5.3. Tapaderas
Quizá uno de los aspectos que más me han interesado siempre de esconderme entre la gente, pero no únicamente a nivel personal cuando quiero deambular por ahí sin ser visto.
Hablo de enmascarar tus actividades como hacen los cucos cuando colocan sus huevos en los nidos de otras aves, confiando en que es probable que las otras aves no distingan al polluelo hasta que no sea demasiado tarde.
Donde la mayoría ve una panadería, yo veo un negocio que ha de estar activo por la noche o muy temprano cada día, antes del amanecer. Esto quiere decir que si quiero robar en una casa bien situada, podría usar por ejemplo un carromato con pan recién horneado para disfrazarme de mozo que lo distribuye, en caso de que alguien haga preguntas.
La masa del pan bien puede esconder unas cuantas joyas y colocarlas al fondo del barril podría superar una inspección superficial holgadamente. Tú también podrías hacerlo.
Pero necesitaras pan caliente y un cómplice (aunque no es imprescindible) y todos estos recursos debes conseguirlos por tu cuenta.
Encarga pan para recogerlo esa misma noche, tu cobertura debe ser perfecta, así que intenta que te den un papel con una dirección de entrega que sirva a tu propósito (si tienes algún negocio legal puedes aprovecharlo) y si no, siempre puedes montar una panadería...
Es recomendable que te hagas con un carro y lo aproveches para mezclarte con otros mercaderes.
Siempre se obtiene mucha información, ya sea sobre las siguientes ferias de la región o sobre quienes hicieron buenos negocios en la anterior. Aprovecha la información, ya sea utilizándola para alguna operación o vendiéndola a quienes estén dispuestos a hacerlo, pero cubriendo siempre tu rastro. Algún día, puedes ser tú aquel al que estén investigando.
Es mejor estar siempre alerta, aunque algún día seguramente no lo estarás y te sorprenderán.
En esos momentos, la información que manejes puede convertir una derrota en una victoria a tu favor, salvarte el pellejo o causar todo el daño posible antes de que te rebanen el cuello.
5.4. Identidades alternativas
Imprescindibles. Siempre más de una.
Recuerda, ricos y pobres nos movemos en una misma pecera. Aprende a disfrazarte o si no es uno de tus talentos, consigue al menos una buena capucha para ocultar tu rostro. Mientras camines entre ratas, sé una rata, pero en cuanto amanezca, lárgate a tu madriguera. Asegúrate de que nadie te sigue, busca un punto seguro y ponte tu atuendo diurno.
Debes tener un nombre público y una reputación intachable o que no pueda relacionarse en modo alguno con la que uses por las noches. Para estos casos, recomiendo siempre que nuestra identidad publica se codee con gente que tenga buena reputación. Establece vínculos reales, ten dos vidas si así lo quieres ver. Pero, por muy desesperada que sea la situación, jamás mezcles ambos mundos.
No importa lo leales que sean tus socios, lo seguro de tu disfraz o lo bueno de tu coartada. Si alguien conecta tu nombre verdadero con tu identidad falsa, estarás viviendo tiempo prestado hasta que alguien se vaya de la lengua o venda la información, poniendo en peligro toda tu infraestructura. Tu no quieres eso, y tampoco quieres que nadie de los tuyos sufra las consecuencias un error tuyo. Protégete y protégelos a ellos.
En los Barrios Bajos de las principales ciudades, puedes dar con alguien que pueda proporcionarte una identidad alternativa en caso de que necesites desaparecer. Es posible que pienses que no necesitas este servicio, pero hay una gran diferencia entre cambiarte de nombre y asumir una identidad contrastable que soporte el escrutinio de alguien que ya este sobre tu pista.
La cárcel está llena de tipos que tuvieron exceso de confianza y pensaron que era fácil engañar a sus perseguidores con un buen disfraz. A veces no basta, por bueno que sea.
Si das con alguien que sea capaz de proveer este servicio para ti o los tuyos, tendrás siempre una red de seguridad en caso de que tu identidad principal se vea comprometida. Sea cual sea el precio, siempre será poco en comparación a pasarte unos años en prisión, caer en manos de tus enemigos o, los dioses no lo quieran, la venganza de un amante despechado.
5.5. Recursos útiles
Imagina que posees un castillo protegido de arriba a abajo, con todos los accesos controlados, tres guardias distintos registrando a cada persona que accede a tu propiedad, entre ellos un mago de guerra especializado en la detección de magia y en llevar a cabo interrogatorios.
Mantener esa seguridad cuesta cada día el sueldo de muchas personas, protecciones mágicas que han de ser renovadas regularmente en accesos y ventanas, sin dejar un solo hueco de oportunidad a ningún ladrón, y por supuesto, una fuerza de elite enmascarada capaz de reducir a pulpa a cualquier intruso.
Entonces un puñado de espabilados con un saco y cuatro gallinas es capaz de saltarse todas tus medidas de seguridad por donde menos te lo esperas: La cocina.
Disfrazados de mozos de carga que entregan mercancías directamente hasta la cocina, esperan el momento correcto para soltar deliberadamente a las gallinas en la cocina, y una de ellas, en dirección a la zona restringida del castillo.
Tu guardia de élite está preparada para aniquilar a cualquier indeseable que pretenda invadir tus dominios, pero nadie tiene un plan de contención para un puñado de gallinas que nada saben de zonas restringidas, ni para los inocentes mozos que las persiguen "sin saber dónde se están metiendo".
Cuando te das cuenta de que algo no va bien, ya es demasiado tarde, porque los tipos del saco y las gallinas ya han reducido a un par de guardias, se han puesto sus uniformes y los han usado para reducir a un par de magos que patrullan el área restringida que rodea tus dependencias personales.
En pocos minutos, tienes a cuatro infiltrados en tu castillo, camuflados entre los guardias que han de protegerte a ti y a tus tesoros. De que servirán tus recursos entonces? Tendrás suerte de que los que te visiten sean ladrones y no asesinos en ese caso.
No es la situación ideal, pero ocurrió de verdad hace mucho tiempo. Mis compañeros me llamaron loco, pero a veces un poco de caos más o menos controlado es como una canción que uno puede aprender a bailar.
La lección es que son tan importantes los recursos como el ingenio para utilizar los más adecuados en cada situación. A veces, como suele decirse, menos es más.
