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Los relatos de Shack Starholm

BadassFreeman

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(Para aclarar, quería tener aparatados de la ficha del PJ los relatos que Shack cuenta en tabernas y por los caminos ahí por donde va. Debido a que estarán aquí tal y como él los explica, habrá alguna que otra inconsistencia, principalmente él exagerando algunos detalles o como es costumbre, equivocándose con nombres.)​

Por las tabernas del reino, principalmente por Athkatla, Crimmor, Purskul y Minsor, un extraño y pintoresco bardo suele hacer acto de presencia. Llama mucho la atención en él tanto su pelo anaranjado como sus prendas y sombrero morado; una armadura muy ligera creada con piel de oso, una capa de cuero con la misma procedencia y un sombrero morado con plumas casi ridículas. A su hombro suele sentar un loro, usando los pinchos de la hombrera que va al descubierto como soporte para estar sentado. En ocasiones le acompaña una hechicera que oculta su rostro en una capucha con ropas blancas y fuera de las ciudades suele montar en un caballo de color castaño. ¿Pero en la taberna? En la taberna suele sentar en las mesas o permanece en pie, laúd en mano, tocando música para acompañar sus relatos e historias a todo aventurero que pase por ahí para descansar, comer o simplemente desconectar, sin pedir algo a cambio pero ocasionalmente recibiendo monedas de oro por la molestia, tras entretener y hacer más ameno el tiempo de otros. Se hace llamar Shack Starholm y en ocasiones se autodenomina "el peor bardo del condado", el loro que le acompaña se llama "Meg Estrellagritona" muy probablemente debido a que no se calla nunca, su caballo "Acordeón", un corcel joven y muy tranquilo, la hechicera que suele acompañarle se llama Nilum Daewer, quien parece cuidar más de él que el bardo de ella por mucho que él diga. Es un grupo muy extraño y ridículo... Pero siempre puedes escuchar las historias de ese bardo, quizá tenga algo interesante que contar mientras comes un buen plato de cordero en la taberna.

Relato nº1: El primer día por Amn​

Shack Starholm: ¿Sabéis? Mi primer día por aquí fue toda una travesía. Ni siquiera iba destinado a Athkatla para comenzar, iba de camino hacia Minsor pero dicho trayecto se vio trucado por emboscadas y problemas. Acabé solo, me vi mezclado en el enfrentamiento de bandidos, ¿y como acabé ahí? ¡Por un camello! ¡Ha ha ha ha!

Meg Estrellagritona: ¡AAAACK! ¡CAMELLO! ¡CAMELLO!

Shack Starholm: Ese indeseable, molesto y maloliente animal decidió que yo era comida; cierto es que caí de culo en un arbusto frutal, pero cualquier ser con al menos dos neuronas de frente habría diferenciado como es debido entre fruta y un laúd - excepto él. El camello mordisqueó mi laúd, ¡Y tras eso fue por el mapa!

Meg Estrellagritona: ¡VÓMITO! ¡AAAACK, VÓMITO!

Shack Starholm: Oh, sí. Y luego vomitó lo que quedó del mapa sobre el laúd hecho pedazos. ¿Y que ocurrió? Acabé en los llanos, cruzándome con varias personas. ¿Y que pasó? Buscaban aventureros para cazar a un lobo enorme - como no, decidí apuntarme.

Meg Estrellagritona: ¡MALA IDEA, MALA IDEA!

Shack Starholm: Y que lo digas, pues al llegar a la cueva no había lobos. Vivos al menos, ¡En vez de eso había un vampiro! Un ser de ridículo poder, luchar contra él era un suicidio, y por suerte no soy tan suicida.

Meg Estrellagritona: ¡SINVERGÜENZA, ACK!

Shack Starholm: Probé el diálogo, ¿y de que se sirvió? De poco. ¡El ser agarró a uno de mis compañeros y lo lanzó por los aires como un juguete! Creo que ese murió, no lo tengo claro... Dicho eso, ¡Trató de tomar mi sangre! ¿Resultado? En meras horas de llegar a estos lares, ya había sido derrotado por un camello Y un vampiro. ¿Cual es la moraleja de la historia?

Meg Estrellagritona: ¡INÚTIL, INÚTIL!

Shack Starholm: Además de eso, ¡Que vale más vivir y seguir bebiendo! ¡Tabernero, lléname la jarra!

Relato nº2: Negociar con Trasgos​

Shack Starholm: ¿Sabéis que hay unas cuevas llenas de tesoros ocultos en el camino del río? Una guarida de trasgos que pude visitar junto con dos aventureras en búsqueda de informes sobre avanzadillas de la guardia.

Meg Estrellagritona: ¡ACK, TRAMPAS! ¡TRAMPAS!

Shack Starholm: ¡Así es, estaba todo plagado de trampas! Para mi suerte mis suaves botas estaba bien limpias, no resbalé en ninguna. Ojalá decir lo mismo de todos en dicho grupo.

Meg Estrellagritona: ¡AAAACK! ¡NILUM, TORPE!

Nilum Daewer: ¡A callarg!

Shack Starholm: ¿Y que encontramos en ese lugar? Trasgos, ¡Montones de trasgos! No fueron rival alguno para mis dotes con la ballesta, ¿pero que fue lo sorprendente ahí? Un trasgo no se ofrecía hostil. Por extraño que parezca, se rindió.

Meg Estrellagritona: ¡ACK, COBARDE, COBARDE!

Shack Starholm: Creo que es evidente lo que intenté. Puede que fuese poco racional, pero solamente alguien como yo intentaría dialogar con dicha criatura, ¡Obtener información! Usando la poca magia que conocía pude entender su idioma, y tocando música y usando mis dotes de bardo, conseguí tranquilizarlo. ¿Y que conseguí? Nada. Resultó que el trasgo era sordo y mudo.

Meg Estrellagritona: ¡DECAPITACIÓN, DECAPITACIÓN!

Shack Starholm: Y sí, mi compañera lo decapitó. ¿Cual es la moraleja de la historia? Intentad el diálogo. ¡Nunca sabréis si funcionará!
 

BadassFreeman

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Relato nº3: Cantando por el cementerio​

Shack Starholm:¿Habéis estado alguna vez en el cementerio de Athkanka?

Meg Estrellagritona: ¡AAAACK! ¡ATHKATLA!

Shack Starholm: Como se llame. Ese cementerio suele estar lleno de gente avariciosa que quiere robar tumbas, la clase de gente que nadie quiere cerca. Fui ahí con Nilum, Alexandra y Haakon para explorar y ver que podríamos hacer, ¿y que nos encontramos?

Meg Estrellagritona: ¡VAMPIRO, VAMPIRO!

Shack Starholm: Sí, lamentablemente. No se si es común cruzarse con él tantas veces, pero ese salvaje decidió darnos la bienvenida a lo que él llamaba su hogar, ¿y cómo? Primero forzando a Haakon a que le apuñalase, únicamente para mostrar lo invencible que era.

Meg Estrellagritona: ¡MUCHO EGO, MUCHO EGO!

Shack Starholm: ¡Pues si eso fuese poco, decidió tomar a todo el grupo como rehenes! ¿Y cual fue su exigencia? ¿Dinero? ¿Sangre? ¿Besar a Nilum?

Meg Estrellagritona: ¡AAACK, BESAR A NILUM!

Nilum Daewer: ¡Eso no pasó!

Shack Starholm: No, decidió que si yo improvisaba, componía, tocaba y cantaba ahí y ahora una canción en honor a lo terrorífico que él era, nos perdonaría a todos. De lo contrario los mataría a todos conmigo mirando y luego me mataba a mi.

Meg Estrellagritona: ¡BARDO MUERTO, BARDO MUERTO!

Shack Starholm: Así que obviamente, decidí complacer el ego de ese horrendo ser. Tomé mi laúd, aclaré mi voz y me puse a componer sobre la marcha:

Una vez llega la Noche ante nosotros,
un terror nos alcanza que recordaremos.
Si él decide te hincará el diente,
y tu destino lamentablemente será aparente.
Provocarle no deberías,
si es que vivir aún ansías.
Quizá hoy sigamos vivos cargados de júbilo,
pues él permanecerá tranquilo.
​

Para ser algo que improvisé sobre la marcha, resultó ser del gusto del vampiro. Nos perdonó las vidas una vez su ego fue complacido y nos permitió irnos con el botín que cargábamos. O más bien que yo cargaba, fui el único que se llevó algo de valor. ¿Y cual es la moraleja de la historia?

Meg Estrellagritona: ¡BARDO MUERTO, CANTA MAL!

Shack Starholm: Además de eso, que siempre hay que buscar una solución a un problema que aparentemente no tiene solución. Eso y que siempre hay que tomar el botín primero.

Relato nº4: Ogros y sangre​

Shack Starholm: ¿Sabéis que es difícil de matar y suele vivir en cuevas?

Meg Estrellagritona: ¡AAAACK! ¡BARDOS TORPES!

Shack Starholm: Además de eso, ogros. Seres enormes de unos cuatro metros de altura, suelen tener barrigones enormes y son bastante tontos. Ocurrió que explorando unas cuevas, nos cruzamos con uno. Éramos bastantes... Mikhal, Salian, Kemet, Haakon, Roland, Aiden, una elfa cuyo nombre no recuerdo, sin embargo aún iba a ser un combate complicado. Para comenzar, Salian acabó inconsciente nada más comenzar el encuentro, quedó inconsciente cuando le cayeron un montón de rocas encima.

Meg Estrellagritona: ¡PROBLEMAS, PROBLEMAS!

Shack Starholm: Así es. Mikhal y Aiden trataron de usar sus escudos para mantener la bestia ocupada según esa elfa disparó flecha tras flecha, Kemet usó su magia contra ese ser, Haakon y Roland se unieron para apuñalar sus espinillas y yo usé mis dotes de bardo para que ese tan poco inteligente ser se fijase más en mi que Mikhal y Aiden.

Meg Estrellagritona: ¡MALA IDEA, MALA IDEA! ¡AAAAACK!

Shack Starholm: El ser tardó poco en ser liquidado, cayendo al suelo de cara. Perdió sangre, su estómago estaba abierto en canal. Pero claro, no podía acabar todo ahí, no, un pesado quiso aparecer de nuevo para restregar su ego.

Meg Estrellagritona: ¡VAMPIRO MOLESTO, VAMPIRO MOLESTO!

Shack Starholm: Efectivamente, ese mismo vampiro decidió hacer acto de presencia, tras el ogro caer sobre Aiden y Roland. Lo tomó de una de sus manos y lo arrastró fuera del camino con ridícula facilidad para tomar su sangre. ¿Y que hizo el resto? Por algún motivo la elfa encaró al vampiro y le amenazó.

Meg Estrellagritona: ¡HORRIBLE IDEA, HORRIBLE IDEA!

Shack Starholm: Una muy mala idea, el vampiro decidió decirlo él solito: Todos los que quisiéramos podríamos irnos, pero ELLA se iba a quedar ahí con él. Y con mi experiencia tras haberme visto cara a cara con ese ser, luchar contra él es inútil. Hice cuanto pude para advertir a los que pude al respecto, luchar contra él era inútil, un ser que te hipnotiza con la mirada, ¡deberían de haberse callado!

Meg Estrellagritona: ¡AAAAACK, ELFA TONTA!

Shack Starholm: Sin embargo hubo un problema, no todos querían dejar la elfa atrás. Y lo comprendo, en otras circunstancias yo tampoco lo haría, ¡Pero también venían hordas de monstruos tras nosotros! Por el ruido de las pisadas, probablemente cinco o seis ogros como el que ya nos costó combatir. ¿Y yo que hice? Cargué a los dos heridos sobre el hipogrifo que aprendí a invocar y junto con Haakon, nos fuimos de ahí, les protegimos de vuelta a la ciudad y nos aseguramos de que vivieran. ¿Cual es la moraleja de esto?

Meg Estrellagritona: ¡ELFA TONTA, ELFA TONTA! ¡AAAAACK!

Shack Starholm: No, más bien... ¡NO PROVOQUES A UN VAMPIRO! Al final ese ser aparentemente tuvo tal lástima que los dejó vivir, ¿pero y si no hubiese sido así? Podrían haber muerto. ¡Recordad eso!

Relato nº5: Esclavitud y libertad​

Shack Starholm: ¿Quienes de vosotros conocen al bardo Saf? Un maestro bardo de hace ya unos treinta años. Un nómada que viajaba con su familia por el mundo, de ciudad en ciudad, de taberna en taberna, explicando historias entretenidas. Una vida simple, viviendo del dinero que ganaban en actuaciones para así seguir viviendo libres con ese estilo de vida tan propio.

Meg Estrellagritona: ¡VIDA TRANQUILA, AAAACK!

Shack Starholm: Sin embargo, no todo llega fácil en la vida. Con los constantes ataques, los constantes problemas, el dinero comenzó a flaquear. Cada vez eran pagados menos, cada vez era más costoso comprar comida y suministros. Saf, el padre de una familia de tres, tuvo que decidir. ¿Dejamos de tener esta maravillosa vida de la que tanto disfrutaron o se quedaban ahí a vivir para siempre, algo que acabarían odiando y a lo que jamás se adaptarían? Saf miró a su mujer Erisa y decidió que sacaría dinero de donde no había para que ella y su joven hijo pudieran seguir esa vida, para seguir siendo felices.

Por ello, Saf hizo tratos con gente peligrosa. Gente con la que no debería de haber confiado, pero hizo igual por el bien de su familia. En sus viajes, él entregaría contrabando a cada ciudad a la que llegasen a cambio de mucho dinero. Sin embargo, cada día recibió menos y menos dinero por esos envíos. Tanto, que su hijo decidió irse, preocupado de que esos tratos harían que sus padres se metieran en problemas. Se fue a buscarse la vida y conseguir dinero por su cuenta para dárselo a ellos, para que al menos sus padres pudiesen seguir esa vida. Esos padres no volvieron a ver a su hijo nunca más.

Y un día, Saf decidió que eso iba a cambiar. En vez de entregar ese contrabando a quien debía, buscó quien podría darle mucho más. ¡Con todo ese dinero, pudieron seguir viajando durante meses! Pero todo tiene un precio. La gente que esperaba ese contrabando fue en su búsqueda. Cuando fueron finalmente encontramos, Saf trató de evitar que su mujer acabase víctima de una idea que caía en él. ¿Pero que vio en horror y asombro? Su mujer, Erisa, se adelantó. Se ofreció a si misma como esclava para que perdonaran a su hijo y marido.

Erisa fue arrastrada y encadenada hacia Murann. Sirvió día sí y día también de esclava, forzada a hacer cosas que ni un Kóbold haría tras ser esclavizado. Cuando ella no era víctima de abusos físicos, ella era vestida y lanzada ante decenas de personas para hacer de bufón; y si ella no entretenía, le lanzarían desde frutas a piedras. Saf sabía que cometió un error y quiso enmendarlo. Usó ese dinero con el cual podrían haber vivido meses y meses para comprar el mejor equipo que pudo, se lanzó a la aventura disfrazándose y haciéndose pasar por un esclavista para poder entrar en la ciudad sin problemas. Una vez la encontró, hizo cuanto pudo por salvarla.

Asesinando a un guardia por detrás lanzándole un hacha a la cabeza, incendiando tiendas a modo de distracción, pasando sigilosamente de tejado en tejado con cuerdas y garfios. Usando ganzúas para retirar las cadenas de Erisa, juntos reunidos de nuevo vieron lo que les esperaba.

Todos los guardias de la ciudad iban de camino hacia ellos. Los pasos eran pesados, incluso minotauros venían hacia ellos. Los dos se miraron a la cara y vieron que debían de hacer. ¿Huir? No.

Liberaron al resto y les dejaron huir por sus vidas. Permanecieron en esa tienda y se aseguraron de que el incendio no cesase. Erisa y Saf sabían de sobra que si huían, esa vida les perseguiría, no podrían volver a ser libres... Por ello morirían libres. Con un último beso, sus vidas acabaron, incinerados y aplastados por los restos de dicha tienda, cayendo sobre ellos. Sus cuerpos no vieron mucha sepultura, fueron lanzados a un pozo.

¿Hay moraleja en dicha historia? Puede. Algunos dirían que es "morir de pie a vivir de rodillas", otros dirían que "no hacer tratos con gente con la que no deberías". Creo que es uno de esos casos en la que cada uno puede tomar lo que quiera de ello.
 

BadassFreeman

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Relato nº6: Las minas de Cobre​

Shack Starholm: ¿Sabéis que cerca de Crimmor hay minas de cobre? Mucha gente vive de ello y ese cobre suele ser usado para fomentar el comercio y la artesanía. Durante mis viajes llegó a mis ojos un cartel arrastrado por el viento, una petición por aventureros para descubrir que pasaba en la mina en cuestión. Se enviaron grupos pero no fueron capaces de llegar; el camino ya de por sí era peligroso. Así que decidí apuntarme, como buen bardo que soy, cargué mi mochila y a la aventura que fui.

Meg Estrellagritona: ¡AAAAACK! ¡GENTE, GENTE!

Shack Starholm: Cierto, encontré otros aventureros que vieron esa petición de socorro. Grace, una dama con un estoque y un escudo mágico. Mikhal, un apuesto hombre con escudo y espada. Nora, una enorme mujer con una aún más enorme hacha. Loreriel... O algo así, no se me dan bien los nombres, una elfa con una lanza y un escudo. Tras dos días de travesía por los bosques, conseguimos llegar ahí para ver ante nosotros tres heridos, una de esas personas heridas era la jefa de dicha mina.

Meg Estrellagritona: ¡PELIGRO, PELIGRO!

Shack Starholm: Resultó que la mina tenía al menos docenas de mineros y solamente ellos pudieron salir. Según Nora atendió esos heridos para ver que hacer con ellos nos informó; ¡Gas! De alguna parte de la cueva se creó una apertura de la cual un gas que causó daños en la gente. Todos los que lo respiraban durante mucho tiempo acababan exhaustos e incapaces de moverse como es debido. Y ahí es precisamente a donde íbamos.

