la malsana curiosidad que me caracteriza, decidí entrar en el campamento de la alianza en Nashkel, y lo hice como si fuera un hermano más dentro del Capítulo de la Rosa de Plata. He aquí lo que vi, y créanme, ni el más crédulo sospecharía que de semejantes párvulos se espera que contribuyan a salvar Amn.

La jornada la comencé regalando a los Faranduleros Escarlata mis gráciles pasos de baile, pues si algo sé es devolver la alegría a un corro de artistas, aunque a mi lado sólo hallase gentes de menor renombre, mas de buen corazón. Entre risas y palmas, supe por ellos de la reciente pérdida que lloraban, pérdida que —decían entre sollozos— podría haberse evitado si no fuera por la cobardía de cierta Guantelete Negro de Bane.

Con esta noticia regresé al campamento. Apenas la afrenta fue pronunciada, vi cómo Sariel Shade perdió el temple como nunca: bramó improperios, blandió el dedo y estuvo a un suspiro de marchar a dictar sentencia ella misma. De no ser por sus allegados, que la calmaron como quien calma a un chiquillo enrabietado, quizá hoy hablaríamos de una farsa aún mayor. Mas no fue así: juró y perjuró que sólo ella abatiría a la tal mujer, como si el campo de batalla fuera una comedia de venganzas personales.

La furia no tardó en disolverse, y lo que vi a continuación se asemejaba menos a un campamento de guerra y más a la vida de unos huérfanos entretenidos en su dormitorio común: Sariel y sus acólitos comenzaron a juguetear con la cola de una tiefling ataviada con sombrero de marinero, y más tarde se enzarzaron todos en una pelea por quién habría de engullir el último pedazo de tarta.

Y no crean que hubo conversaciones interesantes o que le pudiesen inspirar a uno determinación. El mayor dilema que escuché en todo el día fue una sesuda discusión sobre cómo resistir el frío de Nashkel llevando faldas tan cortas como las que ciertas acólitas lucen con descaro. Así se les pasó la jornada entre risas, arrumacos y puerilidades.

¿A estos confiamos la defensa de nuestra tierra? El campamento de los aliados se ha visto mancillado con la presencia de esta pandilla de niñatos disfrazados de paladines, jugando con espadas de madera mientras Lord Soth afila su mandoble a las puertas. ¡Selûne, os ruego, llevaos a estas ovejas descarriadas!


Waukeen brilla como nunca en Murann

arianneytalkorion.pngDe cuando en cuando, hasta la más vil de las plumas se ve forzada a escribir en favor de alguien a quien había tenido por diana de sus invectivas. Y he aquí el caso de la señora Arianne Brillalba, tantas veces denostada por este humilde gacetero, hoy se yergue como rara avis entre el muladar clerical que nos rodea.

No ha sido fácil su camino: exhausta, con el peso de las jornadas de negociación sobre los hombros, ha sabido tender la mano a aliados impensados en Murann, archiconocida madriguera de nigromantes tenebrosos, circo de carniceros y caníbales, guarida de diabolistas y demonólogos. Sus hombres y bestias se manchan de sangre con la misma naturalidad con que un escribano moja la pluma en tinta. Y, sin embargo, en esa ciénaga, Arianne ha hallado el modo de sembrar algo de concordia.

No es de extrañar que así resultase: los Rundeen, que cada vez prosperan más en tierras imperiales, tienen en gran respeto a los clérigos de Waukeen. Para los mercaderes, no hay altar más firme que la balanza ni oración más sincera que un contrato cumplido. Así pues, fue la única en Amn en atreverse a marchar hacia los dominios de Lohezet, y sus tropas y los mercenarios Rundeen fueron decisivos durante la correría. Cuentan que el pobre desgraciado murió desangrado mientras se carcajeaba como un lunático.

Dicen los pertigueros de Ilmater que ‘’la vida pública es tormento y vejación constante’’. Quien se muestra como figura de templo o altar carga sobre sí la sospecha y la murmuración. La obispa así lo padece. Ojalá que, en lo venidero, Arianne no vuelva a perder su lustro, aún cuando otros clérigos intenten desmerecerla. Ella, al menos, no teme a caminar entre bestias desatadas; no acaba, como ciertos devotos de Selûne, castrando a alimañas y reduciéndolas a tristes fetiches.


