eldroth12
Copia sin mente de un convocado
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Capitulo1, “El bosque”
La brisa mecía la capa del explorador tatuado cuando a la carrera entraba en la ciudad de Minsor: Había quedado con un hermano, Ender, algo mas que un compañero de fatigas, un tipo especial que merecía todo el respeto y las palabras de elogio del explorador. Al llegar al mercado de la ciudad, le encontró, mirando escaparates y charlando animadamente con los mercaderes de la zona. Dos ciudadanos se encontraban con el. El explorador tatuado, solo se acerco asintiendo con la cabeza a los presentes para acto seguido, con una mirada cómplice y un sutil gesto dirigirse a las puertas de la ciudad esperando que su hermano le siguiera.
Los dos, a ojos de los caminantes fortuitos que podían verles, viajaban a paso lento, asaltando a los minotauros o gnolls que pudieran rondar la zona, sin animo de lucro, pues no vaciaban ningún bolsillo, apenas si retiraban las flechas de los cadáveres. Un observador sutil y con oído fino, se habría percatado que mientras luchaban hombro con hombro a acero y madera, los dos movían los labios cuchicheando entre ellos, quizás palabras sobre el combate. Realmente, los dos exploradores se cuchicheaban los siguientes movimientos de una investigación que les removía las tripas y que les corroía por dentro. Las ninfas atacadas y el sufrimiento liquido.
Mientras avanzaban camino a Athkalla, se pusieron al corriente sobre las informaciones recabadas entre los dos, así como de los posibles movimientos que debieran seguir para encontrar mas información, el tatuado, hablando en élfico en susurros, narrando a su hermano las investigaciones prácticamente infructuosas realizadas con las ninfas del estanque faerico así como las conversaciones con una arcana, buena amiga de ambos y la cual se merecía todo el respeto que un arcano podría ofrecer a un habitante del bosque. La arcana había dado gentilmente y sin recibir nada a cambio la información que ella misma había podido recabar al respecto, los posibles usos de la esencia extraída a las fatas y humanoides benévolos conocidos como “sufrimiento liquido” y el uso que se le podría dar a este en otra maquina realizada con cadáveres, que podrían generar hordas de muertos en vida sin prácticamente desgastar físicamente al Nigromante que empleara este ardid. El semielfo entre susurros también, había decidido que la mejor opción seria volver al enclave, del que se había alejado temporalmente, para hablar animadamente con la Ninfa que el mismo había podido rescatar, cuando descubrió los primeros indicios de esta trama.
La pareja de caminantes sin compartir ni una palabra se encamino, discretamente, a los paramos del Alandor, El frondoso bosque, ocultaba casi siempre el sol, debido a sus grandes árboles y al denso follaje, Ambos parecían moverse como en casa, esquivando ramas bajas y andando sin ni siquiera mover las hojas del suelo bajo sus pies, andaban tranquilos, sonrientes y respirando el olor del hogar.
Una sombra a lo alto de una pequeña loma llamo la atención de la pareja. Un druida, un sabio, una sombra delgaducha, casi esmirriada de un elfo que ataviado con las ropas propias del bosque, una tunica y capucha que ocultaba su rostro los miraba erguido desde lo alto, con gesto serio, analizaba a la pareja con una mueca de ironía en su rostro.
-Bienhallados , a donde vais con tanta prisa hermanos? Acaso huís de los ojos de este viejo druida?
-Dijo el druida Kurt-
-Escap..pabamos de tu cara fea, pero eso p.parece mas complicado cada día… . -Dijo el explorador tartamudo.
Una sonrisa amplia se dibujo en la cara de los tres hermanos y amigos, compañeros que habían derramado sangre y sudor juntos en mas de una ocasión.
-Íbamos al enclave, según tenemos entendido la fata que rescatasteis esta allí, lamiéndose las heridas y buscando de nuevo la alegría propia de los de su condición. -Dijo el tatuado en élfico. -Podrías acompañarnos hermano, seguro que tu… “tacto” será mas útil que las palabrerías de este o las mías…
El druida sonrió ampliamente y con un movimiento felino se giro para hacer revolotear su capa dejando a la vista sus cimitarras y un escudo de madera anclado a su espalda debajo de la capa.
Al llegar, el enclave estaba vacío, tranquilo, los árboles se mecían con la brisa, mientras los pájaros cantaban alegres y algún animalito bebía tranquilamente del lago. Las fatas descansaban cerca de una cascada, allí una especialmente picara, se entretenía comiendo algo de fruta. De la capucha del explorador tatuado, Dixi, la fata, salio con una baya, para ir a compartirla con su hermana y pasar el tiempo mientras su compañero se adentraba con los dos amigos del bosque a trabes de la cascada a una pequeña cueva.
-Mi hermano esta algo preocupado por la seguridad de las nuestras… si si si, estuvimos en el estanque de las fatas, para pedir consejo a nuestras hermanas, además, ahora pretende hablar con aquella que ha perdido la sonrisa… tu que la conoces?… como esta?¿
-No muy bien, esta encerrada en esa cueva, no sale, apenas si come, vive triste y preocupada, esperemos este amigo tuyo y sus hermanos sean capaces de devolverle la sonrisa.
Mientras las fatas charlaban, los tres elfos salieron de la caverna con la fata azul, seria y con semblante preocupado les seguía hablando entre susurros, Dixi, la fata del explorador tatuado se preparo para seguirle. El elfo tatuado la miro y negó con la cabeza. La alada se quedo pensativa, pero al ver salir a la fata azul, fuera de la cueva, asintió y se quedo con sus dos primas, compartiendo la fruta, e intentando hacer sonreír a la azulada.
Capitulo2 “La ciudad”
Las puertas de la ciudad se abrieron de par en par, como siempre que un ciudadano o viajero se acercaba a ellas. Bajo la atenta mirada de los guardias y de algún Arcano un pequeño grupo atravesó estas puertas para con paso dubitativo entrar en la ciudad y dirigirse sin demora al paseo de Waukin.
Una mujer humana de grandes pechos y generoso escote habría la marcha, Sus pocas ropas denotaban un cuerpo felino y unas curvas interesantes a ojos de cualquier humano que se precie. Detrás de ella, un elfo con una tunica, mas bien una manta larga, con una abertura en la cabeza y una soga a modo de cinturón que le llegaba hasta los pies le seguía en silencio, sus cabellos caían por su rostro como una cascada de color cobrizo, dejando entrever unos ojos azules y unos tatuajes tribales en el rostro. En el otro flanco de la mujer, un semielfo enfundado en ropas oscuras, con casaca gris y pantalones abombachados de color oscuro miraba a todos lados como inquieto sin abrir la boca, con la melena también suelta y alborotada, colocada sutilmente en la cara. Cerrando venia un elfo, algo mas alto que el otro con ropas pardas y una capa que cubría casi todo su cuerpo anudada delante con tres broches de madera. A ojos de los ciudadanos nada extraño o fuera de lo corriente tenia este grupo, quizás los gruñidos casi animales del elfo de mayor tamaño cada vez que miraba alguna construcción, o quizás las miradas nerviosas y furtivas de los otros dos. La mujer sin embargo caminaba segura de si misma por el paseo, girando sin vacilar en este recodo o volviendo a girar en este otro hasta que de improviso se paro, miro alrededor y frunció el ceño.
