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"La senda del cazador"

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-La marcha-

-Liam comenzó a preparar en una mochila los preparativos para marchar de su aldea, el amanecer en ella habría llegado, todos descansaban y los bosques estaban silenciosos ante los primeros rayos de sol, el sin embargo habría estado toda la noche pensando en lo que estaba dispuesto a hacer, y a ejercer en aquel trayecto nocturno donde durante toda la noche estuvo dando rodeos por los bosques cercanos a su aldea-

Madre... Las murallas de una ciudad rebosan de debilidad, leyes absurdas.... Y sin embargo, si quiero ser algo mas.. Si quiero mejorar y aprender, he de marchar...

-Las palabras de Liam eran susurrantes sobre aquella pira donde días atrás la cazadora peliblanca y madre de aquel joven cazador habría fallecido, palabras cargadas de dolor y anhelo por su presencia y sus enseñanzas-

Me enseñaste a cazar, a moverme como una sombra en la noche del bosque, pero los que se ocultan en murallas... Desconocen que el bosque es la verdad, y pone a prueba a todo aquel que sea digno de ello... El bosque.. No perdona.

-La figura de un hombre se manifestó silencioso tras Liam, un hombre de edad avanzada de tez cálida y cabello negro, un cuerpo maltratado por constantes luchas físicas, un cazador nato y la figura paterna del joven cazador arrodillado frente a aquella pira donde su voz se pronuncio directa y sincera.-


Liam... Llevas contigo la marca de tu madre... Ella te ha enseñado a ser lo que eres, y yo.. te he enseñado a caminar entre hombres, hombres hipócritas que temen mostrar sus colmillos y se hacen llamar civilizados... Pero debes saber, que si marchas... No habra vuelta atras, deberas aprender por tu cuenta, ser cauto y silencioso... Pues lo que eres, lo que abrazas... Es el miedo para otros, y un peligro a erradicar. Aprende, adaptate... Y no dejes de honrarla...

-El hombre tendió un colgante hacia Liam, un colgante simbólico donde de este colgaba un colmillo de tez plateada tallada, Liam lo acepto entre sus manos y cerro sus ojos aceptando las palabras de su padre, no hubieron mas palabras mas que el propio silencio de aquel amanecer hasta la hora de su marcha.-




-La llegada-





-El viaje habría sido largo, el joven cazador de cabellos blancos habría parado en tabernas y lugares de transito para comer y dormir con un corcel acompañándole, era su única cercanía y trato, pues el se mantuvo distante de todo hombre o mujer que transitaba los caminos o lugares públicos visitados, aprendía en silencio y escuchaba curioso, conservaba lo justo y se adaptaba poco a poco, las enseñanzas de su padre en aquellos ámbitos le habrían ayudado a comprender con mas profundidad la comodidad de los lugares civilizados.-


-En el trayecto por la costa sur, el joven cazador se topo en aquella silenciosa noche con una mujer que parecía estar atajando un lugar de reposo junto a una caravana, las murallas de la ciudad de la moneda ya eran visibles a la lejanía, y sin embargo el estaba tranquilo.-


¿Qué haces a estas horas de la noche por aquí sola, mujer...? -Respondió Liam sorprendiendo a aquella muchacha que parecía estar recogiendo tablones del suelo y con la cual mantuvo una breve charla cercana, aunque el desde luego estaba bastante distante respecto al trato.-


Solo recojo tablones ¿Acaso son tuyos...? -Respondió aquella mujer de piel morena-

No, puedes quedártelos, mujer.... -El respondió de vuelta sin mucho mas que añadir al respecto, y sin embargo, la muchacha confeso tener dotes especiales en poder ver el futuro como vidente, una propuesta bien recibida por el joven cazador, pero que marco en su mente un pensamiento que le acompaño una vez acabada la conversación donde la mujer, bajo un pequeño ritual, confeso palabras sobre el futuro, pasado y presente de Liam.-


Algo dentro de ti... "Giorgio" que no quieres que otros conozcan.. Por tu seguridad.. Y la de ellos...

Una mente dividada, fracturada... Una lucha interna..