Berreos y berrinches reciben a Cromwell en Caravasar

lanzadecromwell.pngEl viaje a Caravasar prometía ser memorable. Al fin y al cabo, no todos los días se presencia la forja de un arma legendaria, destinada nada menos que a abatir dragones. La ocasión requería silencio reverente y un mínimo de decoro entre los presentes, empero, lo presenciado fue bochornoso.

No negaremos que el maestro Cromwell obró prodigio con sus manos. Pero ¡qué triste! La forja quedó deslucida por el bullicio: disputas pueriles, improperios lanzados entre quienes se proclaman elegidos y salvadores.

Y, sin embargo, no fue éste el cuadro más deleznable. La escena que verdaderamente habría de avergonzar a toda alma presente fue la que siguió tras la fragua: cuando se preguntó quién habría de empuñar la por todos anhelada lanza, los héroes de pacotilla, los campeones de feria, no tardaron en babear y menear la cola como canes frente a un hueso. Se empujaban unos a otros, alzaban la voz y mendigaban miradas de aprobación.

Caravasar fue pues testigo de dos realidades paralelas: la de un maestro artesano que con su martillo hizo historia, y la de una multitud que con sus berrinches logró lo imposible, despojar de solemnidad el acto más noble de nuestra era.

Se dice que los héroes habrán de decidir, con noble juicio, quién reclamará la lanza. Mas lo único que decidirán es qué tobillo pisar primero, qué manto desgarrar, qué compañero vender por unas migajas de gloria. Aquesto es lo único que conocemos con certeza, que no hay yunque en este mundo capaz de templar el ego de estos miserables.
 
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La Gaceta del Mercader nº 15

Aryan, traidor entre traidores

aryan.jpgNo siempre el traidor cae entre fragores de lides y batallas. Aryan, en su soledad, ha fenecido ahogado en sus propios suspiros, implorando el abrazo de la sombra. Fue de aquellos necios que sueñan con lealtades que no pueden mantener, con glorias que les son demasiado grandes, con causas que jamás alcanzan a comprender.

Dicen los mentecatos que fue gran guardián; mas a fe nuestra, lo único que guardó fue el postigo trasero. Prometió vigilia y adormecióse sobre los laureles; juró lealtad, y vendióla al primer sandio, si es que alguno pagó por tan vil corazón. Ni su deshonra despierta ya saña alguna. Aún perseguido en Amn y en Murann, ninguno halla deleite en darle caza, y seguir su rastro es empresa de fastidio y tedio. Ningún verdugo hallará placer en su fin, ni juglar malgastará tinta en rememorarle.

Sea sobre él pronunciado anatema eterno. Los traidores de su ralea mueren desamparados, en silencio. Primero nadie los mira, luego nadie los nombra, y al cabo sólo las ratas se percatan de su presencia. Ratas como los Ladrones de las Sombras, que sin duda le harán hueco entre su podredumbre si es que el malaventurado sigue con vida.

Lo trágico fue que hubo quien creyó en él, quien lo llamó hermano, quien alzó la copa en su nombre. Pobres insensatos. Si alguna vez oyereis su nombre en alguna taberna, no brindéis. Escupid.


Las acólitas de Selûne no están a la altura de Nicodemus

santateresadeselune.jpgHay quien aún cree que los designios de las deidades y los dragones obedecen a una sabiduría superior. Quien haya presenciado lo acaecido estas últimas dekhanas sabrá que más bien obedecen al capricho y al hastío. La dragona, fatigada de tanto incienso y reverencias, ha elegido al azar —o quizá por clemencia— a un mediano como portador de la lanza. Lo demás, pura farsa.

Las acólitas del Capítulo de la Rosa de Plata, esas santurronas de mirada soberbia y sonrisa contenida, lanzáronse al escrutinio como novicias en certamen de hermosura. Sariel Shade, la adalid, ardía por ser elegida, mientras Gwenaëlle musitaba plegarias y la barda de sombrero bucanero afinaba su voz esperando persuadir con su oratoria. Cada una creíase merecedora del favor, y ninguna soportaba la idea de que la otra pudiera alcanzarlo.

El resultado fue un espectáculo vergonzoso. Mientras la dragona las observaba, todas se pisaban los tobillos con la elegancia de quien tropieza en misa. Ni siquiera lograron acordar una sola elegida entre ellas. La divinidad, harta de tanto histrionismo, hizo lo que habría hecho cualquier juez sensato: entregó la lanza al primero con mirada inocente.

