Guty
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Lágrimas de un Santo.
“…Antes que las forjas del destino fuera calentada, el bien luchaba en contra el mal; antes que el ser humano fuera corrupto, el bien vencía al mal; antes que el pecado fuera la ley, el bien sufrió con el mal…”
Se habían reunido en los páramos del Rio Alandor, Dominicus, Ryan, Eishan, Delom, Mainu y Reese, todos bajo el mismo intuito, hallar informaciones sobre la maldición de la botella. Pero éste quizá ha sido nuestro mayor error… de aquí en delante empieza la real historia...
En un entrecierre de ojos fuimos transportados mágicamente para un plano exterior, quizás una de las nueve inmensas capas del profundo abismo; estábamos desconcertados, no sabíamos exactamente qué había pasado.
Poco después, empezamos a explorar al horrible lugar. Estábamos alerta a cualquier amenaza, pero nuestras humildes mentes menospreciaban al poder de dichosa súcubo.
Al acercarnos a un castillo adornado en figuras horribles, un campo de disrupción tomo nuestros cuerpos y todas las protecciones se han ido junto a nuestro paso.
Adentramos por la inmensa puerta, pero al abrir los ojos… estábamos todos encerrados en jaulas, como animales, o quizás como gladiadores. Nos mirábamos unos a los otros, buscando una respuesta que jamás encontraríamos. ¿Cómo llegamos aquí?
Desde lejos hemos escuchado una voz demoniacamente sensual, la cual exclamó - ¡Qué empiece el juego!
Las reglas eran claras, deberíamos luchar unos en contra los otros en busca que solo uno pudiera vivir y a cada nueva ronda estábamos obligados a traer un nuevo participantes, sin al menos poder decir algo sobre el juego.
El santo y destemido Maestre Ryan rezaba mientras escuchaba las reglas, yo, en contrapartida, clamaba por justicia, pedía a los Dioses fuerzas para vencer aquel mal, un infortunio… mi impuro cuerpo no puedo recibir el favor de los cielos, al menos no por completo.
Como un gato, mi santo Maestre lanzó una cuerda en la diabólica súcubo, prendiéndola con el garfio, chocando la impía cabeza de la súcubo en contra el borde de su “majestuosa” tribuna. Yo en un gesto de reflejo golpee con el codo al demonio que tenía a mi lado, girándome para acercarme al grupo de héroes, Eishan y mi Maestre. Saqué mi espada y mi escudo aferré con fuerza, pero tampoco he sabido protegerme con ellos.
Una batalla entre demonios y héroes empiezo; nosotros a un lado y los demonios al otro; éramos tres en contra un ejército de demonios, golpes y sangre demoniaco no han faltado en ese encuentro, por supuesto.
Nosotros nos defendíamos como pudimos, pero la horda de demonios nos separó… ¡Por todos los Dioses de Celestia! Si hubiéramos logrado seguir juntos, por supuesto iríamos vencer, o al menos aguantar más, pero no hemos logrado… Yo, en pocos minutos tras la separación he padecido…
Al despertarme, me he deparado con la misma súcubo, una infernal visión a mis sencillos ojos, sin duda. Ella, toda orgullosa de su conquista se pronunció – Mi querido Dominicus, ¿Cuál de mis hermanos no daría una pierna para tenerte como mascota? Suelto una carcajada asquerosa y ensordecedora.
Ese fue un “juego especial” para Tybrahn, sí, ese fue el nombre que ella dejó escapar, aunque destorció el nombre al final, quizás por miedo, o incluso para mantenerse en secreto. Ese nuevo juego testeaba a mi corazón, testeaba mi fe, pero por engaño de Ella, mi Fe solo creció dentro de mi pecho.
Las “pruebas” para así decir, consistían en enfrentamientos con mi naturaleza. Ella raptó a veinte niños, haciéndome firmar mi nombre en un contrato que, a cambio de mi “obediencia” todos los niños estarían libres… mi respuestas fue un sí…
El juego empiezo, a cada nuevo niño, incluso recién nacidos, mi cuerpo era mutilado por mí mismo, dedos, brazos, alas…incluso mi voto de castidad, sí, he pecado, me he acostado con una súcubo… Cerca del quinto, no me recuerdo bien, pero fue cerca del quinto sí, Tybrahn trajo a mi amado Maestre; de ahí en adelante empezarán las pruebas más difíciles, pues, ¿Cómo yo, un humilde siervo de este santo hombre le iba hacer cualquier mal?
En el primero intento de la súcubo, no he cedido, intente al máximo, y logre… he ofrecido mi brazo izquierdo a cambio de las esplendorosas alas de mi amado Maestre. A principio mi piel resistía a aquella arma ordinaria, pero he usado demasiada fuerza, cuando cedió… ¡Por la diestra de Tyr! Yo no sé cómo aguante, seguro que mi santísimo padre querido estaba a mi lado, dándome fuerzas.
Cuando estábamos casi terminando, pues ya habíamos librado quince niños de una muerte dolorosa, la infame diabla hizo una pausa, yo ya sin fuerza alguna, apenas podía mantenerme respirando, clamé por el favor de mi santo señor, que elevado en las alturas me concedió fuerzas; me reincorporé como si nada hubiera pasado, murmuré un salmo en mi idioma nativo, y extendí la palma de mi diestra hacia el pecho de mi amado Maestre, cuyo su cuerpo estaba tan o más debilitado que el mío, pero en momento algún enseño dolor a la súcubo, haciéndola perder su tiempo. Mi tentativa fue fallida, no he logrado expulsarle del abismo, pero no por mi falta de fuerzas, o incluso por un fallo de mi infalible señor, sino por qué estábamos ya en el plano nativo de mi Maestre…
Por mi osadía, las 5 últimas vidas iban morir, pero nuevamente he persuadido a la súcubo Tybrahn, yo y mi santo Maestre pagamos por mi error, quedándonos 2 semanas siendo azotados intensivamente; los demonios sólo se veían satisfechos tras ver nuestros huesos.
El trascurrir de esas dos semanas hemos rezado prácticamente todo el tiempo; y por fin fuimos liberados y devueltos a nuestro amado Vale, junto a los veinte niños y diez madres, pues las otras no han aguantado el dolor de permanecer tanto tiempo en el infierno, aunque daremos un funeral digno a las diez otras y a sus hijos una educación de caballero.
Llegamos al Vale de la bondad, nunca mí corazón estuvo tan feliz por ver aquel lugar, pero pronto iba desmayar, aunque antes sonríe a mi amado Maestre y entrecierre los ojos ya sin fuerzas. Por momentos pude contemplar al magnánimo paraíso, llamado también de Celestia.
*Una lágrima de sangre azul corre por el rostro del semi ángel al contar lo ocurrido al Sumo sacerdote del templo de la Triada en la Capital. Ahora ya recuperado, tras las dos semanas de tratamiento intensivo con el Patter Nolan y Lady Lysebeth.*
Offtopic :
Gracias a QM Onyxia por la magistral escena 