*Un libro de gruesas cubiertas con incrustaciones coralinas y el emblema de la Reina de las Mareas, sus hojas son de pergamino y siempre parece acompañar al Sacerdote*
I Canto a los Caidos
[dropshadow=blue]Quién me cantará
alzándome del sueño de las aguas mortuorias
cuando navegue por el mar de la muerte
y esas costas que son frías, tan frías
Busque tu gloria
Entone las Oraciones
Y cuando las Lagrimas de la Reina
caigan con su furia sagrada
sobre nuestro mundo
Tu alma zarpara una ultima vez
Oh, Umberlee
acepta su Alma ligada al Mar
Quién me cantará
alzándome del sueño de las aguas mortuorias
cuando navegue por el mar de la muerte
y esas costas que son frías, tan frías
Temprano sabrán las sirenas
mi caída entre mis hermanos.
Cuando estés ante la Puerta del Ahogado
Y partas libre
te seguiré con mi canto
a través de los Mares
¡Seras libres de los grilletes que te atan!
¡Eres libre de las ataduras que te ataban![/dropshadow]
Ahora después de unos días abordo de la Dama y de vuelta a Mintar me paro a pensar en lo que ocurrió en el Templo de la Ira del Maelstorm. Desconocía por completo la ubicación de aquella magnifica Casa de la Reina, Oculto entre las Aguas y custodiados por las peligrosas corrientes, Oceänus me ha dicho que me llamaría mas adelante para enseñarme los secretos de las marcas.
La Búsqueda del arma mancillada nos llevo a encontrar un templo profanado en las profundidades de una gruta cerca de Amnagua, alli sacralice el altar y la Reina volvió a escuchar unos salmos de sus fieles. Anduvimos por las dependencias y nos enfrentamos a unos Kuatoa en las profundidades de de la Gruta, avanzamos durante horas por un sendero, pero el aire viciado y la lejanía de el Templo nos hizo volver atrás. Justo en una de las urnas de agua, el Sr Guybrush encontró un anillo con un emblema el cual nada bueno podía señalar. Exhaustos y cansados volvimos al Mar poniendo rumbo a la Isla de Brinn, donde los pocos leales a Gaelen y a las islas resistían el envite de Tarvin y la flota invasora.
Llegados a la Isla, la Capitana Hilda, el Sr Mark y yo esperamos que Dellin y el Sr Guybrush llegaran, todos juntos llegamos al Templo de la Reina y allí la Sacerdotisa nos abrió el camino, y sacralizo el arma mancillada. Pronto dijo, conoceríamos la verdad.
He de decir que recorrer las corrientes marinas con un peto de combate es lo mas estúpido que he hecho en mi vida, el cardenal que tengo en mi hombro me servirá de recordatorio. Llegamos a nuestro destino y todos quedamos impresionados por los azulejos y corales del Santo lugar, Pero allí, Dellin se enfrentaría a una prueba de Vida o Muerte. El Gran Oceänus nos recibio, nos revelo la Verdad de lo que ocurrió en el viejo templo y la cruzada que se avecinaba.
Oceänus me puso a prueba, juntos entonamos el ritual y de las profundidades emergió un tiburón, enorme y terrible un ser infernal que quería devorar a Dellin, solo uno de los dos se haría con el favor de la Reina, golpes y dentelladas se sucedan en las aguas teñidas de rojo, cuando por fin Dellin apareció triunfante junto al tiburón ciado. El Rito de la Sal había concluido, y la Reina otorgo a Dellin un arma, una poderosa arma imbuida con su sagrado poder, Dellin era ya una Furia del Mar su Prueba había acabado, y la mía también,el ritual había sido un éxito, dejaba de ser un No-Tomado para pasar a ser una Ola de la Marea, un hermano mas del Templo de la Ira del Maelstorm. Oceanicus bendijo a la Dama Errante y aquellos que navegamos con ella, ahora la Dama contaba con un sacerdote y un caballero sagrado de la Reina Rabiosa. Lo que nos deparaba el futuro era incierto pero una Guerra se libraba en el Mar y una Cruzada estaba gestándose en las Profundidades, pronto los enemigos de Umberlee, sabrían que era el significado del Miedo.