Por otra parte, recuerdo que no todos escaparon fácilmente de aquella ratonera, pero todavía hoy me rio al recordarme metiendo aquellas gallinas en el saco ante la mirada incrédula de los míos. La clave fue decir todo el tiempo que eran cinco cuando solo eran cuatro, legitimando más caos en el castillo.
La única pena es que no estuve delante del dueño del lugar cuando le revelaron la estrategia de los intrusos para meterse allí, pero creo que puedes imaginarla con facilidad.
Podría extenderme mucho más, pero creo que lo mejor es resumirlo en unas frases:
Aprende a distinguir entre lo que quieres y lo que necesitas. Si vas a dar un golpe, recuerda que siempre parece más sencillo de lo que acaba siendo realmente. Quizá solo los magos puedan meterse en la cabeza de las personas, pero nadie necesita serlo para comprender sus corazones.
Aquellos que están a tu lado son el recurso más valioso y eso es lo más importante de cara a afrontar una situación adversa.
En lo que respecta a tus enemigos, en este caso, recuerda también que el oro puede comprar cualquier espada que tenga a su servicio con un contrato, pero cosechar lealtad verdadera de la que el oro no puede comprar, requiere más tiempo e implicación por tu parte.
Infunde respeto otorgándoselo a otros. Después de todo, en la mayoría de los lugares civilizados hasta cierto punto, se matan más moscas con miel que con vinagre.
En cuanto a recursos más mundanos, ya te he dado algunas pistas, pero algunas sugerencias pueden ser el encontrar un buen sitio donde esconderte, otro distinto para esconder tu botín, es decir, sitios donde poder cambiar de identidad sin dificultad antes y después de meterte en líos.
Nunca viene mal contar con algo de músculo para contener situaciones inesperadas (y para prevenirlas) y también a alguien que pueda coserte la cara si te la rajan.
Algunos templos lo hacen sin coste alguno, pero no suele ser lo habitual cuando hablamos de heridas serias. A veces no es que nieguen el auxilio a alguien, es simplemente que quien más oro dona al templo, tiene prioridad sobre otros enfermos.
Por suerte, no siempre es así y evito esos templos si no es para meter mano al cepillo de las donaciones, pero no robo a quienes hacen lo que pueden por ayudar a los demás desinteresadamente.
El mundo ya es bastante cruel de por sí, y quien se aprovecha de los débiles es porque es demasiado cobarde para ir a por presas que supongan un desafío. Pero como he dicho, aunque la mayoría de la sangre sea roja, no significa que todos seamos iguales por dentro.
Rodéate de gente afín y gente que esté dispuesta a decirte aquello que no te gusta escuchar.
La confianza y la lealtad son recursos intangibles, y a veces, tan reales como invisibles. Aprende a reconocerlos. Como solía decir un amigo llamado Gin, “
Cuando no puedes con la mesa entera, vas a por la más débil de sus patas".
Toda cadena tiene un eslabón más débil que el resto, en cualquier sistema o estructura establecida, legal o criminal, civil o militar, acomodada o humilde.
En él suele encontrarse el punto de ruptura que permite aprovechar la vulnerabilidad y a veces, hacer que el propio peso de la cadena sea la que acabe con ella misma. Aprende a reconocer sus patrones, y sobre todo, observa con la atención de un gato curioso que escucha una pieza musical en la que a lo largo del tiempo cambian los instrumentos, pero no las notas de la melodía.
Te aseguro que hay cadenas que suenan como un xilófono cuando uno sabe sacarles las notas que quiere.
En medida de tus circunstancias y naturaleza, intenta ser dueño de tus acciones y responsabilizarte de las decisiones que tomas. Una cosa es adaptarse para sobrevivir y la otra es ser alguien que no merece compartir una hoguera con sus iguales.
5.6. Testigos
Eterno dilema con varias soluciones posibles, al menos en la mayoría de los casos.
Ponte en situación, estas a punto de culminar un golpe en un lugar donde no deberías estar y de repente, de la nada un par de testigos te sorprenden, pongamos que son un par de sirvientas de alguien con más dinero del que necesita. Lo más lógico seria largarte antes de que alguien de la voz de alarma, pero... que haces cuando ya te han visto la cara y podrían reconocerte más tarde?
Hay quienes para ahorrarse cabos sueltos, las mataría allí mismo, otros quizá las dejarían marchar sin más, otros igual de pragmáticos les arrancarían los ojos pensando que mejor ciegas que muertas, otros recurrirían a la intimidación o la extorsión, el soborno o incluso a contarles cualquier patraña para que olviden lo que han visto...
A lo largo de mi carrera, lamentablemente he sido testigo de muchos casos diferentes, con diferentes resultados. El más común lamentablemente, suele ser el que toman los cobardes y los necios.
El propio miedo se apodera de ti y en una fracción de segundo, debes sopesar la situación y resolverla lo mejor que puedas con la información que tengas del lugar, de la gente y del contexto, pero en términos sencillos, basta un suspiro para caer en un "ellos o nosotros", y matar a gente inocente por no tener las agallas de afrontar las consecuencias de ser descubierto y resolver la situación de otra manera. Yo soy ladrón, no soy un asesino.
Prefiero embaucar o camelarme a esas sirvientas diciendo que si me delatan, confesare que una de ellas es mi cómplice, a tener que derramar su sangre inútilmente. Piénsalo, la muerte trae más dolor y el dolor trae más preguntas. Y hay preguntas que condenan a víctimas y verdugos a que se repita el ciclo una y otra vez, mientras se alternan el papel de vez en cuando. Absurdo y poco práctico a largo plazo.
No, querido lector. Merece la pena dedicarle unos segundos a sopesar nuestras acciones, para en muchos casos, ahorrarnos muchas noches en vela cavilando y deseando haber hecho algo diferente, ya sea por conciencia o consecuencia.
Intenta agotar todas las opciones antes de tener que mancharte las manos con la sangre de alguien que no está en el Negocio.Si la situación se da y te ves entre la espada y la pared, yo suelo imaginarme cómo sonaría mi historia al oírla sentado entre otros reclusos, o en cómo se la contarían algún día a los que mi corazón mejor conoce.
