ELLOESO
Perro de Dan
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La nave yacía varada en el lodo, la iluskana se masajeaba el brazo, dolorido después del esfuerzo realizado. Observaba el estado del ingenio con expresión neutra; seguramente fuese la única opción de salir de allí, si es que no era un viaje sólo de ida... si conseguían volver, si conseguían sacar la nave de su lecho...
Dejó escapar un suspiro, miró hacia donde se encontraba Vys, atendido por las elfas de las heridas sufridas; seguidamente pasó la mirada a donde se encontraba Zarah, rodeada de los miembros de la Iglesia. Liliana se mantenía en un aparte, cavilando, no sólo sobre la nave... miró sus botas sobre el mármol que aún mantenía colores de su antiguo esplendor.
Madeleine observaba donde se encontraban con el brillo en los ojos de una seguidora del atador, el lugar era un vestigio de historia, una leyenda convertida en certeza. Antaño Lili se habría perdido en la magnificencia de tamaño descubrimiento, ahora, más dudas que respuestas se amontonaban en su cabeza. ¿Qué demonios había pasado en este lugar? El momento era un resultante de los acontecimientos, pero la dolencia y el sino del lugar venían de mucho antes.
Paseó la mirada grisácea por silenciosas ruinas, calma antes de la tempestad; sabían cual era el sendero, pero no por dónde discurrían o claramente el por qué del mismo, aunque ¿acaso era relevante? En otro momento quizás hubiese reprendido ese mismo pensamiento, todo tiene un por qué y el conocerlo esclarece las nieblas de la mente... ahora, sin embargo, el fin estaba claro, independientemente del contexto...
Dirigió nuevamente la mirada a la nave, dejando escapar un suspiro; ¿un viaje sólo de ida? Había que intentar que no fuese así, aunque lo importante se alzaba ahora ante ellos, ¿luego?, luego es mucho más tarde.
Dejó escapar un suspiro, miró hacia donde se encontraba Vys, atendido por las elfas de las heridas sufridas; seguidamente pasó la mirada a donde se encontraba Zarah, rodeada de los miembros de la Iglesia. Liliana se mantenía en un aparte, cavilando, no sólo sobre la nave... miró sus botas sobre el mármol que aún mantenía colores de su antiguo esplendor.
Madeleine observaba donde se encontraban con el brillo en los ojos de una seguidora del atador, el lugar era un vestigio de historia, una leyenda convertida en certeza. Antaño Lili se habría perdido en la magnificencia de tamaño descubrimiento, ahora, más dudas que respuestas se amontonaban en su cabeza. ¿Qué demonios había pasado en este lugar? El momento era un resultante de los acontecimientos, pero la dolencia y el sino del lugar venían de mucho antes.
Paseó la mirada grisácea por silenciosas ruinas, calma antes de la tempestad; sabían cual era el sendero, pero no por dónde discurrían o claramente el por qué del mismo, aunque ¿acaso era relevante? En otro momento quizás hubiese reprendido ese mismo pensamiento, todo tiene un por qué y el conocerlo esclarece las nieblas de la mente... ahora, sin embargo, el fin estaba claro, independientemente del contexto...
Dirigió nuevamente la mirada a la nave, dejando escapar un suspiro; ¿un viaje sólo de ida? Había que intentar que no fuese así, aunque lo importante se alzaba ahora ante ellos, ¿luego?, luego es mucho más tarde.














