Pederniu
Cuenta secreta de Kronos
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Es impresionante, en verdad, como funciona el mundo mágico:Que una prueba sirva para darte una lección de vida al mismo tiempo que prueba tus conocimientos y capacidades, toda una genialidad.En verdad han sido bastantes las clases y los dialogos interminables con mi maestro, como para resumirlo a primera vista en tan poco, pero creo que todas esas clases y dialogos han servido en una prueba que rememora(o eso creo) una parte de mi vida y imaginación.
Mas que impaciencia sentía curiosidad por saber lo que me esperaba:Una conversación alargadamente filosófica acerca de la energía mágica? ¿Una pelea contra algún tipo de ser mágico extraño al cual tubiera que usar más el ingenio que las bolas de fuego? Lo curioso fué lo que me encontré en vez de eso:Una plegaria a la diosa Mystra. En un principio no me sorprendió, me pareció algo horrendamente simple y religioso para mi gusto, aunque luego comencé a sentirme cansado y acabé cayendo en un irremediable sueño del cual sentí despertar casi al instante...
Con un mareo comprensible abrí los ojos, totalmente asombrado, pero sin recordar mucho más que las lecciones que me habían dado a lo largo de mi estancia en Amn y algunas cosas de varios libros, aunque eso no me preocupaba en ese momento. Frente a mi se alzaba con toda su potencia, rabia y decepción mi padre, sí, mi padre. Un hombre alto, sudoroso y musculado, con las ropas más típicas en un herrero, que siempre solía llevar puestas. Se quedó mirandome, con su eterna mirada de reproche hacia mi, me empezó a gritar todo lo que pudo, sencillamente porque el no podía entender que yo no estaba hecho para ser herrero, no, no podía...
Golpeó el yunque, con enfado, y este empezó a deshacerse, como un bloque de mantequilla, al lado de la forja en la que estaba situado. El, con toda su maldita arrogancia, me dijo que era mi culpa, que yo había hecho eso con "mi magia", con esas tonterías de los libros, y me dijo que lo solucionara...Pero que culpa tenía yo?Ninguna, en realidad, aunque el miedo me pudo e intenté solucionarlo sin mediar mas palabra que un sencillo conjuro de disipación que dejó el bloque solido, pero con una forma amorfamente fatal...Tras esto mi padre siguió gritandome, y con un golpe en la cabeza me volví a quedar inconsciente...Y mirandolo con más paciencia ahora, creo que habría sido mejor idea examinar el martillo...
La segunda parte me gustó más, al menos me sentía más cómodo y seguro, ya que me desperté en la torre de mi antiguo maestro, con el enfrente, junto a un orco asqueroso vestido con las peores ropas posibles. Fué entre sorprendente y desagradable cuando me dijo que ese sería su nuevo aprendiz...¡Un asqueroso e inútil orco!
Por suerte mi antiguo maestro, con toda su extraña forma de hacer las cosas, me "permitió" intentar conservar mi puesto a cambio de un largo y absurdo qüestionario que nos aplicó tanto a mi como al orco en voz alta(Aun debo de dar unas leves gracias a la suerte porque no me preguntara nada de conjuración).Fueron simples muchas de las preguntas,unas 3 si no recuerdo mal para cada uno, porque a la tercera el orco, con toda su estupidez, no respondió bien...Aunque hace tanto tiempo de la prueba que no recuerdo cuales eran exactamente, aunque he de decir que el orco sabía bastante más de lo que me habría esperado.
Y aún así, con todo esto, el orco, con su absurda furia de sangre, se abalanzó sobre mi y me golpeó, dejandome de nuevo inconsciente para llevarme a la siguiente parte de la prueba...
Y aquí llegó una de las peores experiencias a lo largo de mi vida, uno de esos debates que esperas que jamás lleguen a hacerse, de ninguna de las formas posibles: Tu vida o tu vida, un debate interno sobre si cambiar totalmente tu alrededor o perderlo todo al instante, con todas sus conseqüencias y desagradables opciones...
Tras despertar del golpe, me levanté en una cripta para mi hasta ahora desconocida, rodeado de espectros de todo tipo y... "Con una armadura roja, de un rojo metálico mezclado con el rojo de la sangre de sus víctimas; unos ojos rojos que expulsan la maldad de años de no-muerte llevada por el peor de los caminos posibles y una espada de rojo carmesí, con un brillo espeluznante creado a partir de las incontables almas de las incontables víctimas" estaba ante mi, el Duque Rojo. Quería salir corriendo, huir a donde no pudiera encontrarme de nuevo, evitar, como ya mencioné antes, haber tenido la conversación que tuve, el dilema interior que en ese momento me vi obligado a pasar.
De hecho no lo escribiré, no. No pienso volver a enzarzarme en ese dilema, solo diré a cualquier curioso que llegue a leer esto(que espero que no sea nadie) que hize lo que en su momento me pareció correcto, y que tal vez lo volvería a hacer, tal vez no. Es una elección dificil, prácticamente imposible de acertar y que, para bien o para mal, siempre acabará siendo reforzada por la situación en que nos encontremos en su momento...Aunque este pensamiento es el que justamente quería evitar...*una raya negra que aparece desde los puntos suspensivos llega hasta el borde del papel*
Retomando el escrito, me veo en necesidad de concluir el relato conque, sencillamente, me desperté de nuevo al lado de Draconeo y de la sacerdotisa de Mystra de Edive, con una tensión máxima y siendo ya un mago, con todo lo que ello conlleva.