Y así fue como Nicodemus Buenpan convirtióse en nuestro milagro.

Entretanto, lejos de la pompa, otros trataban asuntos más humildes. En la sombra del campamento, hombres y mujeres de verdad —los que no llevan capas ni se dan ínfulas de santidad— intentaban resolver la cuestión del ex burgomaestre Baldrak. Los enanos reclamaban a su hermano caído para juzgarlo conforme a sus leyes.

Esa es la diferencia entre el ruido y la tarea, entre los cánticos y el martillo. Las unas se coronan con oropeles de plata, los otros se manchan las manos con el polvo del deber. Mas ya se sabe: en Amn siempre hay más devoción por el espectáculo que por la obra.
 
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La Gaceta del Mercader nº 16

El veto al Capítulo de la Rosa de Plata y las cobardes amenazas de la redactora de La Voz de Amn

ladrondelassobras.jpgEn un giro que sorprenderá únicamente a los más ingenuos, el rector Selemchant ha decretado la expulsión inmediata del denominado Capítulo de la Rosa de Plata de la Arcanum Schola. La medida llega tras un incidente que involucra la fuga de una mediana presuntamente poseída.

No podemos sino recordar con amarga satisfacción que esta gaceta lleva años advirtiendo sobre los peligros que acechan en los pasillos de tan controvertida institución. Mientras las élites arcanas y sus aduladores en otros pasquines miraban hacia otro lado, nosotros denunciamos la presencia de Jadzia Odger, criatura sombría cuya historia está sembrada de desapariciones y tragedias; advertimos sobre Obara Alghul, Mago Rojo cuyas lealtades están más cerca de Thay que de Amn; y señalamos la peligrosa deriva de una escuela que se ha convertido en un imán para toda suerte de arcanistas de dudosa reputación.

¿Y qué hicieron nuestros detractores? Acusarnos de agitadores. Pues bien, disfruten de los nuevos tiempos.

Particularmente reveladoras resultan las cartas repartidas por Gwenaëlle de Selûne, quien resulta ser redactora de La Voz de Amn, ese panfleto que últimamente se dedica a lanzar piedras desde su precaria atalaya moral. La exalumna, ofendida por su expulsión, arremete contra el rector acusándole de indolencia y de permitir que “siervos de Thay y demás ralea” hayan penetrado en la institución.

¿Les suena familiar? Esta gaceta lleva publicando exactamente esas mismas advertencias desde hace años. La diferencia es que nosotros sí pusimos nombres y apellidos: Jadzia Odger, Obara Alghul y el propio senescal James Kellogg, quien ostenta una cátedra en la Schola.
Pero la ilustre Gwenaëlle, en su infinita sabiduría, prefiere hablar de “sombras” y “agentes de Shar” sin concretar. Promete nombres “en el próximo suplemento”, como si esto fuera un folletín por entregas. ¿Acaso La Voz de Amn necesita varios números para reunir el coraje que esta gaceta demostró desde el primer momento?

A los lectores que desestimaron nuestras advertencias previas: la hemeroteca nos da la razón. A Gwenaëlle y La Voz de Amn: estamos esperando esos nombres que prometieron.
La pregunta ya no es si la Arcanum Schola representa un peligro para nuestra ciudad. La pregunta es cuántas catástrofes más necesitaremos presenciar antes de actuar en consecuencia.


Hallan muerta a la artista Rosalino frente a la mancebía de los Siete Valles

rosalino.jpgAthkatla amaneció esta mañana con un nombre más escrito en el pergamino de Jergal. A la salida de la mancebía de los Siete Valles hallaron lo que restaba de Rosalino. No diré que resultaba irreconocible, pues sería faltar a la verdad: quien perpetró el crimen se esmeró en que la reconociéramos. Le destrozaron el rostro a golpes, mas dejaron intacta la peluca. Querían que supiéramos quién era y por qué razón moría.

Rosalino era artista. Durante años llevó su espectáculo de contorsionismo por las tabernas más sórdidas de la Costa de la Espada. No actuaba en salones nobles ni aspiraba a tales dignidades pues sabía que su lugar estaba entre la escoria, los ebrios y los desesperados. La última vez que presencié su actuación fue hace una dekhana. Se desvistió ante nosotros como una condesa caída en desgracia y realizó una serie de contorsiones que evidenciaban que su cuerpo ya no le obedecía como antaño, mas ella persistía en obligarlo a la belleza.