-Caratatuada, tartamudo, no se donde estoy y mucho menos donde voy… sugerencias para llegar a los muelles?
- Por los Dioses Luciérnaga, como se te ocurre guiarnos dentro de la ciudad! Apenas si sabes a donde vamos y mucho menos como llegar -Dijo cara tatuada mientras el otro elfo gruñía mirando alrededor.
La mujer se encogió de hombros, esbozando una sonrisa.
-P.por aquí. Sigamos hacia el este… t.tengo un presentimiento -Dijo el tartamudo mientras miraba una esfera en sus brazales emplumados.
Por suerte para los cuatro, el tartamudo no erró en sus decisiones y acabaron en los muelles.
Una arcana, una encapuchada, se acerco a ellos y sutilmente le hizo un gesto al tartamudo para que les siguiera. Este asintió primero a la arcana para luego girarse hacia sus hermanos y asentir de nuevo siguiéndola sin vacilar. Los demás siguieron a la pareja sin hacer preguntas, sin ni siquiera abrir la boca. La arcana les encamino hasta las alcantarillas de la ciudad. Donde espero oculta en una esquina para mirarlos a todos a los rostros.
-Espero sean de fiar estos amigos tuyos. Y espero sean de aquellos que saben ver oír y callar cuando toca. así pues si vienen contigo tienen el beneficio de la duda, en todo caso, que has averiguado?
-Nada todavía, pero teníamos intención de buscar al señor X… Quizás con un poco de suerte, le encontremos y nos enrolemos.
La arcana asintió, se giro y salio por el mismo sitio por el que todos habíamos entrado, no sin antes decir entre susurros…
-Bien, nos veremos pronto entonces.
Los cuatro se adentraron en las alcantarillas, buscando sin rumbo por todos lados, sin saber donde mirar y sin saber si donde buscaban encontrarían nada. así pasaron al menos dos horas, esquivando osgos, hombres ratas y trampas, dando vueltas sin rumbo y sin sentido. Hasta que en un momento la mujer se paro en seco y girándose a los tres elfos dijo
-habéis visto a esa mujer!!
En ese momento Los dos elfos miraban a una rata albina pasar jugueteando con un queso. así que la mujer les dio un pescozón a cada uno y salio corriendo en dirección a la rata. Siguiendo el rastro y la intuición de la mujer, llegaron a una estancia donde se escuchaban unos susurros. Habían dado de bruces con los sicarios encargados de la reclutación de mano de obra para esta oscura trama.
Capitulo 3 “El mar”
El barco se agitaba nervioso, las olas le hacían subir y bajar a ritmo acompasado pero de manera frenética, Las esclavistas que eran parte de la tripulación que habitualmente navegaba en el no tenían mas que mirar el infinito mar con cara de tedio y hastío mientras veían a los nuevos grumetes en su primer viaje. El mar les había recibido con una niebla densa, no se podía ver mas allá de cien metros de distancia, las olas que rompían en el casco salpicaban a cubierta espumarajos blancos que se deslizaban rápidamente por cubierta y volvían a su hogar. El viento racheado provocaba que el navío se sacudiera aun mas a merced de las olas. El sol opaco que se adivinaba a través de la niebla se escondía justo delante de ellos, en el horizonte para dejar paso a las sombras que serian las que ocultarían la travesía dejándoles a merced de la noche.
La mujer, reía y gritaba fuera de si, emocionada por los vaivenes de la nave, mientras agarrada a una cuerda que colgaba del mástil se dejaba mecer. Los dos acompañantes de la mujer estaban agarrados con fuerza a la borda, uno se deshacía del lastre en el que se había convertido su desayuno dentro del estomago, mientras el otro, atendía al pobre e indispuesto semielfo, sin dejar de escrutar en miradas furtivas las entradas a las zonas de carga y el numero de esclavistas que en el navegaban. Por suerte o por desgracia, el otro elfo había sido enviado a la zona de carga con la misión de limpiar de tripas de pescado la zona donde se debía depositar la nueva carga.
El mar no mejoro cuando se alejaron de la costa, pero aun así, el tatuado se subió al mástil, a la garita del vigía, desde allí escrutaba el mar y a sus hermanos. El semielfo tartamudo seguía agarrado a la barandilla, mas blanco que un vampiro mientras la mujer humana conversaba animadamente con dos de las esclavistas.
-Muchachas, que es exactamente lo que debemos hacer aquí y donde?
-Se te ha dicho que no hagas preguntas mujer, pero el trabajo es sencillo, reunirnos con otro barco en alta mar, cambiar las mercancías y volver a puerto, un trabajo fácil y de buena paga, solo se te pide que no hagas mas preguntas.
-si, si, ya se, pero bueno, navegar en oscuridad y con este baile de viento y agua en la cara no me deja concentrarme, además no creo que nada pueda ser peor que esto no?
-Rió la mujer esclavista escupiendo a un lado- El olor de nuestros invitados seguro que mejorara las tripas de tu compañero de ahí, seguro que para cuando se acerquen a una milla de distancia, el estará tan verde cómo ellos!! -volvió a reír y a escupir casi como causa y consecuencia de las bromas dichas por ella misma.
-Barco a la vista!!! Barco a la derecha!! Tripulado…. POR ORKOS!! -Bramo el tatuado desde su torreta de vigilante.
La dos naves se encararon y soltaron velamen, cuerdas atadas a garfios se lanzaron y se ataron a sendas bordas. Los orcos desplegaron unas rampas de tablones astillados y mal cortados, atados con cuerdas raídas y nudos desgastados que habían conocido tiempos mejores. Los grumetes recién incorporados a la tripulación afianzaron la tabla y se dispusieron a descargar de un barco a otro las 3 cajas enormes, cubiertas con telas que los orcos tenían en su barco, Las cajas pesaban como si de una madriguera de osos se tratase, pero los 4 marinos las arrastraban sobre unas pequeñas ramas redondas que facilitaban la tarea. Dos de las tres cajas ya estaban siendo izadas y bajadas a la zona de carga cuando la tercera, zozobro, el elfo salvaje gruño justo en el momento que perdía el control sobre la caja, que cayo al suelo y reboto contra las maderas con tan mala fortuna que el elfo tatuado en vez de agarrarla la empujo haciéndola caer por la borda mientras el caía de bruces sobre las tablas.