A fin de cuentas, pregúntate a ti mismo:
"Si sobrevivo a esto, que quiero recordar que hice?"
Pero piensa rápido.
5.7. Reunir información en solitario
Un buen disfraz, una historia plausible y una situación a todas luces, casual. Hay mil trucos por situación y miles de ellas para cada truco. Pero la fórmula es sencilla. Si vas de incógnito, y quieres tus pesquisas bien veladas, no preguntes directamente aquello que deseas saber.
Aprende de las damas de compañía a extraer información. Paga a alguna para que le intente sacar información a algún tipo cuando compartan el lecho. Escóndete bajo la cama y escucha, y descubre que patéticos son aquellos que entran en un lupanar sintiéndose lobos y saliendo de allí más trasquilados que las ovejas que creen haber devorado.
Las arañas que se disfrazan de moscas son las más peligrosas dentro y fuera de un burdel, haya o no carmín o licor de por medio. Otros que son buenos en esto suelen ser aquellos que por lo general callan más de lo que hablan. Están a tu alrededor, invisibles y en muchos casos demasiado desaprovechados.
Quieres saber los últimos rumores de la zona? Visita un mercado local y busca uno de esos puestos de fruta o ropa donde un vendedor suele vocear su mercancía al viento y al gentío.
A menudo, suelen tener a alguien para ayudarles, un mozo o peón, que mira y observa mientras su amo, su jefe o su socio se dejan los pulmones vendiendo. Atento a esas personas aparentemente invisibles, y sobre todo a los más menospreciados por la mirada del privilegiado.
Si logras que alguien así sienta que tu enemigo, causa o condición es la misma que la suya, estarás un paso más cerca de convertir a esa persona en un informador, un contacto útil o en alguien que contribuya a la calidad de tu red de información.
5.8. Reunir información en equipo
La filosofía es la misma que reuniendo información en solitario, solo que contando con un mayor abanico de posibilidades y más rango de actuación.
El clásico "
Ocho ojos ven más que dos" suele cumplirse, pero un grupo mayor también implica que más cosas pueden salir mal.
Cada situación es diferente, pero organizados en triadas siempre es mejor que por parejas. En una triada, dos hacen el baile habitual, quizá compartiendo una tapadera, pero un tercero debe estar vigilando a quienes pongan su atención en la pareja.
Uno que haga de pavo real (básicamente, alguien locuaz que sepa hacer que la atención recaiga sobre su persona) y otro que haga de caimán (el que hace las pesquisas y preguntas más casuales). Finalmente un Bichero o Duende, que es el que está atento a otros detalles de la situación, vigilando por si se despierta la curiosidad de quien no debe, y siempre preparado para crear una distracción en caso de ser necesaria.
Según la experiencia que tengáis tú y los tuyos, podéis apalabrar algunos gestos sutiles para comunicaros disimuladamente en estas situaciones, y alternar el rol de cada uno si hay algún contratiempo inesperado o si la situación lo requiere.
Saber improvisar es indispensable, especialmente si pretendes que todo salga a pedir de boca y que nadie descubra vuestras verdaderas intenciones.
5.9. Trucos para superar sondeos mágicos
En alguna ocasión, se escuchan rumores sobre los métodos de algunas sectas o grupos clandestinos para protegerse ante la infiltración no deseada de individuos perniciosos o espías dentro de las estructuras en las que ellos operan.
También es posible que hayas escuchado que algunos magos y sacerdotes de ciertos credos son capaces de "leer el pensamiento" o incluso de comunicarse mentalmente (algo completamente distinto).
No voy a enseñarte ninguna habilidad mística para resistir ese tipo de cosas, ya que no dispongo de ese conocimiento, pero sí puedo darte un par de trucos que harán que si en alguna ocasión alguien tratara de sondear tu pensamiento o incluso de detectar si estas mintiendo, no pueda sacar nada de ti.
Protégete del sondeo mágico a través del control de la información que posees.
Si no sabes donde ha escondido tu compinche vuestro botín, da igual cuanto te hurguen en la cabeza, jamás podrán encontrar algo que no está ahí.
Si buscan en tu mente para descubrir la identidad de tu compinche, solo deberían poder apreciar lo que tu hayas visto. Si no conoces el rostro de tu socio, el mago solo vera lo que tu hayas visto.
Si no conoces el nombre real de tu socio, solo extraerán un apodo y quizá los lugares en los que os encontrasteis en el pasado, de ahí que sea importante en tus negocios hacer tus tratos siempre a puerta cerrada, donde no pueda apreciarse el exterior.
Después de todo, no sabes si esos recuerdos que vas guardando para ti en la memoria, serán exclusivamente tuyos para siempre, así que delega algunas claves de tus planes para que ninguna parte de tu red tenga el panorama completo.
Esto incluye información crítica sobre tu infraestructura y las identidades de quienes trabajan contigo. Puedes saber muchas cosas sin conocer los detalles.
Por otra parte, si deseas asegurarte de que algo falso es vendido como cierto, solo tienes que colocar entre el timador (tú) y el timado (el objetivo), un humilde mensajero o varios (gente de tu confianza a quien hayas convencido de tu engaño). Pero el mensajero debe creer completamente lo que transmite a tu objetivo para que el truco funcione.
En otras palabras: Si yo te hago creer algo, y luego tú lo cuentas por ahí, aunque bien pudiera ser falso, no lo será para ti cuando se lo cuentes a terceros, por lo que es posible que para ellos tampoco lo parezca.
Si ellos perciben que el mensajero no miente, éste tendrá más posibilidades de que confíen en su sinceridad y se traguen el embuste.
Control de la información, recuérdalo.
6. No todo lo que es oro brilla y viceversa
Hay tratos buenos que acaban con un navajazo en la entrepierna, y tratos malos que a la larga demuestran ser la semilla de un porvenir fructífero, estable y duradero.
Por lo general, si un trato parece demasiado fácil y seguro, considera siempre por mano de quien te llega, por respeto a tu vocación y por mera precaución.
Fue uno de tus socios o fue un tipo que lleva relativamente poco en tu zona el que te propuso el trato?
Que sabes realmente de esa persona?
Averigua qué se dice en las calles sobre ella y contrástalo siempre con tus propias impresiones.
Hay algún enemigo que haya reducido su actividad últimamente son motivo aparente?
