Novedades

La Pluma Dorada [Hilmice]

Tyssara Lovelance

Adorador de Eduardo
Registrado
6/3/24
Mensajes
323
0001.png

Las llamas volvían a crecer, los gritos y el sonido del metal resonaban. El cielo negro dejaba completamente a la vista la figura de dos seres alados luchando, sus alas blancas y prístinas recortándose contra la luna roja que presidía el firmamento. La torre negra y retorcida parecía crear un ambiente opresor mientras los gritos desesperados escapaban de su garganta.

Abrió los ojos. Otra pesadilla. ¿Cuántas lunas había tenido este sueño una y otra vez, repitiéndose como un eco en su ensueño? Miró a su lado; el rostro de su amado, recortado por las primeras luces que tímidamente entraban por la ventana, se veía tranquilo. Desde que él había aparecido nuevamente en su vida hacía unos pocos días, los sueños o recuerdos se habían vuelto más palpables. Esos ojos azul hielo, fríos y sin emociones, altivos y crueles, la miraban fijamente. Como en una pesadilla, él había amenazado lo que más amaba. La había encontrado.

Tras tantos años, Lynuel había logrado acercarse. Y no solo a ella, sino también con una muda amenaza hacia la persona que más amaba. Con calidez, rozó la mejilla del hombre que dormía a su lado y tomó aire. No permitiría que él se saliera con la suya, ni que le arrebatara una sola cosa más.

Vanthil, Betha, Omaliel, Irisia y Quamara…

Los nombres se le clavaban en el corazón como puñales, resonando como una canción incompleta. Poco a poco, se inclinó para besar la frente de su amado antes de levantarse del lecho. Debían comenzar a moverse. Caminando hacia el tocador para asearse, se alejó de la cama. Aún sin ropa, sus movimientos eran gráciles, suaves y delicados, como si apenas tocara el suelo al andar. Esos nombres, como una melodía persistente, seguían resonando en su mente.

Vanthil, Betha, Omaliel, Irisia y Quamara…

Tomó aire y lo soltó, guardando sus emociones en lo más profundo de su corazón, tras la coraza que siempre mostraba cuando sentía que su mente quería gritar. Lentamente, se armó de valor y comenzó a prepararse. Mientras se aseaba, rezó en silencio a la diosa, encomendando su alma como siempre al pueblo, al honor y al amor de su vida, que permanecía cerca de ella.

Vanthil, Betha, Omaliel, Irisia y Quamara…

La hora de ir al punto de encuentro había llegado. Allí, sus amigos valientes conocerían la verdad, esa que había atesorado durante tantos años en su mente fragmentada. Después de ayudar a su amado a prepararse, se reunió con ellos cerca del desfiladero, en busca de respuestas. Una pluma dorada sería su salvación… o su condena. Algo perdido hacía mucho tiempo, cuya ubicación desconocían, los aguardaba.

Cuando llegaron, los demás ya estaban preparados. Tras una breve explicación de lo que sucedía y de la amenaza que ahora se cernía sobre ella y sus allegados, partieron con paso firme en busca de lo olvidado. En el corazón del desfiladero, un templo dedicado a la reina de los cielos permanecía escondido, olvidado y desconocido por todos.

Vanthil, Betha, Omaliel, Irisia y Quamara…

Siguiendo los fragmentos del sueño de Halatir, el grupo se adentró entre las paredes del templo, enfrentándose a pruebas y desafíos mientras avanzaban hacia lo desconocido. Cruzaron un abismo mientras Hilmice se aferraba a la mano de Vys, su igual. Lucharon codo a codo, resistiendo los peligros que intentaban acabar con ellos. Liliana y Hilmice soportaron los golpes, mientras Arianne, siempre brillante, sanaba sus heridas. Desde la distancia, Halatir lanzaba una lluvia de flechas para protegerlos.

0002.png

Después de superar grandes desafíos, llegaron a una escalinata. Bajo la luz de una pluma dorada que flotaba en el aire, las sombras torturadas de ellos mismos se reflejaron y los atacaron. Juntos, lograron vencerlas, pero ese no sería el último peligro. Cuando Hilmice tocó la pluma suspendida en el aire, un grito desgarrador salió de sus labios, como hacía tanto tiempo no lo hacía.

0003.png

Vanthil, Betha, Omaliel, Irisia y Quamara…

La mente de Hilmice pareció estallar, expandiéndose mientras perdía consciencia de lo que la rodeaba. El grito resonó en el vacío del lugar. Lo que había estado roto comenzó a tomar forma: los recuerdos, las risas, los nombres. Oh, esos nombres que, poco a poco, cobraban sentido y desgarraban su corazón.

0004.png

Vanthil, Betha, Omaliel, Irisia y Quamara…

Una tormenta se desató en su interior mientras sus alas se extendían. Gritaba con agonía y desesperación, aplastando la pluma contra su pecho. Lloraba desconsoladamente mientras sus alas, oscuras como la noche, brillaban con un aura inquietante. Poco a poco, lo que le fue arrebatado regresaba. Entonces, una voz resonó en su mente. Un susurro perdido, cálido en su recuerdo, pero cargado de desesperación. Una voz que, al fin, sabía a quién pertenecía. Y en ese momento, un grito del pasado, un eco que siempre temió, retumbó en su memoria:

0005.png

¡Hilwen, huye!

Offtopic :

Primer fragmento de la historia que gracias a DM Capichulo nos llevo a un lugar magico y cargado de significado. Gracias a todos por haber venido y espero que la siguiente sea igual o incluso mejor que esta (cosa dificil) Espero que os guste el relatillo.
 
Arriba