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Lyra, El Crepusculo Nacido

Elfoidiota

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El Nacimiento.

- Senhora... Su embarazo no es normal... Deberemos interrumpirlo.

Las palabras las decia un anciano sanador a una hambrienta prostituta de las calles mas pobres de Cormyr.

- No me importa...- Decia la mujer, debil y casi sin poder moverse, con el estomago hinchado y las piernas casi de un color purpura por la falta de sangre, postrada en lo que dificilmente podria llamarse una cama. - Esta es la unica cosa buena... que he hecho.-

La mujer presentaba un extranho caso de embarazo, en el cual el feto, por alguna razon, se encontraba fuera del utero de la mujer... Era un embarazo abdominal, en donde la criatura, cubierta por una delgada placenta, se encontraba descanzando y creciendo entre las tripas y rinhones de su madre... Nadie, en toda la ciudad, habia visto algo asi, y nisiquiera sabian como podia ser posible, mas era inegable. Decenas de estudiosos interesados viajaban hasta el sucio hospicio donde la mujer reposaba, inpeccionando a diario el desarrollo de la criatura.

-Debe de ser un presagio! Una senhal divina!- Decian las lenguas mas fanaticas.

-Es solo un error de la naturaleza, una aberracion! Deberiamos acabar con la vida de esta criatura antes de que nazca! -Opinaban los mas paranoicos.

Pero lo cierto era que la madre, profundamente enamorada de un sucio estafador de poca monta el cual al saber que seria padre decidio que su mejor opcion era salir de la ciudad, estaba orgullosa de haber podido quedar embarazada... aunque todo sanador siempre le hubiese dicho que ella no podria tener hijos.

-Dejen que ella nazca... no me la quiten, se los suplico...- Pedia continuamente entre llantos la mujer incapaz de moverse por su cuenta.

En el octavo mes de su embarazo, en el momento en el que el astro rey se iba ocultando en el horizonte, un evento maravilloso sorprendio a la gente de Crymor.

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Un impresionante eclipse solar se podia ver claramente en el cielo, volviendose cada vez mas imponente. La gente comenzaba a entrar en panico, fieles creyentes de que esto era un presagio, gente corria hacia los templos cercanos a orarle a sus dioses por proteccion divina de ellos, sus familias y cosechas... En el hospicio no era diferente. Los Eruditos, los sanadores, las matronas... todo el personal se habia reunido para intentar discernir el significado de el evento astral...

Mas al mismo tiempo, la delicada mujer, quedando sola, comenzaba a sentir un dolor agudo en su vientre.

Entre gritos ahogados por el bullicio de las calles, la mujer en completa soledad podia ir viendo y sintiendo su vientre abrirse en dos, lenta y tortuosamente, incapaz de moverse por su cuenta. Su hija estaba naciendo, acabando con la vida de su madre en el mas violento de los partos.

El ahogado sonido del llanto del llanto de la pequenha criatura recien nacida entre sangre y viceras no era escuchado por nadie, justo en el preciso momento en que el astro rey era cubierto por completo por una sombra inmensa, dejando solo un rastro delgado de luz que marcaba su figura. El eclipse se habia completado y el cielo se encontraba cubierto por un manto de completa oscuridad.

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Pocos minutos despues, el sol se ocultaba en el horizonte, dando paso a un cielo sin luna ni estrellas. Durante esa noche, todas las familias se mantuvieron en sus casas, ocultos de la penumbra que intimidaba sus corazones y permitia a los bandidos y malechores acechar impunemente en los callejones...

Las matronas, terminada la reunion volvieron a sus labores, solo para entrar en panico al ver la gutural escena en aquella habitacion vacia, donde una pequenha criatura peligraba con ahogarse en la sangre de su madre... Llamaron al mas antiguo de los sacerdotes de Selune al lugar, el cual, mirando el cielo y a la madre sin vida, no pudo mas que pensar en el peor de los augurios, tomando a la criatura en sus manos con un sentimiento de angustia en el pecho.

