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Llamado - Exploración y Rastreo Guiverno

Loreliel

Pirata sin barco
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Muy bien, todo listo es hora de cazar.

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Hola, esto será este sábado 14 Febrero a las 22:00 como Autoguiada, pues es un preambulo necesario para luego concretar la siguiente escena con DM Tepes
 

Loreliel

Pirata sin barco
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Bajo el llamado de Loreliel la Plateada, Guardiana la Lobuna Vigilante, fueron convocados los demás custodios del Álandor: los Guardianes Esmeralda, los Elfos del Bosque y los aventureros aliados que aún juraban fidelidad a los antiguos pactos. Así dio comienzo la campaña de exploración y cacería, emprendida con el fin de hallar rastro de las temidas criaturas llamadas Guivern, cuyo nombre ya despertaba inquietud en los corazones de los sabios.

El encuentro tuvo lugar en el páramo de Álandor, tierra abierta al viento y a los presagios, y allí fue compartido el saber reunido por Boti, estudioso de bestias y señales. Dijo entonces que las Guivern eran dragones de dos patas, de alas vastas como velas de tormenta, de fauces mortíferas y colmillos curvos como dagas antiguas; mas lo que más temor infundía entre los presentes era su cola, larga y flexible, armada con un aguijón portador de veneno oscuro.

Se recordó entonces el primer ataque conocido, ocurrido no mucho tiempo atrás en aquel mismo páramo, cuando una gran osa fue hallada muerta, marcada por heridas que no correspondían a colmillo ni garra de bestia común. Y atando señales y huellas, se llegó a la conclusión de que la criatura debía de haber anidado no lejos del territorio de caza.

Fue entonces cuando Plateada extendió un mapa sobre la piedra desnuda del Álandor y, señalando con firmeza, explicó la ruta que habrían de seguir. Marcharían primero hacia el norte, y luego se internarían en las tierras sombrías de la Horda Negra; desde allí cruzarían el Bosque de Álandor, en la región conocida como la Zona del Conflicto, y al caer la jornada alcanzarían la fortaleza de los Elfos, aquella de alta torre de vigilancia a la que llaman Tirú, erguida como un ojo eterno sobre las copas de los árboles.

Así, el grupo aguzó los sentidos y puso a prueba sus dones de rastreo. Buscaron señales en las tierras de los jabalíes antes de cruzar al dominio de la Horda; exploraron riscos y laderas escarpadas en sus dominios; y más allá, en los territorios altos y abiertos del Bosque Álandor, en la Zona del Conflicto, fijaron siempre su atención en los lugares elevados, pues sabían que tales criaturas prefieren las alturas, desde donde pueden vigilar, descender y desaparecer como sombras aladas.

[...Continuará...]

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Screens de las tiradas, los participantes fueron:
Radix, Boti, Lux, Kath, Vraask, Talkir, Baldrak, Nyvara, Lire, Sylwen, Elenya, Zarah, Tark, Zyon, Lufram y Lyrei






@DM Tepes
 
Última edición:

DM Tepes

Cabra de Renatha
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El grupo de exploración liderado por Loreliel y Boti no dio con la criatura durante su búsqueda, no parecía encontrarse quizás por las inmediaciones pero sí que entre varios arbustos cercanos a una colina dieron con una entrada medio escondida a una caverna. Los rastros que encontraron en los alrededores eran huesos de animales y otros seres, seguramente víctimas de lo que habitaba en aquel lugar. La Arcana Nyvara podría recordar que dichas criaturas podrían habitar en grandes cavernas, imitando a los dragones.
Offtopic :
¡Esta noche 22h!
 

Loreliel

Pirata sin barco
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Y así aconteció que el grupo de exploración, tras largos días de rastreo y silenciosa observación, logró al fin determinar la ubicación del cubil —o más propiamente, de la caverna— donde moraban los Guivern, sombras aladas de antigua malicia. Loreliel, de mano firme y mente clara, marcó el lugar en su mapa, pues comprendió que no debía acometerse tal empresa sin la debida preparación, ya que el camino conducía a las tierras sombrías de la Horda Negra, donde la guerra nunca duerme.

No pasó mucho tiempo antes de que llegara nuevamente el día señalado. Provistos ahora de armas bendecidas, saber antiguo y resolución inquebrantable, el grupo volvió a internarse en el bosque, cruzando una vez más el dominio de la Horda Negra. Y como era de esperarse, no pudieron avanzar sin combate, pues orcos de toda estirpe surgieron a su paso, sedientos de sangre y guiados por un odio ciego. Así lucharon y avanzaron, hasta llegar a un punto donde el sendero se dividía en dos: uno se abría hacia el este, donde se percibía la marcha de batallones orcos; el otro, en cambio, permanecía desierto y en silencio, como si incluso los siervos de la oscuridad temieran cruzar hacia aquel lado.