Meg Estrellagritona: ¡MUY OSCURO, MUY OSCURO!

Shack Starholm: Tocaba solventar dos problemas antes de entrar. Primero, si entramos sin más no veremos nada, y una linterna podría prender fuego al gas. Por ello Mikhal usó su magia para crear luz, un problema de fácil solución. ¿Y el gas? Para ello usamos vendas mojadas en agua, con ello el gas al menos tardaría más en afectarnos. El descenso por la mina fue angustioso y claustrofóbico, una vez ahí la mina resultó ser ser un camino recto con pocos desvíos.

En la primera gran sala encontramos a un minero herido, en muy horrible estado. Nora fue capaz de salvar su vida sin extrema dificultad, las heridas en sus piernas no le iban a dejar salir con nosotros. Me decisión fue esconderle entre las piedras, bien oculto sería difícil de ver para lo que hubiese ahí y con suerte sobreviviría hasta que volviéramos por él. Según le escondía escuchamos ruidos en la siguiente sala, y al llegar...

Meg Estrellagritona: ¡XORT, XORT! ¡AAAAACK!

Shack Starholm: Ni siquiera estoy seguro de como se pronuncia aún ese nombre o si era siquiera "Xort", pero es un ser de un plano distinto, un monstruo de unos dos metros, tres piernas, brazos y ojos distribuidos por su cilíndrico cuerpo hecho de piedra con una enorme boca en lo más alto de su cabeza. Un bicho extraño que además devora metales y minerales como alimento.

¿Y que hicimos con él, matarlo? ¡No! Le convencimos para unirse a nosotros mediante la diplomacia y como no, algo de magia y sobornarlo con algunas de mis herramientas. Mi daga, mi hoz de recolector, virotes de ballesta, cosas así. Con la ayuda del ser sabríamos mejor que combatir en adelante. En la siguiente sala encontramos dos cuerpos. El hombre, muerto. La mujer, intentando sobrevivir con heridas críticas.

Nora fue capaz de salvarla, desde luego. Sin embargo ella quedó inconsciente. Yo y la elfa de la lanza colaboramos en retirar rocas que molestaban, pero mientras la mujer del hacha atendía las heridas de la minera, yo inspeccioné el cuerpo del hombre. La causa de la muerte era evidente, fue sepultado de cintura para abajo por rocas, un desprendimiento reciente contra el que no pudo hacer mucho. No había muchas pertenencias en él, pero encontré un extraño, deteriorado y corroído anillo de cobre. Decidí tomarlo en su momento como recuerdo de tal aventura, algo que mostrar sobre esa travesía. Tras ello decidí que sería yo quien cargase con la mujer inconsciente, la minera seguía viva por el momento, así que al menos me aseguraría de que siguiese así.

Y tras eso...

Meg Estrellagritona: ¡OSGOS, OSGOS! ¡AAAAAACK!

Shack Starholm: ¡Resultó que los monstruos en esa cueva eran osgos! Unos seres que aparentan ser una mezcla entre orcos y ogros, miden unos tres metros, pieles amarillas con algo de pelo. Con la mujer a cuestas no pude hacer mucho más que dejarla a un lado y atender a los heridos: mis compañeros hicieron lo que pudieron pero les pillaron por sorpresa. Tras estar todos de una pieza tocó continuar, y por esa cueva encontramos una sala sin salida llena de cadáveres. Al menos una docena de mineros que no tuvieron suerte y se vieron acorralados en la oscuridad, ahogados por el gas. Según aquella jefa, el mánager de la mina recortó en gastos y les dejaron sin antorchas, eso desde luego causó que las minas fueran una trampa letal sin luz.

¿Y que había en adelante? El final de esa mina... Una sala con al menos dos docenas de mineros, pero así mismo una docena de osgos. Muchos para nosotros sin lugar a duda, había que pensar bien que hacer. Mientras Nora insistía en que podía con ellos, se decidió votando. Usando magia para hacernos invisibles usamos al Xort para causar ruido al otro lado de la mina para que todos esos bichos fueran hacia ahí. ¿Cual fue el problema?

Meg Estrellagritona: ¡MAL OLOR, MAL OLOR!

Shack Starholm: Algo así. Los osgos tienen un olfato muy desarrollado, puede que no nos vieran o escuchasen pero podrían olernos. Y dos de ellos lo hicieron desde luego. Sin embargo, dos eran mucho más fáciles de liquidar que doce. Dentro de esa sala estaban los mineros, encadenados. Y junto a ellos, el agujero del cual salía el gas y del cual probablemente vinieron esos osgos. Esos mineros eran forzados a seguir trabajando y extrayendo cobre, el que se resistiese encontraba una muerte lenta y agonizante. Los mineros muertos por el camino desde luego los pocos que pudieron huir; los dos aún vivos los únicos supervivientes que pudieron escapar con cierto éxito. Mientras Mikhal, Grace y Nora atendieron a esos mineros heridos y encadenados, la dama con lanza y yo nos quedamos en la puerta, vigilando. Algo cruzó mi mente.

Si esos osgos vuelven verán los cadáveres. Nos dejarán sin escapatoria, en una sala muy abierta donde seríamos rodeados. Se tendría que hacer algo, la primera idea fue simplemente mover esos cuerpos. Dicho eso, la sangre y su olor delatarían que algo ocurrió, no era una idea útil. ¿Cual fue mi solución? Tras haberme cruzado con tanto vampiro, se ha vuelto un hábito cargar ajo, así que aplasté esas cabezas de ajo y las lancé en todas direcciones por esa cueva con todas mis fuerzas. Ese olor les retrasaría, o al menos eso esperaba. La dama con la lanza y yo fuimos recordados que había un peligro mayor que los osgos dicho eso, y era el gas. Por unos momentos los dos colapsamos al suelo. Un mareo severo, incapaces de respirar o mantenerse en pie. Había que salir de ahí cuanto antes, era cuestión de tiempo.

Con los mineros libres, mi mirada se fijó en una de esas mujeres. En su mano. Ella poseía un anillo que llamó mi atención, un anillo de cobre corroído idéntico al de ese minero. Era su mujer, y yo portaba lo único que quedó de él. Con extrema dificultad cargué de nuevo con la minera inconsciente y volvimos fuera, Mikhal cargando al minero con las piernas rotas y el resto guiando a los mineros hacia el exterior. Mi idea del ajo debió de funcionar, los osgos no volvieron aunque se les escuchase por las minas.

En el exterior caí al suelo exhausto durante un buen rato, incapaz de dar un paso más. El peso de mi equipo, de la mujer que cargaba, el estrés de los dos días de trayecto y de combatir y correr por esas minas, todo unido resultó ser mucho para mi e incapaz de continuar, caí inconsciente. Al despertar vi que todos los mineros que habíamos rescatado junto al resto del grupo, y sabía que debía de hacer. Busqué a esa mujer y le otorgué el anillo, contándole lo ocurrido con su marido.

Cuestioné si ella debía de saber o no lo que le pasó, principalmente por el dolor que ello le causaría, sin embargo se hizo evidente que no saberlo sería peor. Me quedé con la viuda todo el tiempo que ella necesitó, y ella decidió recompensar mi sinceridad y trabajo por su cuenta, otorgándome un anillo dorado, la herencia y reliquia de su familia. Resultó que ese anillo me ayudaría a recuperarme de ese gas y sus daños, pues poseía magia capaz de regenerar heridas. Un anillo que aún porto hoy día y cuido cual tesoro.

En la vuelta a Crimmor, protegiendo por el camino a todos esos heridos, se nos trató como héroes por esas personas. Ciertamente están sin un trabajo y sufrirán de hambruna pronto, pero decidieron recompensarnos como pudieran. ¿Cual es la moraleja de la historia? Depende de la persona. Por lo que a mi corresponde, la moraleja fue que hay algo mucho mejor que un recuerdo de una aventura, y eso es hacer lo que ves correcto y vivir para poder contar dicha historia.

Meg Estrellagritona: ¡AAAACK, ORO, ORO!

Shack Starholm: Y sí, el dinero también ayuda.
 

BadassFreeman

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Relato nº7: Aracnofobia​

Shack Starholm: ¿Conocéis el camino del río? ¡Que digo, cualquiera conoce ese camino entre Athkatka y Crimmor! Ese día estaba con Nilum, mi cascarrabias compañero Meg...

Meg Estrellagritona: ¡AAAAACK! ¡BOCAZAS, BOCAZAS!

Shack Starholm: Sí, también eres un bocazas, y también estaba ese otro hombre... ¿Blake? Se me dan fatal los nombres. Primero estábamos recolectando bayas acuosas por ahí cuando de golpe comenzamos a escuchar ruidos raros. ¿Que se acerca a nosotros? No es un orco, no es un trasgo, ¡Es una asquerosa y enorme araña!

Nilum Daewer: Desde luego egra repugnante...

Shack Starholm: Obviamente una araña no era rival para nosotros, Nilum tenía invocado su oso, yo tenía invocado mi hipogrifo y Blake... ¿Era Blake? Él ayudó por igual. Extrañados nos preparamos para movernos, y un niño llorando se acercó a nosotros.

Meg Estrellagritona: ¡NIÑO, NIÑO!

Shack Starholm: (Le da una galleta de su mochila a Meg para que se calme un rato) El niño iba en un carro desde Crimmor a la Ciudad de la moneda, pero las arañas les asaltaron. ¿Y su madre? Ni él lo tenía claro, pero estaba claro que algo habría que hacer, así que eso hicimos.

Una vez en el carro, vimos lo sucedido. Había sangre, ni rastro de los caballos y pronto vimos una enorme cantidad de telarañas en los árboles cercanos. ¡Dos enormes arañas bajaron por nosotros! Sin embargo no fueron rivales para los hechizos de Nilum, las espadas de Blake y mi buena puntería con la ballesta. Ante nosotros se abrió un nuevo problema, en el árbol parecía haber un capullo enorme. Podrían ser uno de los caballos, pero también podría ser la mujer y madre del joven. ¿Y que hice?

Obviamente, cual temerario bardo que soy, dejé mi ballesta a un lado y desenfundé mi espada corta para dejarla en mi boca y tratar de trepar ese árbol cual pirata subiendo a lo alto del mástil, y sin dudarlo cortar las telarañas y el capillo en busca de quien estuviese ahí dentro. ¿Quien era? Efectivamente, la madre, pero en muy mal estado.

Traté de bajar con la mujer a cuestas, y pronto vi que eso era demasiado, caí de culo y POR SUERTE, lo hice de culo sobre el oso de Nilum.

Nilum Daewer: Pobgre oso, de vergdad...

Shack Starholm: ¡Pero miremos el lado positivo! La mujer seguía viva y tras despertar y tomarme como un bandido y yo quedar con un par de costillas rotas, todo acabó bien. Resultó que esa mujer es la prometida de un prestigioso mercader de la Ciudad de la Moneda, ¡Y hasta nos invitó a la boda! A la cual, sin duda decidí atender; no solamente por la buena comida, pero para tocar a la damisela en apuros que salvé. Oh, y el niño parecía apreciar mucho a Nilum, ¡Hasta le regaló ese juguete!

Nilum Daewer: Oh, ciergto... Lo tengo aquí, de hecho. (Toma de su bolsa dicho juguete, una figura pequeña muy adorable)

Shack Starholm: ¿Y cual es la moraleja de la historia? Da igual romperse una costilla o dos, es más importante reunir una familia. Especialmente si luego te invitan a bodas, cielos que bueno que estaba el cordero...

Relato nº8: Olor a podrido​

Shack Starholm: ¿Quienes de aquí han tenido encuentros con trols? Yo personalmente ya intenté negociar con ellos en el pasado. No salió precisamente bien que digamos, pero no por ello hay que desistir. En esta ocasión viajaba con un grupo pequeño, una hechicera llamada Grace con quien ya combatí en una mina, una joven llamada Gwyn, un sacerdote cuyo nombre... No soy capaz de recordar, todos juntos para acabar con trols molestos. Eso, o negociar con ellos, ¡Nunca se sabe! De camino se los unió un enano por igual. Tagnus creo que era, montaba un jabalí llamado Tocinillo o algo así. Y juntos a cazar trols.

Meg Estrellagritona: ¡TOCINO, TOCINO! ¡AAAAACK!

Shack Starholm: El campamento trol no fue extremadamente complicado, lo peor fue ver... O mejor dicho, no ver a los cabecillas, pues ¡Se hacían invisibles! Tras solventar eso y sufrir la ira de los mosquitos en el pantano, salimos de ahí... ¡Para cruzarnos con un grupo mayor! Y no mayor en tamaño de trols, ¡Pero también en altura!

Meg Estrellagritona: ¡MATRIARCA, MATRIARCA!

Shack Starholm: Efectivamente, era la matriarca de un grupo rival de trols, hambrientos y desesperados. ¿Planeaban comerse a esos otros trols? Lo desconozco, pero yo hice lo que cualquier bardo haría: dialogar incluso contra alguien que no quiere dialogar. Ellos buscaban comida y estarían dispuestos a luchar una batalla que no podían ganar por esa comida, contra nosotros. Pero obviamente había mejores alternativas. Propuse traerles a los bandidos que dimos caza antes, total ya estaban muertos. Propuse cazarles unos osos. Una pena que la matriarca se desesperase y decidió atacar.

Estaba claro que había más y algo habría que hacer, por algún motivo algo les dejó sin comida y ahora se comían a quien fuese. Avanzando nos cruzamos con más de ellos, ¡E igual de desesperados! También pudimos comprobar que la vegetación de la zona se había vuelto hostil, ¡Muchas bayas venenosas! Hasta me llevé algunas, como buen herborista que soy, quiero estudiarlas. ¿Y que encontramos más en adelante?

Meg Estrellagritona: ¡CUERPOS, CUERPOS! ¡AAAAAACK!

Shack Starholm: Así es, ¡De caballos! Todos despellejados y con mordiscos. Sin embargo, aún quedaba muchísima carne y se echaron a perder... No podía ser cosa de trols, ellos no dejarían ni los huesos si tanta hambre tuviesen. ¿Que era lo que les mató?

Lo descubrimos bien rápido, ¡Un draco! Yo ya había luchado contra un par de ellos, aunque con enorme superioridad en números. En esos momentos éramos cinco contra uno bien cabreado que quería darnos caza. Una vez aterrizó ante nosotros, vimos con nuestros propios ojos que era algo más grande que el draco común y que efectivamente, ese monstruo era el causante de que los trols se desesperaran, ¡El draco comió todo lo que ellos comían y los echó de su territorio! ¿Y que hicimos, darle caza?

Pfffff, ¡Claro que no! Una vez Grace usó su magia para pacificarlo, yo dialogué con él, similar a cuando estuvimos en esas cuevas, contra ese ser de roca... ¿Como era?

Meg Estrellagritona: ¡AAAACK! ¡XORT, XORT!

Shack Starholm: ¡Eso, sí! ¿Y que decidí decirle? Hablándole en draconiano, un idioma que aprendí hace ya tiempo, me comuniqué con él y decidí convencerle en qué hacer. Obviamente ese Draco podría acabar atacando poblados cercanos, ¡Sería una masacre! Así que decidí hacer lo que nadie en ese grupo pensó; que el draco vaya y se coma los trols. ¡Dos pájaros de un tiro!

La amenaza de los trols fue erradicada, pues han decrecido en número. Así mismo, los trols ya no pasan tanta hambre al tener menos bocas que alimentar. Y mientras tanto, los caminos son algo más seguros y no se acercarán tanto a las ciudades. ¿Cual es la moraleja?

Prueba el diálogo. Con algo de magia y una lengua de oro, puedes convencer a cualquiera a hacer toda clase de locuras. Una pena, eso sí... Me fui sin conocer el nombre del Draco. Ojalá cabalgar sobre uno algún día.

Nilum Daewer: ¿En segrio ese es su sueño? ¿No cogrerg porgque el dgraco le comegrá?

Shack Starholm: Oh, por favor. Todos sabemos que podría conseguirlo si me lo propongo. ¡Hah!

Relato nº9: El Capitán Shack Starholm y Stick (Parte I)​

Shack Starholm: ¿No os ha pasado alguna vez que un ser que invocáis en ocasiones va por su cuenta? Recuerdo cuando invoqué un buey y en vez de ayudarle con trasgos, decidió irse a comer hierba. Menudas risas... En esta ocasión sin embargo, mi hipogrifo iba y venía cuando quería de forma muy extraña, como si no quisiera ayudar o combatir. Me rodearon trasgos y una persona vino a mi ayuda, Plasmy Cortabroncas. Nos habíamos cruzado en el pasado, y en esta ocasión decidimos irnos a la cueva cercana plagada de trasgos para darles caza, ¡Bastante problema son ya!

Nilum Daewer: Tengo mis dudas sobgre quien causa más pgroblemas...

Meg Estrellagritona: ¡AAAACK! ¡LIANTE, LIANTE!

Shack Starholm: ¡Eh, no soy un liante cualquiera! Dicho eso, una vez dentro de la cueva nos encontramos a una chica joven, quizá unos diez años. Decía que perdió su muñeco y que estaba aquí dentro... Así que porqué no, era hora de pasar por otra ridícula aventura. El muñeco según explicó, tenía forma de esqueleto, de unos 30 centímetros de altura. ¡Y llevaba un sombrero como el mío! Con Plasmy delante y yo detrás protegiendo a la muchacha, procedimos. Como es de esperar, todos los palos fueron en mi dirección, aunque no fue nada que un anillo de sanación, material de curandero y una poción no pudieran solucionar.

¿Y que encontramos al avanzar? Una cueva llena de trasgos, jinetes y más trasgos. ¿Doce, quince? No lo se, estaba oscuro. Presté mi magia a la chica para generar luz y que ella pudiese ver mejor en búsqueda de su muñeco, sin embargo mi preocupación caía más en salir de ahí con todos mis dedos. ¿La lucha? No la podría haber hecho sin Plasmy, sin duda. Ella consiguió retenerlos según con mi ballesta pude derribar a los que pude.

