Vanfolken
Cuenta secreta de Kronos
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Siento el suelo firme y la arena bajo mis botas, miro al resto de la comitiva y empiezan a desplegar sortilegios protectores y encantamientos sobre sus armas.
La dama de la Arcanum y la oficial encabezan la expedición y el resto con ellas.
No dejéis nada con vida!- Es la orden de la Sargento.
La tierra tiembla a nuestros piés y aquellas criaturas simiescas irrumpen abriéndose paso entre palmeras que se parten como ramas a sus piés y caen volando sobre nosotros.
Un mandoble carga al frente como una centella y comienza a girar sobre ellos mientras grita de rabia, el resto le seguimos mientras la magia ofensiva comienza a desplegarse entre explosiones y fogonazos que nunca llegan a herirnos, pero que calcinan a las bestias que siguen saliendo de la jungla.
Corremos de nuevo al frente viendo más de estas criaturas. Los alaridos han llamado a las suyas y ahora cargan desatadas con furia cobrándose venganza. Flechas que vuelan en su dirección y escudos formando una muralla para retener la estampida de los seres. . . más conjuros los envuelven mientras la voz de los Telquessir clama por los Seldarine para proteger al grupo envuelto en la contienda.
Algunos heridos pero algo leve, está siendo una masacre y nosotros somos los causantes.
Atravesamos las ruinas de alguna civilización perdida tan solo habitada por estos seres que no dan cuartel a nuestros pasos.
Las hojas afiladas se abren camino entre ellos hasta unos pilares y una enorme bestia fuera de si, el doble de grande que las anteriores y la cual arroya todo a su paso para aplastar a los visitantes. Los gritos y los golpes de espada chocan contra carne y rugidos de rabia, ascendemos entre la pila de criaturas y combatimos con su Alpha sobre ellos manteniendo a duras penas el aliento, la matanza continua y no ha habido compasión.
El alivio breve y la calma siempre precede a una tempestad.
Regresamos de nuevo con lo que necesitamos pero alguien divisa como los árboles de la jungla comienza a desplomarse a lo lejos como si algo oscuro se acercase. Glaxtrox ha cobrado vida ante la ofensa y piensa saldar la deuda ahora.
El veterano guerrero del mandoble es rodeado entre varios árboles gigantes que lo apresan mientras otro lo amartilla contra el suelo hasta doblarle la columna . La sangre se hiela y no puedo moverme aterrorizado. . . Cargamos para presentar batalla pero la venganza estaba servida.
Los conjuros vuelan en todas direcciones mientras una muchacha de sombrero es lanzada contra un muro e incrustada en el. Tan solo pude esquivar los cascotes que desprende el impacto y rodar a un lado.
Los conjuros sanadores de la Etriel caen desde el cielo en dirección a otra Quess la cual resiste inexplicablemente contra varios de ellos, a la par que otros guerreros aguantan con sus escudos las embestidas que levantan tierra y roca con cada golpe mientras sus cuerpos se hacen parcialmente visibles mediante la magia y protegiéndolos de una muerte segura.
Siento el golpe en mi cuerpo y como me hunde bajo la tierra. . . me arrastro bajo su sombra para desaparecer, apenas puedo arrastrarme cuando contemplo como otro compañero es partido en dos frente a mi y sus restos caen sobre mi sin yo poder hacer nada útil.
Algunos de ellos caen entre llamas pero apenas quedamos unos pocos con vida.
Oigo el grito agónico de la arcana que lideraba la expedición, tiene una varita en su mano y cuando gateo para llegar a ella una rama enorme la sepulta bajo la tierra para impedirlo. . . solo veo lo que queda de su brazo.
Quedo en el suelo temblando y miro al resto
La jungla empieza a desvanecerse entre la foresta de nuevo , otro de los suyos cae bajo nuestros armas pero ya han obtenido lo que querían.
Los cuerpos son sanados, regenerados y curados, retrocedemos a la carrera tras conseguir una tregua fugaz. . . embarcamos para no regresar.