-El hombre se despidió de la vidente, trato con unos pocos mas que se cruzo por el camino, y finalmente llego a la ciudad de la moneda donde ahí, comenzó su camino y conoció a aquellos que le resultaron curiosos-





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-La confrontación-
-Días habían pasado desde su llegada, y como todo cazador, se había adaptado poco a poco a aquellos lugares públicos y al bullicio de la ciudad, y sin embargo, su verdadera naturaleza clamaba salir, la noche se alzaba sobre aquellos bosques y la luna llena relucía en el cielo estrellado, habría observado bajo aquella mirada animal a varios sujetos e individuos caminar por los senderos del bosque, quizás presas o quizás no, el joven cazador seguía su dogma, y su propio código de caza, uno enseñado por su madre desde su infancia grabado en su mente fragmentada entre hombre y bestia.-

-No mataras a la mujer ni hembra en estado de gestación ni a sus crías, no mataras a presas que no pueden huir... Pues no hay gloria ninguna ante el gran cazador si la presa, no siente el miedo de perderlo todo, ni es capaz de correr.. Erradica al debil si el bosque lo pone a prueba y la sangre clama la gran caceria.-



-Aquella cueva se presentaba silenciosa, la bestia de pelaje blanco y plateado como la luna llena hibrida entre hombre y animal caminaba silencioso en busca de una presa digna, una que mostrase un desafío digno ante el gran depredador-


Creedme que no causareis ningun temor en mi persona... Bestia.. Responded si siquiera podéis gesticular palabra alguna... -La voz de un hombre se manifesto firme y autoritaria, sin miedo, directa-

-Su figura imponente se postro ante la bestia, su armadura plateada relucía en la oscura gruta, y su espada flamígera iluminaba los iris grises de aquel licántropo bendecido por la marca del gran cazador, no había duda, no huía, pero tampoco cedía... Gesto suficiente que atrajo la atención del joven cazador que habría abrazado su verdadera forma en aquella noche-


-El gruñido gutural del joven cazador fue la advertencia, sus iris grises animales con aquel brillo inusual que denotaban una inteligencia superior a la de una bestia común analizaron la figura que se presentaba ante el, un desafío digno donde no hubieron tretas ni trucos, un duelo en toda regla ante los ojos de aquel silencio en la gruta, donde siquiera los insepultos se atrevían a mostrar presencia-

-La bestia alzo su albina garra, garras capaces de perforar la roca y sesgar la carne con facilidad hasta señalar al caballero errante frente a el a escasos metros mientras su torso se alzaba, su frenesí era palpable uno controlado y medido que lo volvía incluso mas atroz que una bestia descontrolada, pues sabia lo que hacia y el estaba dispuesto a honrar al gran cazador ante tal desafío digno.-



-Su pelaje se erizaba y sus pupilas animales se dilataban estudiando cada movimiento de su oponente que de igual forma se preparaba, no hubieron mas palabras o gruñidos de por medio, y fue así como el caballero errante alzo su escudo, y la gran bestia albina hibrida se avalanzo sobre el, estocadas y garrazos por igual, golpes precisos y brutales, sangre de ambos derramada, y el grito y rugido tanto del hombre como la bestia mezclados por igual en un combate igualado que hicieron temblar el lugar, cada movimiento de la criatura era letal y calculado, denotando inteligencia y rapidez, al igual que el caballero, demostraba una resistencia nata y una disciplina total hasta que el combate, en la oscuridad de la noche, con ambos heridos, llego a su fin, el caballero cedió y busco salir de aquel lugar, y la bestia le persiguió por la gruta hasta perderlo de vista, aquel duelo marco el comienzo de algo, la bestia habría probado su sangre, habría visto su disciplina y fuerza, y pronto volvería a buscarle...-


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Offtopic :
Agradecimientos al usuario con el que cruce el rol en la cueva y siguió el rol de confrontación de forma coherente, estuvo muy chulo y divertido


 
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-La Luna llena-
-Tiempo habría pasado desde que el joven cazador partió de su aldea lejana a la ciudad de la moneda, habría caminado entre hombres y mujeres, también entre bestias, había aprendido de ellas, habría hecho amistades pero también enemigos, se habría adaptado a la civilización y con ello, aprendió también que para sobrevivir, no bastaba solo con simplemente cazar al mas fuerte, si no también a ser cauto y saber cuando afilar sus garras y colmillos, cuando rugir y cuando callar.-