Nilum Daewer: ¿Y tgras ello? Espegro que no hiciegras algo estúpido.

Shack Starholm: Tras ello la joven se rencontró con su muñeco... ¡El cual desde luego era mágico! El esqueleto tenía vida propia y permaneció a la espera de la niña en un barquito de madera, con un gorro de pirata y un extraño cetro de juguete. Cuando la niña tomó al muñeco, tanto yo como Plasmy escuchamos algo, pero creo que solamente yo entendía a la perfección ese sonido... ¡Era inconfundible! ¡El sonido de marineros y piratas, cantando y bailando al son de la música de un laúd!

El muñeco, llamado Stick por la niña, dejó caer su cetro adrede, y cuando lo tomé vi que efectivamente la música provenía de dicho juguete... Al tocarlo, sentía que estaba en un barco, ¡Surcando los mares! Fue cuando la chica nos contó lo que Stick le contaba a ella...

Stick necesitaba grumetes, tripulación para una futura aventura. Y la llave de esa aventura estaba ahora en mis manos, ese bonito cetro sin valor para el ojo humano. ¿Que nos aguardaba ahí en esa aventura?

Bueno... Para comenzar, había que buscar la tripulación idónea. Tenía mis sospechas de que Stick era alguna especie de capitán pirata que acabó atrapado en ese cuerpo, pero fuese lo que fuese, algo estaba claro: Iba a ser una aventura digna para el peor bardo del condado. ¿O debería de decir... El peor pirata de estos mares?
 

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Relato nº10: El Capitán Shack Starholm y Stick (Parte II)​

Shack Starholm: ¿Quienes de aquí tienen experiencia manejando barcos?

Meg Estrellagritona: ¡AAAAACK! ¡TORPE, TORPE!

Nilum Daewer: No se ni irg a caballo...

Shack Starholm: ¡Exacto, es algo complicado! Ahora, puede que yo no tuviese mucha experiencia, siendo sincero. Pero tengo experiencia montando a caballo, manejando carros, organizando pequeñas obras teatrales, ¡Eso no podía ser TAN distinto! Menudo error, ¡Hah!

La aventura con el pequeño Stick nos llevó al hogar de Susan, la joven que salvamos de esa cueva. Cierto es que traje tripulación conmigo, aunque tampoco es que fuéramos muchos. ¡Mejor calidad que cantidad! En ella nos encontramos con su padre, quien claramente estaba estresado por por su hija y sus líos con el muñeco. Parecía sospechar que Stick fuera más de lo que aparentaba, ¡Pero no sospechaba que tuviese vida propia! Quiso echarlo a la chimenea de primeras y todo.

Meg Estrellagritona: ¡QUEMARLO, QUEMARLO!

Shack Starholm: ¡Sobra decir que le detuve antes de que lo hiciera! Según él contó, encontró a Stick en la costa, lo cual me hizo unir cabos. Yo escuché cantos de marinero, él lo encontró en la playa, claramente tuvo que haber algún naufragio y por ello buscaba una tripulación. O al menos, esa era mi suposición. Así que subimos arriba, buscando a Susan para poder inspeccionar el muñeco. Menuda sorpresa cuando el padre le contó que veníamos para quemarlo y tocó tranquilizarla, algo que consiguió Nilum ofreciéndole el juguete del hijo de la mujer de aquel mercader. Sabía que vendría útil.

Nilum Daewer: ¡No, no lo sabías!

Shack Starholm: Pfff, estaba totalmente bajo control. Una vez ante el muñeco con el cetro... Nada. Absolutamente nada, excepto el muñeco inerte y una caja de música. Al poco rato averigüe que se podía activar retirando las joyas del cetro y poniéndolas en esa caja, menos mal que no las arranqué del chisme y lo cuidé bien. Eso activó la caja de música, la misma melodía que escuchas ahora. Una sinfonía alegre que poco a poco transforma hasta caer en la absoluta penumbra. Y para cuando quise darme cuenta, Nilum ya no estaba ahí, ¡desapareció! Tomé la caja para inspeccionarla de cerca... Y eso hizo que desapareciese yo también.

Los dos estábamos en un barco que hacía aguas. Desde luego pudo ver mejores días, tenía muchos daños. El barco era grande, el típico para un corsario de los mares. Ante el enorme mástil, un total de siete lápidas. Por ahí pululando, un fantasma que nos ignoró un buen rato... Y al timón, Stick. Esperaba ver un ser humano esta vez, quizá él se veía como tal... Pero nosotros le veíamos como un diminuto esqueleto. Tocó improvisar cuando preguntó quienes éramos, así que hice lo que un bardo como yo haría: meterse en el personaje.

(Shack se aclara la voz, aún tocando el laúd. Al hablar, lo hace en un tono algo exagerado.)

¡ARRRRRR! ¡SOY EL CAPITÁN SHACK STARHOLM, Y ESTA ES MI VALIENTE TRIPULACIÓN!

(Ríe un poco tras la ridícula exageración, acompañando las risas de Nilum de fondo.)

Convencerlo fue fácil, para algo soy un buen actor. Según él comentó, su tripulación estaba perdida y él a solas no era capaz de manejar el barco. Peor aún, ¡Nos asaltaban piratas! Tras despacharlos, tocó buscar a esa tripulación o al menos tocar su posición, ¡El barco estaba en muy mal estado! ¿Y que vimos?

La tripulación estaba muerta. De ahí las lápidas, de hecho Stick ni recordaba pedirnos ayuda a mi y Plasmy. ¿El motivo? Era todo un bucle. Stick repetía esa pesadilla una y otra vez, una que le llevaba a la locura. Ahora estábamos al comienzo de ese bucle y nuestra tarea era romper ese ciclo o completarlo del todo. Y para comenzar, debíamos de hacer que cada uno de los miembros de esa tripulación pudieran encontrar paz. Por suerte fui yo quien vio que cada lápida tenía un epitafio. Beatriz, la primera, quería morir escuchando a sus compañeros soltar el comentario más soez que un marinero pudiese soltar. ¿Y que hice?

Nilum Daewer: ¿Gritarg estupideces?

Shack Starholm: ¡Estupideces que funcionaron! "¡ERES TAN MAL MARINERO QUE HASTA LOS TIBURONES TE EVITAN!" "¡ERES TAN MAL MARINERO QUE CUANDO LAS SIRENAS TE VEN GRITAN DE TERROR!", por un lado funcionó... Luego recordé tarde, debí de decir MARINERA, era una mujer.

Meg Estrellagritona: ¡AAAACK, BOCAZAS, BOCAZAS!

Shack Starholm: Efectivamente, pero funcionó a su manera. Tras cabrear a ese espíritu, su lápida desapareció y tocó hacer lo mismo con las otras. El segundo quería ser arropado una última vez por su bandera, así que fui al asta con banderas. ¿El problema? ¡Había tres! Una era la bandera de los exploradores de los mares, la segunda era la bandera de Amn, la tercera... Una bandera pirata, pero con patas de palo en vez de fémures.

Sobra decir, tomé la tercera. Cada lápida tenía el apellido Huesopalo como apellido de cada miembro de la tripulación. ¡Estaba en lo cierto, eran piratas! Aunque sí que fallé en llamar a Stick el capitán, era el contramaestre. Una vez cubierta la lápida por la bandera, su lápida desapareció con un "gracias" haciendo eco en la brisa.

¿La siguiente? ¡Un hombre que murió de escorbuto! Yo sabía que era una enfermedad común en el mar, pero nuestro callado compañero sabía más, que esa enfermedad provenía de la falta de cítricos durante muchísimo tiempo. Mientras tanto, Plasmy sabía curar enfermedades. Así que, ¿porqué no las dos? Dejamos naranjas ante su lápida, mientras Plasmy usaba su magia. Una lápida menos.

La siguiente lápida, la de un hin obsesionado con la pólvora. Tras darle vueltas preguntamos a Stick, ¡El muy salvaje estaba obsesionado con ser disparado con su propia ballesta de pólvora! Así que subí a babor y cargué su cuerpo, el cual ya estaba ensartado por un enorme virote a la ballesta. Abrí fuego... Y tras caer él de cabeza al agua, decidió decirme desde ultratumba que fue un buen disparo pero necesitaba práctica.

Ahora nos quedaban tres. La de Stick, la del capitán que debía de ser el último en vivir, hundiéndose con el barco... Y una lápida en blanco. Rápidamente deduje que esa sería nuestra lápida. Luego le dimos vueltas, pensando que quizá fue el capitán... Pero él tenía otra lápida, tras ello un posible polizón o un marinero que nadie recordó. ¿Y que fue?

En la lápida no iban nuestros nombres. Iba el mío, Shack Starholm. Cuando el nombre se formó en dicha lápida, un ser descomunal, una sombra tan grande como el mismo mástil se alzó a las espaldas de todos, frente a mi, siendo yo el único que la veía. Esa sombra alzó su brazo y lo hizo caer sobre mí, tras... Lo que dejé de sentir mi propio cuerpo. Lo último que pude escuchar fueron los llantos de Nilum.

Nilum Daewer: ...La gente va a pensarg que te lo estás inventando pagra serg dgramático dado que estás aquí contándolo.

Shack Starholm: ¡Puede! Pero una buena historia no se cuenta en un solo acto. ¿La gente quiere saber como es posible que saliera de una pieza de eso? Que esperen al siguiente.

Meg Estrellagritona: ¡FANFARRÓN, FANFARRÓN!
 

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Relato nº11: La cabeza de la serpiente​

Shack Starholm: ¿Cuántos de vosotros pasean de vez en cuando por los barrios bajos? Realmente son vistos como un lugar problemático, pero si ves a través de sus ladrones, rufianes y la pobreza, alguien capaz puede encontrar de todo ahí dentro.

Nilum Daewer: (Oh porg favorg, ya se está echándo flogres...)

Shack Starholm: ¿Y que puedes encontrar por ahí a menudo? Gente obligada a robar para vivir. Ahora, ¿cual es la realidad? Un bardo nómada como yo se ha visto forzado a robar en más de una ocasión, fuese para devolver al pobre lo que le fue robado o para darle una lección a un noble avaricioso. Por ello le tengo respeto a un ladrón honesto, como la plebeya que se acercó a mi y a Tagnus tras salir del cementerio, tras una excitante ronda de dar muerte a ladrones de tumbas.

¿Y que nos vendía? Un mapa del tesoro. Ella no quería admitirlo, pero dejó caer su procedencia, se lo robó a alguien con demasiado dinero. ¿Y que hice? Puede que mi compañero Tagnus no quisiera ni darle 500 monedas, pero cuando ella pidió tres mil, yo le ofrecí dos mil quinientas. ¿Y por qué? Hay honor entre ladrones, ella sabía perfectamente que probablemente valdría mucho menos, pero no por ello la dejaré sin dinero con el cual llevarse algo a la boca. Pude ver el mapa por igual y estaba claro de que era legítimo, un cartógrafo en condiciones lo dibujó. ¿Así que qué nos tocaba ahora? ¡Reclutar gente para ir en su búsqueda!

Meg Estrellagritona: ¡AAAAACK! ¡TESORO, TESORO!

Shack Starholm: El principal problema estuvo en que la gran mayoría de gente interesada en ir se echó atrás a última hora - algo común, siendo sincero. ¿Quienes fuimos? Laiandel, Tagnus, Sir Daniel, Nilum y un servidor, siguiendo el mapa hacia Bambinton.

Nilum Daewer: Gambiton.

Shack Starholm: Eso. Y siguiendo el cauce del río tierra adentro por el bosque, llegamos al sendero que nos llevaría a ese tesoro. Algo llamó la atención por igual eso sí, numerosas huellas por el camino. Era posible que no fuéramos los primeros en llegar, más aún de que fuese una trampa, pero no es como si eso nos fuese a detener. ¿Que encontramos primero? ¡Oleadas de arañas!

Algunos escucharon sus extraños graznidos, otros avistaron sus telarañas en las copas de los árboles, de una forma u otra eran muchas y tenían ganas de guerra. ¡Tenían el tamaño de orcos! Pero aún así, no eran rivales para nosotros, cayeron una tras la otra entre golpes certeros, llamas mágicas y disparos de ballesta entre sus numerosos ojos. Si eso no fuera suficiente luego llegaron docenas de osos, ¡Todos hambrientos! Algo parecía atraer a toda la fauna hacia esta zona y los alejaba de donde ese tesoro estaba. Un cruce en el camino hizo que nos parásemos, las notas deterioradas en el mapa cobraban sentido por difíciles que fueran de descifrar.

Al oeste, tendríamos alguna clase de jardín. Por el sur, un camino solo apto para valientes y tesoros. Sobra decir que Sir Daniel y Tagnus, tan valientes como son decidieron lanzarse a la aventura por lo peligroso y obviamente el prospecto de un buen tesoro llama la atención a cualquiera, ¡Para algo estamos ahí! Así que rumbo hacia el sur. ¿Que encontramos por el camino?

La espesura del bosque crecía y crecía hasta que el sol ya no alcanzaba nuestros pies, el aire se volvía denso en aromas de plantas y flores. Evidentemente no causaríamos un incendio con una antorcha, pero sí que creamos orbes de luz usando magia para avanzar. Esa luz resultó atraer visitantes desconocidos, unos seres que hasta el momento jamás había observado pero que aún me fascinan: leopardos del tamaño de caballos con ojos verdosos cual esmeraldas, seis patas en vez de cuatro, con dos colas de serpiente, una piel oscura y una voz siniestra... Que era capaz de hablar en común. Gathkey, creo que se hacía llamar el líder de su camada, una familia de cuatro o cinco bichos con él siendo el más grande. ¿Y que hice yo, Nilum?

Nilum Daewer: Aún no puedo cgreerg que lo intentase...

Shack Starholm: ¡Exacto! Cual bardo que soy traté lo que solamente alguien como yo intentaría - dialogar con monstruos que ya nos estaban llamando su próxima cena. ¿Y funcionó? ¡Hah! Puede que no sea fuerte, pero soy convincente, embaucador y sobretodo, carismático. El ser detuvo sus amenazas y ordenó al resto de su camada esperar, pues le haría una ofrenda que no podría rechazar. Quiso que le diéramos un tesoro en vez de nuestras vidas, y cual bardo que soy le lancé un farol, contándole la historia de como mi mayor tesoro era la cabeza de un gigante al cual yo mismo decapité en triunfal combate, lanzándolo ante sus ojos. Tras escuchar ello, la criatura tomó la cabeza de ese gigante y pidió solamente algunas pociones más como premio, tras lo cual nos permitió seguir nuestro camino sin problemas. Una crisis más solucionada por el Capitán Shack Starholm.

¿A donde nos llevó el sendero a partir de ahí? Un laberinto en lo que parecía ser un claro entre la enorme y peligrosa espesura de ese bosque. ¿Quién narices se molestaría en construir algo así aquí? Más aún, ¿para qué? Pronto nos dimos cuenta de algo y es que los muros de ese laberinto estaban plagadas de estatuas, cada una con peor aspecto pero todas con algo en común - una espeluznante mirada de terror y un extremo realismo en el tallado. Pues no eran estatuas de verdad, pero personas petrificadas. ¿Cuánto llevaban ahí? ¿Días? ¿Meses? ¿Quizá años? Nos era desconocido, pero más verdades veríamos al avanzar y llegar al fondo de ese laberinto.

Entre unos enormes hongos de dos metros había una anciana, su mirada llena de una extraña desesperación, vistiendo ropas mugrientas y una capa que ocultaba parcialmente su cuerpo y rostro. Pedía socorro, pero nosotros no habíamos nacido ayer. Yo ya había tenido la desdicha de cruzarme con una medusa en un anterior viaje haría un mes, junto con otros duros aventureros. Nadie parecía atreverse a dar el primer paso, así que por supuesto que solamente alguien tan temerario y despreocupado como un servidor debía de hacerlo.

Vendé mis ojos y me guié por las indicaciones de Laiandel para acercarme a ella. Esa anciana se quedó en un largo silencio, causado pues vendar mis ojos arruinó por completo su plan. Efectivamente era una medusa y al no ser capaz de cumplir su objetivo de transformarnos en piezas de su colección, decidió lanzarse al ataque, dejando caer su capa y capucha para mostrar su auténtico ser. Y obviamente, una vez dieron la voz de alarma, salí de en medio gentilmente para ponerme a cubierto.

Nilum Daewer: ...Cogriste porg tu vida y te diste de cagra con una pagred.

Shack Starholm: Bah, pequeños detalles sin importancia. Esa medusa fue un terrible enemigo, se hizo llamar Xart... ¿Xargert? De verdad que tengo problemas con nombres como esos. Su muerte llegó en meros minutos, dejando heridos en nuestro grupo pero ningún muerto. Con la medusa muerta pensamos que eso sería el fin de la gente petrificada, pero resultó que estábamos siendo unos ilusos. Ellos seguían en ese estado así que debíamos buscar respuestas. Unos revisaron el enorme tesoro de esa medusa, otros revisaron el cuerpo de esa monstruosidad, yo decapité a ese ser para colgar su cabeza en mi futura taberna o próximo barco si es que me alcanzan los fondos, el resultado se escondía en una extraña poción que Nilum fue capaz de reconocer. Un bálsamo capaz de revertir la petrificación, pero que únicamente daba para dos usos... Entre docenas y docenas de estatuas en el laberinto.

La decisión de a quienes salvar trajo de cabeza a más de uno. Sir Daniel y Laiandel discutieron hasta el punto de lanzarse amenazas, Nilum no soportó el ruido y se fue a investigar, la decisión cayó definitivamente en mi y Tagnus, irónicamente quienes consiguieron el mapa para comenzar. Entre las estatuas que podíamos elegir, decidimos salvar primero a una dama, una mujer de ropas caras y pinta de pertenecer a la nobleza. Su nombre resultó ser Brijeff Holybluff, quien vino a este laberinto tras uno de sus sirvientes otorgarle un mapa como el nuestro. La segunda persona elegida fue un joven semielfo, mestizo y de piel pálida proveniente de las Puertas de Baldur. Cada uno de ellos nos otorgó un preciado regalo por decidir salvarlos a ellos y cada uno prosiguió con su camino de vuelta a la ciudad de la moneda... A excepción de mí, pues decidí escoltar a la noble dama a su hogar.