Por consejo común, eligieron el camino solitario. Pero antes de poner pie en él, fueron embestidos por una numerosa hueste de la Horda Negra. La batalla fue feroz y amarga; la tierra bebió sangre y los gritos resonaron entre los árboles. Elenya y Bertrat cayeron abatidos, y varios más quedaron gravemente heridos. Mas no se quebró la esperanza, pues Sylwen, sacerdotisa de luz compasiva, invocó la sanación sagrada, y por su arte los caídos fueron restituidos, de modo que el grupo pudo continuar su marcha hacia la gruta.

Avanzaron entonces por terrenos pedregosos, de inclinaciones traicioneras, hasta que Boti, que caminaba transformado en un antiguo elemental de piedra, tropezó con los huesos blanqueados de un cadáver olvidado y rodó cuesta abajo con estrépito. Todos debieron apartarse con rapidez para no ser aplastados por su inmensa corpulencia. Fue allí donde, al alzar la vista, comprendieron la verdad: ante ellos se alzaba una colina ascendente cubierta de huesos —de ogros, orcos, trasgos, bestias del bosque y criaturas sin nombre—, y al final de aquella macabra pendiente se abría la entrada de una caverna, oscura y profunda, bajo las escarpadas montañas.

Entonces supieron, sin duda alguna, que aquel era el nido del mal. Y no de un solo Guivern, como antes se creía, sino de muchos.

Decidieron atacar el problema de raíz y penetraron en la caverna. El aire en su interior estaba cargado de hedor a muerte y peligro antiguo, y el espacio era vasto como una sala forjada por titanes. Para vencer la oscuridad, recurrieron a la magia divina, y la luz reveló un horror aún mayor: Guivern surgían por doquier, de tamaños diversos, jóvenes y adultos mezclados, rodeándolos como una marea viviente de alas y colmillos.

Entonces comenzó la batalla. Los protectores del equilibrio natural y los aliados del bien común se enfrentaron a las criaturas en una lucha titánica. Dentelladas y aguijonazos venenosos caían sobre ellos sin tregua, pero la experiencia, la disciplina y la determinación mantuvieron firme al grupo, que avanzó paso a paso, abatiendo a sus enemigos.

Mas en medio del fragor, la tierra comenzó a temblar.

Con cada paso, la enorme caverna retumbaba. Un viento violento surgió de las profundidades, y un rugido, más terrible que todos los anteriores, estremeció incluso las lejanas tierras de la Horda Negra. Apareció entonces un Guivern gigantesco, cuyas alas levantaban ventiscas mortales. Era, sin duda, la madre o el alfa del nido. Con furia ancestral lanzó ataques devastadores contra el grupo.

La lucha fue larga y agotadora. Ninguno salió ileso, y muchos apenas se mantenían en pie. Pero al final, con un último esfuerzo nacido de la voluntad y el sacrificio, la bestia fue abatida y cayó sin vida en el corazón de la caverna. Así se extinguió la mayor de las amenazas que pendían sobre el equilibrio natural de aquellas tierras.

Antes de partir, sin embargo, el grupo descubrió cerca del cadáver varios huevos de Guivern: no menos de cinco. Se enfrentaron entonces a una decisión amarga, pues dejarlos intactos era permitir que el mal renaciera, y no existía lugar seguro al cual llevarlos. Tras deliberar, resolvieron destruirlos. Zentakord, el Sabio de las Raíces, entonó cánticos en la lengua silvana y, mediante su poder, congeló los huevos. Solo dos fueron dejados intactos, destinados a ser vigilados por Any, la Dama Halcón, y Radix, el Jinete Furioso.

Cumplida la tarea, regresaron al páramo de Álandor para llevar las buenas nuevas. Y así quedó escrito que, en aquellos días, el equilibrio fue restaurado, y la sombra de los Guivern fue contenida por la valentía de unos pocos.




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Offtopic :
Muchas gracias a todos y a @DM Tepes por la ambientación, con esto concluye esta mini trama :D, estuvo muy guapo todo.

Participantes de la última escena: Loreliel, Boti, Radix, Zentakord, Sylwen, Elenya, Lyrei, Kath, Bertrat, Vraask y Any
 
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El_Reverendo

Pornorroleador oldschool
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Poco tiempo después se vio a Loreliel y Radix buscando a Numina. Casi la asaltaron antes de la Fiesta del Verdor. Requerían de su ayuda para salvaguardar con Sabiduría Arcana el huevo que el Jinete se había propuesto proteger. La impecable hechicera Hin ayudó a los representantes Esmeralda con su problema y les deseó suerte... Ahora solo la buena mano de un experto en bestias podrá dictaminar si es posible apaciguar la fiereza de un Guiverno....

Offtopic :
Es una pasada como te lo estás currando Loreliel... Eres el número 1!!


 
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