En un segundo la lona se desprendió por efecto del aire en la caída mientras la caja con un sonoro chapoteo cayo al agua. Elfos, mujeres y orcos dejaron de respirar y abrieron los ojos como platos, mientras quejidos de terror y pánico surgieron de la caja mientras el agua comenzaba a entrar por los agujeros.
En un mismo gesto los tres elfos saltaron por la borda a la caja, atados dos de ellos con cuerdas de su propia cosecha se anclaron en la barandilla e intentaron con éxito atar la caja para que pudiera ser tirada desde la tripulación del navío esclavista. Por mala fortuna uno de ellos perdió pie debido al oleaje y cayo a las negras aguas. El salvaje braceaba y luchaba contra la fuerza del mar para mantenerse a flote, pero alejándose poco a poco de la seguridad que le ofrecían los dos barcos. El semielfo lanzo una cuerda a la barcaza esclavista mientras con la mano derecha atravesaba su cimitarra en la madera del cajón, La cuerda volvió a caer al agua como un gusano que salta al vacío. La mujer miro la cuerda subir atónita, al reaccionar se lanzo hacia la borda para intentar agarrarla, pero no llego a tiempo, La mirada del semielfo y la mujer se entrecruzaron por un segundo, el semielfo sorprendido, la mujer encogiéndose de hombros se giro fuera de la vista, para acto seguido lanzar al agua una pesada soga. El semielfo ato esta soga a los eslabones del arcón y a su cimitarra.
-Eztupidoz humanoz!! Dejad a la ezcoria ke ze unda en el mar… zolo nezezitamoz cazar maz!! Rió el orco desde su barco mirando como los tres grumetes se enfrascaban en la recuperación de la caja.
La risa del orco duro un instante, el instante en el que se percato que virotes de ballesta volaban en dirección a sus hombres, provenientes de las esclavistas.
-Arghhhhhhhhhh!! Malditaz perraz traicionerazzz!! Aplaztarlaz, Matarlazz!!
Diciendo esto el timonel del barco hizo girar la rueda del timón para hacer chocar un barco con otro mientras los orcos se acercaban a cortar los cabos que mantenían unidas las dos naves.
Ajenos a esto, el semielfo subido a la caja empezó a notar como las mujeres del barco empezaban a izar a pulso el cajón que contenía a humanos o elfos, por los quejidos que se escuchaban en su interior, mientras sus dos hermanos elfos luchaban en el mar por mantenerse a flote y agarrarse a una cuerda para poder subir por ella al navío. En cuanto la caja estaba medio izada, y los elfos a mitad de camino subiendo por las cuerdas el navío orco hizo un brusco giro acercándose peligrosamente al casco del otro barco, con una muerte segura entre los dos cascos elfos, y mujeres redoblaron los esfuerzos por subir aprisa a su barco.
En el momento critico algo estabilizo al barco orco ralentizando la maniobra y dándoles el tiempo justo a elfos y cajón a pasar la balaustrada. Al levantar la vista de las enceradas maderas del barco su vista fue directamente al cajón, que quedo izado y pendiendo de la cuerda en el aire, para luego centrarse en la rueda del timonel donde la mujer había aparecido súbitamente entre un fogonazo verde de plumas y magia.
-Al abordaje!! -gritaba la mujer desde el puente de los orcos y un grito de jubilo y ansia de sangre se entremezclo con los alaridos guturales de los pieles verdes.
El tatuado, no cedió un segundo a recobrarse de la situación anterior y empapado se deshizo de la manta que cubría sus ajustadas ropas de tela para saltar dando una voltereta al barco orco y sacando estoque y escudo en un gesto, abrirse camino hasta la posición de su “hermana” que ya estaba batiéndose contra 3 orcos en lo alto de las escaleras, donde el timonel.. Algunas mujeres de la tripulación también saltaron, mientras que los otros dos grumetes sacaron unos preciosos arcos y comenzaron una cadencia de silbantes disparos a aquellos pieles verdes que aparecían en su ángulo de visión. La mujer cimitarra y escudo en mano había cubierto su piel con una capa de corteza de roble que no permitió a los orcos dañarla, pero su ígnea cimitarra no encontraba tanta resistencia. A su vez el tatuado, repartía estocadas a cada paso, dando ligeros saltos y rodando por el suelo en ocasiones para desplegarse en una feroz estocada a las tripas de los pieles verdes. Cuando consiguió llegar hasta la mujer, como un solo ser apoyaron escudo con escudo y hombro con hombro, conteniendo a los pieles verdes que intentaban subir por las escaleras, decapitando la mujer o ensartando el cuello el tatuado. Las flechas de los dos arqueros encontraban poca resistencia en los cuellos desprotegidos de los orcos, que habían quedado expuestos en las escaleras , sin posibilidad de subir y sin posibilidad de cubrirse.
El combate no duro mucho. El grueso de los orcos había caído en la cubierta del timonel y los pocos que decidieron dejar de luchar fueron degollados por las esclavistas.
Antes de abandonar el barco, el tatuado y el salvaje dieron un vistazo a zona de carga y “habitación” del capitán pero no encontraron nada. El barco dejado a la deriva, el mar seria su cementerio.
-Buen trabajo mequetrefes, habéis luchado bien, pero sois idiotas, casi lo mandáis todo al carajo tirando esa caja al mar y luego intentando recuperarla. Al menos no he tenido bajas entre mis chicas, sino… acabaríais cosidos a latigazos por idiotas.. -El gesto de la mujer no dejaba lugar a dudas de que hablaba en serio. -Ahora volver a vuestras posiciones, o descansar por la cubierta, pero no bajéis a las bodegas!
-Ohh claro claro.. No os preocupéis.. Que nos quedaremos aquí. -Dijo la mujer acercándose a la borda de proa haciendo como si mirara al horizonte.
El tatuado volvió a la cabina del vigía y el salvaje se mantuvo cerca del semielfo y la mujer. Durante algunas horas nada paso, el mar estaba tranquilizándose por momentos, haciendo que las aguas no mecieran el barco, las rachas de viento habían dejado paso a una brisa suave y el sol comenzó a despuntar por el horizonte, recortándose tras las montañas, iluminando la mañana con un tono anaranjado que engalanaba los blancos muros de la ciudad de la moneda y su muelle que podía verse a lo lejos.
La tranquilidad de la cubierta se torno caos al grito de las esclavistas en la bodega de carga.
-Agua!! Una brecha en el casco!! Rápido mujeres a cubierta a inspeccionar daños y el lugar de la brecha!!
-Pero como ha pasado?!? Nada nos hicieron los orcos!!