El viaje fue largo sin lugar a dudas, pero valió la pena. Portando aún la cabeza de esa medusa y con el cetro que ella misma me otorgó, una reliquia de su familia con excepcionales poderes mágicos, disfruté de una agradable velada entre nobles y gente adinerada. ¿Cual es la moraleja de la historia? Algunos dirían de que "el tesoro era la amistad que ellos se tenían entre ellos desde un comienzo", pero con dos miembros del grupo peleándose entre ellos sin pausa, eso es mentira. ¿Quizá la moraleja es seguir tu instinto? No, creo que la moraleja es simplemente que uno no debe esperar a que la aventura llegue a ellos - todo lo contrario. Buscad vosotros mismos esa aventura. Pues ahora se que existen panteras de dos metros, colas de serpiente y seis patas a las que fui capaz de convencer como he convencido a un draco o trols de mis paparruchadas, y ese es un conocimiento que aprecio tanto como este precioso cetro repleto de diamantes, además de esa pintoresca cabeza de medusa.

Oh, y el oro también está genial. Eso sí, me aseguraré de que las noticias sobre los mapas que llevan a tal trampa mortal lleguen a la guardia para que nadie más deba de visitar tales fieras además de que se sepa de la existencia de tanta gente prisionera en ese laberinto. Puede que no sea hoy, pero dentro de meses o incluso años, toda esa gente será rescatada. Después de todo, no soy solamente un bocazas avaricioso sin alma.
 

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Relato nº12: El Capitán Shack Starholm y Stick (Parte III)​

Shack Starholm: ¿Recordáis cuando ese ser de oscuridad tan grande como el mástil de una carabela me mató? Resultó que no fue así - al menos no del todo. Cuando desperté, resultó que el resto acababa de despertar por igual. En mi torso había una cicatriz donde esa cosa me alcanzó, pero ni rastro de sangre, solamente un leve dolor. ¿Que había pasado?

Habíamos pasado página en esa ilusión, seguíamos atrapados en esa extraña pesadilla, y esta vez Stick ya no estaba con nosotros. El barco se hallaba escorado en la playa de una pintoresca isla con enorme vegetación devorándolo. A ojos de cualquiera, el barco debía de llevar ahí años, pero fueron meras horas para nosotros. Tras prepararnos, bajamos de dicho barco y nos metimos de lleno en el recóndito poblado de dicha isla. ¿Que nos encontramos?

Fantasmas. Toda persona ahí era un ente de luz, una esfera que flotaba en el aire con la voz y los recuerdos de esa persona. En concreto, primero nos cruzamos con un pescador... O encargado de cargar cajas en el puerto, a saber. ¿Que era más fascinante de todo? A pesar de que eran todos entes de luz, todo parecía muy real, incluso el pescado. Él nos dijo por donde buscar a Stick, aparentemente habían pasado años desde que él llegó aquí, todo el resto de la tripulación muerta. Él fue aceptado en la comunidad y fue tratado como alguien nongrato por acostarse con una tal Melissa. Obviamente, tocó seguir la patraña de que era un capitán y el resto mi tripulación para que no hubiera sospecha alguna.

Nilum Daewer: Ciergtamente se metió bien en el papel. Cualquiegra digría que le gustaba y todo.

Shack Starholm: No lo negaré, fue divertido. Una vez llegamos a esa casa, tocó hablar con Sempreterna, el padre de Melissa. Sobra decir que tenía un gran desprecio por Stick, nos dio indicaciones útiles además de ofrecernos fruta de esos huertos. Plasmy investigó el huerto mientras hablábamos y llegó a una extraña conclusión; las verduras son perfectas... ¡Demasiado perfectas! ¡Ni en sus casi diez años de competiciones de calabazas ha visto algo así! Por ello le pedí una manzana para el camino, así veríamos en un entorno apartado si era cierto que había algo raro. Luego Plasmy echó abajo esa idea pidiendo un trozo de calabaza para probarla ahí y ahora. ¿Que descubrimos?

¡Las calabazas estaban podridas! Ella escupió al suelo lo que mordisqueó, ¡Y era todo gusanos! De inmediato Nilum lanzó magia para disipar ilusiones y vimos la realidad, ese huerto perfecto era una mera ilusión, realmente eran frutas pastosas y podridas, pasto de lombrices. Lo mismo con la manzana, aunque Sempreterna no se percataba de ello. Algo sin embargo se dejó claro... Él, el pescador, todos con quienes hablábamos tenían dolor de estómago. Más aún al irnos, otra de esas almas se quejó del dolor y se fue a una esquina para devolver. Su vómito era todo sangre.

Nos vimos sorprendidos entonces por un zorro mordiendo la pierna de Nilum.

Nilum Daewer: Eu, sí. Un zogro en más de un sentido de la palabgra.

Shack Starholm: No era un animal cualquiera, pues hablaba. ¡Era Stick! ¿¡Ahora es un animal!? Salió corriendo sin reconocernos, así que corrí en su búsqueda, el resto de compañeros corriendo a mis espaldas. Acabamos metidos en la selva de esa isla, un lugar lleno de enfermedades y ridículas criaturas. ¡Lagartos de cinco metros de altura con cuellos de al menos tres! ¡Cocodrilos del tamaño de un carro! ¡Cangrejos gigantes! Y entre todo eso ahí estaba ese diminuto zorro, Stick, quien me reconoció al mismo tiempo que yo le reconocí a él.

Él llevaba años ahí, repitiendo ese sueño una y otra vez. Según nos contó... Él ya había muerto, asesinado por alguien en esa isla. No seríamos liberados y estaríamos presos junto con su alma hasta que hallásemos al culpable. Así mismo nos explicó que estábamos encerrados en una gema, probablemente en el interior de esa caja de música, reviviendo sus últimos momentos junto con él. Era nuestro destino descubrir la verdad, y teníamos pistas que seguir.

La gente en el poblado seguía un culto muy raro... Un nombre que atrae la desdicha de aquellos quienes lo mencionan, por ello no lo haré...

(Dicho eso, Shack abre un pergamino en el cual está escrito "SOL NEGRO", como siempre él buscándole el vacío legal a cada ley existente.)

...Y ese culto englobaba todo lo malvado en el hombre. ¡Robos! ¡Asesinatos! ¡Sacrificios! ¡No limpiarse las manos tras ir al aseo! Stick se acercó demasiado a ellos y por su curiosidad lo pagó con esta terrible condena, vivirlo todo una y otra vez, su alma condenada a un tormento eterno. La otra pista que teníamos era Melissa y su padre. Finalmente, que todos tuvieran dolores de estómago. Por ello decidimos ir hacia el poblado, comenzar con las preguntas. Y mientras yo preguntaba por Melissa, uno de los nuestros, poco sociable pero muy inteligente, decidió preguntar por el pozo o el depósito de agua e investigarlo. Al minuto le vimos corriendo hacia nosotros... ¡Perseguido por espíritus!

Esos espíritus eran desde luego poderosos, nuestras armas les hacían daño, pero no demasiado. Una vez exterminados con pericia, maña y mucha clase decidimos revisar esos depósitos de agua... Pero todos juntos, esta vez. Ahí vimos un espíritu que nos dijo que no tocáramos el depósito de agua, pues lo estaban reservando. ¿Para qué? Para una fiesta. ¿Que celebraban? Que llegaba la primavera. ¿Que sentido tenía eso? Tienen un pozo, ¿tanta agua requieren para ello? Más aún, el agua de un depósito se usaría par cultivos, no fiestas. Hasta ahí yo entiendo de la agricultura. ¿Pero y nuestro amigo poco sociable, que hizo? Insistió y fue en contra de las indicaciones de ese espíritu, con un tazón abrió el depósito para inspeccionar el agua... ¡Y no pudo acabar esa acción!

Esa descomunal sombra reapareció de nuevo, y atacó a nuestro querido amigo, quien cayó de un solo golpe. Esa la misma... Pero más peligrosa, con una misteriosa espada hecha de sombras e incluso más grande que antes, gritándonos que no podríamos romper lo que iba a ocurrir. Nos tocó a Nilum, Plasmy y a mi acabar con él. ¡Ese ser era inmune a la mayoría de nuestras armas y la lucha fue durísima! Me dejó al borde de la muerte, arrastrándome por el suelo mientras usaba magia para mantener esas heridas cerradas, pero no por ello nos echamos atrás. No cedimos y contra-atacamos. Con la valiente Plasmy haciendo frente al ser y Nilum lanzando magia sin pausa, el ser cedió y cayó muerto ante nosotros, su cuerpo disipándose. Y cuando lo hizo, el pueblo comenzó a temblar, los edificios se venían abajo, Stick aún atrapado en ese cuerpo de zorro desapareció ante nuestros ojos.

La ilusión en la que nos vimos atrapados fue rota, el auténtico culpable del asesinato fue quien manejaba el depósito y lo descubrimos por absoluto accidente, gracias a los actos impulsivos de nuestro poco sociable amigo. El alma de Stick Huesopalo fue liberada para siempre y pudimos escuchar como él se despedía antes de ser devueltos al mundo real.

Estábamos de vuelta en la casa de Susan. Su padre nos miraba extrañados, habían pasado horas en el mundo real. Cuando vieron que caímos inconscientes nos pudieron en camas y cuidaron, yo fui el primero en despertar. La madre de esa familia era hechicera y sabía que lo entendería si se lo explicaba, a pesar de no entenderlo yo mismo del todo. La travesía en el barco, la isla, las almas atormentadas, todo lo mejor que pude. Así mismo ella nos explicó que tras caer al suelo inconscientes uno tras el otro, la caja de música dejó de sonar... Y con el tiempo, estalló, rompiéndose en varios pedazos imposibles de reconstruir.

Y así fue como el Capitán Shack Starholm y su valiente tripulación pudieron liberar un alma en pena. Algunos pensarán, ¿te parece ético ayudar el alma de un pirata? Y para esos, os pregunto lo siguiente; ¿Os parecería correcto a vosotros dejar esa alma sufrir hasta el fin de los tiempos? Por mi cuenta, iba a hacer todo lo que pudiese para ello, y esos frutos se vieron recompensados. No con oro o tesoros, pero con la sensación de haber hecho lo correcto. ¿Es esa la moraleja de la historia? Así es. Todos debemos de mirar a través del juicio de otros, actuar como nuestra propia alma dictamina en vez de vernos arrastrados por lo que otros piensan.

Además, algo de tesoro sí que me llevé.
 

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Relato nº13: El círculo druida​

Shack Starholm: ¿Cuantos de vosotros habéis estado por Purskul? ¡Es un poblado PRECIOSO! ¡Y tranquilo! Sin embargo, esa tranquilidad de vio irrumpida por gritos y lamentos, pues una pareja había desaparecido.

Descubrir lo ocurrido llevó poco tiempo. Un abuelo llamado Tomás y su nieta llamada Silly desaparecieron. ¿Donde? A los bosques de Gambiton en busca de setas. Habían pasado solamente un par de horas y por ello no saldrían, así que los padres, los panaderos de Purskull, pidieron ayuda. Les aprecian tanto en el poblado que un noble en dicho poblado estaba dispuesto a pagar 5000 monedas de oro por cualquier pista que pudiéramos traer, incluso más si la traíamos viva. ¿Y quienes estábamos dispuestos en ayudar? Ardyn, un joven arquero, Eirena, una amable chamán... Y yo, obviamente. ¡Así que hacia ahí fuimos los tres? ¿Cual fue nuestro primer problema?

Meg Estrellagritona: ¡AAAAAACK! ¡PRECIPICIOS! ¡PRECIPICIOS!

Shack Starholm: Efectivamente, tuvimos el problema de que debíamos de pasar al otro lado de un precipicio y parecía ser de que algo nos observaba. Un hombre que según nuestra amiga Eirena, ¡No tenía espíritu alguno! Una persona sin alma alguna, un títere. Una vez él se fue tocó ver como avanzar. Era el único con medios para ayudar con ello, por un lado una cuerda con garfio... Por otro lado, trucos de magia. Revisé mi listado de pergaminos y tras leerlo, ¡Creé un portal entre un lado del precipicio y el otro! Uno algo vomitivo, pasar al otro lado desde luego nos dejó algo desorientados.

¿Y ahora qué? Teníamos dos opciones. Las huellas de una sola persona volvían por un camino que tenía un puente improvisado con un tronco. Una barbaridad de otras huellas se alejaban de ese punto, hacia el bosque. La votación llevó poco tiempo, se decidió ir por ese tronco. Pasar por el tronco se volvió un incordio, la humedad y el musgo hizo que dicho tronco fuese muy resbaladizo, pero afortunadamente nadie cayó de cabeza. Y la caída sería fatal, el tronco se sostenía a más de 20 metros de altura.

Ante nosotros, un cañón. Enormes muros de roca hacia ambos lados... Y un hombre, ese hombre sin espíritu en medio. ¿Y que hicimos?

Nilum Daewer: Dejad que lo adivine... Dialogarg.

Shack Starholm: Algo así. Si esa cosa no tenía espíritu, como dijo Eirena, estaba claro que negociar no iba a servir. Por ello traté de conversar con él para ver si realmente era una persona o no, mientras ella preparaba una emboscada, haciendo caer los muros de roca sobre él. Esa persona en concreto tenía las ropas propias de un bandido, ¿así que cual es la mejor manera de llamarle la atención a un bandido?

(Aclara su voz, según dice:)

¡Vos, ahí presente! ¿Os interesa ganar diez mil monedas de oro bien rápido?

Sobra decir, no hubo reacción alguna, ni se inmutó. Decirle cosas solamente consiguió que él dijese algo... "Comida". Estaba claro que esa persona no estaba bien, así que di la señal, ¡Y Eirena hizo caer truenos de los cielos! Los truenos dejaron a ese contrincante fuera de combate por el momento, y según nos preparábamos, ¡llegó otro más!

El combate fue duro, ¡ese salvaje bandido era sobrenaturalmente fuerte! Nos dejó heridos, pero fue cuando decidí jugar sucio que su final llegó, lanzando magia contra él que le dejó confuso y aturdido, incapaz de diferenciarnos de las rocas en las paredes. Una vez él quedó confuso, acabar con su vida fue trivial, y el enemigo sepultado por rocas dejó caer que se los iban a comer antes de ser rematado. ¡Eran caníbales!

Continuando por la senda derruida llegamos a un círculo druídico. Enormes rocas levantadas en forma de círculo con dos cabañas y mucha maleza. De forma sigilosa revisamos la zona pero descubrimos que no quedaban más de ellos. Se fueron por algún motivo y esos dos eran toda la guardia que quedó. En una cabaña no encontramos nadie, solamente herramientas sucias. ¿y en la otra? Silly, la niña estaba atada, amordazada y con ojos vendados, inmovilizada en un muro. Con ella libre descubrimos por igual que Tomás hacía horas que había muerto, no tuvimos oportunidad alguna de salvarle - dio su vida protegiendo a su nieta, eso es cuanto importa.

Un nuevo problema se acercaba, unos quince problemas para ser exactos, todos esos caníbales volvían, así que tocó a cierto bardo utilizar otra de sus tantas cartas bajo la manga. Usando mi arpa mágica nos hice a los cuatro invisibles, lo único que tocaba hacer era pasar desapercibidos. Nada de ruido, nada de chocarse con ellos. ¿Fue exitoso? Efectivamente, y mientras pasábamos de largo pude observar sus presas. Enormes cantidades de sacos con carne además de animales salvajes, cazados de forma brutal. Nos costó luchar contra uno, imaginad contra quince. Era algo totalmente fuera de nuestro control, el sigilo era la opción adecuada aunque seré sincero y confesaré que aún con eso tenía un plan B, podría dormirles con magia. No fue necesario y pudimos continuar.

Pasado el tronco lleno de musgo húmedo, tocó cruzar ese acantilado antes de que decidieran buscar quien dio muerte a sus dos compañeros. Atando la cuerda a un lado, uno de nosotros pasaría al otro lado del acantilado por la cornisa y ataría el gancho para que el resto cruce con seguridad. Lo cual funcionó, mi cuerda resultó ser muy útil.

El camino de vuelta no tuvo encuentro alguno, y los padres panaderos de Purskul pudieron re-encontrarse con su querida hija, así mismo lamentar la pérdida de Tomás, un hombre que solamente quería darle una alegría a la comida del día con unas cuantas setas.

¿Cual es la moraleja de la historia? Estar preparado para todo es crucial. Si yo no llevase pergaminos para portales, cuerdas con ganchos, arpas para generar invisibilidad... ¿Habría salido eso así de bien? Permitidme dudarlo. Por ello vale más gastar algo de oro y equiparse bien.

Eso y que enfrentarse a bandidos poseídos por parásitos usando un estoque es mala idea, ¡Cielos que fuerza tenían! Dicho eso, es muy probable que pronto reúnan mercenarios y aventureros para poner fin a ese culto de horrible gente... Así que os recomiendo estar atentos, ¡Pues la paz de Purskul os necesita para seguir en pie!
 

BadassFreeman

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Relato nº14: Malas pulgas​

Shack Starholm: ¿Quien de aquí es fan de los licántropos? Dejad que diga, yo NO. Desde que esta luna roja está ahí causando problemas, están las cosas muy revolucionadas y algo hay que hacer, ¿no? Eso pensaba yo cuando decidí acompañar a los héroes de la orden, como son Sir Arthur y Sir Arkanthos. Quien me iba a decir que iba a ser tal ardua batalla.

Nilum Daewer: ¿...Pagra que diablos os enfgrentais a licántgropos? ¡Que sois un bargdo!

Shack Starholm: ¡Una mejor pregunta! ¿Y porqué no?

Nilum Daewer: Incogregible.