Te habló del trato un contacto tuyo al que hace tiempo que no veías?
Quienes sacaran tajada realmente? Quién saldría beneficiado en caso de que las cosas se torcieran?
Una simple reunión demasiado casual puede desembocar en un asesinato repentino que te coja desprevenido y termine con la vida de los tuyos sin que puedas hacer nada por evitarlo.
Si alguien va a reunirse con otros individuos fuera de vuestro territorio, acostumbraos siempre a comunicarlo de antemano. Ahórrate el tiempo de pesquisas que solo darán más tiempo de borrar su rastro a aquellos que te han perjudicado.
Seguir a tus propios socios debería ser considerado una medida por su seguridad y la tuya y no el efecto secundario de una malsana desconfianza. Es importante que consideres esto como una forma de fortalecer vuestra seguridad, la integridad de vuestra infraestructura y la de vuestras actividades.
Es fácil caer en la paranoia, por eso está bien saber que si hay alguien que te sigue, también hay alguien de los tuyos que puede estar también por ahí vigilando, puedas verle o no.
Toma siempre precauciones. Seguir el camino del oro a veces puede llevarte a encontrar lo que andas buscando y puedes descubrir si hay algún parásito en tu red.
6.1. Los momentos feos
Oh, sí. Tarde o temprano, te las tendrás que ver entre dos opciones igualmente negativas, así que ten en cuenta el verdadero valor de cada elemento en juego.
A veces la oportunidad de vengar a un hermano muerto puede cegarte en el peor de los momentos. Acaba de surgir una oportunidad de oro inmediatamente después de que sufras una derrota importante?
Piensa las cosas dos veces, pues quizá estes siendo predecible y al mismo tiempo, estes ahorrándole el esfuerzo a tu enemigo de buscarte y terminar el trabajo que empezó con tu camarada caído.
Otras veces, los momentos más desagradables son aquellos en los que te toque ser el malo de la historia, aunque no lo pretendas.
En una ocasión, tuve la desagradable experiencia de estar en el bando de auténticos malnacidos, pero eran esbirros de unos tipos a los que me tocó bailarles el agua un tiempo y no los había elegido yo.
Para pagar una deuda, tuve que acompañarlos como si fuera su niñera, para asegurarme de que no les atrapaban durante lo que yo pensaba que era un simple robo de documentos. Pero no lo fue.
Sin necesidad, aquellos tipos acabaron con la vida de unos críos y luego con la de sus padres.
Cuando aquellos tipos salieron de la casa y me contaron lo sucedido como si tal cosa, algo se rompió dentro de mí, cambiando para siempre la visión que tenia del mundo y de aquello a lo que me dedico.
Sólo la escoria haría daño a unos chiquillos que no sumaban ni doce años entre ambos y para mal de mi conciencia, cargo con ello cada noche cuando cierro los ojos.
Entiendo que yo no los maté, pero me hicieron cómplice de un crimen que jamás habría cometido por mi cuenta.
Desde entonces, a ojos de algunos quizá me haya vuelto un blando por negarme a derramar sangre inocente, pero a veces, lo que requiere más agallas es mantener el acero en la vaina.
Cualquier necio puede empuñar un cuchillo y aprovecharse de alguien débil e indefenso. Requiere más valor el afrontar las consecuencias y más esfuerzo el buscar otras soluciones.
Por desgracia, abundan los cobardes que han olvidado que también ellos una vez fueron los hijos de alguien.
Esa clase de personas es la que mantengo fuera de mis actividades todo lo que puedo y si se me permite confesarlo, es a la que más disfruto haciendo desaparecer de este mundo, convirtiéndolos en pañuelos donde secar mi crueldad y alimentar la parte de mi ser a la que las aguas de la misericordia nunca mojaron los pies.
Si crees que lo que digo no es cierto, repetiré una verdad innegable al señalarte cualquier presidio que hayas conocido, y cómo se trata a los que cometen ciertos crímenes contra los niños, lo que demuestra que la justicia se imparte a muchos niveles, incluso más allá de los muros de una prisión.
Que el dulzor de ser aceptado entre depredadores no seduzca a tu sentido común ni tu integridad.
Después de todo, si has escogido determinado modo de vida, no tiene sentido vender tu libertad para ser el siervo de quienes a menudo, prefieren un camino cobarde y fácil para salvar su pellejo o cumplir con sus propios objetivos.
Algún día las intenciones de los monstruos que acompañas podrían cambiar como una veleta y quizás, seas tú el obstáculo que se interpone entre su cobardía y su seguridad.
No merece la pena convertirte en la herramienta encadenada de seres sin corazón.
El tiempo pone a todo el mundo en su sitio. Gana el suficiente para liberarte y empieza de cero si tienes que hacerlo.
Siempre será preferible a traicionar a tus propios ideales.
6.2. Las consecuencias de tus actos
No me malinterpretes, sé que soy un ladrón, pero hay una gran diferencia entre tener que ser un rufián que aterroriza a un testigo inesperado, un saqueador silencioso que logra escapar con el botín desesperadamente, y un verdadero maestro del latrocinio capaz de dar un golpe que pasa inadvertido ante sus víctimas o que hace que se atribuya el crimen a un falso culpable que se merezca pagar por otro crimen que creía ya olvidado.
Debes ser capaz de convertirte en todos ellos, y como puedes ver, en ninguno he considerado mancharme las manos de sangre.
Pero a veces, las cosas se rompen y la gente muere. No tomes a la ligera la oportunidad de matar a un guardia al que puedas dejar inconsciente o neutralizar de otra forma, no ya por moral, si es que tenerla en estos casos te parece una traba, sino por sentido meramente práctico.
Imagina que te atrapan tras dejar inconscientes a un par de tipos: Las leyes más comunes pueden implicar penas de prisión, galeras y otros trabajos forzados, además de la mutilación (como se hace en las tierras del Sur), y los clásicos latigazos que harán que lamentes haber nacido. Pero te invito pensar de otra manera.
Si te atrapan dejando un rastro de cadáveres a tus espaldas, lo más probable es que te cuelguen, te desuellen o incluso te hagan eso de encadenarte a un potro y romperte todos los huesos del cuerpo con una barra de hierro antes de colgarte para dar ejemplo a los que puedan plantearse actuar contra lo establecido.
