Un kobold correría con una pila de cartas y las amontonaría en una mesa donde otro kobold las ordena según sellos he importancia. Todo la estancia donde habita la Ogra hechicera es un lugar de una orden y pulcritud absoluta, donde nada puede estar fuera de lugar.
Owa con su imponente caminar se acercaría a al escritorio donde los Kobolds han apilado las cartas y las leería una a una antes de arrojarlas al fuego del hogar.
Al leer los informes recientes de una nueva cueva con alguna posible enemigo de gran poder su rígido semblante me movería muy ligeramente, la emoción es apagada rápidamente por su psique y el leve gesto desaparece.
“prevenir cualquier amenaza al imperio es esencial” piensa la ogra hechicera para si “aunque sin duda mediante una exploración con un destacamento de elite podremos encontrar que es lo que esta causando este alboroto y someterlo o aprovecharlo para el imperio, hemos de movernos rápido”
Su semblante se dirigiría al kobold más cercano al escritorio que rápidamente solo por la mirada traería los elementos de escritura pues a aprendido a leer las intenciones de su señora sin que esta deba pronunciarse siquiera.
Owa redactaría una carta para los lideres cofrades y otra para el ejercito citándolos para coordinarse en esta nueva empresa con la mayor diligencia.
Offtopic :
Nada lo hablamos on rol y coordinamos tomar medidas y explorar! Ojala haya un dragón! uno enorme! ajajaja que puede salir mal? 