adomiriv
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Todo comenzó en los llanos,
Un cartel anónimo rezaba: "Se solicitaba la presencia de varios aventureros en el número de 6 de la calle de los obreros"
-¿Dónde diablos estará ese lugar? Será mejor que empiece a buscarlo o llegaré tarde...
Tras recorrerme más de la mitad de la ciudad de Athkatla di con la calle, busqué el número 6 y clavado en la puerta con dicho número había un pequeño cartel que decía: "Disculpen las molestias, la reunión queda aplazada hasta las 13:00"
- Brrr tanto preocuparme para llegar a tiempo y ahora esto... ¡Si son solo as 11:00! Tendré que entretenerme con algo... hahaha ¡que gato tan torpe! es incapaz de atrapar a ese ratón!
Tras un largo tiempo, que desconozco cuanto pudo ser, mirando al torpe gato intentar cazar al ratón volví en mí y me di cuenta de que habían llegado tres nuevos aventureros desconocidos para mi, ellos eran: Eluldor, un hombre bastante reservado y oscuro a primera vista; Luri Gast, un pícaro mediano mas feo que un orco comiendo limones aunque con unas habilidades asombrosas; y el último, Usdar Blake, un fornido legionario bastante serio y directo.
A las 13:00 él que nos hizo llamar apareció, un hombre , bastante misterioso, nos invitó a entrar al interior de la puerta con el cartel colgado. Una vez dentro y tras adaptar rápidamente mis ojos al cambio de luz pude observar que se trataba de una especie de tienda de hierbas, pero parecía llevar cerrada mucho tiempo, montones de viales se amontonaban vacíos en una esquina, las estanterías llenos de muchos otros poseían una capa de polvo enorme; claramente no era una tienda normal, entonces nuestro anfitrión comenzó a hablar:
- Bien.. me presentaré. Mi nombre es ichael Everett ¿Con quién tengo el gusto de hablar?
-Unf plafer *dice con la boca llena el pequeño mediano* No nomf... *traga* mi nombre es Luri Gast.
-Mi nombre es Eluldor, señor Everett.
-Usdar Blake, mucho gusto.
-Un placer señor Everett, yo soy Ongmar Mascarocas.
El señor Everett asintió con lentitud y continuó lenta y pensativamente:
-Verán... A causa de... problemas económicos, tengo que abandonar mi local. Antes de hacerlo.. me gustaria recuperar una vieja reliquia familiar. Digamos que.. la empeñé para mejorar mi situación económica.. cosa que no resultó *mueca* El hombre al que vendí esta no pagó lo acordado y, bueno... me quedé sin dinero y sin mi reliquia. La reliquia en sí.. tiene el valor que pueda tener un reloj antiguo.. y el valor sentimental que se le dé. Supongo que ese desgraciado creyó algo que no era.. *suspira* Asi que.. estoy dispuerto a...ofrecerles una pequeña recompensa por recuperarla. Como recompensa.. tengo varios de mis filtros más valiosos. Viales que ya no venderé.. y se echarán a perder.. así que ¿podemos cerrar un trato?
Tras unos instantes de dubitativos finalmente aceptamos y accedemos a escuchar la historia completa, con sus todos detalles, y el nombre del causante de todo este estropicio. Ya tenemos un nombre y un destino: Merlan el Cojo, por lo que nos contó Everett debe ser alguna calse de contrabandista con cierto poer, y Crimmor, la ciudad de las caravanas.
Después de escuchar las historia con todos los datos tenemos claro dos cosas: El reloj es lo único que le importa a Everett, a cambio de él nos dará nuestra recompensa; Lo que le ocurra a Merlan el Cojo es cosa nuestra así como sus pertenencias. Parecemos estar de acuerdo y nos ponemos en marcha.
El camino a Crimmor transcurrió sin problemas, una vez allí nos dividimos para intentar obtener información. Yo por mi parte fui a hablar con mis hermanos enanos por si sabían algo o habían escuchado algo, pero ellos solo vigilan la entrada al camino orco y al túnel del clan; Usdar Blake, el legionario miembro de la legión ferrea, fue a hablar con sus camaradas quienes trabajaban como guardias de la ciudad y tuvo más suerte; por su parte Luri y Eluldor fueron a la taberna de la ciudad, un ruidoso antro lleno de borrachos y una estupenda fuente de información normalmente. Cuando nos volvimos a reunir pusimos rumbo al puesto de un comerciante con bastante poder de la zona, que finalmente nos dijo donde podríamos encontrar a Merlan, a cambio de pedirnos: "Deberéis quitarlo del medio".
Nos encontramos en el exterior de las puertas del este de la ciudad, el transito de caravanas es caótico, entre el polvo y la multitud alguien del grupo señala hace un barullo de gente discutiendo por algo, tras seguir la dirección del dedo con la mirada vemos a un hombre con una ligera cojera y vamos tras él. El hombre se adentra en el bosque ignorando nuestra presencia y comienza a prepararse la cena pero... *¡Crack!* una rama cruje bajo mis torpes pies, ve a nuestro grupo y da una patada al enorme caldero en el que estaba cocinando, Eluldor se hace a un lado pero el agua abrasa parcialmente mi brazo izquierdo en ese momento y sin dudarlo un segundo Luri se lanza hacie Merlan como un rayo hincando fuertemente su pequeña y afilada arma en el muslo del Cojo.
