DM Astral
Receta de Noctis
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La niebla lo cubre todo, silenciosa y despiadada, como un espectro que no distingue entre culpables e inocentes. Como un asesino insidioso, se cuela por debajo de las puertas y entre los huecos de las ventanas. Enmudece el ambiente a su paso como la cuerda de un violín rota en pleno musical. Rompe el nervio de amnianos, cargándose sobre sus hombros con el desazón de las metas no completadas, de las palabras no dichas y de los amores no confesados. Quiebra su ánimo, su voluntad por seguir caminando, su determinación por seguir luchando.
Y los rumores no hacen más que agrandar estas sensaciones, sobre todo aquellos que llegan desde la rica ciudad de Esmeltaran, soplando como una gélida e inquietante brisa del este: el precioso lago Esmel, aquel que fue nombrado en honor al primer rey, el rey Esmel Torlath I, se ha visto corrompido por la misma niebla, que ahora ahoga el mismo agua que alimenta a millares de amnianos. La niebla ha acogido el enorme lago como su hogar, cubriéndolo en su totalidad. Aquellos que dependían del lago para sobrevivir no sólo se enfrentan al desánimo de la niebla, sino también a una batalla contra el miedo: el miedo de internarse en esa niebla para seguir con el trabajo que les da de comer o quedarse en el puerto sin alimento que llevar a los mercados. Muchos marineros, al enfrentarse a esta dura decisión, se cuenta que tomaron sus barcos internándose en la niebla, para nunca regresar. Y poco a poco, la poca valentía que quedaba en los corazones del resto de pescadores se disipó y el muelle se congeló, muriendo la esperanza.
Y los rumores no hacen más que agrandar estas sensaciones, sobre todo aquellos que llegan desde la rica ciudad de Esmeltaran, soplando como una gélida e inquietante brisa del este: el precioso lago Esmel, aquel que fue nombrado en honor al primer rey, el rey Esmel Torlath I, se ha visto corrompido por la misma niebla, que ahora ahoga el mismo agua que alimenta a millares de amnianos. La niebla ha acogido el enorme lago como su hogar, cubriéndolo en su totalidad. Aquellos que dependían del lago para sobrevivir no sólo se enfrentan al desánimo de la niebla, sino también a una batalla contra el miedo: el miedo de internarse en esa niebla para seguir con el trabajo que les da de comer o quedarse en el puerto sin alimento que llevar a los mercados. Muchos marineros, al enfrentarse a esta dura decisión, se cuenta que tomaron sus barcos internándose en la niebla, para nunca regresar. Y poco a poco, la poca valentía que quedaba en los corazones del resto de pescadores se disipó y el muelle se congeló, muriendo la esperanza.
La arteria principal de Amn, ahora mancillada, ha privado de alimento y júbilo a muchos. Y como una podredumbre imposible de detener, este veneno se sigue extendiendo. Los primeros en presenciarlo, apenas un par de días después, fueron los habitantes del pequeño poblado de Esford. Algunos días más tarde llegó hasta Shepherdston. Ambas aldeas, estratégicamente colocadas para aprovechar las bendiciones del río Esmel, sufrieron los mismos estragos que Esmeltaran, pero en mayor medida al ser tan dependientes del agua, tanto para la pesca como para el cultivo. Las solicitudes de ayuda de ambos asentamientos no tardaron en llegar hasta la capital, confirmando los rumores.
Y no pasó mucho antes de que Púrskul, la ciudad del grano, sintiera su peso. Granjeros y pescadores contemplaban la niebla deslizándose por el río, y sus rostros reflejaban lo que sabían pero no querían admitir: aquello que llegaba no era un accidente. La desdicha tenía forma y voluntad, y su mirada se posaba en ellos, invitándolos a un miedo que no podría ser evadido.
Y no pasó mucho antes de que Púrskul, la ciudad del grano, sintiera su peso. Granjeros y pescadores contemplaban la niebla deslizándose por el río, y sus rostros reflejaban lo que sabían pero no querían admitir: aquello que llegaba no era un accidente. La desdicha tenía forma y voluntad, y su mirada se posaba en ellos, invitándolos a un miedo que no podría ser evadido.
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