Si, matar a los guardias para ahorrarte riesgos puede estar pareciéndote la opción más sensata en estos momentos, pero...imagina que logras escapar tras matar a los guardias. Cada persona que matas tiene una historia detrás y una familia en la mayoría de los casos.
Las autoridades se tomarán mucho más en serio esas muertes que el robo de unas joyas, (salvo que estes robando a quienes hacen las leyes, en cuyo caso será lo mismo)
Nos queda el último caso: Escapar con vida y sin matar a nadie.
Todos sabrán que pudiste matarlos y no lo hiciste, demostrando por partida doble tu superioridad, aun sabiendo que ellos no habrían tenido la misma deferencia contigo (a fin de cuentas, para eso les pagan) y demostrando la diferencia entre ser un criminal común y ser un verdadero artista de la profesión.
En cuanto a tus enemigos dentro del negocio y los asuntos turbios, distingue entre los que están en él por necesidad o por decisión propia. El que decide, lo hace sabiendo que en la mayoría de los casos, no se morirá de viejo, y hará todo lo posible para que tú tampoco lo hagas.
En estos casos, dispendia tu propio balance entre piedad y sentido común. Y si no, que hubieran escogido otro trabajo. Aun así, piensa que mundo estas creando, pues aquello que haces siempre tiene ecos que no percibirás pero que tarde o temprano regresan para devolver las cosas a su lugar.
Una vez fui testigo de un chaval de catorce años que esperó diez años hasta que dio con el tipo que había matado a su familia, que ya estaba pagando por otro crimen en prisión. Logró que lo encerraran para estar en el mismo agujero que el tipo al que buscaba.
Solo escuché los susurros del muchacho revelando a aquel tipo quien era antes de agujerearle el vientre varias veces usando un punzón improvisado que había mojado en sus propios excrementos.
El muchacho estaba decidido a devolver el golpe a aquel bastardo, y ninguno de los que estábamos en aquel penal habríamos querido ser el tipo al que dejaron la barriga como a un pavo trinchado sin amor.
Sólo como curiosidad, no lo mató la hemorragia, sino una infección que hizo que aullara hasta su último aliento durante una semana.
El soldado muere por la espada, nosotros por caída, prisión, navaja o deudas del pasado. Aquí ya no hablo de arte, hablo de ciencia.
6.3. Roles más frecuentes
A continuación enumero algunas de las especializaciones más comunes dentro de las bandas callejeras que he ido conociendo a lo largo de los años, pero recalco que más allá de los nombres que puedan tener, es bueno que te familiarices con sus funciones, ya que de una forma u otra, todas tienen sus homólogos más o menos similares en cualquier estructura clandestina de prácticamente cualquier lugar.
Pastelero: Es un término que engloba generalmente a la mayoría de los artesanos que se dedican a las trampas, especialmente a fabricarlas. También puede referirse a un alquimista o herbolario que destile drogas de cualquier tipo, pero su uso es menos frecuente para tal fin.
Conocí a uno apodado así en mi juventud y he de reconocer que habría preferido colarme en las salas privadas del Consejo de la ciudad antes de meterme en su casa sin ser invitado.
Tejadero, deshollinador, escalador: En la mayoría de las ciudades donde se segrega a la población más humilde de la más pudiente, los pobres suelen construir de manera aparentemente caótica en la zona en la que se les confina, ya sea para confundir a los que tratan de meterse allí persiguiendo a alguien o por mera necesidad.
Pero así como en los bosques hay criaturas que hacen su vida en los árboles, los tejaderos y escaladores son aquellos que vigilan desde lo alto de los edificios, a menudo saltando entre las chimeneas y las tapias que salpican el horizonte urbano, y siempre pertrechados con una cuerda para trepar y escalar.
¿Crees que es difícil perseguir a un par de tunantes correteando entre las calles? Espera a que trepen por unas cuerdas escondidas hasta uno de los tejados. Dime de qué le serviría su brillante armadura al mejor de los guardias entonces.
Pajarito, jilguero o gorrión: Diferentes nombres para la misma función de informador, a menudo referida a fuentes externas que no pertenecen a tu infraestructura directa. En la capital suele usarse a veces Petirrojo para referirse discretamente a algún contacto útil o amistoso entre la guardia u otro estamento de la ley, pero las expresiones cambian en tanto lo hacen los uniformes. En cualquier caso, te aconsejo que nunca descuides tu gratitud.
A veces quienes filtran información a tu favor pueden estar corriendo un grave riesgo y algo así merece ser recompensado. Si olvidas esto, es posible que algún pájaro se te de la vuelta y sea tu nombre el susurrado a los oídos de quien no desea tu bien.
Conseguidor, Apalabrador, Eslabón: atribuido a individuos que se dedican a comerciar con oro, favores, recursos y servicios, haciendo de enlace entre una red clandestina y el exterior de la misma.
Su valor reside en los contactos que tiene y en el abanico de servicios que pueden ofrecer, tanto a los miembros de dicha red como a elementos externos que recurran a ellos, bien sea para adquirir algún exótico artículo en el mercado negro, lograr que tengas una reunión con alguien fuera de tu ámbito social, buscarte un trabajo o incluso conseguirte rápidamente los documentos y permisos que suele llevar mucho más tiempo y oro obtener por otros medios.
Los llaman eslabones justo por que conectan diferentes ramas dentro del mundo del crimen, las actividades clandestinas y los negocios o actividades legítimas externos. Quizás no los llamen igual en todas las ciudades, pero te aseguro que alguien hay siempre cumpliendo esa función en cada una de ellas.
Todo el mundo busca algo y siempre hay alguien dispuesto a mover los hilos necesarios para conseguirlo. Pero recuerda, el pago no siempre implica monedas cambiando de mano y lo mas común es que un favor se pague con un favor.
No suelen ser difíciles de encontrar si preguntas entre quienes se ganan la vida en los suburbios y las zonas más humildes.
Agujas, Filos, Pinchos, Alfileres: Nombres para referirse no simplemente a los que podrían catalogarse como "músculo", sino a aquellos que están especializados en el arte de arrebatar vidas, independientemente del estilo personal de cada uno.