Shack Starholm: A través de los bosques avanzamos, ¿y que vimos? Nos asaltaban licántropos por todas partes, ¡Estaban hasta bajo las piedras! De hecho, por pura suerte evité el asalto de uno de ellos, que saltó desde lo alto de los árboles. ¿Pero fueron rivales para nosotros? No, entre las poderosas magias, los enormes espadones y mis virotes de plata, tarde o temprano cayeron todos, uno tras el otro. El camino nos llevó hasta un páramo que era atravesado por un río. La vegetación era escasa, pues parece que ni eso podía sobrevivir ahí.

¿Y que nos esperaban ahí? Licántropos. ¡DE CINCO METROS DE ALTURA! ¡Seres que sobrepasaban el tamaño de una taberna y con garras que tenían el mismo equivalente! La lucha fue dura, la sangre caía sobre el seco páramo y no era únicamente la de esos seres. Flechas, virotes, golpes de espada y más de una cabeza surcaban los aires a ridícula velocidad. Peor aún, no eran ni de lejos todos. ¡Los asaltos seguían, y cada vez que uno de esos titánicos monstruos, dos tomaban su posición!

La batalla duró varios eternos minutos, cuando la sangre dejó de regar el campo de batalla, no quedaban licántropos a la vista, pero habíamos sufrido bajas. Dos de los nuestros, dada la superioridad numérica de esos licántropos, no les costó rodearnos. Tratar las heridas no fue complicado, aunque bien recordaré que administrar belladona puede salvar a cualquiera de esas infecciones siempre que sepáis lo que hacéis.

De nuevo en pie, vimos algo. Algunos con pesimismo, otros con resignación; quedan muchos. Muchísimos. Ese valle está plagado y la lucha solamente había comenzado. La diferencia, ahora seríamos nosotros quienes atacan; ¡Por ello cargamos contra ellos, estuvieran en cuevas o en puentes! ¡Un grito de guerra mágico de cierto bardo amedrentó a las criaturas cuando él alzó su voz!

¡CONDENADOS SACOS DE PULGAS! ¡HASTA AQUÍ LLEGAN VUESTRAS LUNAS ROJAS!​

¡Un grito que consiguió paralizar a todo licántropo a la vista, lo suficiente como para tenerlos distraídos y vulnerables! ¡La carga fue un éxito y sus fuerzas cayeron como hojas de otoño tras las cosechas! Y ahora, nos tocaba enfrentarnos al último paso, tras luchar contra minotauros, tocaba aniquilar todas las fuerzas en la mayor cueva de la zona.

Orcos. Ogros. Minotauros. Licántropos. Trampas. Todo cuanto podáis imaginar, ¡Y MÁS! ¡Salían de las condenadas paredes! ¿Pero nos detuvo ello? Ni lo más mínimo. Conseguimos avanzar y mermar sus lineas, sangre sobre sangre, ¡Cadáver sobre cadáver! ¡Una brutal muestra de valentía y honor por todos los presentes, cuando cada uno cubría las espaldas del que tenía a su lado, sanando heridas, ofreciendo valor y decapitando horrendos seres! ¿Cual fue nuestra recompensa? Uno de esos cristales que causan estos problemas.

¿Cuántos enemigos cayeron en esa tarde? ¿Decenas? ¿Cientos? ¿Un millar, quizá? Nadie lo sabe, nadie lo sabrá, ¿pero qué es lo importante? Que por colaborar y confiar el uno con el otro, pudimos llegar hasta el fin, acercando el mundo más cerca de una posible solución para estos males.

¿Y cual es la moraleja en todo esto? Simple. Confía en tus compañeros. Lucha por un mejor futuro. Esa luna roja nos causará dolor a todos. ¡Permanecer en vuestras casas no solucionará nada! ¡Alzaos y buscad una forma de dar algo para ayudar con ello! No necesitas luchar, carajos, hasta limpiar las armaduras de aquellos que salen a la calle puede servir, es la acción lo que importa.

Relato nº15: El Capitán Higgrash y el Obelisco​

Shack Starholm: ¿Cuántos de vosotros han visitado la mar últimamente? Se ve que algo ha estado causando problemas en los océanos que nos rodean, algo que provoca a todo ser tal cabreo que se acercan a todo barco con la ira de veinte gigantes. Los rumores se expandieron de que alguien deseaba ponerle fin a ello, y por ello mis viajes me llevaron ahí, junto con Nilum y Meg.

Nilum Daewer: El puergto egra, eu... Pintogresco.

Meg Estrellagritona: ¡AAACK! ¡GALLETA, GALLETA!

Shack Starholm: Así es, y ahí conocimos a un capitán, bien apuesto a pesar de todo. El capitán Higgrash, un semiorco, ¡Bien grande! Piel pálida y falto de un ojo, además de unos cuantos dientes. ¡Fuerte, ágil, y sobre todo carismático! ¿Y que le acompañaba? Una ave de colores verdosos y amarillentos, Comegalletas.

Meg Estrellagritona: (Pierde absolutamente los nervios al escuchar el nombre, abriendo sus alas cual pavo real y soltando sonoros graznidos.)

Shack Starholm: El capitán nos explicó - se ve que hay un obelisco en medio del océano causando esos problemas... Un obelisco protegido por un campo de magia, el cual cabrea a todo ser vivo por ahí. Y para ello estábamos ahí. Sobra decir que todos los marineros en ese muelle fuimos contratados. Además de mi, Meg y Nilum estaba una fuerte bárbara, Anne, un curioso mago vestido de negro, ¡Y un ENORME minotauro! Éramos un grupo muy extravagante sin duda, pero la tripulación por igual era curiosa.

El barco, el cual era algo pequeño comparado con la carabela de un viejo amigo del mar que conocí, se llama "El Mestizo Errante". Un barco en el cual todo tripulante, marinero o incluso limpiador de cubiertas eran mestizos. Semielfos, semiorcos, ¡De todas las clases posibles! Y la contramaestre de dicho barco, ¡Una enorme minotaura! Entinu Pisafuerte, es su nombre, ¡Tan fuerte como un huracán! Tocó repartir tareas, mientras que yo acabé en lo alto como avistador, todos recibieron algo. La bárbara Astrid puso su enorme hacha a trabajar, ¡Cortando dura carne y fruta! Nilum y Anne, juntas limpiando cubierta. ¿El mago de negro y el minotauro? Moviendo pesados barriles, uno con sus dotes mágicas y el otro con sus enormes brazos.

¿Cual fue nuestra primera sorpresa? Piratas, por supuesto que fueron piratas. Y lamentablemente, estos no venían de buen humor. ¡Un enorme ridículamente grande, cargado de enormes cañones y muchísima tripulación! Tocó hablar en qué hacer. ¿Nos arriesgamos en combatirlos o intentamos huir? Cuando se vio clara nuestra ventaja en maniobras, fue lo segundo. Tocó tomar un camino más largo, rodeando alguna que otra isla, tomando un día extra.

Ya llevábamos dos días en la mar y vi que cierta ave falló en comprender la única petición que le hice, no te reproduzcas en mi cara. Sí, eso va por ti, Meg.

Meg Estrellagritona: ¡AAAAAAAAACK!

Shack Starholm: Por estas aguas un nuevo rival se vio avistado desde las alturas en las que me encontraba y pude avisar a nuestro capitán y tripulación a tiempo, ¡Trols marinos! ¡Escorpiones! ¡Toda clase de monstruosidades nos atacaron durante dos días seguidos! Pero entre todos, cooperando, no hubo rival que se nos pudiera oponer. Entre ese viaje, todos pudimos disfrutar de música, de canciones, ¡De la auténtica experiencia de ser un marinero! Y sobra decir, me tiré gran parte de ese viaje tocando música para que el viaje fuera más ameno para todos.

Llegando a nuestro destino nos sorprendió primero... ¡Una ballena! ¡Enorme ser sin duda, pero ese no quería admiración, más bien arremetía contra el bajel! ¿Y que recibió? ¡Disparos de balista! No quedó otra opción, sus impactos harían partirse en dos nuestro único medio de transporte. ¿Tras eso? Pudimos avistar el obelisco, rodeado de una tormenta eléctrica... ¡Y un escudo mágico! Nuestra magia se vio incapaz de aniquilar ese escudo, pero fue mi idea la que fue la clave. No podemos destruir el escudo... ¿Y porqué simplemente no creamos un agujero a través? Y entre Nilum, Anne y yo usando nuestros poderes al mismo tiempo, pudimos crear un agujero bien grande, mientras tanto Entinu continuó controlando la nave para evadir los rayos y el capitán junto con el minotauro, el mago y la tripulación cargaron un enorme cañón para disparan.

¡El obelisco explotó en miles de trozos! La tormenta que lo rodeaba con dicho obelisco, jamás pudimos descubrir porqué apareció en medio del océano pero desde luego sabemos que sus trozos ahora yacen en lo más profundo. El camino de vuelta fue pacífico, todo ser marino parecía haberse calmado, casi apreciado lo ocurrido ahora que esa cosa no les dominaba. Recibimos nuestras recompensas, pasamos un gran rato y el capitán Higgrash firmó mis cartas de navegación como recuerdo.

¿Y cual es la moraleja de la historia? Que saber canciones de marinero hace cualquier viaje más agradable, ¡Obviamente! Eso y que quiero y catalejo de marinero con todo mi ser.
 

BadassFreeman

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Relato nº16: Caníbales en el bosque (Parte I)​

Shack Starholm: ¿Quienes de vosotros han tratado antes con gente poseída? Es complicado hacer algo sabiendo que tus palabras llegan a oídos sordos, pero peor aún cuando son gente de fuerza sobrehumana. Ahora, ¿recordáis cuando os dije que salvé a Silly, la hija de los panaderos de Purskul? Tras comentarlo por ahí y hacer que la noticia se extienda, mucha gente vino para ayudar con ese problema de bandidos caníbales. ¿Como fue la cosa?

Para comenzar, tratar de pasar por ese precipicio fue tan horrible como uno puede imaginar cuando sois unas doce personas. Imaginad tratar de coordinar un grupo de tal tamaño, ¡Era caótico! Y obviamente algo hizo que fuese a peor, y eso fue los ataques de dos arqueros en ese grupo de salvajes bandidos poseídos. Una lluvia de flechas que mermó nuestras fuerzas aún más.

Tras lo que al menos pareció tomar una eternidad, ahí estábamos, al otro lado de ese enorme barranco. Algunos más heridos que otros desde luego, tocaba decidir nuestro plan. ¿Vamos al círculo que probablemente hubieran corrompido con su canibalismo? ¿O probamos a buscarles al bosque cercano y ver si así reducimos sus números poco a poco? La decisión se hizo sola cuando varios de los nuestros escucharon gritos de ayuda provenientes del bosque. No pudimos reconocer bien quien era... Y probablemente fuese una trampa. Dicho eso, sabíamos que dos mercaderes más desaparecieron, no es que yo o el resto fuesen capaces de arriesgarse y dejarles tirados. ¡Así que ahí fuimos!

¿Qué nos encontramos? Un grupo de gente en medio del bosque, al menos seis. Dos sacos que se movían en los que bien podrían haber niños por el tamaño. Pieles colgadas de algunas ramas. Varios del grupo decidieron que no podíamos simplemente atacarlos, ¿Y si eran cazadores de verdad? A pesar de que era bien obvio que pidieron ayuda y que esos sacos se movían con ganas, esa duda hizo que nadie quisiera dar el paso al frente.

Por eso lo di yo y así salíamos de dudas. El resto parecía pensar que me acercaría a ellos para hablar, sin embargo yo tenía un plan mucho mejor. Pues puede que sea muchas cosas, pero alguien con planes simples, desde luego que no. Invoqué a mi tigre y le ordené algo simple en dracónico...

Vas a perseguirle y rugir, como si me estuvieras cazando para devorarme.​

Tras ello, salí corriendo por el lazo izquierdo, con el tigre persiguiéndome de forma intimidatoria, y una vez estaba a suficiente distancia de mis compañeros, comencé a gritar.

¡Que alguien me ayude, este tigre me intenta comer!​

¿Cual era mi intención? Si realmente eran cazadores, atacarían al tigre y tratarían de salvarme. Si eran esos caníbales sádicos, algo de lo que ya estaba convencido... Me atacarían a mi. De una forma u otra, dejarían el flanco sin vigilancia, por el cual todos los demás podrían acercarse, y de ser hostiles, acabar con ellos. ¿Y que resultó? ¡Pues claro que eran los caníbales, estaba escrito en las condenadas paredes!

Nilum Daewer: ¡Sigo diciendo que fue gridículamente agriesgado hacerg eso! ¡Egres tan incogregible como temegragrio!

Shack Starholm: ¿Y a que funcionó? Gracias a mi plan, tuvimos únicamente dos heridos combatiendo seis de esos monstruosos y sobrenaturales caníbales. Yo uno de ellos, que era un tanto inevitable.

Nilum Daewer: ¿Veis? Incogregible.

Shack Starholm: Una vez sin bandidos psicópatas al acecho, abrimos ambas bolsas... Y así es, los dos mercaderes estaban dentro. Vendedores de chufas que venían de Gambiton a Purskul. Su burro fue asesinado, pero ellos aún tenían sus vidas, aunque no su mercancía. Ahora tocaba descansar, tratar los heridos y proseguir hacia el campamento de esos malnacidos. Pero antes... ¡Camarera! ¡Una botella más para todos los presentes!
 

BadassFreeman

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Relato nº17: Caníbales en el bosque (Parte II)​

Shack Starholm: ¿Sabéis que odio con todo mi ser? Bandidos. Gentuza que no tiene nada mejor que hacer con su tiempo que robar e incordiar. ¿Que odio incluso MÁS que eso? Bandidos caníbales, pues encima que te roban y queman las tierras, ¡Luego tienen las narices de comerte vivo!

Tras acabar huyendo de mi propio tigre, el cual era perseguido por varios de esos bandidos caníbales, acabé marchando con la Chamán Eirena y Nilum para revisar en profundidad ese círculo en el bosque que esos salvajes utilizaban para sacrificios y otras brutalidades. Sabíamos que buena parte de ellos estarían fuera perdidos en ese bosque, más aún que teníamos en elemento de la sorpresa. Lo que procedió fue un corto asalto usando el sigilo a nuestro favor.

Cruzando el tronco cargado de musgo y humedad para llegar al otro lado del barranco avistamos al primero de ellos. Tras analizar la situación, Eirena se acercó... ¡Y lanzó un conjuro para inmovilizarlo! Una vez congelado en posición, ella se acercó y atravesó su cuello con su lanza para luego atravesar su corazón. Ya eran TRES cadáveres en ese diminuto valle, el olor era horrendo. Uno más se acercaba hacia nosotros, alertado por el ruido que hicimos al mover el cuerpo hacia un arbusto. ¿Y que hicimos? Según Nilum nos hizo invisibles, dejé que él se acercase... ¡Y le pillé por detrás del cuello con mi látigo! El pobre infeliz jamás pudo verlo venir, su cuello acabó crujiendo, y pudimos ver que solamente quedaban tres de esos inhumanos bandidos caníbales con la fuerza de un oso pardo y la piel de un caimán adulto.

Y ahora es cuando vosotros pensaríais que usaríamos el sigilo para ellos, ¿no? Ahá, eso es lo que ELLOS esperarían, pues dependían de sus otros dos guardias. ¡Ellos jamás se esperarían un ataque frontal sin previo aviso, liderado por el enorme oso convocado de Nilum, mi tigre convocado y nosotros tres, al unisón! ¿Que fue de esos bandidos? Uno detrás del otro cayeron en un feroz combate el cual solamente podría describirse como una lluvia de vísceras, el choque de metal contra la piel hacía que la adrenalina subiese hasta límites inimaginables y el combate no se detuvo hasta que el último de ellos mordió el polvo de una forma poco gratificante.

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Sin caníbales de por medio tocó explorar bien la zona. Las cabañas que antiguamente tenían a Silly prisionera estaban vacías y sin mucha muestra de uso, lo que desde luego me hacía pensar que ese no fuera su lugar de operaciones o descanso... Algo que Eirena pudo certificar. Mientras ella subía el muro de roca encontró por mero accidente una cueva oculta en el interior de la montaña, y por ella avanzamos. En la cueva en sí no hubo encuentro alguno, pero llegamos hasta las ruinas de un monasterio, templo o quizá un arcaico puesto de vigilancia. Según estudiaba las rocas y la forma de la edificación, mi mente me decía que por lo menos debía de datar de hace 500 años atrás, y mientras que uno esperaría una zona virgen llena de vida y flores aromáticas, nos cruzamos con la tan reconocible peste a cadáveres descomponiéndose.

¿No-Muertos? No era tan difícil de imaginar, pero se comportaban de forma similar a esos bandidos. ¿Quizá eran a quienes servían? No, ellos también eran títeres, unos que ahora solamente vivían para devorar vida y seguir órdenes básicas. Tras una dura lucha contra dos de ellos, dimos con nuestro último obstáculo...

Un muro. ¡Pero no un muro cualquiera! Pues cualquiera podía notar que había algo mágico sobre tal construcción. El muro tenía talladas extrañas escrituras en un idioma que era incapaz de reconocer, pero reaccionaban con luz al contacto físico. Como atravesar eso, era algo que consumiría nuestras siguientes lunas. Un nuevo misterio que abordar para llegar al fondo del asunto. Algo que aún no hemos descubierto, debo de añadir.

Pero mientras tanto, ¿que moraleja tiene esta situación? Actuar de forma impredecible es una buena forma de superar un encuentro. ¡Nadie se espera a un bardo vestido de morado y de forma ostentosa actuando de forma sigilosa! Recordad que cualquier combate se gana primero usando la cabeza y el ingenio antes que la fuerza bruta y la magia.

O podéis invitarles a comer cordero y punto, eso funcionaría conmigo.
 

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Relato nº18: Problema de plagas​

Shack Starholm: ¿A quienes de ustedes les gusta las ratas? ¿A nadie, verdad? ¿Hm? Claro que no, seres infectos e inmundos. ¡Resulta que en el templo de Oghma tenían un problema con ellas por igual!

