Contratante: James Kerloch
Encargo: Experimentos y más experimentos.
Ubicación: Afueras de la Ciudad de Caravassar.
Pago: 150.000 po.
Lo que pensábamos que iba a ser un trabajo sencillo, acaba siendo
una anécdota digna de recordar, hasta la mismísima posterioridad.
Desglosaré este contrato en dos partes. Uno francamente espantoso
y el otro…”gratificante”.
Un primer encuentro nos guía hasta suelos desconocidos. Parecía un
especie de cruce que conectaba con otros territorios, y por lo que
parece, a malas penas usado. Las plantas que engullen a su paso son
prueba de ello, similares a las que veo en los templos vacíos de sus
creyentes. Horas después, hallamos una salida que nos lleva hasta
una zona prácticamente cubierta por agua. Cuando tratamos de
avanzar hacia otro lugar con medio cuerpo sumergido, ya era
demasiado tarde. En cuestión de minutos, a raíz del caos de la
compañía y la agresividad de unos elementales de agua, Camus
perdió gran parte de su pierna derecha.
El segundo encuentro nos guía de nuevo hacia la zona sumergida,
solo que esta vez, resulta ser todo un éxito. De todas las ideas a
experimentar de haber y por haber, la que menos me esperaba fue
aquella que tuvimos que custodiar. Eso sí, no me gustaría estar ahí
cerca cuando lo ponga a prueba de “verdad” en alguna ocasión.
Le deseamos lo mejor con sus jueguitos. Las últimas pruebas se
realizaron en un bosque lejano, repleto de arañas que salían
disparadas por los aires cada vez que alguno de los de ahí presentes
acertábamos un tajazo. Esta vez salimos todos sanos y a salvo,
de una pieza y sin pérdidas de extremidades.
- Astraea.