Lo más curioso es que la gente común imagina a los asesinos vistiendo ropas oscuras y armados con cuchillos. Y no se equivocan, pues abundan los lobos que visten de lobo, pero son más los que ejercen su arte con una sutileza que dejaría pasmado al rufián más aguerrido. No te matará su daga, lo hará la de la prostituta que contrataron y a la que has estado viendo las últimas semanas esta misma noche, si no lo hace el vaso de licor que te estas tomando. Que el licor es de tu botella?
Poco importa cuando el veneno ya te esperaba reseco e invisible en el fondo de los vasos que tan tranquilamente serviste hace un rato. La muerte no siempre se viste como tal ante los ojos de quien no sabe que le espera.
Una aguja verdadera no es ni un rufián ni un simple soldado. Es muchas veces alguien duramente adiestrado para terminar de manera definitiva y eficaz, un trabajo que no se ha podido solventar de otra manera. Y hay más de uno entrenado para cada tipo de objetivo.
He conocido cazarrecompensas tan feroces como pacientes y también a los esquivos asesinos de magos, estrategas que no aguantarían el puñetazo bien colocado de un muchacho, pero cuyo ingenio superaba al de los tipos que cazaba con una efectividad implacable.
A veces monstruos con piel de persona, y a veces personas con piel de monstruo. Gente peligrosa.
En cualquier caso, un consejo al respecto de los asesinos.
Evita recurrir a los que hacen su trabajo con malsana crueldad, pues esa crueldad suele cambiar de dirección antes o después, y no acostumbran a avisarte del cambio de viento cuando eso sucede. Quizá eso es lo que diferencia a un monstruo de un profesional.
Mejor contar con los segundos para mantener a los primeros a raya.
Honesto, Honrado, Garante, Avalero: Suelen ser términos atribuidos a individuos con buena reputación en una zona o tipo de negocio determinado y asumen la responsabilidad en caso de que un trato salga mal. Por ejemplo, cuando dos bandas buscan reunirse para terminar un conflicto por las buenas, suelen escoger un territorio neutral y es labor del avalero que lo controle el garantizar que el encuentro no es ninguna trampa para ninguna de las partes. Si alguna no cumple su palabra, el garante es responsable de administrar justicia como estime oportuno.
Después de todo, es su territorio y así funcionan las cosas entre los que no dependemos de la ley establecida para impartir justicia entre nosotros.
Por supuesto, garantes y avaleros se llevan siempre una comisión o una mordida del trato, ya que es su reputación la que está en juego.
Y créeme, no quieres tener en contra a alguien que ha confiado previamente en ti, de seguro, no en las calles, donde tu palabra es la única moneda de cambio que no pueden robarte.
Así que asegurate de que recompensas bien sus servicios en caso de necesitarlos. Nunca sabes cuando puede convenirte contar con el favor de uno de ellos.
Agilizador, Diablero, Falsificador:
Tarde o temprano, te topas con una fuerza de la naturaleza, y lo peor, es que es completamente artificial y real a la vez. Se llama burocracia y en algún momento tus actividades delictivas necesitaran del apoyo de algún documento. Has oído eso de "las cosas de palacio van despacio"? No es solo una rima fácil.
El soborno y la extorsión no son siempre una opción, por lo que a veces hay que domeñar a la bestia con su propio idioma como látigo o moneda.
Los tipos que se dedican al arte de la falsificación suelen ser discretos artistas con saberes muy variados en su oficio. Sellos y documentos oficiales, permisos, o incluso la propia moneda de un país pueden ser falsificados con el empeño suficiente, además de cualquier obra de arte destinada a engañar al ojo del menos sagaz
El único desafío es asumir las consecuencias de ser descubierto, y por supuesto, no tentar demasiado a la suerte mientras lo haces.
No subestimes nunca el poder de una pluma y unos lacres afanados.
Incluso una carta falsificada pobremente puede suponer una distracción o una cortina de humo que te haga ganar tiempo en el mundo de la intriga.
Mientras tus rivales estén cavilando el origen verdadero de la misma, quizá retiren su atención de donde te conviene que lo hagan, o quizá tu treta solo sirva para crear más caos, así que recuerda lo que te he mencionado sobre las capas de cebolla anteriormente.
Nunca oí que nadie rastreara una de mis cartas por medios mágicos, pero cúrate en salud y coloca capas de cebolla e intermediarios para difuminar tu rastro en caso de que alguien pueda rastrear tus mensajes con algún método que ambos desconozcamos.
Mago, Brujo, Escupeconjuros: No hay mucho que explicar aquí, ya que los que dominan el Arte son útiles a ambos lados de la ley. Lamentablemente no suelen abundar demasiado, y los que hay, no suelen alejarse mucho de sus libros.
Por supuesto, hay excepciones y a muchos conocí que dividían el día en tres partes, una para aprender, otra para robar y otra para descansar. Si das con alguno que pueda suministrarte útiles mágicos de vez en cuando o que pueda tasar lo que consigas por ahí, considérate afortunado y se agradecido.
A menudo los mejores lugares para conocer alguno es pasear por algún lugar cercano a donde suelan reunirse para estudiar y ser muy discreto a la hora de ofrecerles un trato.
Salvo contados casos, no van detrás del oro, sino de más conocimiento arcano. Ten siempre algo bajo el brazo que les pueda resultar interesante y tendrás un aliado útil que podrá lograr más contactos para ti.
Como digo siempre, lo mejor es estar detrás de sus varitas y no delante de las mismas. No les des motivos para freírte con un rayo si no es necesario.
Si das con uno de los buenos, pueden tener conocimientos de alquimia o herboristería también, lo que los hace una combinación muy práctica para lograr toda clase de objetivos.
Pescador, Trilero, Tahúr, Soplacartas: Si alguien está jugando a las cartas, observa bien, pero no a quien ha ganado la última ronda, sino a quien propuso la partida en primer lugar. No te fijes en los que ganan o pierden grandes fortunas, esos no son jugadores.
Observa a quien baraja las cartas con la destreza de un ilusionista, ese que no gana mucho en cada ronda, pero tampoco pierde demasiado. Mira sus dedos, pues no están atentos al devenir de la partida, están al quite, dando el aviso a una mujer detrás de ti para volcarte el vino mientras reparte las cartas.