Volvemos de Athkala rumbo a Mintar, la verdad que ver a los Hombres del Gobernador faenar en la cubierta es un gusto, aunque sabemos que volveran con su patrón en cuanto tomemos tierra, lo que me hace recordar que necesitamos mas marinería, un buque de guerra ha de tener buenos marineros y luchadores abordo, y no como dijo el Sr Guybrush mientras aguardábamos un grupo de locos, que de esos se encuentran por todos lados.
La mar estaba picada y creo que la Diosa estaba enfadada por algo, igual algún idiota se encomendó a Talos cerca de nosotros, el cso es que al llegar a Athkala nos recibieron los hombres de nuestro contacto, un influyente hombre de la nobleza ammniana, y amigo de los miembros del Consejo de los Seis. Después de entregar el cargamento del mejor ron de Mintarn y tras haber pedido un favor al noble, nos dirigimos con un aval del susodicho a la sede del Consejo. Espero que al noble le guste ese Ron, no encontrara nada igual en Amm.
Una vex en la Sede del Consejo, descubrir lo tediosa que es la burocracia, tras dimes y diretes les dimos el aval al tipo con pintas de chupatintas con bigote y perdió el culo en ir a ver a sus superiores, al volver, venia hasta cantando, hijo de mil padres, normal, la suma que nos pidió por esos papeles yo también cantaría. Pagamos religiosamente la suma, todo fuera por ayudar al Sr K a que pudiera moverse mas libremente y sin problemas legales por su condición, todo fuera por la Hermandad.
Volvimos al Puerto donde el Sr K y el Sr Mark esperaban junto a los demás, he de decir que el Sr Mark llevaba una turca que ni Dellin en sus peores dias, hasta vomito en el mulle como un jovenzuelo primerizo. Mientras, la Capitana intentaba convencer al Sr K que bajara, pero por Umberlee que desconfiado es nuestro artillero!! al final tras un buen rato decidió bajar y irnos a la posada, el Sr K no lo tenia muy claro todo, pero bueno quizás en unos días lo viera de otro modo.
Al volver no puede evitar mirarla, cada vez me resulta mas complicado llevarle la contraria.
No me queda mucho tiempo antes de zarpar del puerto, anoto estas ultimas lineas en este diario por si no vuelvo con vida de esta travesía. Un día antes de partir hacia el Acantilado de los Ahogados, hable con ella en la cubierta mientras mirábamos el horizonte de nuestro hogar, quizás nunca volviéramos a vernos y le dije aquello que, como un remolino hacia que me precipitase vertiginosamente hacia lo desconocido, hacia facetas que eran desconocidas para mi persona. pero como un canto de sirena me atraían hacia esas costas.
Aquella noche en el Acantilado del Ahogado, los Hijos del Agua y la Sal, iniciamos el el Clama Tormentas, el Poderoso ritual que tendria que detener aquella flota para darnos tiempo a mis hermanos y a mi de cumplir nuestro cometido. Ataviados con Faldones de lino blanco y sobrevestas de azul aguamarina, con bordados de plata que imitaban los reflejos de la espuma del mar, entonamos los salmos, al tiempo que los prisioneros eran conducidos hacia alli. Nuestras voces resonaron con poder y fervor en el acantilado, mientras las dagas cortaban las muñecas de los sacrificios que seria entregados a la Reina. Uno a uno los prisioneros fueron cayendo por el acantilado, aun vivos aun sangrantes mientras una vorágine de agua rocas y espuma los recibía.
En el cielo empezó a oscurecerse, la Luna desapareció en un manto de nubes oscuras que empezaron a descargar una fuerte lluvia sobre la Isla de Brinley. La Reina respondía a sus Hijos, no dejaría que esos infieles se salieran con la suya. El Mar embravecido empezó a golpear con furia la Costa, en el Puerto de Brinn, los navíos se mecían como cascarones huecos a merced del mar.
La Tormenta mas fuerte que recuerdo, salvo aquella que hacia ya unos años había asolado también por brevedad de tiempo el archipiélago, tras la muerte de un Gran Capitán de la Reina, se hacia con las Nelanzher y su epicentro era Brinley y varias millas náuticas alrededor. Era el Momento, me despedí de mis hermanos de fe y me dirigí al puerto, yo era el Timonel y aquella Tormenta era la manifestación Sagrada de mi Diosa.