Las mujeres salían de la bodega corriendo hacia proa, donde se había abierto la vid y el agua entraba a chorro haciendo que el barco cambiara de peso y zozobrara peligrosamente. La zona de carga de la proa se IVA inundando poco a poco mientras las mujeres achicaban agua con las mangueras y algunas de ellas se descolgaban para intentar tapiar con tablones y brea el perfecto agujero redondo que se había formado justo por encima de la línea de flotación.
La mujer, sonreía ampliamente asomada a la cubierta de proa viendo como trabajaban las mujeres, para discretamente después acudir hacia popa, donde una mujer hacia guardia en la entrada de la bodega. A su vez, el semielfo tocó un broche y desapareció de la vista, mientras que el elfo tatuado, toco una varita y también desapareció en la cabina del vigía. El salvaje, corriendo sin hacer ruido en la cubierta se acerco a la entrada justo en el momento que la mujer llegaba hasta la esclavista.
Todo ocurrió en un segundo, la mujer propino un derechazo en la mandíbula que dejo inconsciente a la marinera. La mujer se acerco a la barandilla gritando,
-Sabéis nadar putas!! A ver si es verdad!! -
Levantando el índice salto por la borda junto con la mujer inconsciente. Justo antes de caer al agua, un estallido de luz verde y plumas convirtió a la mujer en un águila de enormes proporciones que levanto el vuelo sin tocar siquiera el agua. El elfo salvaje se escondió entre las sombras de la puerta para vigilar la entrada mientras dos sombras invisibles entraron como una exhalación en completo silencio dentro de la bodega. Abrieron una caja para confirmar las sospechas las sospechas resultaron ser peor que las peores pesadillas jamás imaginadas. Al menos diez mujeres delgadas y desnutridas se hacinaban en ese cajón. Tan débiles que ni siquiera pudieron quejarse mientras el semielfo se introducía en la caja y se manchaba las ropas y la cara con restos de brea.
-Pero que demonios crees que estas haciendo hermano!! -dijo el tatuado entre susurros, con cara de pánico.
-Es la mejor opción, si queremos saber donde las llevan, confía en mi hermano, al menos por esta vez, diles que te golpee o lo que quieras, pero no delates mi posición, luego en tierra busca a Muriel, ella sabrá como encontrarme y sabrá como hacerte llegar en un suspiro hasta donde yo estoy!!
Ender Baltasar, el semielfo puso su mano sobre el hombro de su hermano Thodrel Nivrim y le apretó con cariño, sonriéndole y mirándole confiado.
-Que esta pasando ahí!! -Se escucho desde fuera.
-Hermanos, ya vienen!! Salid, rápido!! Dijo Aenur en élfico entre susurros.
Thodrel no pudo negarse y devolviéndole el gesto, con semblante resuelto y preocupado, anclo de nuevo la tabla por donde había entrado su hermano y volvió a cubrir con la lona el cajón. Al salir invoco un hechizo arcano para hacer invisible a el y a todo aquel que se encontrara en un pequeño radio, a su voluntad. Agarro por el cuello al elfo salvaje Aenur, tirando de el con decisión en dirección al mástil. Los elfos y las esclavistas no se cruzaron por unos segundos. Allí, en el mástil, trepo de nuevo a la caseta del vigía aun en invisible mientras su hermano fue apareciendo gradualmente al salir de la esfera de invisibilidad.
Desde la torre, no pudo divisar a Kurt, la mujer en la que se había metamorfoseado el druida había desaparecido, pero un águila de enormes proporciones revoloteaba la zona, sabia que estaba fuera de los ojos de los humanos, pero esperaba que aquella insólita ave no fuera otro que su hermano.
-Allí!! hombre al agua!!! Traidor!! Muere!!!
Grito y empezó a descargar virote tras virote hacia el mar. Vacío, nadie había allí, pero el esperaba que las mujeres no pudieran ver que disparaba al agua.
-Que demonios ha pasado aquí!! Tu!! Quieto allí, y tu tatuado baja ahora mismo!!
No dudo el elfo en bajar de un salto. En tierra, una mujer enfilaba a Aenur con su estoque mientras el elfo le apuntaba con su arco. Otras dos se acercaban al tatuado con los estoques desenvainados.
-Baja las armas y explícame que coño ha pasado aquí o te ensarto y te hago comida para los peces elfo!!
-El tart.ta.taamudo.. S.alto por la borda, esta escapando, no le veis!! Allí, allí a lo lejos, mirad!! -dijo entre tartamudeos y miradas furtivas de preocupación a su hermano el salvaje.
Justo en el momento que decía esto, un águila entraba en el agua haciendo un picado y una figura humanoide salía a flote nadando hacia la orilla. A tiempo, si pero no había margen de error, el elfo mentía claramente.
Aenur, aprovecho el momento de distracción para correr hacia la borda y saltar a las frías aguas. No fue lo suficientemente rápido para esquivar la estocada de la mujer, que se clavo en su pierna pero aun así, tuvo tiempo suficiente como para saltar gritando en élfico
-Huye hermano!!
En ese momento las 3 mujeres se giraron hacia el tatuado, que salto y rodó por el suelo en una acrobacia, que le valió para esquivar las estocadas, desenfundo el arco, corrió y salto girándose en el aire disparando una flecha hacia la cubierta del barco. Al hacer impacto la flecha una bola de fuego lamió la madera prendiendo en algunas cuerdas y en algunos trozos mal encerados.
Las frías aguas recibieron al elfo, el mar en calma y la corriente a favor ayudaron a que nadara rápido, por fortuna la flecha había cumplido su efecto disuasorio y las mujeres estaban mas ocupadas apagando los fuegos que disparando a su espalda.
Una tortuga de la que venia agarrada y malherido Aenur, perdiendo mucha sangre se acerco a el para que pudiera agarrarse a su caparazón y escaparan rumbo a tierra firme. “Soy Kurt hermanos, dejaros llevar y descansad mientras llegamos a tierra, esto aun no ha acabado.” -Los pensamientos de la tortuga llegaron claros al cerebro del explorador.
Toco un pergamino en su mochila, aquel que Muriel le había regalado una vez, evoco la sonrisa confiada de su hermano en el cajón justo antes de que el mismo le encerrara y rezo…
“Solonor, no dejes que el tonto de mi hermano caiga en su propio valor, hazme rápido y preciso para llegar a tiempo en su ayuda y a el prudente y precavido para que espere mi llegada., Corellon no reclames todavía su alma al juicio pues aun debe tener mucho que hacer en estas tierras antes de eso. Mielikki, procúrale algo de seguridad”
//Perdon por el tochazo... pero es ke resumir 4 horas de escena del tiron con 9 pifias me ha costado mucho.... espero ke no se os haga demasiado denso y podais reiros una decima parte de lo que me rei yo roleandola
La brisa mecía la capa del explorador tatuado cuando a la carrera entraba en la ciudad de Minsor: Había quedado con un hermano, Ender, algo mas que un compañero de fatigas, un tipo especial que merecía todo el respeto y las palabras de elogio del explorador. Al llegar al mercado de la ciudad, le encontró, mirando escaparates y charlando animadamente con los mercaderes de la zona. Dos ciudadanos se encontraban con el. El explorador tatuado, solo se acerco asintiendo con la cabeza a los presentes para acto seguido, con una mirada cómplice y un sutil gesto dirigirse a las puertas de la ciudad esperando que su hermano le siguiera.