Otro jugador, también cómplice ha cambiado una de las cartas de tu montón sin que te percataras de ello. Estas ya vendido y la mano ni ha terminado de repartirse.
Algo va mal pero tardas en darte cuenta, no hasta el momento en que eches mano a tu bolsa para pagar tu derrota con el oro que llevabas y veas que no está allí. Sabes que lo tenías contigo cuando decidiste sentarte, pero o bien el camarero o algún testigo oportuno y a todas luces neutral (otro cómplice) dirá que no vio que llevaras nada encima al entrar.
Ensayadas miradas inquisitivas y diálogos tensos que no necesitan guion te cierran el paso sutilmente.
Y entonces la estocada final:
-"Pues de algún modo tienes que pagar..."
Eso es estar con el agua al cuello, pues en todo lugar se pagan las deudas, pero tranquilo, amigo. Ya pagaras con algo de interés o harás algo por alguno de tus deudores para salir del lío en que te has metido...
Has caído en manos de un grupo de tahúres y soplacartas, y puedes dar gracias a los dioses que reces de que los navajeros que te estaban esperando apuñalaran al pescador que te robó la bolsa y no a ti. Así es como funciona el mundo a veces...
Los
soplacartas tienen el rango más elemental dentro de una triada o un cuarteto. Aprenden el leguaje de los dedos y las señas para comunicarse con los suyos y transmitir información silenciosamente. Cuando ganan experiencia se convierten en
pescadores y ya meten mano para poner en práctica esa habilidad con los dedos que han ido adquiriendo. Y siempre se juega a las cartas, buscando nuevos trucos con los que hacer unas monedas fáciles a costa de la codicia de algún incauto.
Los trileros son los que suelen manejarse bien con naipes o dados, frecuentemente antiguos pescadores que refinaron su habilidad a lo largo de los años.
Oh, casi lo olvidaba. Recuerdas al tipo que te hablo de la partida y te invitó a jugar?
Ése es el
tahúr, alguien que con los años puede tomar cualquiera de los roles cuando sea necesario y que por lo general, es quien se fijó en ti desde que dejaste ver tu bolsa de monedas al pagar tu ultimo vaso de vino en la última taberna que pisaste...Aunque ahora sea él quien beba a tu salud.
Posiblemente uno de los oficios del submundo que más he disfrutado, aunque he de decir que también se ven cosas horribles cuando la cosa va demasiado en serio.
No te lucres con quienes no tienen nada y no despojes a nadie de su dignidad. Pero a aquellos que veas codiciar demasiado teniendo más que suficiente, esquilma sin piedad hasta que balanceen su humildad.
Lo suficiente como para que el que beba vino a la salud de alguien, seas tú.
Garrote, Músculo, Morlaco: Una vez conocí a un tipo que medía casi dos metros y de carácter bastante hosco. Al principio lo tomé por un bravucón y no por el más noble de su pandilla, pero supe que sus ojos eran capaces de leer mucho más de lo que su boca solía expresar y con el tiempo nos hicimos amigos superando la mutua desconfianza.
Jamás lo vi meterse con nadie ni buscar problemas, pero tampoco los evitaba únicamente por estar con nosotros.
Era del tipo de rufianes que no tenían que molestarse en ser sigilosos. Tener a un tipo grande que luche de tu lado no siempre garantiza que vayas a escapar de un aprieto, pero ayuda a no verte en situaciones donde necesites uno.
Y créeme, cuando se te echan encima un par de sicarios a puñal y estoque, viene bien tener a un tipo que puede dejarlos secos de un puñetazo.
Seguramente no veas muchos tipos grandes robando sigilosamente (que también los hay), por razones obvias, pero cuando dos bandas se enfrentan entre sí, a la hora de medir fuerzas, es muy útil para la etapa de la negociación y el diálogo contar con alguien que pueda
refinar tus dotes diplomáticas.
Y lo digo yo, que he visto a los asesinos más duros cagar sangre en una celda y lamentar haber matado a quien no debían al otro lado del muro de su libertad. Se que suena horrible y lo es.
Pero si en mi carrera de ladrón he evitado sufrir ese tipo de experiencias en prisión, es porque tuve a los grandullones de mi lado o supe cuidarme las espaldas contra quien los tenia de su parte.
Fuera de ella, me las vi en muchas situaciones en las que un tipo más grande que yo fue la baza ganadora para sacarme las castañas del fuego, pero los buenos no duran mucho.
En este mundo da igual lo fuerte que seas, siempre hay alguien más fuerte y duro que tú, más viejo, más joven, pero generalmente más listo, o más rápido y ése da igual si mide dos metros o cinco; si te rompe las costillas con una barra de hierro, es que de momento ha estado tomando mejor sus decisiones que tú.
Ten siempre a alguien fuerte de tu parte, pero no caigas en el error de depender exclusivamente de su fuerza. A veces ni la nobleza más honesta es suficiente contra los monstruos verdaderos. Para recordarlo, la calavera de un amigo caído cuelga del techo de mi escondite.
Esté donde esté tu alma, bebemos en tu honor, Cuervo, pues sabemos dónde estaba tu corazón y eso es lo que importa cuando uno ya no está.
Salud.
7. Claves de un trabajo limpio
Por lo general, es mucho más fácil dar miedo a los demás que darles esperanza, pero a la larga es un pobre recurso, un medio de los que no conocen el sutil arte del subterfugio y la intriga. Las cadenas y los latigazos solo crean más tiranía y no hay casa que aguante construida sobre los cimientos del miedo.
Tarde o temprano, entre aquellos a los que pises, alguien se hará fuerte y acabara con tu vida o tu reinado si únicamente sabes resolver así los desafíos que se te plantean, eso te lo garantizo. No es que haya nada de malo en rebelarse contra lo establecido de vez en cuando, pero uno tiene menos ganas de morder la mano que le da de comer cuando esa mano también cuida de uno.
Y sin embargo, a veces incluso este anciano es capaz sorprenderse con la traición inesperada de quienes consideraba seguros aliados.
De la misma manera, debes saber escoger las mejores herramientas para superar las adversidades y desafíos a los que tendrás que enfrentarte. Elige bien a tus amigos y utiliza el talento de cada uno sabiamente. De igual manera debes escoger a tus enemigos.