- Llevaos a la madre con el sepulturero... No, mejor quemad sus restos y las sabanas tambien. Que no quede rastro que ella estuvo alguna vez aqui.

Y asi, el hombre de buen corazon, pero guiado por el miedo y la supersticion, se llevaba a la criatura con el por esa noche, intentando resolver que hacer con ella.
 

Elfoidiota

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Los Primeros Anhos

- Lyra! Lyra! Vuelve aqui mocosa malcriada!-

Gritaba a todo pulmon una senhora gorda y anciana, con el rostro parecido al de un sabueso, con una vara en una mano, mientras caminaba a paso marcado detras de una ninha flacucha que arrancaba de ella.

-Ya veras cuando te atrape sucia sabandija!- Gritaba amenazante la mujer, dando vuelta en una esquina, acorralando a la pequenha criatura en un callejon sin salida del Orfanato de la Marca, una pequenha comarca cercana al borde fronterizo de Cormyr, donde el ingreso principal de la gente era el Tabaco.

-Por eso te abandono tu madre al nacer, criatura asquerosa! Excremento de Kobold! Eres toda malicia, horrible ninha! Espero que algun dia te vayas lejos, muy lejos y nunca vuelvas!- Gritaba furibunda la horrible mujer mientras azotaba a la ninha de apenas 5 anhos una y otra vez, hasta el cansancio, dejando a la pobre indefensa en el suelo, llorando y con la espalda, brazos y piernas sangrantes.

Lyra era el nombre que se le habia otorgado a la ninha, Lyra Duskborn, como la habia nombrado aquel anciano clerigo de Selune el cual la habia dejado en aquel lugar con solo unos dias de nacida. No revelo a los custodios de aquel lugar el siniestro suceso de su nacimeinto... Les enganho, diciendo que la madre la habia abandonado por que no podia cuidarla y no le queria. En el lugar, no hicieron pregunta alguna y por un punhado de monedas, aceptaron a la criatura.

150 Ninhos y ninhas rondaban en aquel lugar, durmiendo en habitaciones atiborradas hasta el tope, junto con ratas que se paseaban de un lugar a otro. Comian todos juntos el mismo alimento fangoso y desabrido dos veces al dia, por lo cual muchos de los que llegaban al lugar morian de desnutricion. Se impartian clases pobres de como sembrar la tierra y se les obligaba a rendir culto a Selune, ya que era la deidad a la cual el lugar rendia su fe.

Lyra era delicada, pequenha, con un marco muy fragil y grandes ojos de un tono azul violaceo muy hermosos, adornados de una cabellera roja como la de su madre... razon por la cual la cuidadora del lugar le tenia un especial odio, siendo esta la favorita para cualquier castigo, la culpable de toda travesura y la primera en ser el ejemplo publico para todos los ninhos del lugar. La pobre chiquilla estaba acostumbrada a ser humillada, acostumbrada al dolor y encontraba en el ardor de sus heridas cierto confort.

"Me lo merezco..." Repetia para si misma cada vez que la horrible mujer se desquitaba con ella por alguna razon. Asi, sin saberlo, el dolor y el sufrimiento se volvieron dia a dia parte de ella, encarnandose en su cuerpo y transformandose lentamente en su unico placer.

"De seguro hice algo malo..." Se repetia en las noches, mientras los muchachos mayores a ella la usaban como su juguete sexual al empezar a desarrollarse a los 12 anhos.

"Asi es la vida..." Se repetia una y otra vez mientras la mujer a su cargo, como regalo de su decimo quinto cumpleanhos la entregaba a un mercader extranjero a cambio de unas cuantas monedas.

Aquel mercader la habia comprado como esclava, obligando a la joven a realizar actuaciones horribles en un escenario para todos sus amigos. Era constantemente obligada a danzar, a tener relaciones grupales y a servir como un saco de carne para los mas sadicos entre ellos.