Los dos, a ojos de los caminantes fortuitos que podían verles, viajaban a paso lento, asaltando a los minotauros o gnolls que pudieran rondar la zona, sin animo de lucro, pues no vaciaban ningún bolsillo, apenas si retiraban las flechas de los cadáveres. Un observador sutil y con oído fino, se habría percatado que mientras luchaban hombro con hombro a acero y madera, los dos movían los labios cuchicheando entre ellos, quizás palabras sobre el combate. Realmente, los dos exploradores se cuchicheaban los siguientes movimientos de una investigación que les removía las tripas y que les corroía por dentro. Las ninfas atacadas y el sufrimiento liquido.
Mientras avanzaban camino a Athkalla, se pusieron al corriente sobre las informaciones recabadas entre los dos, así como de los posibles movimientos que debieran seguir para encontrar mas información, el tatuado, hablando en élfico en susurros, narrando a su hermano las investigaciones prácticamente infructuosas realizadas con las ninfas del estanque faerico así como las conversaciones con una arcana, buena amiga de ambos y la cual se merecía todo el respeto que un arcano podría ofrecer a un habitante del bosque. La arcana había dado gentilmente y sin recibir nada a cambio la información que ella misma había podido recabar al respecto, los posibles usos de la esencia extraída a las fatas y humanoides benévolos conocidos como “sufrimiento liquido” y el uso que se le podría dar a este en otra maquina realizada con cadáveres, que podrían generar hordas de muertos en vida sin prácticamente desgastar físicamente al Nigromante que empleara este ardid. El semielfo entre susurros también, había decidido que la mejor opción seria volver al enclave, del que se había alejado temporalmente, para hablar animadamente con la Ninfa que el mismo había podido rescatar, cuando descubrió los primeros indicios de esta trama.
La pareja de caminantes sin compartir ni una palabra se encamino, discretamente, a los paramos del Alandor, El frondoso bosque, ocultaba casi siempre el sol, debido a sus grandes árboles y al denso follaje, Ambos parecían moverse como en casa, esquivando ramas bajas y andando sin ni siquiera mover las hojas del suelo bajo sus pies, andaban tranquilos, sonrientes y respirando el olor del hogar.
Una sombra a lo alto de una pequeña loma llamo la atención de la pareja. Un druida, un sabio, una sombra delgaducha, casi esmirriada de un elfo que ataviado con las ropas propias del bosque, una tunica y capucha que ocultaba su rostro los miraba erguido desde lo alto, con gesto serio, analizaba a la pareja con una mueca de ironía en su rostro.
-Bienhallados , a donde vais con tanta prisa hermanos? Acaso huís de los ojos de este viejo druida?
-Dijo el druida Kurt-
-Escap..pabamos de tu cara fea, pero eso p.parece mas complicado cada día… . -Dijo el explorador tartamudo.
Una sonrisa amplia se dibujo en la cara de los tres hermanos y amigos, compañeros que habían derramado sangre y sudor juntos en mas de una ocasión.
-Íbamos al enclave, según tenemos entendido la fata que rescatasteis esta allí, lamiéndose las heridas y buscando de nuevo la alegría propia de los de su condición. -Dijo el tatuado en élfico. -Podrías acompañarnos hermano, seguro que tu… “tacto” será mas útil que las palabrerías de este o las mías…
El druida sonrió ampliamente y con un movimiento felino se giro para hacer revolotear su capa dejando a la vista sus cimitarras y un escudo de madera anclado a su espalda debajo de la capa.
Al llegar, el enclave estaba vacío, tranquilo, los árboles se mecían con la brisa, mientras los pájaros cantaban alegres y algún animalito bebía tranquilamente del lago. Las fatas descansaban cerca de una cascada, allí una especialmente picara, se entretenía comiendo algo de fruta. De la capucha del explorador tatuado, Dixi, la fata, salio con una baya, para ir a compartirla con su hermana y pasar el tiempo mientras su compañero se adentraba con los dos amigos del bosque a trabes de la cascada a una pequeña cueva.
-Mi hermano esta algo preocupado por la seguridad de las nuestras… si si si, estuvimos en el estanque de las fatas, para pedir consejo a nuestras hermanas, además, ahora pretende hablar con aquella que ha perdido la sonrisa… tu que la conoces?… como esta?¿
-No muy bien, esta encerrada en esa cueva, no sale, apenas si come, vive triste y preocupada, esperemos este amigo tuyo y sus hermanos sean capaces de devolverle la sonrisa.
Mientras las fatas charlaban, los tres elfos salieron de la caverna con la fata azul, seria y con semblante preocupado les seguía hablando entre susurros, Dixi, la fata del explorador tatuado se preparo para seguirle. El elfo tatuado la miro y negó con la cabeza. La alada se quedo pensativa, pero al ver salir a la fata azul, fuera de la cueva, asintió y se quedo con sus dos primas, compartiendo la fruta, e intentando hacer sonreír a la azulada.
Capitulo2 “La ciudad”
Las puertas de la ciudad se abrieron de par en par, como siempre que un ciudadano o viajero se acercaba a ellas. Bajo la atenta mirada de los guardias y de algún Arcano un pequeño grupo atravesó estas puertas para con paso dubitativo entrar en la ciudad y dirigirse sin demora al paseo de Waukin.
Una mujer humana de grandes pechos y generoso escote habría la marcha, Sus pocas ropas denotaban un cuerpo felino y unas curvas interesantes a ojos de cualquier humano que se precie. Detrás de ella, un elfo con una tunica, mas bien una manta larga, con una abertura en la cabeza y una soga a modo de cinturón que le llegaba hasta los pies le seguía en silencio, sus cabellos caían por su rostro como una cascada de color cobrizo, dejando entrever unos ojos azules y unos tatuajes tribales en el rostro. En el otro flanco de la mujer, un semielfo enfundado en ropas oscuras, con casaca gris y pantalones abombachados de color oscuro miraba a todos lados como inquieto sin abrir la boca, con la melena también suelta y alborotada, colocada sutilmente en la cara. Cerrando venia un elfo, algo mas alto que el otro con ropas pardas y una capa que cubría casi todo su cuerpo anudada delante con tres broches de madera. A ojos de los ciudadanos nada extraño o fuera de lo corriente tenia este grupo, quizás los gruñidos casi animales del elfo de mayor tamaño cada vez que miraba alguna construcción, o quizás las miradas nerviosas y furtivas de los otros dos. La mujer sin embargo caminaba segura de si misma por el paseo, girando sin vacilar en este recodo o volviendo a girar en este otro hasta que de improviso se paro, miro alrededor y frunció el ceño.