A los primeros, entrégales lo mejor de ti sin olvidar que el poder a menudo, cambia a las personas. La ambición malsana es un veneno que puede estropear el mejor de tus planes, ya sea por ignorancia, ingenuidad o el orgullo mal concebido.
En ocasiones, vienen a mi cabeza las palabras del que fue mi último maestro: "Mejor el orgullo herido que la garganta cortada".
Considera esto a la hora de plantearte si tus acciones traerán consecuencias que no deseas para ti o para los tuyos. Escucha las palabras de los que te sirven, y valora especialmente la honestidad de quienes se atrevan a llevarte la contraria o que manifiestan los posibles fallos de tu plan maestro. La verdad duele a veces, y por lo general, lo hace proporcionalmente a cuanto menos queremos aceptarla. Rodéate de iguales y no de esbirros que sigan tus ordenes ciegamente.
Después de todo, si alguien te tiene por encima y desea tu puesto, no moverá un dedo para salvarte el pellejo si con tu desaparición obtienen algo que desea. En mi caso, siempre he preferido enseñar a los que me rodean cómo llevar a cabo mis funciones, liberándome para hacer otros trabajos y cumplir objetivos que no están a mi alcance si fuera de otro modo.
No temas el cambio, pues a menudo, los que cambian pueden equivocarse, pero aquellos que no cambian, esos siempre se equivocan. Tarde demasiado en aprenderlo, pero nunca es tarde si la lección merece la pena.
No temas cambiar tus planes para ajustarlos a una nueva situación. El acero más sólido se vuelve quebradizo con el tiempo, pero una vara flexible perdurará más si es usada con sabiduría, paciencia y determinación.
Pero cuando tengas bien definido a tu enemigo, si las diferencias son insalvables, asegúrate de golpear donde más duele y resolver el problema limpiamente. A veces hay casos en los que tienes que mancharte las manos, pero como he mencionado antes, deja fuera de la ecuación a quienes nada tienen que ver con tus negocios.
Amedrentar a un par de jornaleros para que no cuenten lo que han visto a cambio de salvar el pellejo es mejor que sesgar la vida de dos tipos cuyo único crimen fue estar en el lugar equivocado en el momento equivocado.
Si crees que afrontar las consecuencias de que se vayan de la lengua te preocupa demasiado, es que tu red no es lo bastante sólida y es ahí donde debes concentrar tus esfuerzos. Si te parece demasiado y eres de navaja fácil, algún día acabaras pagando de una forma u otra las consecuencias.
Quizá un par de campesinos muertos importen poco muy lejos de allí, pero como he dicho antes, he visto a la gente humilde hacer esfuerzos y sacrificios extremos para vengar a los suyos.
Acaso no harías tú lo mismo? Trabaja con limpieza y evita problemas de cara al futuro.
Si crees que tomar decisiones así es algo demasiado difícil, quizá deberias plantearte mejores métodos o una ocupación distinta.
Después de todo, siempre cunde más comprar silencio con oro y favores que con intimidación. En cuanto toman el dinero, pasan de ser testigos a cómplices y el oro tiene mucho más valor cuando se está vivo para gastarlo.
Si no queda más remedio, recuerda que a la mayoría de los muertos no hay que callarlos para que guarden silencio.
Pero intenta no convertirte en un monstruo que recurre al camino cómodo con demasiada facilidad.
Es tambien el camino mas rapido para que quienes prefieren la libertad te quiten de en medio.
7.1. El objetivo adecuado
Oh, querido lector... Mucha gente se queja de que ha perdido algo por culpa de algún ladrón o de que alguien le ha robado algo que atesoraban, pero a menudo, aquellos que sufren la pérdida por manos de un ladrón no son nada en comparación a los que merecen que les roben.
Y yo he conocido muchos, están por todas partes, gozando de una vida plena y acomodada, ajenos al desbalance que provocan acumulando riquezas por mera codicia, mientras otros han de rebuscar en la basura para encontrar algo que comer para alimentar a sus familias.
Por supuesto, cualquiera tiene el derecho de mirar por su bienestar y el de suyos, pero no hablo de la gente común que intenta ahorrar lo que puede para alimentar a su familia o garantizarles un futuro con mejores oportunidades.
No, debes apuntar más alto si quieres robar de verdad, busca a quienes gozan de una vida cómoda, que son un fruto menos abundante pero mucho más jugoso del árbol de las oportunidades.
No me malinterpretes, nada veo de malo en ser rico o disponer de una fortuna.
Pero si la fortuna de tu objetivo se sustenta en la miseria de sus semejantes, hay algo de virtud en echarle agallas y jugarte el pellejo para darle un buen bocado.
¿Y por que no decirlo? Tambien son los golpes
El botín sabe siempre mas dulce cuando se lo has arrebatado a quien tiraniza a sus semejantes.
Lamentablemente, nunca te faltaran objetivos de este tipo. Busca a quienes pactan entre si para perpetuar la miseria de los que no tienen nada y nunca te faltara oro y oportunidades de encontrarlo.
7.2. El Zorro y el Lobo, cuando ser cual
Escuché esta historia entre ladronzuelos callejeros del Sur.
"Un zorro y un lobo encontraron un corral de gallinas vigilado por unos perros fieros pero de sueño pesado. La valla tenía un hueco por el que podían colarse y entraron dispuestos a darse un festín.
El lobo dio cuenta de siete gallinas allí mismo, pero el zorro iba atrapándolas una por una y sacándolas por el agujero de la cerca antes de comérselas.
De pronto, los perros despertaron y alertaron al dueño del lugar, que llegó con una barra de hierro dispuesto a defender sus dominios. El zorro atravesó la valla tranquilamente pero el lobo estaba tan lleno que no pudo atravesar la cerca ni salir de allí con vida."
Debes mantener un justo balance entre robar poco a muchos y robar mucho a unos pocos. En mi caso, el método más eficiente ha sido siempre invertir todos mis recursos en mi red de contactos e informantes. Alguna vez me he dado un capricho, pero por norma general me ha sido más rentable acumular contactos y favores, porque el dinero viene y va.
Alguien puede robarte tu oro y tus posesiones, pero no podrá robarte los favores que otros te deben, al menos, no si mantienes la boca cerrada y evitas que conozcan la sinfonía de tus intenciones, motivos y el uso que das a tus recursos.