DolceVita
Niño sin padres ni hospicio
- Registrado
- 12/12/11
- Mensajes
- 21
Llevaba ya un par de días por la zona, conociendola con algunos paseos, mientras trataba de habituarse al ritmo de vida del lugar. Sin duda, no estaba acostumbrada a tanto ajetreo, y eso la sorprendía.
"Llevo viajando 3 años y aún me cuesta adaptarme... supongo que estar de un lado a otro sin parar no ha ayudado, espero que ahora que me quedaré por aqui un tiempo, pueda habituarme..." pensaba para si misma, viendo como los mercaderes llamaban a la gente con sus precios, y trataban de vender todo lo que pudiera.
Salió del mercado y caminó hasta las afueras de la ciudad, donde había varios grupos charlando. Todos tenían algun tipo de arma, parecía que era habitual en el sitio.
Se sentó sobre uno de los bancos, y sacó un libro, con letras orientales en su tapa. Pasó los dedos por este y lo abrió, pasando páginas con lentitud. Sus ojos vagaban por todos los nombres que veía, de sitios que había visto.
"Un largo viaje, sin duda..." pensaba mientras llegaba hasta una página en blanco, y sacaba una pluma, con la escribió algunas cosas.
No pensó que fuera a encontrar a mas gente de Kara-Tur por la zona, por lo que tenía una mezcla de sentimientos, entre alegría y algo de temor. Alegría por saber que había mas gente de su hogar, temor por un posible rechazo debido al motivo de su viaje. Pero no lo exteriorizó.
Charló unos minutos con él, el cual se presentó como Heishiro, de Kozakura. Tras esto, se fue, y Xiao se sentó de nuevo en el banco, mientras volvía a sacar su diario y escribía algo mas en él.
Un sitio muy diferente, sin duda.
"Llevo viajando 3 años y aún me cuesta adaptarme... supongo que estar de un lado a otro sin parar no ha ayudado, espero que ahora que me quedaré por aqui un tiempo, pueda habituarme..." pensaba para si misma, viendo como los mercaderes llamaban a la gente con sus precios, y trataban de vender todo lo que pudiera.
Salió del mercado y caminó hasta las afueras de la ciudad, donde había varios grupos charlando. Todos tenían algun tipo de arma, parecía que era habitual en el sitio.
Se sentó sobre uno de los bancos, y sacó un libro, con letras orientales en su tapa. Pasó los dedos por este y lo abrió, pasando páginas con lentitud. Sus ojos vagaban por todos los nombres que veía, de sitios que había visto.
"Un largo viaje, sin duda..." pensaba mientras llegaba hasta una página en blanco, y sacaba una pluma, con la escribió algunas cosas.
Siguió escribiendo hasta que escuchó unas palabras, en un idioma muy conocido. Alzó la mirada y vio a un hombre, con rasgos orientales, pero no muy marcados. Dejó a un lado su libro y se incorporó, juntando las palmas e inclinandose un poco en su dirección.Espero que mi estancia en esta ciudad sea favorable, me he cansado de vagar por ahí, sin hablar con casi nadie... No se que haré el día de mañana, pero de momento, estaré por esta zona.
Es bastante distinta a lo que estoy acostumbrada de Kara-Tur, aunque con 3 años de viaje ya, deberían no sorprenderme algunas cosas. Supongo que el haber estado sola no ayudó a adaptarme, pero bueno, no puedo lamentarme, sino mirar al frente y aprender. Si las arenas de Mulhorand no pudieron pararme, no lo hará esto.
Lo que no llevo muy bien es que se me queden mirando, a mi o a mi ropa. Se que es distinta a la que hay por aquí, pero que te miren fijamente... no me gusta.
No pensó que fuera a encontrar a mas gente de Kara-Tur por la zona, por lo que tenía una mezcla de sentimientos, entre alegría y algo de temor. Alegría por saber que había mas gente de su hogar, temor por un posible rechazo debido al motivo de su viaje. Pero no lo exteriorizó.
Charló unos minutos con él, el cual se presentó como Heishiro, de Kozakura. Tras esto, se fue, y Xiao se sentó de nuevo en el banco, mientras volvía a sacar su diario y escribía algo mas en él.
Tras esto, se incorporó, junto ambas mangas frente a ella, y fue a conocer un poco mas de los alrededores.Bueno... espero que todo vaya bien
Un sitio muy diferente, sin duda.