teemu
Pitillo desechado de Talivia
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La rueda de la fortuna es el medio del que se valen las deidades para moldear el sino de los mortales. Sobre la circunferencia de la rueda nos hallamos nosotros, y la tarea de mantener esta rueda siempre girando, en perpetuo movimiento, corresponde a los dioses. Antiguamente era Tyche la encargada de hacer girar la rueda, mas ahora esta labor se ha dividido entre sus dos hijas, Tymora y Beshaba.
El punto más alto de la rueda representa las etapas de mayor bonanza y fortuna (no sólo materiales), mientras que en su punto más bajo seremos presa de las mayores desgracias y miserias. La rueda, al igual que la luna, inicia siempre su movimiento de descenso por la derecha y jamás permanece estática.
Tymora y Beshaba se reparten la tarea de regular el movimiento de la rueda, mientras que Tymora se ocupa del movimiento ascendente, Beshaba rige sobre la rueda cuando esta desciende. Así pues, cuando nos encontramos en la parte izquierda de la rueda estamos ascendiendo en manos de Tymora y a su vez somos esclavos de los designios de Beshaba cuando descendemos por la parte derecha.
La adoración a una y otra diosa tiene un fin, acelerar el movimiento de la rueda. Los cultos a Tymora buscan alcanzar cuando antes el punto más alto de la rueda, mientras que los que oran a Beshaba piden a la diosa que haga rápido su agónico descenso. Sin embargo, hay una serie de consideraciones a tener en cuenta:
-Dado el carácter siempre mutable de la fortuna, y el continuo movimiento de la rueda, acelerar su movimiento ascendente hará que desde ese punto, quedemos en manos de Beshaba. Beshaba es una diosa orgullosa que no admite el olvido, por lo que aquellos que recen a Tymora por un rápido ascenso de su rueda se encontrarán finalmente en manos de Beshaba, la cual puede hacer de su descenso algo largo y dramático.
-Siguiendo estas consideraciones, el culto a Beshaba, si la diosa decide atender nuestras plegarias, hará que nuestra rueda descienda rápidamente, cuando alcancemos el punto más bajo, el movimiento solo podrá ser de ascenso, da igual lo ofendida que se halle Tymora, tendrá que mover nuestra rueda hacia arriba, pues recordemos que esta no puede detenerse jamás. Sea rápido o lento el movimiento, siempre será ascendente.
[…]Se mire como se mire, la doncella del infortunio es la que posee la mejor posición en el devenir de nuestro destino. La popularidad del culto a Tymora viene de la búsqueda del atajo rápido, del ascender sin importar las consecuencias. Su culto es irreflexivo y así lo predica su dogma, anteponiendo la improvisación sobre la planificación, predicando la recompensa que Tymora tiene para los que muestren un coraje y fe ciegas, pero ocultando las consecuencias que provocarán esos actos. […]
Fortuna
Otrora esquiva
Hoy solícita
Mañana evasiva
Jamás implícita.
En nuestra vida
Entras y sales
Tu rueda gira
Hoy nos traes males
prendes mi pira.
Se extingue el fuego
Se fue la hay noche
De la escasez
Nació el derroche,
mudó tu tez.
Y de tu luz
Nacen las sombras
Cuarto menguante
Cuando nos nombras
Girando errante.
Son tus regalos
envenenados
los aceptamos
bien confiados
nos engañamos.
Y tras la noche
tu estrella clara
nos da la luz
tu eres la cara
tu eres la cruz.
Gira por siempre
rueda infinita
veloz descenso
duele, marchita
lento el ascenso
pues quien recita
a ti te sirve
a ti te implora
por ti hoy rie
y mañana llora.
Sami Cricktepic, extractos
El punto más alto de la rueda representa las etapas de mayor bonanza y fortuna (no sólo materiales), mientras que en su punto más bajo seremos presa de las mayores desgracias y miserias. La rueda, al igual que la luna, inicia siempre su movimiento de descenso por la derecha y jamás permanece estática.
Tymora y Beshaba se reparten la tarea de regular el movimiento de la rueda, mientras que Tymora se ocupa del movimiento ascendente, Beshaba rige sobre la rueda cuando esta desciende. Así pues, cuando nos encontramos en la parte izquierda de la rueda estamos ascendiendo en manos de Tymora y a su vez somos esclavos de los designios de Beshaba cuando descendemos por la parte derecha.
La adoración a una y otra diosa tiene un fin, acelerar el movimiento de la rueda. Los cultos a Tymora buscan alcanzar cuando antes el punto más alto de la rueda, mientras que los que oran a Beshaba piden a la diosa que haga rápido su agónico descenso. Sin embargo, hay una serie de consideraciones a tener en cuenta:
-Dado el carácter siempre mutable de la fortuna, y el continuo movimiento de la rueda, acelerar su movimiento ascendente hará que desde ese punto, quedemos en manos de Beshaba. Beshaba es una diosa orgullosa que no admite el olvido, por lo que aquellos que recen a Tymora por un rápido ascenso de su rueda se encontrarán finalmente en manos de Beshaba, la cual puede hacer de su descenso algo largo y dramático.
-Siguiendo estas consideraciones, el culto a Beshaba, si la diosa decide atender nuestras plegarias, hará que nuestra rueda descienda rápidamente, cuando alcancemos el punto más bajo, el movimiento solo podrá ser de ascenso, da igual lo ofendida que se halle Tymora, tendrá que mover nuestra rueda hacia arriba, pues recordemos que esta no puede detenerse jamás. Sea rápido o lento el movimiento, siempre será ascendente.
[…]Se mire como se mire, la doncella del infortunio es la que posee la mejor posición en el devenir de nuestro destino. La popularidad del culto a Tymora viene de la búsqueda del atajo rápido, del ascender sin importar las consecuencias. Su culto es irreflexivo y así lo predica su dogma, anteponiendo la improvisación sobre la planificación, predicando la recompensa que Tymora tiene para los que muestren un coraje y fe ciegas, pero ocultando las consecuencias que provocarán esos actos. […]
Fortuna
Otrora esquiva
Hoy solícita
Mañana evasiva
Jamás implícita.
En nuestra vida
Entras y sales
Tu rueda gira
Hoy nos traes males
prendes mi pira.
Se extingue el fuego
Se fue la hay noche
De la escasez
Nació el derroche,
mudó tu tez.
Y de tu luz
Nacen las sombras
Cuarto menguante
Cuando nos nombras
Girando errante.
Son tus regalos
envenenados
los aceptamos
bien confiados
nos engañamos.
Y tras la noche
tu estrella clara
nos da la luz
tu eres la cara
tu eres la cruz.
Gira por siempre
rueda infinita
veloz descenso
duele, marchita
lento el ascenso
pues quien recita
a ti te sirve
a ti te implora
por ti hoy rie
y mañana llora.
Sami Cricktepic, extractos