Que Tu Furia no nos alcance y tu Bendición nos Acompañe, Umberlee, Señora de la Furia, nuestra fe en ti es nuestro único amuleto...
Loada sea Umberlee, estamos vivos, mis compañeros un poco escaldados, pero vivos al fin y al cabo, no todos los días sobrevives a un Dragón Tortuga cabreado usando la Fe. El caso es que lo logramos nos hicimos con el amuleto.
La travesía fue de las mejores que he vivido, poder manejar a la Dama Errante en ese estado de agitación fue casi una experiencia mística. Lo cierto es que tuve que emplear algunas letanías para no irnos al fondo del Mar, y lo que solo la capitana sabe es que algo, o alguien estaba jugandonosla con esa niebla sobrenatural, sospechamos que fue obra de Tarvin.
Ahora el destino se nos presenta complicado. Somos la ultima esperanza de las Nelanzher. Hace una horas hemos visto a la Armada de Tarvin, tienen bajo asedio a Brinley, se que mis camaradas, y hermanos de fe estan luchando palmo a palmo cubierta a cubierta contra esos invasores.
Me he retirado a la capilla de abordo y he realizado el ritual, he vuelto a verla, Umberlee me ha otorgado su saber y ahora sabemos que rumbo tomar, esta contienda acabara en breve y nuestro hogar volvera a ser libre. He subido a cubierta después de recuperarme de la visión y le he entregado a la capitana un pabellón que llevo tiempo guardando para un momento como este, le he entregado la insignia de guerra de la Reina Rabiosa.
La Batalla Final se acerca, La Dama lleva el rumbo correcto, y mis hermanos se aprestan para vencer o morir. Por la Reina, por la Dama, por nuestro Hogar y nuestra Hermandad.
Escribo estas lineas mientras la Dama Errante sigue rumbo a nuestro destino. Miro atrás en el tiempo y apenas puedo creer donde me encuentro ahora. Lo cierto es que no todo es como quisiera, pero el tiempo y la perseverancia quizás me den vientos favorables.
Recuerdo cuando vi a mi mentor, estaba en uno de los muelles de Brinn-Ley en un taburete y una caja a modo de mesa, parecía discutir con uno de los capitanes mas temidos por esos lares. Me acerque curioso, era apenas un pilluelo del puerto y muchos soñábamos ser como ese Capitán, uno de esos "Monstruos" que teme la civilización de Tierra Firme, un Señor del Mar. La discusión se terciaba sobre el pago que "La Liebre Rabiosa" tenia que realizar al Sacerdote de la Reina por bendecirlos y acompañarlos en su próxima cacería. La discusión fue a mayores y cuando el Capitán Hazam, desenvaino la espada ante el sacerdote, me temí lo peor, matar a un clérigo de la Reina Rabiosa no era un augurio muy favorable en el mar, pero parecía que ha Hazam le importaban poco los dioses.
Nunca podre olvidar lo que ocurrió después, Kelgar Ola Grande de la Marea alzo su dedo y maldigo al Capitán, mientras este se lanzaba contra el sable en mano. Acto seguido el antiguo Capitán de la Liebre Rabiosa yacia en el suelo en un charco de agua y sangre que brotaba de su boca, habia muerto ahogado. La Tripulación de Hazam, no dudo en pagar al Pater Kelgar lo que pedía, y embarcaron al cabo de unas horas.
Ese día descubrí que los Señores del Mar, lo eran porque Umberlee así lo deseaba, y no hay nada mas Temido que la Ira de un Sacerdote elegido de la Reina del Mar.
Semanas mas tarde mis padres me acompañaron al templo y entre como No Tomado, a las ordenes del Templo de la Soberana en Brinn-Ley, el Pater Kelgar Ola Grande seria mi preceptor y mentor en la fe, y si Umberlee así lo quería me ganaría sus dones y favores.
Cada vez el Remolino gira mas rápido ¿me estaré precipitando a mi caida?