- Joder. joder, joder me voy a morir *grita entre sollozos el cojo*
-¿Dónde esta el maldito reloj, Merlan? preguntamos casi al unísono.
Merlan comienza a divagar hablándonos de asuntos que no tienen nada que ver con el que nos compete. Cuando por fin escucha nuestras palabras, no sin dejar de quejarse, maldice al insignificante reloj por traerle tantos problemas y como un autentico rufián de su clase intenta asustarnos diciéndonos que sus hombres acabaran con nosotros, por suerte Luri parece acostumbrado a tratar con gente así y no duda un momento que lo que dice es falso. Trato de hacerle un vendaje, la herida es más profunda de lo que parecía en un principio, no queremos que se desangre y muera aquí. Finalmente entre sollozos lastimeros y penosos reconoce que sus hombres lo han traicionado y echado del lugar, accede a llevarnos a cambio de su vida. La pelea transcurre rápidamente, el grupo es mortífero, el grupo de bandidos queda diezmado velozmente aunque algunos escapan con el rabo entre las piernas.
Tenemos el reloj, hemos cumplido. Pero mi vista no puede ignorar al malherido Merlan tirado en el suelo rogando por su vida, mis compañeros haciendo caso omiso de él dan media vuelta, mi conciencia me impide dejar a tan miserable ser moribundo por lo que lo arrastro hasta la ciudad no sin antes advertirle que desaparezca para siempre de esta zona.
El regreso es silencioso, todos parecemos satisfechos pero no decimos ninguna palabra. Cada uno , supongo pues es mi caso, estará imaginando que tipo de viales nos dará el señor Everett. Cada uno recibe su parte, el trabajo esta hecho no hay sorpresas pero de repente *CRASH* el reloj cae de las manos del señor Everett haciéndose añicos contra el suelo....la arena del reloj se cuela por las grietas de los tablones que conforman el suelo. Los lamentos del señor Everett y nuestras exclamaciones se silencian repentinamente cuando la mermada montañita de arena deja entrever un extraño papel. Tras ser examinado por todos ninguno lo comprende bien, parece ser un mapa:
-¿Pero de dónde?
Un cartel anónimo rezaba: "Se solicitaba la presencia de varios aventureros en el número de 6 de la calle de los obreros"
-¿Dónde diablos estará ese lugar? Será mejor que empiece a buscarlo o llegaré tarde...
Tras recorrerme más de la mitad de la ciudad de Athkatla di con la calle, busqué el número 6 y clavado en la puerta con dicho número había un pequeño cartel que decía: "Disculpen las molestias, la reunión queda aplazada hasta las 13:00"
- Brrr tanto preocuparme para llegar a tiempo y ahora esto... ¡Si son solo as 11:00! Tendré que entretenerme con algo... hahaha ¡que gato tan torpe! es incapaz de atrapar a ese ratón!
Tras un largo tiempo, que desconozco cuanto pudo ser, mirando al torpe gato intentar cazar al ratón volví en mí y me di cuenta de que habían llegado tres nuevos aventureros desconocidos para mi, ellos eran: Eluldor, un hombre bastante reservado y oscuro a primera vista; Luri Gast, un pícaro mediano mas feo que un orco comiendo limones aunque con unas habilidades asombrosas; y el último, Usdar Blake, un fornido legionario bastante serio y directo.
A las 13:00 él que nos hizo llamar apareció, un hombre , bastante misterioso, nos invitó a entrar al interior de la puerta con el cartel colgado. Una vez dentro y tras adaptar rápidamente mis ojos al cambio de luz pude observar que se trataba de una especie de tienda de hierbas, pero parecía llevar cerrada mucho tiempo, montones de viales se amontonaban vacíos en una esquina, las estanterías llenos de muchos otros poseían una capa de polvo enorme; claramente no era una tienda normal, entonces nuestro anfitrión comenzó a hablar:
- Bien.. me presentaré. Mi nombre es ichael Everett ¿Con quién tengo el gusto de hablar?
-Unf plafer *dice con la boca llena el pequeño mediano* No nomf... *traga* mi nombre es Luri Gast.
-Mi nombre es Eluldor, señor Everett.
-Usdar Blake, mucho gusto.
-Un placer señor Everett, yo soy Ongmar Mascarocas.