-La vida es solo sufrimiento...- Se repetia una y otra vez, tranquilizando su corazon y su mente antes de dormir. Sus suenhos eran el unico lugar donde ella podia ser libre.

Sonhaba constantemente con que recorria el mundo, a pies descalzos, cubierta por el manto de la noche para que nadie la viera, danzaba con las sombras, se metia bajo la tierra y alli, la veia a ella. La figura de una hermosa mujer sin rostro, postrada y orando, pidiendole a los cielos por la absolucion, o por algo de confort... quizas solo buscando la tranquilidad. Esos suenhos se repetian constantemente, y cuando la muchacha despierta, se sentia en paz.

Vivia en un carromato, en constante movimiento de ciudad en ciudad, que mas que una habitacion era una jaula, la cual compartia con otras 4 chicas igual de desafortunadas que ella.

-Para esto naci?- Se preguntaba por las noches, cansada y golpeada, atada con grilletes en los tobillos mientras contemplaba la Luna brillante en el cielo. -Por que Selune... por que me habeis abandonado...- Le preguntaba la chica de 18 anhos al brillante espejo en el cielo, a quien desde pequenha le oraba y pedia su proteccion, encontrando siempre como respuesta el mas frio de los silencios.

Hasta que una noche, el mercader, viajando con su caravana por los caminos hacia Amn, en medio de sus tipicas fiestas en medio del camin bastante ebrio de placer y alcohol, mando a llamar a la delicada joven. El habia comprado por un precio exorbitante una Manticora, la cual llevaba enjaulada de ciudad en ciudad como atraccion. El hombre, impulsado por la malicia, pensaba que aun no habia visto a la criatura devorar a una persona, y que no tenia caso haber comprado una Manticora cobarde. Asi que para diversion y horror de las personas con las que viajaba, obligo a la delicada Lyra a entrar en la jaula.

-Este es el fin... Ahora podre descansar.- Se repetia, dando un paso hacia la jaula.

-No debere preocuparme mas... este sera el ultimo dolor.- Se repetia mientras pisaba el primero de los tres escalones de madera que le permitian entrar en la jaula de la bestia.

-No quiero morir!- Grito finalmente entre llantos, una vez dentro de la jaula, viendo como bestia hambrienta la rondaba, olfateandola, erizando su melena y comenzando a grunhir.

En ese instante, una docena de encapuchados salieron de entre los arboles y los arbustos, saltando por encima de los carromatos, gritando en lenguas que ella nunca habia escuchado, comenzaron, violentamente, a atacar a los mercaderes, sus guardias, sus mujeres y a los esclavos... Lyra movia su mirada entre las sombras que danzaban con la muerte, las brillantes luces de colores purpuras que se torcian en el aire para luego caer sobre sus victimas y arrebatarles la vida, y la Bestia enorme que tenia frente a ella, la cual, para su sorpresa, parecia haber perdido por completo en interes en ella... Se encontraba tranquila, recostada en el suelo con las patas delanteras cruzadas una sobre la otra, observando hacia afuera, casi como si lo distrutara.

Todo se calmo en unos minutos, las sombras habian acabado con todos los que estaban alli presentes, para luego desaparecer sin llevarse absolutamente nada. Solo una figura encapuchada permanecia alli, de pie, frente a la jaula de la chica, con un gran Chakram en su mano diestra y un libro negro en la izquierda. Observaba a la muchacha en silencio, analiticamente, mientras la chiquilla lo miraba de vuelta. En ese momento, el sujeto recita unas palabras y el candado en la puerta se rompio. De entre sus ropas la figura de una larga serpiente Blanca negra y roja de deslizo hacia la muchacha arrodillada en el suelo sucio, pasando entre la gran manticora que ahora dormia placidamente y ella. La miro a los ojos, y con un simple siseo, la muchacha lo entendio.

Habian venido por ella.
 
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