Ignoro si Rosalino era valiente o simplemente estaba demasiado rota para claudicar. Caminó durante años por calles que la injuriaban, esquivó escupitajos y empellones, soportó que la llamaran monstruo, pervertido, abominación... Jamás se disculpó. Y eso, en una ciudad como Athkatla, constituye un crimen imperdonable. No porque causase perjuicio alguno, sino porque se negaba a desaparecer. Su existencia era una pregunta que incomodaba: ¿quién decide qué cuerpo merece ser hermoso? ¿Quién determina qué deseo es legítimo y cuál debe ser aplastado?

Quienes la asesinaron buscaban su silencio. Ansiaban borrar la evidencia de que alguien puede vivir al margen de sus categorías y de sus normas. Cada vez que alguien como Rosalino perece, el resto asimilamos la lección: mantén la cabeza gacha, no atraigas la atención, acepta el lugar que te han impuesto. Y así, paulatinamente, esta ciudad se torna más diminuta, más gris, más pusilánime.

Quienes la conocimos sabemos que no volverá a comparecer otra igual. Y quienes la asesinaron deberían saber esto: su nombre seguirá pronunciándose. Seguirá ahí, insolente y verdadera. Hermosa.

Offtopic :
En memoria de Modesto Mangas Mateos, dedicado a Vicky Aranda.
 
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La Gaceta del Mercader nº 17

Sombras que traicionan: La omisión de Jadzia, el oprobio de la Arcanum Schola

crupier.jpgSépase por cuantos esta gaceta leyeren, cómo ciertos individuos, movidos por la demencia, se ofrecieron al funesto Crupier en su juego, en tanto que gentes curiosas y codiciosas se apiñaban en torno al abismo cual polillas seducidas por candela.

El desastre sobrevino tan pronto como una doncella de orejas puntiagudas, inhábil para refrenar su pulsión, disparó una saeta contra el Crupier. La antesala se desplomó y un dragón emergió de las entrañas del anfitrión. Aventureros, acólitos de Selûne y hasta un servidor nos vimos constreñidos a batallar por no ser despedazados.

Y en medio de tanta confusión, brilló una figura por su ausencia: Jadzia Odger, profesora de la Arcanum Schola, en tiempos pretéritos ladronzuela, ahora mera sombra entre sombras… y en aquella aciaga noche, una cobarde. Mientras un dragón se abalanzaba sobre inocentes y el tejido de la realidad se descosía, la viuda negra optó por disolverse, ocultarse y aguardar a que otros derramasen su sangre en su ausencia.

Su conducta no solamente la deshonra a ella; mancilla y envilece a la institución que osa representar. ¿Qué provecho hay en una escuela arcana cuyos docentes se ocultan como ratas cuando la calamidad asoma por el umbral y el mundo exige su pericia?

Cuando los espectadores fuimos expulsados a lo largo y ancho de Amn, y los nefastos efectos de la baraja se desvanecieron, quedó una amarga cuestión por resolver. ¿Fue sólo canguelo… o había quienes deseaban ver al Capítulo de la Rosa de Plata mermado?
 
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La Gaceta del Mercader nº 18

Sariel y Gwenaëlle: dos veces culpables

esclavo.jpgEn los días presentes, cuando aún no se han enfriado las cenizas de Imnescar ni se han contado todos los nombres de los ausentes, Athkatla asiste a un espectáculo indecoroso: el de quienes, tras provocar la herida, se disputan el derecho a vendarla según su conveniencia.

Conviene recordar que Imnescar no cayó por accidente ni por fatalidad divina, sino por decisiones humanas, arrogantes y soberbias. Muchas de las muertes allí producidas, así como la captura de no pocos de sus habitantes por las fuerzas imperiales, no fueron inevitables, sino consecuencia directa de errores, traiciones y ambiciones mal disimuladas. Entre quienes cargan con tal responsabilidad figuran Sariel Shade y Gwenaëlle, acólitas de Selûne, cuyas acciones ya entonces trajeron descrédito a Amn y duelo a innumerables hogares.

Hoy, cuando el destino del Destructor ofrecía una ocasión rara y preciosa para corregir, siquiera en parte, aquel desastre, ambas volvieron a elegir mirarse a sí mismas.