Veréis, en las cloacas hay una especie de mundillo clandestino... Combates de ratas, como si fueran gladiadoras o gallos, hasta la muerte. ¡Menudo jaleo cuando se escaparon de ahí! ¿Y donde fueron? Se las apañaron para tirar el muro del subterraneo.

Fue mera casualidad que íbamos para ahí en busca de conocimientos en la biblioteca cuando vimos a los guardianes de todo ese conocimiento alterados, nerviosos, ¡histéricos! Y todo porque eran TANTAS RATAS que no había manera de combatirlas. Y claro, ahí entramos Nilum y yo.

Nilum Daewer: No puedo cgreerg que estés contando como extergminamos unas gratas.

Shack Starholm: ¡PEGRO-! *Se corta a sí mismo para volver a su acento.* ¡PERO NO ERAN UNAS SIMPLES RATAS! ¡ERAN RATAS GLADIADORAS! ¡TEMIBLES! !CABREADAS! ¡GORDAS! ¡Y ESTABAN DEVORANDO LIBROS!

¿Y que hicimos? ¡OH POR FAVOR, SI HACE SIQUIERA FALTA QUE LO EXPLIQUE!

Nilum Daewer: ¡AÚN NO PUEDO CGREERG QUE HICIEGRA ALGO TAN ESTÚPIDO!

Shack Starholm: ¡LA DIPLOMACIA!

Nilum Daewer: ¡NON TIENE SENTIDO!

Shack Starholm: ¡Pero funcionó, todo un éxito! ¡Me acerqué a ellas, las apunté con mi estoque y las hice aterrarse de tal manera que la mayoría de ellas SE HICIERON LAS MUERTAS!

Nilum Daewer: Oh, porg la Diosa...

Shack Starholm: ¿Y el resto? ¡El resto de esas asquerosas y feroces ratas gladiadoras murieron una detrás de la otra, sin pausa, sin salvación! ¡Al final había tantos cadáveres que de enterrarlas en el cementerio, se quedaría sin plazas libres!

¿Y cual es la moraleja?

Nilum Daewer: ¿Que sois un insensato?

Shack Starholm: Además de eso, ¡Que deben de aburrirse mucho en las cloacas para tener tales hobbies!

Relato nº19: Escarcha y mucho vino​

Shack Starholm: ¿Sabéis que clase de cosas no espera uno ver de camino a Siemprenieve? ¿Yetis? ¿Serpientes? ¿No muertos? No, lo que no espera uno ver por esos páramos helados es una niña de unos diez años huyendo por su vida perseguida por una treintena de trasgos.

¿Y que decidí hacer yo y Nilum, quien me acompañaba? ¿Luchar?

Nilum Daewer: ¡Decidisteis hacerg algo estúpido!

Shack Starholm: ¡Exacto, NADIE se espera algo estúpido! Según Nilum rápidamente volvió a la niña invisible y se hizo invisible a sí misma, me puse un disfraz de trol y me puse ante los seres para intimidarles y entretenerles el suficiente tiempo como para que ellas dos estuvieran a salvo.

¡Todo un espectáculo los rostros de esos trasgos, legítimamente no sabían que hacer! Lo mejor es, ni siquiera pude llegar a efectuar mi plan del todo. Tras la niña, Nilum y yo, hubo un cuarto que hizo acto de presencia, nadie más ni nada menos que Sir Arthur en persona, quien casualmente se cruzó con tal espectáculo: un trol verde de metro ochenta encarando a una treintena de trasgos él solo mientras les amenazaba en que ELLOS eran quienes debían de huir.

Nilum Daewer: Porg la Diosa, da igual como lo expliques, sigue siendo gridículo...

Shack Starholm: ¡Y fue un éxito! Entre ambos, los trasgos no duraron demasiado. Con todos esos seres fuera de escena y pasando a mejor existencia sobre la nieve pudimos conocer a la joven que huía de ellos. Shelie, una muy valiente niña que huyó de su casa en Siemprenieve. ¿Y porqué? Para entregarles una petición a la Eterna Melodía junto con sus posesiones más preciadas a modo de pago - las cuales eran piedras, caramelos y golosinas.

Sobra decir que dicha fiesta se efectuó, así es. El deseo de la niña se cumplió y a los días su mensaje llegó a la Eterna Melodía, quienes emocionados por su valentía y carta, decidieron sin dudarlo ir ahí. ¿Como fue la fiesta? Hah, dejad que os cuente.

¡Música! ¡Disfraces! ¡Actuaciones! ¡Concursos! Había de todo, sin duda. Con las obras listas, todo el poblado se reunió para las festividades, ¡La oleada de niños era increíble! Entre los concursos contábamos con crear muñecos de nieve, carreras en trineo e incluso acribillar a bolas de nieve a un muy conocido orco que desea comer bocatas de niño a la fogata. Obras de teatro por igual, en las que Shelie, Arthur, Nilum y yo participamos. ¡HEY, NILUM! ¡EL TRAJE TE QUEDABA GENIAL!

Nilum Daewer: *Nilum le lanza la jarra de vino a la cabeza, la cual falla por centímetros.*

Shack Starholm: ¿Y cual es la moraleja de la historia?

Nilum Daewer: ¡QUE EGRES UN SINVERGÜENZA!

Shack Starholm:: Además de eso, que en todos hay valentía. Claro que un guerrero, un templario o un arquero pueden ser muy valientes, ¿pero quien os dice que una niña no puede por igual? A veces son los más pequeños quienes sacan lo mejor de nosotros.

Pero eso sí, las bolas de nieve tenían piedras dentro y CREEDME, eso sacó lo mejor de mi por igual. ¡LA FACTURA DE LAS CURANDERAS DA MÁS MIEDO QUE VEINTE MINOTAUROS!

Relato nº20: Caníbales en el bosque (Parte III)​

Shack Starholm: Hay cosas que uno simplemente no espera. ¿Bandidos caníbales poseídos? No lo esperaba. ¿Unas ruinas tan bonitas llenas de no muertos? No lo esperaba. ¿Y lo que se escondía tras aquel muro mágico? Menos aún. ¡Una guarida de contempladores, seres con forma grotesca; ojos flotantes con tentáculos similares a los pelos de una medusa - pero en vez de cabezas de serpiente, habían ojos. ¡Y sus miradas, capaces de desintegrar materia como si fuese papel mojado en un huracán!

¿El interior? Una caverna enorme con varios de esos seres. ¡Fijaos si son poderosos, Othel es un discípulo del dragón muy capaz pero fue reducido al suelo en meros segundos! ¿Y que fue peor? Que esos seres y sus rayos eran tan fuertes que causaron derrumbes, ¡La cueva se caía a pedazos!

Los grupos se separaron. En el mío en cuestión, éramos Salian, Syrenia, Kemet, el gran Draconeo y yo. Un glorioso guerrero, el mejor mago del reino, dos grandiosas sacerdotisas y un bardo multiusos. ¿Que hayamos en nuestro camino? De todo menos cosas bonitas. ¡Más alzados! ¡Contempladores! Pero nada que no pudiéramos combatir con paciencia, estrategia y una mente fría!

Nilum Daewer: Mente fgría... Ambos sabemos que hiciste alguna cosa estúpida.

Meg Estrellagritona: ¡COSA ESTÚPIDA, COSA ESTÚPIDA! ¡AAAAAAACK!

Shack Starholm: No lo negaré. Nos encontramos con una extraña sala, como un trono... Y un contemplador pequeño, en estado vegetal. No duró mucho, pero tras eso el contemplador que lo cuidaba hizo acto de presencia, ¡Mucho más poderoso! Tras la ardua batalla no quedó otra que continuar y hayamos las extrañas ruinas que esconden el bosque de Gambiton, un laberinto subterraneo plagado de misterios. Y ahí, el mayor contemplador que os podéis imaginar, ¡Una bola de carne y maldad de unos ocho metros de altura! ¡Un ser abominable con el suficiente poder para aniquilar no solamente Amn, pero el reino entero con su fulminante y desintegradora mirada!

¿Y qué hicimos, te escucho mencionar, mi querido oyente?

Nilum Daewer: Dejad que lo adivin-

Shack Starholm: ¡Exacto, algo insensato!

Nilum Daewer: ¡SAL DE MI MENTE!

Shack Starholm: Desde el comienzo de la exploración, Draconeo comentó que los contempladores tienen muchísimo ego y orgullo. ¡Resultó ser cierto, pues ambos conseguimos dividir su atención con simples palabras! Y cuando esa monstruosidad lanzó sus miradas asesinas sobre mí, resultó que no solamente soy un insensato, un sinvergüenza y el peor bardo del condado - también tengo el gatillo más rápido de todo Amn. En cuanto comenzó a cargar su mirada fulminante sobre varios del grupo lancé un frasco de aceite para linternas sobre sus ojos, lo que distrajo su mirada. Tras eso desenfundé y disparé el frasco aún en el aire con mi pistola, cargada de munición incendiaria, bien peligrosa. ¿El resultado? ¡Una lluvia de aceite en llamas sobre sus ojos, los cuales miraban detalladamente lo que ocurría! Sus ojos se cerraron y la mirada fulminante cesó evitando que nadie más fuese desintegrado por tal ser, tras lo que Draconeo tuvo suficiente tiempo para lanzar un conjuro tan atronador, desdichado y poderoso que el enorme Contemplador murió al acto. ¡Tantos ojos pero nunca pudo verlo venir!

¿Y tras eso? Acabamos perdidos entre planos durante cierto tiempo, vagando en el limbo entre nuestro preciado mundo hasta acabar de vuelta en la superficie, todos ya habían salido ilesos de ahí y nosotros acabábamos de salvar el continente en meros minutos.

Nilum Daewer: ...Es sin duda la mayorg estupidez que he escuchado.

Shack Starholm: ¿Cual es la moraleja de la historia? Además de pensar rápido, es el equipamiento. ¡Puedes tener una espada forjada por los mismísimos Dioses y aún así caer porque esa era tu única baza en combate! Yo mientras tanto voy con un cinturón y una mochila cargada de toda clase de cosas. ¡Y mirad! ¡Un ser capaz de aniquilar billones de seres en todo el reino sucumbió a algo tan simple como un frasco de aceite para linternas y farolillos! ¡Equipaos bien!
 

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Relato nº21: Licántropos en la infraoscuridad​

Shack Starholm: ¿Alguien aquí aprecia los licántropos? Especialmente los que miden cinco o seis metros, capaces de partir una persona en dos como si fuese una rama seca. Los rumores sobre los fragmentos y la luna roja son más que un simple rumor, desde luego. Desde que esa monstruosidad está ahí, los ataques de licántropos van en constante aumento, y una solución debía de ser encontrada cuanto antes.

Tras varias aventuras, todos esos fragmentos fueron reunidos, sin embargo dejarlos en su lugar para acabar la maldición es algo más fácil de contar que hacer. Después de todo, ¿quien iba a saber que esos fragmentos provenían de la mismísima infraoscuridad?

Un lugar terrorífico. Oscuridad allá donde llega la vista, un lugar donde ni siquiera alcanzas a ver tu sombra. El absoluto terror - y para colmo, lleno de monstruosidades.

Nilum Daewer: Y como no, tú tuviste que irg... Insensato.

Shack Starholm: Pffff, ¡Claro que sí! El camino para ahí no fue cómodo, más de uno acabó herido por el camino. Ni os digo bajar por la misma infraoscuridad entre cuerda y cuerda. ¡Imaginad descender colgado de una mísera cuerda con un abismo sin fondo a tus pies! ¡Caer por ahí te daría tiempo a escribir un libro antes de tocar fondo! Y una vez llegamos a tal fondo...

¡Nos atacó un licántropo hombre cocodrilo de seis metros o más! Un ser de tal poder que ni siquiera el mismísimo Sir Arthur podía con él. ¿Pero entre todos? Entre todos pudimos hacerle huir, al menos de forma temporal. Y entre emboscada y emboscada, continuamos por las aguas candentes de lo más profundo de la tierra en busca de ese extraño templo que acabamos encontrando. En su interior, nos vimos ante una encrucijada inusual... Pues la entrada a tal templo estaba custodiada por la más inusual de todas las puertas. Diversas rejas de metal forjado, cada una ante cuatro baldosas. El extraño puente, un lago lleno de anguilas eléctricas, tiburones, las abominaciones acuáticas que uno podría encontrar en tal espantoso lugar. Cada baldosa con una palabra inscrita, era todo un acertijo. Debíamos de pensar como uno de esos seres para abrirnos paso. ¿Pudimos hacerlo? Para nuestra sorpresa, sí.

Nilum Daewer: ¿Y no hicisteis algo insensato porg el camino?

Shack Starholm: ¿Huh? No, no, esa parte va luego.

Nilum Daewer: (No se que grespuesta espegraba...)

Shack Starholm: Tras ese acertijo y sortear más y más trampas, llegamos finalmente al corazón de ese templo. ¿Como era el nombre? ¿Malar? Se me dan fatal los nombres... Pero el templo tenía un podio en el centro donde esos fragmentos debían de ser colocados. ¿El problema? Todos los licántropos de la mismísima infraoscuridad, todos venían directos hacia nosotros, atraídos por los fragmentos. Algo horrendo iba a pasarnos si no hacíamos algo, cualquiera con oídos funcionales podía escuchar el eco... ¿Decenas? ¿Centenares? ¡Quizá incluso más licántropos, todos de increíble tamaño!

Mientras varios de nosotros intentaban encajar los fragmentos cuales piezas de un puzzle, el resto debía de mantener esos seres a raya, y por supuesto-

Nilum Daewer: -Y porg supuesto decidisteis hacerg algo estúpido.

Shack Starholm: ¡Exacto! La situación pedía distracciones A GRITOS, y las distracciones son mi especialidad. Por eso, mientras esas legiones de horrendos seres venían a toda velocidad, me acerqué y planté trampas por una de las entradas a la sala. Llené la entrada de aceite, dejé fuegos alquímicos y una bomba incendiaria lista, cargué mi pistola y me aferré a lo que pude, ¡Pues cuando esos seres abrieron el portón, la explosión y el fuego casi me lanzan por los aires!

Nilum Daewer: ¿¡Porgqué no puede actuarg como un bargdo norgmal!? ¿¡A quien se le ocugre plantarg una bomba, en un templo a un Dios gragro, EN LA INFGRAOSCUGRIDAD!?

Shack Starholm: ¡Y tanto! Cierto es que no aguanté mucho ante los siguientes licántropos que se salvaron de esas explosiones... Pero bien que los dejé PARADOS, ¡ASUSTADOS ante tal explosiva actuación! ¿Y los fragmentos? Consiguieron colocarlos, aunque no sin yo llevarme una paliza.

Y a pesar de todo, el día fue salvado. La luna roja se esfumó, los licántropos volvieron a sus formas humanas. De golpe nos vimos rodeados por personas desnudas y confusas. Muchas preguntas que resolver, mucha gente que extraer de esas profundidades.

¿Cual es la moraleja? Simple. No se deben de tratar a los licántropos como monstruos sin alma. ¡TIENEN alma! Sin embargo, muchos de ellos lo eran sin quererlo, por maldiciones o accidentes. Debéis de recordar que dentro de esa piel de lobo, rata o cocodrilo mutante, hay una persona, una historia de alguien que quizá acabase así de forma forzosa. Eso y que la pólvora soluciona muchos problemas.
 

BadassFreeman

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Relato nº22: Problemas matrimoniales​

Shack Starholm: ¿Alguna vez habéis dialogado con gigantes de la escarcha? Son seres extraños, sin duda. Lo que no esperaba es que su jerarquía fuera tan... Absurda. ¿Veis toda esta nieve? ¿Habéis escuchado los jaleos sobre trasgos de la escarcha bajando a los llanos? ¡Todo relacionado!

Se ve que la Reina de la escarcha tenía ciertos problemas matrimoniales. Tomó buena parte de los gigantes del reino y se fue por su cuenta, apostándose y formando su campamento cerca de Athkatla, amenazándola con la posibilidad de que tomaran dicha ciudad para ellos mismos. ¿Sus razones? El rey tomó nuevas esposas y las prefiere a ellas, quiere que eso acabe de una vez.

Nilum Daewer: Suena a un motivo... Algo igracional.

Meg Estrellagritona: ¡AAAAAACK! ¡IRRACIONAL, IRRACIONAL!

Shack Starholm: Pffff, así son los gigantes. ¿Que descubrimos? El rey es más de lo mismo. 'Su majestad' decidió mandar a tomar por saco a su reina por un motivo bien idiota; ya no le daba hijos. Por eso ahora tenía otras nuevas esposas.

Nilum Daewer: ...Tienes que estarg de bgroma.

Shack Starholm: ¡Ojalá! Fue sin embargo cuando comenzó a explicar que su reina perdió toda fertilidad cuando me acordé de esa raíz de la cual me hablaste.

Nilum Daewer: ¿La raíz de nagra?

Shack Starholm: Uh... (Se me dan fatal los nombres, ¿se llamaba así?) Sí, esa. Yo y otro hombre en el grupo, un curandero según se, acabamos ofreciéndonos voluntarios para inspeccionar a la reina en búsqueda de síntomas. Curioso fue, no había mucho síntoma de esa raíz, pero sí de muchos otros venenos, como los que tú haces. ¡La tenían que llevar intentando asesinar de esa forma durante MESES! ¡Quizá un año! No se ni como seguía viva, quizá las otras dos mujeres eran peores alquimistas que yo.

Nilum Daewer: ¿Y que fue de las otgras esposas?

Shack Starholm: Oh, ya sabes. Una de ellas nos intentó dar caza durante la ventisca, por lo que tengo entendido. La otra dejó caer con sus palabras que el sabotaje y el envenenamiento eran sus herramientas para tomar la corona de reina. El rey no parecía para nada... Apreciativo de tal cosa. Las decapitó con tal violencia que casi causan un alud.

Nilum Daewer: ¡CIELOS!

Shack Starholm: ¿Cual es la moraleja de todo esto? Que los gigantes son gente muy rara y que es mejor no tocarle las narices a los matrimonios ajenos. Eso y que odio la nieve, ¡ME CUBRÍA HASTA LOS HOMBROS!
 