-Caratatuada, tartamudo, no se donde estoy y mucho menos donde voy… sugerencias para llegar a los muelles?
- Por los Dioses Luciérnaga, como se te ocurre guiarnos dentro de la ciudad! Apenas si sabes a donde vamos y mucho menos como llegar -Dijo cara tatuada mientras el otro elfo gruñía mirando alrededor.
La mujer se encogió de hombros, esbozando una sonrisa.
-P.por aquí. Sigamos hacia el este… t.tengo un presentimiento -Dijo el tartamudo mientras miraba una esfera en sus brazales emplumados.
Por suerte para los cuatro, el tartamudo no erró en sus decisiones y acabaron en los muelles.
Una arcana, una encapuchada, se acerco a ellos y sutilmente le hizo un gesto al tartamudo para que les siguiera. Este asintió primero a la arcana para luego girarse hacia sus hermanos y asentir de nuevo siguiéndola sin vacilar. Los demás siguieron a la pareja sin hacer preguntas, sin ni siquiera abrir la boca. La arcana les encamino hasta las alcantarillas de la ciudad. Donde espero oculta en una esquina para mirarlos a todos a los rostros.
-Espero sean de fiar estos amigos tuyos. Y espero sean de aquellos que saben ver oír y callar cuando toca. así pues si vienen contigo tienen el beneficio de la duda, en todo caso, que has averiguado?
-Nada todavía, pero teníamos intención de buscar al señor X… Quizás con un poco de suerte, le encontremos y nos enrolemos.
La arcana asintió, se giro y salio por el mismo sitio por el que todos habíamos entrado, no sin antes decir entre susurros…
-Bien, nos veremos pronto entonces.
Los cuatro se adentraron en las alcantarillas, buscando sin rumbo por todos lados, sin saber donde mirar y sin saber si donde buscaban encontrarían nada. así pasaron al menos dos horas, esquivando osgos, hombres ratas y trampas, dando vueltas sin rumbo y sin sentido. Hasta que en un momento la mujer se paro en seco y girándose a los tres elfos dijo
-habéis visto a esa mujer!!
En ese momento Los dos elfos miraban a una rata albina pasar jugueteando con un queso. así que la mujer les dio un pescozón a cada uno y salio corriendo en dirección a la rata. Siguiendo el rastro y la intuición de la mujer, llegaron a una estancia donde se escuchaban unos susurros. Habían dado de bruces con los sicarios encargados de la reclutación de mano de obra para esta oscura trama.
Capitulo 3 “El mar”
El barco se agitaba nervioso, las olas le hacían subir y bajar a ritmo acompasado pero de manera frenética, Las esclavistas que eran parte de la tripulación que habitualmente navegaba en el no tenían mas que mirar el infinito mar con cara de tedio y hastío mientras veían a los nuevos grumetes en su primer viaje. El mar les había recibido con una niebla densa, no se podía ver mas allá de cien metros de distancia, las olas que rompían en el casco salpicaban a cubierta espumarajos blancos que se deslizaban rápidamente por cubierta y volvían a su hogar. El viento racheado provocaba que el navío se sacudiera aun mas a merced de las olas. El sol opaco que se adivinaba a través de la niebla se escondía justo delante de ellos, en el horizonte para dejar paso a las sombras que serian las que ocultarían la travesía dejándoles a merced de la noche.
La mujer, reía y gritaba fuera de si, emocionada por los vaivenes de la nave, mientras agarrada a una cuerda que colgaba del mástil se dejaba mecer. Los dos acompañantes de la mujer estaban agarrados con fuerza a la borda, uno se deshacía del lastre en el que se había convertido su desayuno dentro del estomago, mientras el otro, atendía al pobre e indispuesto semielfo, sin dejar de escrutar en miradas furtivas las entradas a las zonas de carga y el numero de esclavistas que en el navegaban. Por suerte o por desgracia, el otro elfo había sido enviado a la zona de carga con la misión de limpiar de tripas de pescado la zona donde se debía depositar la nueva carga.
El mar no mejoro cuando se alejaron de la costa, pero aun así, el tatuado se subió al mástil, a la garita del vigía, desde allí escrutaba el mar y a sus hermanos. El semielfo tartamudo seguía agarrado a la barandilla, mas blanco que un vampiro mientras la mujer humana conversaba animadamente con dos de las esclavistas.
-Muchachas, que es exactamente lo que debemos hacer aquí y donde?
-Se te ha dicho que no hagas preguntas mujer, pero el trabajo es sencillo, reunirnos con otro barco en alta mar, cambiar las mercancías y volver a puerto, un trabajo fácil y de buena paga, solo se te pide que no hagas mas preguntas.
-si, si, ya se, pero bueno, navegar en oscuridad y con este baile de viento y agua en la cara no me deja concentrarme, además no creo que nada pueda ser peor que esto no?
-Rió la mujer esclavista escupiendo a un lado- El olor de nuestros invitados seguro que mejorara las tripas de tu compañero de ahí, seguro que para cuando se acerquen a una milla de distancia, el estará tan verde cómo ellos!! -volvió a reír y a escupir casi como causa y consecuencia de las bromas dichas por ella misma.
-Barco a la vista!!! Barco a la derecha!! Tripulado…. POR ORKOS!! -Bramo el tatuado desde su torreta de vigilante.
La dos naves se encararon y soltaron velamen, cuerdas atadas a garfios se lanzaron y se ataron a sendas bordas. Los orcos desplegaron unas rampas de tablones astillados y mal cortados, atados con cuerdas raídas y nudos desgastados que habían conocido tiempos mejores. Los grumetes recién incorporados a la tripulación afianzaron la tabla y se dispusieron a descargar de un barco a otro las 3 cajas enormes, cubiertas con telas que los orcos tenían en su barco, Las cajas pesaban como si de una madriguera de osos se tratase, pero los 4 marinos las arrastraban sobre unas pequeñas ramas redondas que facilitaban la tarea. Dos de las tres cajas ya estaban siendo izadas y bajadas a la zona de carga cuando la tercera, zozobro, el elfo salvaje gruño justo en el momento que perdía el control sobre la caja, que cayo al suelo y reboto contra las maderas con tan mala fortuna que el elfo tatuado en vez de agarrarla la empujo haciéndola caer por la borda mientras el caía de bruces sobre las tablas.