Existía un trato. Un trato áspero pero real: el intercambio de centenares de esclavos capturados en Imnescar por el oni. Hombres, mujeres y niños arrancados de sus hogares, destinados a no volver a ver a los suyos. Esa posibilidad estuvo sobre la mesa. Y fue rechazada. Gwenaëlle prefirió ser egoísta y buscar el alivio propio a costa del alivio de cientos de familias.

Sariel Shade, por su parte, se permite convocar al público para mostrar, mediante conjuros, los tormentos que padeció. Como si su dolor, por legítimo que sea, aliviase el sufrimiento ajeno. Como si las muertes de Imnescar, los cautivos que no regresarán, los que no tendrán voz ni imagen ni ilusiones que los recuerden, fuesen algo menor, algo indigno de ser mostrado.

Hay en ello un afán de protagonismo difícil de digerir. Un uso del horror propio como estandarte moral, mientras el horror ajeno queda relegado. Quien exhibe su herida para eclipsar las de los demás no honra la memoria: la usurpa.

Mientras tanto, el capitán Ewan vuelve a quedar retratado como lo que es, un monigote. Deseaba la custodia del oni no tanto por justicia como por venganza, por lavar con sangre la humillación de Imnescar y colgarse un galón que le diese el respeto que nunca ha tenido. Pero, como ya ocurriera con Aryan, la historia se repite: las celdas se vacían, los culpables se escapan, y el capitán permanece estéril, incapaz de imponer respeto ni de comprender por qué nadie lo toma en serio.

Así pues, la realidad es esta: el Destructor vive, los esclavos de Imnescar siguen lejos de sus hogares, la ciudad acumula una amargura más, y quienes tomaron las decisiones se envuelven en discursos de conciencia, unidad y calma. Mas la calma ha de nacer de la justicia cumplida. Y esa, una vez más, fue postergada en favor del ego.


Respuesta al libelo de La Voz de Amn

orcoquepagaimpuestos.jpgLa Voz de Amn ha publicado recientemente un libelo, creyéndose con el derecho de definir lo virtuoso y lo impío. Una advertencia contra ciertas ‘’razas’’, mas no es sino una cortina de humo para ocultar aquello que verdaderamente degrada nuestras instituciones. Los autores del panfleto señalan a orcos y semejantes como amenaza para la paz de Amn. Afirman que tales ‘’criaturas (...) se mofan de nuestras costumbres’’ e invocan a Imnescar como prueba del peligro que representa la tolerancia hacia estas.

Considérese el caso de Purskul, que durante generaciones ha asimilado población orca sin que por ello haya sufrido el colapso que estos moralistas profetizan. Los mestizos de Purskul trabajan, comercian y pagan impuestos con la misma regularidad que cualquier otro campesino. La ciudad no ha ardido ni ha caído en la barbarie. Ha prosperado. Este hecho incontestable basta para demostrar que el supuesto antagonismo entre estas razas y la sociedad civilizada es un disparate.

Véase ahora la situación de nuestra propia ciudad, Athkatla. Mientras se persigue con celo inquisitorial al extranjero de aspecto tosco, se tolera con benevolencia inexplicable la presencia de conspiradores en nuestras instituciones más respetables. Jadzia Odger, profesora en la Arcanum Schola desde hace años, goza de reputación académica intachable pese a que sus amantes y alumnos desaparecen con regularidad. Jóvenes de talento prometedor que penetran en su despacho y no vuelven a ser vistos, o reaparecen bajo macabras circunstancias. La Orden del Guantelete, celosa de su reputación, jamás ha considerado que una sombra pervirtiendo juventudes en la escuela más veleidosa de la ciudad merezca su atención. Sin duda temen ofender a los decanos. O quizá simplemente han estimado que aniquilar a tribus es más rentable para la imagen pública que denunciar a los que citan a Alaundo mientras consumen a sus víctimas.

En cuanto a Imnescar, cuya caída se atribuye alegremente al "exceso de tolerancia", convendría recordar que aquella ciudad sucumbió por la negligencia y corrupción de aquellos quienes juraron protegernos. Empero resulta más sencillo asustar con el forastero que reconocer la podredumbre interior.

Invito, pues, a los firmantes de tan pobre libelo a demostrar la coherencia de sus principios: si tanto les preocupa el ‘’origen impío’’, ¿por qué no comienzan por purgar la Schola? La señora Odger les aguarda.
 