BadassFreeman

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Shack Starholm: *Va vestido con extrañas ropas, una chaqueta de almirante por encima de su ropa, con un bordado en el que pone "SH". Con un violín y junto su mascota, canta muy animado cierta canción a los niños del hospicio junto con los aventureros y especialmente medianos interesados en saber de que va todo.*

Erase una vez un barco lleno de bucaneros,
una panda de amables rufianes,
gente amistosa como nosotros,
que ya acumulaban muchos chichones.

Una bandera negra y blanca ondeaba el mástil,
pero no eran tan malos como aparentaban.
en absoluto eran gente hostil,
pues únicamente a ladrones buscaban y pillaban.

El rico y el corrupto les temían,
pues sus riquezas malversadas peligraban,
más aún su jefe era todo un rufián,
y por ello al hospicio el dinero entregaban.

Tan grande se hizo el botín que no cabía en un saco,
y de mucha mano de obra llevó cargarlo,
al enano casi le da un ataque cardíaco,
pero ni sus espasmos pudieron estropearlo.

Por ellos acumularon tal tesoro,
pues bien apreciaban a los niños,
cuando ellos estaban en peligro no había mucho decoro,
y por ellos se llevaban unos piños.

Las hermanas del hospicio se lo agradecieron,
con buñuelos, pastas y pasteles,
y aunque su capitán prefería el ron,
le compró tantos pasteles que formaban pilares.

Su tesoro guardaron y escondieron en el hospicio,
pues deseaban que los niños se lo quedaran,
la tripulación lo enterró fuera del edificio,
para que a la parte trasera fueran.

¿Que habrá en el misterioso cofre,
que lleva años esperando ser hallado?
Por favor no me seas tan cafre,
pues para ayudaros me siento voluntariado.

¡Vayamos juntos a desenterrarlo,
y entre todos encontrarlo!
Después de todo está ahí para disfrutarlo,
y con mucho aprecio guardarlo.



*Dicho eso, Shack acompañado por Meg, Melibea, Astrid, muchos niños huérfanos y medianos con mucha curiosidad le siguen hasta la parte trasera del hospicio, donde encuentran un viejo cofre de imitación, que intenta aparentar ser algo viejo y que ha sido consumido por la vegetación. Tras el heroico Gneh abrir el cofre, se vio que en su interior había de rubies, esmeraldas, amatistas y zafiros para aburrir, un auténtico tesoro pirata con joyas reales, a lo que Shack acompañó continuando la canción.*


Y en la parte trasera los niños lo encontraron,
un enorme botín de oro, rubíes y esmeraldas,
sin embargo lo que ellos no entendieron,
es que su premio era algo que llevarían en volandas.

Pues después de todo ese capitán tenía un deseo,
y es que todo niño para siempre sonriera,
pues a pesar de su falta de aseo,
feliz él era y satisfecho dormiría en su litera.
​

Y tras eso, Gneh, Shack, Renatha, Serah y compañía donaron el cofre repleto de riquezas a Augwynne en persona.
 

BadassFreeman

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Relato nº24: Las Profundidades​

Shack Starholm: ¿Sabéis sobre el ataque que recibió el hospicio hará ya unos meses? Fue terrible, y por lo que llegamos a descubrir es que su origen, el lugar donde estaba la monstruosidad detrás de tal atrocidad, estaba en un lugar lejano y oculto en la Infraoscuridad. Así que claro, no podía ser menos, acabé metido en tal jaleo y me apunté junto con muchos otros a lo que aparentaba ser una misión algo suicida. ¡Por los niños, que merecen algo mejor al crecer!

Meg Estrellagritona: ¡POR LOS NIÑOS, POR LOS NIÑOS! ¡AAAAAAACK!

Shack Starholm: En dicha misión vinieron incontables personas, muchas de ellas reconocidos héroes del reino. Nos hablaron de los peligros, nos hablaron de los grupos que tomaríamos, y descendimos a la tenebrosa oscuridad desde las cercanías del lago que rodea Minsor. El lugar es tan tenebroso como imagináis, un lugar inhóspito donde solamente es capaz de sobrevivir lo más fuerte y duro. En el camino descendiendo por tales tinieblas fui junto uno de los mejores rastreadores del reino, Jabato; él con sus habilidades y yo con el sentido ciego que todo discípulo de dragón posee llegado cierto momento en sus vidas. ¿Sirvió de mucho ello? Depende.

Imaginad ahora el camino. Cualquier humano no es capaz de ver un ápice de por donde va sin el uso de magia en tal lugar, ¿pero si viera, que vería? Precipicios de tal profundidad que resulta imposible ver el fondo, criaturas salvajes que se guían por el olfato y el oído, monstruosidades volando entre las enormes grutas y una sensación de estar perdidos. Sentir lo que había ahí no lo hacía necesariamente mejor.

Tras horas de viaje en tal penumbra, conseguimos alcanzar la fortaleza que buscábamos. Berenice se escondía en tal lugar, lista para ejercer rituales con los que invocar demonios incluso más poderosos que los que ya asediaron el hospicio, entidades que podrían aniquilar Amn en un momento. Y nosotros de mientras tratando de sortear sus numerosas trampas.

Vórtices, abismos, gases, puertas místicas, lo peor de todo fueron sus secuaces, cada uno más fuerte que el anterior. Los guardianes de ese lugar luchaban sin mucho aprecio a sus vidas pues todo lo que les quedaba era servir a esa monstruosidad. Cada combate nos dejaba más y más maltrechos. Más aún, el lugar parecía tener controlados a los monstruos y siervos con enormes cristales rojos. Mientras esos cristales irradiaran la luz de Berenice, ellos eran indestructibles.

¿Que nos aguardó el fin del trayecto? Un enorme altar en el que para llegar, debíamos de cruzar un portal. Se ve que dicho portal nos marcó a todos con una maldición, aunque la mayoría pudimos aguantarla. Al otro lado de dicho portal, ahí estaba la enorme serpiente lista para sacrificar a otro niño. ¿El combate? Sangriento, duro. Entre sus guardias no había solamente entidades demoníacas, pero incluso un enorme dragón rojo que sucumbió y su voluntad quebró, uniéndose a su bando. En la lluvia de fuego muchos cayeron, y entre ellos cayó Berenice, decapitada por la heroica Alys. Muchos de los niños que iban a ser sacrificados pudieron ser salvados y devueltos a la superficie, aunque el trayecto de vuelta no es que fuese sencillo. La mayor complicación fueron aquellos malditos por ese portal. Sus cuerpos han envejecido y ahora son frágiles. Algo que tendrá solución con suerte, pero sin duda algo que preocupa.

¿Cual es la moraleja de la historia? En ciertas circunstancias diría que
salvar las vidas de los niños es importante, que con salvar una o dos infancias el viaje valió la pena, pero además añadiré que la moraleja es ir excesivamente preparado. La infraoscuridad no es algo a tomar a la ligera. Es un sitio peor que la guerra y del cual fácilmente puedes no salir.

Relato nº25: El Abismo (Parte I)​

Shack Starholm: En ocasiones intento relajarme y echar la vista atrás a las aventuras más memorables que he tenido, y sin duda todas ellas han tenido relación con el mar. Pensé que esta sería una más, algo memorable y que recordar con añoro. Andaba algo equivocado pues acabó siendo un absoluto y caótico desastre.

Llegó a mis oídos la noticia sobre ciertas riquezas, un tesoro en una isla que aparece cada ciertos años y que luego desaparece sin dejar rastro. Algo bien curioso que sin duda picó mi curiosidad. Supe que Arkanthos iba por igual en busca de ciertas reliquias y decidí acompañarle. Después de todo, quien mejor que el aprendiz de Stick Huesopalo para buscar tesoros, ¿no?

La noticia hizo eco en muchos sitios y la cantidad de gente que se reunió fue... Un tanto impresionante. Todos juntos en el barco de esa joven marinera, quien hizo correr el rumor. No pude evitar sentirme algo incómodo al comienzo, no se me da bien cooperar entre tantas personas, ¡Pero el viaje fue cómodo! La artillería en el barco tenía su toque rústico para mi parecer.

¿La isla? Un agujero de muerte y podredumbre. No solamente estaba plagada de no muertos que llevarían ahí decenas de años, pero un capitán pirata no-muerto quería hacerse con ese tesoro por igual. Así que tocó cooperar en un grupo excesivamente peculiar. Zeltharims, un paladín semi-celestial, una drow, un estilista de moda... No se como pudimos avanzar sin lanzarnos el uno contra el otro pasados los cinco minutos. Dicho eso, la cooperación se hizo presente, pusieron a un lado sus diferencias (con mayor o menor éxito en ese ámbito) e intentaron mantenerse unidos.

Entre los numerosos obstáculos hubo uno que se hizo recordar. Dos tumbas de dos amados que mantenían esa zona maldita. Dos personas debían de derramar sangre con las dagas en dichas lápidas para poder continuar, pero quienes lo hicieron quedaron marcados y unidos, con la mente de esos dos difuntos en sus cabezas. Y como no, yo tuve que ser uno de los dos.

Nilum Daewer: ¡Ha ha ha ha! ¿Y de quien os "enamorasteis"?

Shack Starholm: Por bocazas no te lo digo. *Le hace una carantoña a Nilum, mostrando la lengua.*

Nilum Daewer: ¡Hmph!

Shack Starholm: ¿Que más hayamos ahí? ¿Que tal una mujer que llevaba no-muerta y ahorcada como veinte años? Encima, rodeada de golems enormes, petrificados. Bien obvio que cuando hiciéramos lo que ella dijese, nos asaltarían. Y así fue, pero la cooperación del grupo resultó efectiva para darles muerte.

En lo más profundo encontramos la cueva que llevaba al supuesto tesoro. Una caverna plagada de trampas donde mi sentido ciego dio algo de utilidad. Acabé pisando la mayoría de trampas de todas formas, pero mejor que las pise yo que puedo aguantarlas. En los restos de un barco antiguo tragado por la marea se encontraba una puerta. ¿Y al otro lado? Más no-muertos que podríais contar. ¡Eran cientos! Y tocó luchar contra ellos, abrirse camino ante tal barbarie.

La lucha fue tan dura como yo tengo escamas, y aunque maltrechos, pudimos llegar a la supuesta sala del tesoro, custodiada por un enorme Golem de Carne. No era como los que he luchado en el pasado, ese parecía retener parte de su inteligencia y era muchísimo más duro. La lucha llevó nuestros cuerpos al extremo y desde luego sentía que había tenido suficientes no-muertos para el resto de mi existencia. ¡Esa cosa simplemente se negaba a morir!

Pero finalmente lo hizo, sin duda cosa de Arkanthos y su magia divina, él sabe muy bien como liquidar esos engendros. Al caer vimos dos cosas. Por un lado, hay una pila de tesoros que tienen buena pinta. Por otra... El cadáver desapareció dejando atrás un portal. Y de dicho portal, una voz. Nos decía que el auténtico tesoro estaba ahí dentro, que fuéramos si nos atrevíamos.

No todos accedimos a ello. El sastre por ejemplo, tras meterse en tantos líos durante la isla, parece que había tenido suficiente. Los Zeltharim tampoco pasaron al final. Fuimos solamente siete quienes teníamos la valentía (o quizá el descaro) de pasar al otro lado. ¿Y había tesoros?

¡Que va! ¡Acabamos en uno de los planos del Abismo! Ni yo me lo explicaba a ese punto, que relación habría entre la isla, los no-muertos, el tesoro y las aberraciones que ahí se escondían. ¿Y quienes pisamos pie en tal averno? Sir Arkanthos, Dazai, Fausto, Amaris, Raznav, una drow con intenciones un tanto sexuales cuyo nombre no soy capaz de recordar bien y yo. Sigo diciendo que no se como pudimos llegar lejos sin acabar dándonos de golpes, el contraste de personalidades era más afilado que una guillotina por estrenar.

En tal lugar nos encontramos con fuego y ceniza en cada esquina. Un absoluto infierno de lugar, donde cuyas temperaturas me hacían sudar a través de las escamas, ¡Y mira que apenas llevo ropa o armadura encima! Las criaturas que poblaban ese lugar no eran precisamente amistosas, de hecho eran bien duras. No es que me precie por alguien fuerte, pero mi sangre de dragón me ofrece cierta dureza; sin embargo de poco servía con esas cosas. Ni siquiera Sir Arkanthos podía aguantarlas durante mucho tiempo, la cooperación era indispensable. Trampas de fuego y lava, explosiones, fosos, azufre en el ambiente, ¡Peor fue en una zona en la cual faltaba el techo! Pudimos vislumbrar el tipo de horror en el que caminábamos, unos cielos rojizos con densas nubes de ceniza, similares a las cercanas a un volcán en erupción. Eso sí, la lluvia de fuego y roca ardiente, ¡Eso fue peor que un volcán!

¿Pero hay algo peor que eso? Imaginad huir de una lluvia ácida de fuego y muerte, para toparos con un muro infranqueable de fuego. Acabé descubriendo una nueva utilidad para mi aliento de Amatista ahí, pues tal huracanado aliento de viento pudo hacer un hueco entre tales densas llamas, con lo que pudimos seguir. En las cuevas encontramos un extraño mapa con propiedades mágicas y parte de ese supuesto tesoro. ¡Oro! No simples perlas, eso es oro del bueno, del que vale fortunas. No podía ser TODO el tesoro, pero sí un anticipo de lo que podría esperarnos.

¿Que nos esperaba aún así? Un demonio que me hizo recordar el asedio del hospicio. Un ser horrendo de enorme tamaño. Intenté usar mi carisma para al menos distraerlo y tener cierta ventaja, peeeeero... Digamos que Sir Arkanthos tenía otros planes en mente. Salimos victoriosos aún así, la paliza que me llevé fue para recordar. Ante nosotros estaba la salida de tal fortaleza, tras prepararnos y varios del grupo destripar el demonio por todo lo que ellos veían que podía tener valor, dimos el último paso en salir tal lugar.

Lo que encontramos era casi peor. Fuera de ahí, la superficie de ese plano era un volcán activo. Una lluvia de azufre y ceniza hacía casi imposible respirar, la temperatura era asfixiante y peor aún, toda indicación que teníamos para seguir era un mala que bien podría no ser de fiar. Debíamos de buscar un sitio para descansar y tomar un respiro antes de seguir.

Nilum Daewer: ¿...Y bien?

Shack Starholm: ¡Dadme un respiro, ahora seguiré! Recordarlo me está agobiando y dando sed. ¡Camarero, si es tan amable! ¿Podría traerme una jarra de agua!

Nilum Daewer: Anda ya, no será para tanto...
 

BadassFreeman

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Relato nº26: El Abismo (Parte II)​

Shack Starholm: ¿Por donde lo dejé? Ah, sí. Acabábamos de salir de esa fortaleza en el plano de Abismo. ¿Que vimos fuera? Unas llanuras que se extendían hasta donde llegaba la vista, plagada de géisers de fuego y lava, tormentas de azufre, todo acompañado por una atmósfera muy opresiva. La falta de aire, la calor, un literal infierno.

Pasear por ahí no era cómodo, cosas como protección ante elementos no servían de mucha ayuda. Peor aún, estábamos todos exhaustos, así que tocó buscar un lugar donde descansar. ¿Donde, exactamente? La drow en el grupo se encargó de ello. Encontró un lugar donde un pequeño risco nos cubriría las espaldas y solamente podríamos ser atacados por el otro. Tras montar tiendas de campaña y comer algo, nos dimos cuenta de que por ahí fuera tendríamos problemas de sobra. Numerosos grupos de demonios pasean esos llanos en busca de presas; y uno de dichos grupos nos encontró. Criaturas asquerosas del tamaño de un hin, pero de enorme poder.

Que no es que no pudiéramos con ellos, desde luego vi que uno de esos bichos se acercaba a mi fuerza, el principal problema era luchar en tales condiciones. Tras una corta y desde luego estresante siesta, continuamos nuestra marcha por ese horrendo lugar. Esqueletos, armas viejas, restos de antiguas civilizaciones y antiguas batallas, un grupo arqueológico lo pasaría genial ahí si no hubiera tanto peligro. El mapa que encontramos en la fortaleza parecía reaccionar en directo con el entorno y fue una valiosa ayuda, pues ese lugar cambiaba cada dos por tres a su antojo. ¿Qué dominaban esas llanuras? Legiones de orcos, sumidos en la sangre de demonios y con una ira imparable. Tanarukks, luchaban con la misma fiereza que un orco normal, con una fuerza capaz de arrancar muros de una pared. Una ira ciega que les hacía peligrosos, y que según nuestro querido amigo el estilista de moda, no sabían vestir.

Peor se hizo el camino cuando descubrimos la clase de demonios mayores que acechaban el lugar, una criatura colosal llamada Bálor, con una espada vorpal y un enorme látigo de llamas demoníacas. El tipo de bicho con el que sería suicida luchar. El estilista de muda tuvo que ser detenido antes de que se acercara y preguntara a dicho ser sobre direcciones y por suerte, no se percató de nuestra presenta. Dicho eso parecía alterado, y era bien posible que era consciente de que un semi-celestial andaba cerca.

Entre trampas y llamas, llegamos al lugar que nuestro mapa marcaba, una supuesta entrada secreta al templo de algún demonio de importancia. Dicho portón se mantenía cerrado y con la ayuda de mi magia de bardo, además de las ideas del resto del grupo, pudimos lentamente unir las piezas del puzzle, descifrando el escrito en abisal. Para abrir esto, hay que destruir unos cristales. ¿Fue fácil? Joder, no.

El primero, custodiado por necrarios. No muertos de poca masa muscular pero que acostumbran en acechar gente en enormes grupos. Dicho cristal estaba custodiado por ellos en unas cuevas, junto por un enorme demonio.