En un segundo la lona se desprendió por efecto del aire en la caída mientras la caja con un sonoro chapoteo cayo al agua. Elfos, mujeres y orcos dejaron de respirar y abrieron los ojos como platos, mientras quejidos de terror y pánico surgieron de la caja mientras el agua comenzaba a entrar por los agujeros.
En un mismo gesto los tres elfos saltaron por la borda a la caja, atados dos de ellos con cuerdas de su propia cosecha se anclaron en la barandilla e intentaron con éxito atar la caja para que pudiera ser tirada desde la tripulación del navío esclavista. Por mala fortuna uno de ellos perdió pie debido al oleaje y cayo a las negras aguas. El salvaje braceaba y luchaba contra la fuerza del mar para mantenerse a flote, pero alejándose poco a poco de la seguridad que le ofrecían los dos barcos. El semielfo lanzo una cuerda a la barcaza esclavista mientras con la mano derecha atravesaba su cimitarra en la madera del cajón, La cuerda volvió a caer al agua como un gusano que salta al vacío. La mujer miro la cuerda subir atónita, al reaccionar se lanzo hacia la borda para intentar agarrarla, pero no llego a tiempo, La mirada del semielfo y la mujer se entrecruzaron por un segundo, el semielfo sorprendido, la mujer encogiéndose de hombros se giro fuera de la vista, para acto seguido lanzar al agua una pesada soga. El semielfo ato esta soga a los eslabones del arcón y a su cimitarra.
-Eztupidoz humanoz!! Dejad a la ezcoria ke ze unda en el mar… zolo nezezitamoz cazar maz!! Rió el orco desde su barco mirando como los tres grumetes se enfrascaban en la recuperación de la caja.
La risa del orco duro un instante, el instante en el que se percato que virotes de ballesta volaban en dirección a sus hombres, provenientes de las esclavistas.
-Arghhhhhhhhhh!! Malditaz perraz traicionerazzz!! Aplaztarlaz, Matarlazz!!
Diciendo esto el timonel del barco hizo girar la rueda del timón para hacer chocar un barco con otro mientras los orcos se acercaban a cortar los cabos que mantenían unidas las dos naves.
Ajenos a esto, el semielfo subido a la caja empezó a notar como las mujeres del barco empezaban a izar a pulso el cajón que contenía a humanos o elfos, por los quejidos que se escuchaban en su interior, mientras sus dos hermanos elfos luchaban en el mar por mantenerse a flote y agarrarse a una cuerda para poder subir por ella al navío. En cuanto la caja estaba medio izada, y los elfos a mitad de camino subiendo por las cuerdas el navío orco hizo un brusco giro acercándose peligrosamente al casco del otro barco, con una muerte segura entre los dos cascos elfos, y mujeres redoblaron los esfuerzos por subir aprisa a su barco.
En el momento critico algo estabilizo al barco orco ralentizando la maniobra y dándoles el tiempo justo a elfos y cajón a pasar la balaustrada. Al levantar la vista de las enceradas maderas del barco su vista fue directamente al cajón, que quedo izado y pendiendo de la cuerda en el aire, para luego centrarse en la rueda del timonel donde la mujer había aparecido súbitamente entre un fogonazo verde de plumas y magia.
-Al abordaje!! -gritaba la mujer desde el puente de los orcos y un grito de jubilo y ansia de sangre se entremezclo con los alaridos guturales de los pieles verdes.
El tatuado, no cedió un segundo a recobrarse de la situación anterior y empapado se deshizo de la manta que cubría sus ajustadas ropas de tela para saltar dando una voltereta al barco orco y sacando estoque y escudo en un gesto, abrirse camino hasta la posición de su “hermana” que ya estaba batiéndose contra 3 orcos en lo alto de las escaleras, donde el timonel.. Algunas mujeres de la tripulación también saltaron, mientras que los otros dos grumetes sacaron unos preciosos arcos y comenzaron una cadencia de silbantes disparos a aquellos pieles verdes que aparecían en su ángulo de visión. La mujer cimitarra y escudo en mano había cubierto su piel con una capa de corteza de roble que no permitió a los orcos dañarla, pero su ígnea cimitarra no encontraba tanta resistencia. A su vez el tatuado, repartía estocadas a cada paso, dando ligeros saltos y rodando por el suelo en ocasiones para desplegarse en una feroz estocada a las tripas de los pieles verdes. Cuando consiguió llegar hasta la mujer, como un solo ser apoyaron escudo con escudo y hombro con hombro, conteniendo a los pieles verdes que intentaban subir por las escaleras, decapitando la mujer o ensartando el cuello el tatuado. Las flechas de los dos arqueros encontraban poca resistencia en los cuellos desprotegidos de los orcos, que habían quedado expuestos en las escaleras , sin posibilidad de subir y sin posibilidad de cubrirse.
El combate no duro mucho. El grueso de los orcos había caído en la cubierta del timonel y los pocos que decidieron dejar de luchar fueron degollados por las esclavistas.
Antes de abandonar el barco, el tatuado y el salvaje dieron un vistazo a zona de carga y “habitación” del capitán pero no encontraron nada. El barco dejado a la deriva, el mar seria su cementerio.
-Buen trabajo mequetrefes, habéis luchado bien, pero sois idiotas, casi lo mandáis todo al carajo tirando esa caja al mar y luego intentando recuperarla. Al menos no he tenido bajas entre mis chicas, sino… acabaríais cosidos a latigazos por idiotas.. -El gesto de la mujer no dejaba lugar a dudas de que hablaba en serio. -Ahora volver a vuestras posiciones, o descansar por la cubierta, pero no bajéis a las bodegas!
-Ohh claro claro.. No os preocupéis.. Que nos quedaremos aquí. -Dijo la mujer acercándose a la borda de proa haciendo como si mirara al horizonte.
El tatuado volvió a la cabina del vigía y el salvaje se mantuvo cerca del semielfo y la mujer. Durante algunas horas nada paso, el mar estaba tranquilizándose por momentos, haciendo que las aguas no mecieran el barco, las rachas de viento habían dejado paso a una brisa suave y el sol comenzó a despuntar por el horizonte, recortándose tras las montañas, iluminando la mañana con un tono anaranjado que engalanaba los blancos muros de la ciudad de la moneda y su muelle que podía verse a lo lejos.
La tranquilidad de la cubierta se torno caos al grito de las esclavistas en la bodega de carga.
-Agua!! Una brecha en el casco!! Rápido mujeres a cubierta a inspeccionar daños y el lugar de la brecha!!
-Pero como ha pasado?!? Nada nos hicieron los orcos!!