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La Gaceta del Mercader nº 19

Helios Odger, desaparecido

desaparecidos.jpgSépase por cuantos esta gaceta leyeren que la funesta Jadzia Odger ha perdido a otro hombre. O, según sostienen algunos, se ha deshecho de él. El desaparecido no es otro que su propio marido la sombra. Los carteles rezan que el varón se ha adentrado en la bruma y no ha vuelto.

Cabe preguntarse, con inocencia: ¿cuántos hombres ha de perder Jadzia antes de que alguien en Amn haga las preguntas pertinentes? Repasemos, pues conviene ejercitar la memoria. Daraen Cox, el mercenario de buen corazón que la acogió en estas tierras: desaparecido. Aryan, el caballero ambicioso que cayó rendido a sus encantos: endemoniado, señalado por traición y perseguido por la justicia. Y ahora, el esposo, un ser de natura oscura: eclipsado. El patrón, estimados lectores, no necesita de augur alguno para ser interpretado.

Resulta llamativo que esta mujer haya elegido colgar carteles en Crimmor solicitando noticias del ausente. No moviliza a sus ilustres colegas de la Arcanum Schola en su búsqueda. Cuelga un cartel. El cónyuge reducido a un anuncio en un tablón por la desidia de su propia esposa.

Mas la historia no termina aquí, y lo que sigue ha de helar la sangre incluso al lector más escéptico. Esta misma gaceta, en su incansable servicio a la verdad y Athkatla, había encargado a Samira, joven detective y alumna de la propia Arcanum Schola, que indagase con discreción en los asuntos personales de la profesora Odger. Samira era perspicaz, valiente y, según nos consta, meticulosa en su oficio. Sepan pues: Samira ha marchado sin dejar carta alguna. Advertimos cómo una vez más sujetos que incomodan acaban sucumbiendo bajo extrañas circunstancias.

Mas seamos justos, como corresponde a un periodismo de honor. Existe otra posibilidad, inverosímil pero digna de mención: que la sombra huyese por voluntad propia. Que la convivencia con la amargada gacetillera suponga tal tedio que incluso un ser de oscuridad prefiera escapar a continuar bajo el mismo techo.

En cualquier caso, la engreída, una vez más, se ha quedado sola. Sus hombres siempre acaban fatal, mientras ella sigue en pie, ocupando cargos en instituciones que deberían tener más cuidado con a quién conceden aula.
 
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La Gaceta del Mercader nº 20

Aventureros subyugados por la burocracia

burocracia.jpgEl aventurero, ese ser que desde los albores de los tiempos ha encarnado la más pura de las libertades humanas, el que marcha hacia lo desconocido sin más ley que su conciencia y su espada, ha sido capturado. No por el enemigo. Por sus propios compañeros. Hoy, antes de desenvainar, conviene consultar si el gesto está contemplado en los regímenes y si podría constituir una falta. El héroe ha de cumplimentar un registro. El mártir ha de presentar su caso ante los funcionarios. El cadáver, al menos aquel, se ahorra el proceso.

Tomemos como ejemplo la flamante alianza amniana, al frente de la cual figura el anodino Tark Miller. Este conciliábulo de almas cautelosas ha visto conveniente capar a los ambiciosos, clasificando sus posibles pecados con una minuciosidad que haría llorar de orgullo al mismísimo Guardián del Sol Eterno. Qué hermoso destino para quienes un día soñaron con gloria: perecer no ante las fauces de un dragón, sino ante una comisión disciplinaria.

No menos instructiva resulta cierta reflexión filosófica que una penumbra con ínfulas ha tenido a bien publicar en La Voz de Amn, advirtiéndonos de quienes reclaman autoridad sin merecerla. Meditemos sobre ello. La Arcanum Schola, esa institución que custodia con celo de dragón sus grimorios y tiembla ante cualquier foráneo que ose cruzar sus umbrales, tolera entre sus claustros a una criatura tenebrosa. No por sus méritos. Sino porque ostenta un cargo, y el cargo, en Amn, lo perdona todo. Quitadle la cátedra y ved cuántos de sus colegas le franquean la puerta. Así pues, que sea ella quien nos aleccione sobre el abuso de la autoridad institucional resulta descarado.

El aventurero nació libre. Nació para caminar sin pedir permiso, para errar sin rendir cuentas, para morir, si era preciso, con las botas puestas y no con la pluma en la mano. Hasta eso nos han arrebatado.

Que Tymora nos asista. Aunque temo que incluso ella necesitaría de un afidávit antes de lanzar los dados.
 
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