El segundo cristal se encontraba rodeado de otros cristales menores. Esos otros cristales ofrecían una especie de escudo y debían de ser rotos... Y mientras lo hacíamos, la drow nos indicó que saliéramos corriendo sin dar explicación. Y eso hicimos, al llegar descubrimos que ella creyó romper el cristal central por error. Esa carrera nos costó duro, estábamos en las últimas, exhaustos y sin fuerzas. ¿Pero que era peor? Los demonios se iban congregando en nuestra posición, incluyendo el Bálor.

La única ventaja a nuestro favor es que esa criatura era lenta. Nos superaba en fuerza, conocía el sitio mucho mejor y desde luego estaba motivada en no dejarnos ir. Así que tocó otra agonizante y estresante carrera para volver, liquidando ese cristal por el camino. A estas alturas me di cuenta de que la persona con la que acabé conectada mediante ese extraño ritual y maldición en la isla ni siquiera podía consigo mismo. Era un chico joven, y dudo que él hubiera vivido algo así de extremo hasta el momento. Hice lo propio, me aseguré de que permanecía de una pieza ahí por donde iba, no era plan de dejarle morir, con o sin esa maldición.

¿Quedaban cristales que mantenían ese portón cerrado? Así es, pues el tercero estaba en un gigantesco gólem de piedra, el cual fue duro de combatir. ¿Pudimos con él? Así es, pero que hasta el estilista de ropa y el semi-celestial flaquearan era una clara señal, llevábamos aquí demasiado tiempo. Peor aún, dicho semi-celestial fue alcanzado por el Bálor, causándole una herida que no curaba por ningún medio.

El portón se abrió al derrumbarse ese gólem y pudimos observar el interior de esa fortaleza. Un lugar medianamente limpio, para la clase de barbaridades que podíamos atender fuera. Más aún, la entrada era pequeña y esa monstruosidad de Bálor no podría entrar por ahí. Ahí dentro vimos montones de portales apagados, espejos que llevaban a otros planos. Investigando las escrituras en cada espejo vi que solamente uno llevaba a un sitio útil, el resto a otras capas del abismo; al plano material, el nuestro. Dicho eso, los espejos, esos portales, estaban apagados y un rival más impedía nuestro paso. Un minotauro enorme, semi-demoníaco y con mucha mala hostia.

Debo de confesar, para esas alturas estaba tan exhausto y sin fuerzas que me quedé atrás y ofrecí apoyo mágico desde la distancia. Además de que cargaba con el joven, incapaz de seguir dicha aventura. ¿Cayó la criatura? Así es, y dejó marca en todos nosotros, ese lugar se metía en nuestras mentes y nos hacía cuestionar nuestra mentalidad. Era hora de activar esos espejos e irse. En la sala de trofeos de esa monstruosidad encontramos una buena cantidad de tesoros. Y de toda clase, aunque parecían abundar objetos de celestiales caídos, probablemente cazados por dicha abominación. Ya eran dos cofres que me llevaba de ahí, aunque al contrario que el resto, no dejé que el destino eligiera por mí cual llevarse. Yo cerré mis ojos y dejé que mi sentido ciego me guiara al que reaccionara con mi sangre de dragón. Con un cofre en una mano, otro en la mochila y un joven herido, era hora de salir por patas.

¿Salimos bien por patas? Esa ya es otra cuestión distinta. El Bálor no era capaz de entrar, pero su látigo bien que podía. ¡Atravesó al sastre por en torso! Dazai, el guardia de la ciudad, intentó ralentizarlo convocando una araña convocada y llenándolo todo de telarañas, con el resultado que todos aquí podríamos esperar. No estoy seguro qué fue del resto, pero todos pasamos dicho portal, el sastre cargado por la extraña clériga de dicho grupo. ¿Y donde nos llevó?

Al mar de las Espadas. Caímos en el agua, cerca de las costas de Brynnley. Perdí el rastro del resto cuando intentando salvar ese cofre, me llevaron las olas. Cuando finalmente alcancé tierra, volví hacia Athkatla, cargando ese enorme cofre conmigo sobre mi hombro, cargado de heridas que más tarde fueron tratadas por la dama Alys y con unas serias ganas de unas vacaciones.

Nilum Daewer: Solamente a ti te pasagría tan gridícula aventugra. ¡Ya ni me impgresiona! Oh, ¿y que fue del cofgre? ¿Qué había dentgro?

Shack Starholm: Por extraño que suene, no lo se. El cofre está sellado con magia procedente de ese otro plano, quizá un conjuro del mismo castillo para castigar a quienes robaran algo. Dicho eso, la magia que lo protege está perdiendo efectividad por días, y es cuestión de tiempo que se abra. ¡Hasta entonces, tocará cuidar de él cual gallina con sus huevos!

Nilum Daewer: O cual dgragón culegro con sus joyas, heh.

Shack Starholm: Tú lo has dicho. ¿Cual es la moraleja de la historia? No me seáis animales o peor aún, gilipollas. Si estáis encerrados en otro plano, lo peor que podéis hacer es enfrentar el grupo entre sí mismo con insultos y otras barbaridades que no vienen a cuento. Si uno cae, es bien probable que el resto lo haga igual, así que tragaos vuestro orgullo y pensad en alguien que no sea vos mismo.

Nilum Daewer: Pagrece un ataque intencional a alguien en concgreto...

Shack Starholm: Pfff, será porque lo es.
 

BadassFreeman

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Relato nº27: Recital en Minsorran, Luz de la Luna​

Un nuevo día amanece en el valle,
muchas vidas listas para seguir,
los capitanes cargan los suministros en el muelle,
y a sus pasajeros distribuir.

Por Minsor las risas y la alegría se contagia,
los niños rodeando el templo de Selûne,
vidas inocentes llenas de inocencia,
ahora libres y de forma solemne.

Los caballeros que les cuidan a ellos y todos,
con almas que brillan como el sol,
ordenados conocidos por todo trotamundos,
que traen a nuestro mundo control.

Otro día en el valle continúa en paz,
todos unidos para la justicia,
cooperando de la mano y de forma tenaz,
y así librar a los inocentes de toda dolencia.

En los bosques cercanos Tempus sonríe,
viendo Ideepton en toda su gloria,
aunque suelen ser llamados una barbarie,
sus corazones tan grandes como sus músculos inspiran alegría.

La tarde alcanza el poblado de Edive,
y junto ello la Universidad de las Maravillas,
la más recordada edificación del cónclave,
el conocimiento de los magos dentro no son simples mentirijillas.

A la luz de la luna la noche se acerca,
la viva Minsorran se calma por este día,
un valle que aguantará cualquier borrasca,
siempre al cuidado de su abadía.
​

Relato nº28: Recital en Gambiton, Gracia y Fortuna​

Erase una vez un pequeño poblado,
escondido entre bosques y ríos,
todo con un aire mentolado,
y acompañado por la risa de los críos.

Algunos preferirán Athkatla o Crimmor,
otros preferirán Purskul o Caravasar,
pero no es solamente un simple rumor,
pues mi amor a Gambiton quiero expresar.

Pobre de aquel que los tache como ladrones,
pues los medianos están llenos de energía,
si hay algo que te robarán entre sus entrepanes,
es una sonrisa cargada de alegría.

Primero, segundo o tercer desayuno,
da igual si tienes o no mucha hambre,
entre su comida y el ímpetu cabruno,
acabarás de costillas bastante pobre.

Sus molinos trabajan a diario y sin pausa,
creando el más precioso y delicioso pan,
tanto que la mismísima protectora y Diosa,
lo comparte hasta con el más patán.

No hay fiesta que siquiera se compare,
con la gran gambicompetición de pesca,
pero incluso desde la cima del más alto acre,
el legendario siluro les da a todos otra jaqueca.

Da igual si es día o noche,
nadie te tratará mejor que Abelina,
una alcaldesa con el alma tierna cual peluche,
y encantadora como la más preciosa clavellina.

Puede hacer sol o nevar,
la preciosa gambiposada te espera,
si hay algo que de ahí te puedes llevar,
es salir sin ninguna soñera.

Un poblado pequeño pero desde luego afortunado,
que día a día camina alegre y sonriente,
con los pies descalzos y un bonito cayado,
harán de tu vida un mundo muy brillante.
​
 

BadassFreeman

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Relato nº29: Revuelto de Setas​

*Shack toma asiento en la taberna con su laúd y un montón de heridas aún vendadas. Su aspecto es uno cansado, pero como bardo que es, no duda en compartir la historia con música de fondo:*

Shack Starholm: ¿Cuánto sabéis sobre Micónidos? Os diré lo que YO se, son... Hombres-Hongo del tamaño de dos como un servidor, con mucha mala leche y peor olor corporal. Ahora imaginad marchar a la temida infraoscuridad, a su territorio, en búsqueda de un hongo del tamaño de un árbol.

El paseo hasta dicha infraoscuridad fue agonizante, ¡Pero para nuestros pies! Los largos túneles están fabricados con profesionalidad, pero eso no quita que alguien vistiendo armadura y botas pesadas lo disfrute. De inmediato se hizo la penumbra y yo era de los pocos que veían sin problemas, cosa de tener sangre de dragón. Un silencio inquietante en el que cada paso hacía eco, cada gota de agua que caía de estalactitas hacía que los pelos se pusieran de gallina.

Con nosotros iban miembros del ejército y enanos de Kazad, pero solamente hasta cierto paso por el que podían alcanzar. A la hora de escalar muros hasta nuestro objetivo, vimos la clase de horrendo lugar nos habíamos metido; un bosque húmedo en las profundidades de la tierra, lleno de esporas nocivas para los pulmones. Peor aún, ¡Algunos hongos tenían piernas y brazos! Y no dudaron en levantarse e ir a recibirnos, ¡A golpes!

Terribles seres, de terrible fuerza y sobretodo, ¡Terrible higiene! Pues cada vez que golpeaban o eran golpeados, liberaban esporas alucinógenas que confundían a todos los presentes. ¿Pudimos con ellos? Así es, pues eran solamente cinco, eso no quitó que llevó lo suyo. Varios heridos en el proceso, nada más comenzar.

Intentar avanzar era un suplicio como ningún otro, muchos hongos liberaban venenosas y ácidas esporas al contacto o sentir alguien cerca. Imaginad lavar los retretes tras pasar una legión de ogros, a eso añadid que los trasgos que se han comido, tienen dichos retretes atascados. Eso describe bien el olor. ¿Cruzar ese lugar? Imaginad las humedades, pero el pantano os alcanza a la nariz.

No tardamos en encontrar otro problema, pues no éramos los únicos aquí. Orcos, de los que únicamente verías en las profundidades, vivían en ese lugar. Una oleada enorme venía hacia nosotros, y nosotros en medio de la nada. A nuestra espalda, un barranco que ya nos costó magia y esfuerzo cruzar. A los lados, hongos nocivos. Al frente, los seres de la infraoscuridad. Al no quedar mucha más opción, tocó hacerle frente, y como es común de cualquier bardo, yo lo hice con originalidad.


*Shack cesa de tocar su laúd y se concentra en su magia. Repitiendo el conjuro que realizó ahí abajo, usa Imagen Múltiple para crear tres duplicados de Shack, cada uno con un instrumento distinto: Uno con la trompeta, otro con el violín y uno más con una flauta. Todos tocando al mismo ritmo de Shack con su laúd, para la sorpresa de quienes escuchan su historia. Y lo más curioso, a la hora de hablar, los cuatro Shacks lo hacen al mismo tiempo.*

Shack Starholm: No hay bardo que no tenga un plan B, y en esa situación mi plan fue pedir refuerzos. Uno, dos, tres Shack Starholm más, que ayudaran en dicha lucha y desalentaran al enemigo con furiosos rugidos de dragón. ¡Y funcionó a su medida!

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La lucha fue cruel, nos superaban un número. ¿Cuantos números? ¡Nos superaban de uno a cuatro! Bien hicimos caer sus primeras oleadas y bien la linea de duplicados guerreros aguantó con sus rugidos, pero el grupo fue cayendo uno a uno, rodeados. Dos de los nuestros salieron de ahí; una hin haciéndose la muerta, un elfo escondiéndose al torcerse todo. ¿El resto? Atrapados por los pocos supervivientes y llevados a la horrenda cueva que ellos habitaban.

Las ataduras no es que fueran muy buenas, yo por lo menos salí sin problemas de ellas. Nos encontrábamos en un campamento, donde esos orcos de las profundidades planeaban usarnos como sacrificio para traer a nuestro plano a un Dios orco, usando el cuerpo de su líder a modo de avatar. ¡Horrendas noticias sin duda! Pero no por ello desistimos.

Los compañeros que no fueron capturados crearon una distracción y consiguieron sacar a las huestes orcas de ahí, dejando únicamente a su líder con dicho ritual a medias. Juntos, pudimos darle un combate que sería su fin, pero a qué precio. Siendo el más duro del golpe en lo que se refiere a soportar golpes, me puse siempre al frente, escudo en alto. Por mucha resistencia que yo tenga, ese ser me dio una fuerte tunda que mis huesos aún recuerdan. ¿Y ahora qué?

Aún buscábamos algo, un hongo del tamaño de un árbol. Resulta que está cerca de ese campamento orco... Pero entre el árbol y nosotros había docenas de esos hombres hongo. ¡Altos como naranjos, fuertes como minotauros! A causa de ello, y con el grupo desmoralizado, tocó tomar riendas e idear un plan, el cual no podía ser más improvisado y tomado por los pelos.

Los enanos de antes nos avisaron que el fuego y la iluminación llamaría la atención de esos seres, por ello usando una poción, me transformé en un elemental de fuego. Atraería al grueso de esos seres mientras que el resto se escondía y pasaba adelante. El plan... Salió como salió, la verdad.

La mitad fueron tras de mí y me dieron una severa somanta de palos hasta que el efecto de la poción paso. ¿El resto? Lucharon contra unos cuantos de esos seres, se hicieron invisibles tras ello y avanzaron desapercibidos. Nos reunimos delante del enorme árbol hongo, el cual pudimos talar... Y aparentemente, reducir las fuerzas de los Micónidos que nos perseguían, ¡Uno de ellos tan alto como la cúpula de Kelemvor de Crimmor!

¿Le dimos una paliza? Y tanto, aunque ya exhaustos y sin escapatoria, no estábamos para muchos trotes. Finalmente con el objetivo a mano, talamos esa aberración de hongo y lo cortamos en tamaño más manejable. ¡Y peor aún, no olvidemos! Imaginad subir kilómetros hacia arriba en una empinada y horrenda cuesta, apenas siento aún los pies.


*Shack deja su laúd en la mesa que ocupa y chasquea los dedos. Los tres dobles suyos realizan una reverencia para luego desaparecer, deshaciendo el conjuro.*

Shack Starholm: ¿Cual es la moraleja de la historia, pues? Si vais a la infraoscuridad, id preparados. No me refiero en llevar víveres para una semana, no, me refiero a que tengáis unos compañeros que compenetren bien vuestras habilidades. Bajar ahí abajo sin un clérigo fue un error muy grande que casi pagamos con nuestras vidas, ¡No seáis igual de cabezotas!
 

BadassFreeman

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Relato nº30: Recital en Kazad; Campanas de Mithril​

Compuesto por Shack Starholm. Interpretado por Shack Starholm, Madeleine, Alec, Tristain y Meg Estrellagritona.​

Las campanas de mithril tañen con fuerza,
las ventiscas en las montañas dan una tregua,
una celebración cargada de belleza,
que todos conocerán de aquí a una legua.

Los animales bajan de la montaña,
los mercaderes hacen una parada,
se une toda la calaña,
y las abuelas hasta se traen las almohadas.

¡Todos se unen en celebración,
pues hay boda en el territorio enano!
¡Se une Guhrnal el enano campeón,
y Cipriana Malasangre al son del piano!

Los gigantes huyen en absuluto terror,
una vez el enano de los Escudonegro aparece,
y en combate caen en horror,
de piedad sin recibir un ápice.

Y a pesar de todo tras todos sus años,
fuese en la guerra o en las minas,
jamás encontraría ni de lejos,
una belleza tan superior a las demás.

¡Ni el más pulido de los rubies,
ni el más resistente lingote de mithril,
nada será más precioso o cortés,
o más vistoso que el marfil!

¡Un enlace bendecido por la Diosa,
fuese Sure, Laira o Tymora!
¡Viéndolos juntos estará bien joyosa,
van mejor que el fuego y la pólvora!
​

Relato nº31: Recital en Agujas de Oro; Oda a lo que reluce​

Compuesto por Shack Starholm. Interpretado por Shack Starholm al laúd, Shack Starholm a la guitarra, Shack Starholm a la flauta y Meg Estrellagritona al tambor.​

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La luz de un nuevo día sonríe sobre el oro,
reluciente y ganado con orgullo y decoro,
Agujas de Oro abre sus puertas al comercio,
y todo aquel amante del ruidoso bullicio.

¡Monturas, arte y extrañas importaciones,
todas bajadas por los enormes regímenes!
¡Glorias traídas desde los confines del mundo,
para subastar a quien tenga el bolsillo más hondo!

No encontrarás un mejor lugar para el intercambio,
a menos que las enormes multitudes te causen agobio,
¡Gracias a la Paz del Mercader todo tiene precio,
y muy pobre de ti si es que no logras beneficio!

El bullicio y los gritos rodean su arena,
cada gladiador armado con tridente o jabalina,
¡Todo por la gloria de ser coronado el mejor,
y ser recordado cual héroe durante todo un eón!

¡El oro y el blanco adornan sus puertas,
su belleza es algo que no olvidarás jamás!
¡Su precioso templo se alza hasta las nubes,
sus debotos compartiendo glorias y pesares!

¡Da igual si buscas un barco o unas nuevas botas,
asegúrate de que no te lo venda un papanatas!
¡El dinero y la riqueza es para los dignos,
para algo a la Señora de Oro rezamos!

¡La plata y el bronce es para los negados,
pues así sus negocios acabarán quebrados!
¡Aquí si no negocia y regatea,
se le tira por la azotea!

¡Otro día más llega a su fin en las Agujas,
y todo ese oro en los bolsillos me causa cosquillejas!
¡Pero una moneda o dos caerán a Waukin,
por bendecir todo este enorme botín!
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