El señor Everett asintió con lentitud y continuó lenta y pensativamente:
-Verán... A causa de... problemas económicos, tengo que abandonar mi local. Antes de hacerlo.. me gustaria recuperar una vieja reliquia familiar. Digamos que.. la empeñé para mejorar mi situación económica.. cosa que no resultó *mueca* El hombre al que vendí esta no pagó lo acordado y, bueno... me quedé sin dinero y sin mi reliquia. La reliquia en sí.. tiene el valor que pueda tener un reloj antiguo.. y el valor sentimental que se le dé. Supongo que ese desgraciado creyó algo que no era.. *suspira* Asi que.. estoy dispuerto a...ofrecerles una pequeña recompensa por recuperarla. Como recompensa.. tengo varios de mis filtros más valiosos. Viales que ya no venderé.. y se echarán a perder.. así que ¿podemos cerrar un trato?
Tras unos instantes de dubitativos finalmente aceptamos y accedemos a escuchar la historia completa, con sus todos detalles, y el nombre del causante de todo este estropicio. Ya tenemos un nombre y un destino: Merlan el Cojo, por lo que nos contó Everett debe ser alguna calse de contrabandista con cierto poer, y Crimmor, la ciudad de las caravanas.
Después de escuchar las historia con todos los datos tenemos claro dos cosas: El reloj es lo único que le importa a Everett, a cambio de él nos dará nuestra recompensa; Lo que le ocurra a Merlan el Cojo es cosa nuestra así como sus pertenencias. Parecemos estar de acuerdo y nos ponemos en marcha.
El camino a Crimmor transcurrió sin problemas, una vez allí nos dividimos para intentar obtener información. Yo por mi parte fui a hablar con mis hermanos enanos por si sabían algo o habían escuchado algo, pero ellos solo vigilan la entrada al camino orco y al túnel del clan; Usdar Blake, el legionario miembro de la legión ferrea, fue a hablar con sus camaradas quienes trabajaban como guardias de la ciudad y tuvo más suerte; por su parte Luri y Eluldor fueron a la taberna de la ciudad, un ruidoso antro lleno de borrachos y una estupenda fuente de información normalmente. Cuando nos volvimos a reunir pusimos rumbo al puesto de un comerciante con bastante poder de la zona, que finalmente nos dijo donde podríamos encontrar a Merlan, a cambio de pedirnos: "Deberéis quitarlo del medio".
Nos encontramos en el exterior de las puertas del este de la ciudad, el transito de caravanas es caótico, entre el polvo y la multitud alguien del grupo señala hace un barullo de gente discutiendo por algo, tras seguir la dirección del dedo con la mirada vemos a un hombre con una ligera cojera y vamos tras él. El hombre se adentra en el bosque ignorando nuestra presencia y comienza a prepararse la cena pero... *¡Crack!* una rama cruje bajo mis torpes pies, ve a nuestro grupo y da una patada al enorme caldero en el que estaba cocinando, Eluldor se hace a un lado pero el agua abrasa parcialmente mi brazo izquierdo en ese momento y sin dudarlo un segundo Luri se lanza hacie Merlan como un rayo hincando fuertemente su pequeña y afilada arma en el muslo del Cojo.
- Joder. joder, joder me voy a morir *grita entre sollozos el cojo*
-¿Dónde esta el maldito reloj, Merlan? preguntamos casi al unísono.
Merlan comienza a divagar hablándonos de asuntos que no tienen nada que ver con el que nos compete. Cuando por fin escucha nuestras palabras, no sin dejar de quejarse, maldice al insignificante reloj por traerle tantos problemas y como un autentico rufián de su clase intenta asustarnos diciéndonos que sus hombres acabaran con nosotros, por suerte Luri parece acostumbrado a tratar con gente así y no duda un momento que lo que dice es falso. Trato de hacerle un vendaje, la herida es más profunda de lo que parecía en un principio, no queremos que se desangre y muera aquí. Finalmente entre sollozos lastimeros y penosos reconoce que sus hombres lo han traicionado y echado del lugar, accede a llevarnos a cambio de su vida. La pelea transcurre rápidamente, el grupo es mortífero, el grupo de bandidos queda diezmado velozmente aunque algunos escapan con el rabo entre las piernas.
Tenemos el reloj, hemos cumplido. Pero mi vista no puede ignorar al malherido Merlan tirado en el suelo rogando por su vida, mis compañeros haciendo caso omiso de él dan media vuelta, mi conciencia me impide dejar a tan miserable ser moribundo por lo que lo arrastro hasta la ciudad no sin antes advertirle que desaparezca para siempre de esta zona.
El regreso es silencioso, todos parecemos satisfechos pero no decimos ninguna palabra. Cada uno , supongo pues es mi caso, estará imaginando que tipo de viales nos dará el señor Everett. Cada uno recibe su parte, el trabajo esta hecho no hay sorpresas pero de repente *CRASH* el reloj cae de las manos del señor Everett haciéndose añicos contra el suelo....la arena del reloj se cuela por las grietas de los tablones que conforman el suelo. Los lamentos del señor Everett y nuestras exclamaciones se silencian repentinamente cuando la mermada montañita de arena deja entrever un extraño papel. Tras ser examinado por todos ninguno lo comprende bien, parece ser un mapa:
-¿Pero de dónde?