Las mujeres salían de la bodega corriendo hacia proa, donde se había abierto la vid y el agua entraba a chorro haciendo que el barco cambiara de peso y zozobrara peligrosamente. La zona de carga de la proa se IVA inundando poco a poco mientras las mujeres achicaban agua con las mangueras y algunas de ellas se descolgaban para intentar tapiar con tablones y brea el perfecto agujero redondo que se había formado justo por encima de la línea de flotación.
La mujer, sonreía ampliamente asomada a la cubierta de proa viendo como trabajaban las mujeres, para discretamente después acudir hacia popa, donde una mujer hacia guardia en la entrada de la bodega. A su vez, el semielfo tocó un broche y desapareció de la vista, mientras que el elfo tatuado, toco una varita y también desapareció en la cabina del vigía. El salvaje, corriendo sin hacer ruido en la cubierta se acerco a la entrada justo en el momento que la mujer llegaba hasta la esclavista.
Todo ocurrió en un segundo, la mujer propino un derechazo en la mandíbula que dejo inconsciente a la marinera. La mujer se acerco a la barandilla gritando,
-Sabéis nadar putas!! A ver si es verdad!! -
Levantando el índice salto por la borda junto con la mujer inconsciente. Justo antes de caer al agua, un estallido de luz verde y plumas convirtió a la mujer en un águila de enormes proporciones que levanto el vuelo sin tocar siquiera el agua. El elfo salvaje se escondió entre las sombras de la puerta para vigilar la entrada mientras dos sombras invisibles entraron como una exhalación en completo silencio dentro de la bodega. Abrieron una caja para confirmar las sospechas las sospechas resultaron ser peor que las peores pesadillas jamás imaginadas. Al menos diez mujeres delgadas y desnutridas se hacinaban en ese cajón. Tan débiles que ni siquiera pudieron quejarse mientras el semielfo se introducía en la caja y se manchaba las ropas y la cara con restos de brea.
-Pero que demonios crees que estas haciendo hermano!! -dijo el tatuado entre susurros, con cara de pánico.
-Es la mejor opción, si queremos saber donde las llevan, confía en mi hermano, al menos por esta vez, diles que te golpee o lo que quieras, pero no delates mi posición, luego en tierra busca a Muriel, ella sabrá como encontrarme y sabrá como hacerte llegar en un suspiro hasta donde yo estoy!!
Ender Baltasar, el semielfo puso su mano sobre el hombro de su hermano Thodrel Nivrim y le apretó con cariño, sonriéndole y mirándole confiado.
-Que esta pasando ahí!! -Se escucho desde fuera.
-Hermanos, ya vienen!! Salid, rápido!! Dijo Aenur en élfico entre susurros.
Thodrel no pudo negarse y devolviéndole el gesto, con semblante resuelto y preocupado, anclo de nuevo la tabla por donde había entrado su hermano y volvió a cubrir con la lona el cajón. Al salir invoco un hechizo arcano para hacer invisible a el y a todo aquel que se encontrara en un pequeño radio, a su voluntad. Agarro por el cuello al elfo salvaje Aenur, tirando de el con decisión en dirección al mástil. Los elfos y las esclavistas no se cruzaron por unos segundos. Allí, en el mástil, trepo de nuevo a la caseta del vigía aun en invisible mientras su hermano fue apareciendo gradualmente al salir de la esfera de invisibilidad.
Desde la torre, no pudo divisar a Kurt, la mujer en la que se había metamorfoseado el druida había desaparecido, pero un águila de enormes proporciones revoloteaba la zona, sabia que estaba fuera de los ojos de los humanos, pero esperaba que aquella insólita ave no fuera otro que su hermano.
-Allí!! hombre al agua!!! Traidor!! Muere!!!
Grito y empezó a descargar virote tras virote hacia el mar. Vacío, nadie había allí, pero el esperaba que las mujeres no pudieran ver que disparaba al agua.
-Que demonios ha pasado aquí!! Tu!! Quieto allí, y tu tatuado baja ahora mismo!!
No dudo el elfo en bajar de un salto. En tierra, una mujer enfilaba a Aenur con su estoque mientras el elfo le apuntaba con su arco. Otras dos se acercaban al tatuado con los estoques desenvainados.
-Baja las armas y explícame que coño ha pasado aquí o te ensarto y te hago comida para los peces elfo!!
-El tart.ta.taamudo.. S.alto por la borda, esta escapando, no le veis!! Allí, allí a lo lejos, mirad!! -dijo entre tartamudeos y miradas furtivas de preocupación a su hermano el salvaje.
Justo en el momento que decía esto, un águila entraba en el agua haciendo un picado y una figura humanoide salía a flote nadando hacia la orilla. A tiempo, si pero no había margen de error, el elfo mentía claramente.
Aenur, aprovecho el momento de distracción para correr hacia la borda y saltar a las frías aguas. No fue lo suficientemente rápido para esquivar la estocada de la mujer, que se clavo en su pierna pero aun así, tuvo tiempo suficiente como para saltar gritando en élfico
-Huye hermano!!
En ese momento las 3 mujeres se giraron hacia el tatuado, que salto y rodó por el suelo en una acrobacia, que le valió para esquivar las estocadas, desenfundo el arco, corrió y salto girándose en el aire disparando una flecha hacia la cubierta del barco. Al hacer impacto la flecha una bola de fuego lamió la madera prendiendo en algunas cuerdas y en algunos trozos mal encerados.
Las frías aguas recibieron al elfo, el mar en calma y la corriente a favor ayudaron a que nadara rápido, por fortuna la flecha había cumplido su efecto disuasorio y las mujeres estaban mas ocupadas apagando los fuegos que disparando a su espalda.
Una tortuga de la que venia agarrada y malherido Aenur, perdiendo mucha sangre se acerco a el para que pudiera agarrarse a su caparazón y escaparan rumbo a tierra firme. “Soy Kurt hermanos, dejaros llevar y descansad mientras llegamos a tierra, esto aun no ha acabado.” -Los pensamientos de la tortuga llegaron claros al cerebro del explorador.
Toco un pergamino en su mochila, aquel que Muriel le había regalado una vez, evoco la sonrisa confiada de su hermano en el cajón justo antes de que el mismo le encerrara y rezo…
“Solonor, no dejes que el tonto de mi hermano caiga en su propio valor, hazme rápido y preciso para llegar a tiempo en su ayuda y a el prudente y precavido para que espere mi llegada., Corellon no reclames todavía su alma al juicio pues aun debe tener mucho que hacer en estas tierras antes de eso. Mielikki, procúrale algo de seguridad”
//Perdon por el tochazo... pero es ke resumir 4 horas de escena del tiron con 9 pifias me ha costado mucho.... espero ke no se os haga demasiado denso y podais reiros una decima parte de lo que me rei yo roleandola