Obtus Corenne
Mas que impaciencia sentía curiosidad por saber lo que me esperaba:Una conversación alargadamente filosófica acerca de la energía mágica? ¿Una pelea contra algún tipo de ser mágico extraño al cual tubiera que usar más el ingenio que las bolas de fuego? Lo curioso fué lo que me encontré en vez de eso:Una plegaria a la diosa Mystra. En un principio no me sorprendió, me pareció algo horrendamente simple y religioso para mi gusto, aunque luego comencé a sentirme cansado y acabé cayendo en un irremediable sueño del cual sentí despertar casi al instante...
Con un mareo comprensible abrí los ojos, totalmente asombrado, pero sin recordar mucho más que las lecciones que me habían dado a lo largo de mi estancia en Amn y algunas cosas de varios libros, aunque eso no me preocupaba en ese momento. Frente a mi se alzaba con toda su potencia, rabia y decepción mi padre, sí, mi padre. Un hombre alto, sudoroso y musculado, con las ropas más típicas en un herrero, que siempre solía llevar puestas. Se quedó mirandome, con su eterna mirada de reproche hacia mi, me empezó a gritar todo lo que pudo, sencillamente porque el no podía entender que yo no estaba hecho para ser herrero, no, no podía...
Golpeó el yunque, con enfado, y este empezó a deshacerse, como un bloque de mantequilla, al lado de la forja en la que estaba situado. El, con toda su maldita arrogancia, me dijo que era mi culpa, que yo había hecho eso con "mi magia", con esas tonterías de los libros, y me dijo que lo solucionara...Pero que culpa tenía yo?Ninguna, en realidad, aunque el miedo me pudo e intenté solucionarlo sin mediar mas palabra que un sencillo conjuro de disipación que dejó el bloque solido, pero con una forma amorfamente fatal...Tras esto mi padre siguió gritandome, y con un golpe en la cabeza me volví a quedar inconsciente...Y mirandolo con más paciencia ahora, creo que habría sido mejor idea examinar el martillo...
La segunda parte me gustó más, al menos me sentía más cómodo y seguro, ya que me desperté en la torre de mi antiguo maestro, con el enfrente, junto a un orco asqueroso vestido con las peores ropas posibles. Fué entre sorprendente y desagradable cuando me dijo que ese sería su nuevo aprendiz...¡Un asqueroso e inútil orco!
Por suerte mi antiguo maestro, con toda su extraña forma de hacer las cosas, me "permitió" intentar conservar mi puesto a cambio de un largo y absurdo qüestionario que nos aplicó tanto a mi como al orco en voz alta(Aun debo de dar unas leves gracias a la suerte porque no me preguntara nada de conjuración).Fueron simples muchas de las preguntas,unas 3 si no recuerdo mal para cada uno, porque a la tercera el orco, con toda su estupidez, no respondió bien...Aunque hace tanto tiempo de la prueba que no recuerdo cuales eran exactamente, aunque he de decir que el orco sabía bastante más de lo que me habría esperado.
Y aún así, con todo esto, el orco, con su absurda furia de sangre, se abalanzó sobre mi y me golpeó, dejandome de nuevo inconsciente para llevarme a la siguiente parte de la prueba...
Y aquí llegó una de las peores experiencias a lo largo de mi vida, uno de esos debates que esperas que jamás lleguen a hacerse, de ninguna de las formas posibles: Tu vida o tu vida, un debate interno sobre si cambiar totalmente tu alrededor o perderlo todo al instante, con todas sus conseqüencias y desagradables opciones...
Tras despertar del golpe, me levanté en una cripta para mi hasta ahora desconocida, rodeado de espectros de todo tipo y... "Con una armadura roja, de un rojo metálico mezclado con el rojo de la sangre de sus víctimas; unos ojos rojos que expulsan la maldad de años de no-muerte llevada por el peor de los caminos posibles y una espada de rojo carmesí, con un brillo espeluznante creado a partir de las incontables almas de las incontables víctimas" estaba ante mi, el Duque Rojo. Quería salir corriendo, huir a donde no pudiera encontrarme de nuevo, evitar, como ya mencioné antes, haber tenido la conversación que tuve, el dilema interior que en ese momento me vi obligado a pasar.
De hecho no lo escribiré, no. No pienso volver a enzarzarme en ese dilema, solo diré a cualquier curioso que llegue a leer esto(que espero que no sea nadie) que hize lo que en su momento me pareció correcto, y que tal vez lo volvería a hacer, tal vez no. Es una elección dificil, prácticamente imposible de acertar y que, para bien o para mal, siempre acabará siendo reforzada por la situación en que nos encontremos en su momento...Aunque este pensamiento es el que justamente quería evitar...*una raya negra que aparece desde los puntos suspensivos llega hasta el borde del papel*
Retomando el escrito, me veo en necesidad de concluir el relato conque, sencillamente, me desperté de nuevo al lado de Draconeo y de la sacerdotisa de Mystra de Edive, con una tensión máxima y siendo ya un mago, con todo lo que ello conlleva.
Obtus Corenne