-Aquella noche la luna llena se alzaba en lo alto del cielo, donde en otra situación el joven cazador habría dejado salir a su bestia interna de forma descontrolada y voraz, un hambre eterna que bajo un descontrol total, podría tornarse en su contra, pero aquella noche seria distinta, se encontraba en aquel bosque silencioso donde tan solo el viento de las ramas se escuchaba, pues animales y aves ante su presencia y percibir lo que en su interior se removía, se ocultaron por completo. Su figura reposaba sentada en el frio pasto verdoso siendo iluminada por la luz del astro plateado, a sus lados reposaban sus dos espadas decoradas con huesos y afiladas, sus ojos permanecieron cerrados dejando que aquella sensación fuerte por dejar salir a la bestia bajo la influencia de la luna llena recorriesen cada parte de su cuerpo, aquel frenesí y aquella hambre eterna.-

-Su cuerpo estaba pintado en sangre seca, runas tribales decoraban su torso desnudo, en su rostro se dibujaban ligeras muecas irascibles y sus manos permanecieron sobre sus rodillas abiertas, dedos ligeramente deformados y uñas gruesas y afiladas, los recuerdos de sus enfrentamientos pasados se manifestaban como ecos que no hacían mas que alimentar sus impulsos, una cicatriz notoria recorría su abdomen, una provocada por el filo plateado de la alta sacerdotisa de la luna que busco salvarle en aquella confrontación pasada, una que marco el inicio de que debía ser mas fuerte, un recuerdo que hicieron al hombre gruñir de forma notoria y dejar ver en su dentadura unos incisivos afilados y gruesos bajo el velo de su capucha negra que ocultaba parcialmente sus largos y blancos mechones de pelo. A su brazo, una mordedura notoria ya cicatrizada, provocada por la mas letal de las guardianas del bosque élfico apodada como la plateada, aquella que buscaba guiar su furia en los encuentros que habrían mantenido durante todo este tiempo, recuerdos que no hacían al joven lobo mas que desatar aquello que durante aquella noche contendría.-

-Frente a el en el pasto yacían los trofeos de caza reclamados durante tanto tiempo, garras, colmillos, calaveras y escamas, también trozos de armadura y capas rasgadas, todo en ofrenda al señor de la caza. Su respiración se tornaba mas agresiva y fuerte pero aquella noche su meditación fue interrumpida, la presencia y el olor de alguien reconocido impregno el aire y sus fosas nasales, una presencia que apareció tras el hombre en la oscura noche en el bosque.-

-Los ojos del joven lobo se abrieron, ahora ya no eran unos ojos humanos, eran los ojos de la bestia, unos ambarinos intensos que encarnaban el hambre eterna y un frenesí voraz, pero ahora bajo su propia voluntad, ya no existía dualidad entre el y la bestia, ahora eran solo uno, una fusión perfecta que lo harían incluso mas letal bajo su propio raciocinio, y su propio código de caza en nombre del señor de la caza.-



Te he estado esperando, padre.... -Pronuncio el joven lobo-

-Liam se levanto, sin darse la vuelta reclamo sus armas, sabia el motivo por el que su progenitor le habría buscado, ahora controlaba sus impulsos a la perfección, pero aquello para el no era un encuentro familiar, era un reto, uno para demostrar su valia ante el gran cazador-


La supervivencia de los mejores y mas fuertes, la expulsión de los débiles hijo mío, demuéstrame que estas a la altura de tu madre, así como ella te ha instruido mediante el sufrimiento y el hambre voraz, así lo harán tus garras y colmillos.-Pronuncio aquel hombre de avanzada edad-

-La figura de aquel hombre era agresiva, intimidante, mas alta y ancha que su descendiente albino, era un hombre de barba poblada negra y ajeno de pelo en la cabeza, sus ojos eran feroces que reflejaban también lo mismo que su progenitor, a la bestia. Su cuerpo al igual que el del joven lobo, estaba repleto de cicatrices y marcas de sangre seca, desprovisto de ropa en su torso, y armado con dos hachas en cada mano.-

-Aquel encuentro se torno tenso, no hubieron mas palabras de por medio, el joven lobo tomo sus dos armas y acepto el reto, el silencio fue interrumpido por el choque de las armas y el gruñir de ambos, al comienzo se tornaron humanos, y con el pasar del tiempo, en rugidos animales mas propios de dos bestias luchando, perdiéndose así en la espesura del bosque, una prueba ante malar, dos se enfrentaban, y quizás solo uno saliese con vida.-

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