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Memorias de Bourd, el semiorco

Noler

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Viaje a Purskull

Bourd había sido contratado por Shamaelthalar en las cinco jarras junto con otros aventureros para llevar unos medicamentos a los templos de algunas ciudades. Shamaelthalar comento que formarían parejas de 2, un aventurero con un halcón, para asegurar la llegada de los medicamentos a cada ciudad. Al mestizo le toco ir a Purskull y le dijeron que el halcón que le acompañaría ya contactaría con el.

Después de unas cuantas dekhanas, cuando el semiorco estaba sentado en los bancos tras una pequeña incursión en el campamento ogro del camino a Crimmor, un hombre se plantó delante suyo. Los dos se miraron unos instantes y el hombre, tras examinar al bárbaro, preguntó si él era el semiorco llamado Bourd. El mestizo sorprendido asintió, preguntando después quién era el y como sabia su nombre. El individuo se presento como Wallan Kennemen, el halcón designado a acompañarme a Purskull. Bourd se levanto del banco y estrecharon sus manos en modo de saludo. El semiorco fue a prepararse para el viaje mientras Wallan dijo que iba a meditar antes de partir, al volver al lugar de encuentro, el bárbaro no vio a Wallan en los bancos, lo vio subido en una colina meditando. Al poco tiempo Wallan aterrizó al lado del piel verde desde el aire, suavemente, como una pluma, éste se sobresalto un poco sorprendido por la aparición desde el cielo de su compañero. La respuesta del humano fue que su dios le permitía volar pequeñas distancias.

Cuando ya la pareja estaba preparada se pusieron en marcha a Purskull, el camino era pasar por Crimmor y allí tomar el túnel enano hacia su objetivo, una tarea sencilla. De camino, unos cuantos kobolds salieron al ataque. El semiorco los tumbó rápidamente lanzando algunas hachas arrojadizas, que parecían ir ala velocidad del rayo. El resto del camino fue tranquilo, los dos hablando amigablemente sobre sus orígenes, de como iban los halcones, como era su dios... Bourd aprendió que el dios de Wallan era Kelemvor, el que guiaba a las almas en pena de este mundo, y Wallan que el piel verde nació en la Tribu uthgard del Tigre Rojo, para ser expulsado de ella al desarrollarse sus facciones orcas. Tras llegar al camino ogro, antes de llegar a Crimmor, el bárbaro sugirió cazar algunos ogros para animar un poco el viaje. Al halcón no le importo, pero antes de ir quería prepararse bien. Para la sorpresa de los dos no habían ogros, el campamento estaba vacío. Más tarde descubrieron que una par de guardias estaban con su patrulla por esa zona y se habían encargado de proteger el camino, eso desanimo un poco al mestizo, ya que quería acción.

Después del campamento ogro, en una colina, el halcón y el tigre rojo divisaron dos elfos oscuros preparados para atacarles, Bourd cargó contra ellos al verlos, pero llegó tarde. Durante su carga, un rayo de fuego cayo sobre los dos elfos, quemándoles hasta la muerte en ese instante. El bárbaro sorprendido miró al cielo sin encontrar el origen de ese rayo. Por su espalda, Wallan dijo que había sido él, su dios también le otorgaba el poder de tirar rayos de fuego. El sangre verde, sin saber que decir, sólo dijo que Kelemvor tenia que ser muy poderoso para poder otorgar a sus seguidores tales poderes devastadores. Después de reponerse de la sorpresa del rayo, la pareja siguió su camino sin incidentes, pasando por el túnel de Crimmor a Purskull y llegando finalmente a la ciudad.

Su primera acción en la ciudad fue buscar el templo para entregar la medicina, tras unas horas de búsqueda lo encontraron. Cuando Bourd cogió el como de la puerta para entrar, se paralizó al instante ante una energía escalofriante que recorrió todo su cuerpo. No apartó la mano de la puerta hasta que el humano dijo, tras presenciar la escena y la reacción del piel verde, que el lugar estaba maldito, el semiorco al oír eso aparto rápidamente la mano del pomo, como un acto reflejo.

Tras examinar el templo de arriba abajo, Wallan recordó que no había que llevarlo a su templo, sino al alcalde de la ciudad. Los dos se pusieron a buscar la casa del alcalde, preguntando a la gente y investigando todas las casas. No hubo suerte, estuvieron horas y horas buscando pero no encontraron al alcalde, ni su casa. Las dos casas mas importantes eran de dos nobles que vivían allí, con la pega de que una estaba cerrada y en la otra sólo se celebraban fiestas. Al haber examino la ciudad entera, decidieron entregar las medicinas a un mediano llamado Reb, halo de maíz, era el jefe del gremio de granjeros de la ciudad. El halcón le explico que eran esos viales, mientras que Bourd pensaba que eran medicinas normales y corrientes. Reb nos entendió y dijo que el mismo le entregaría los viales al alcalde cuando lo viese. Satisfechos por haber completado el trabajo, y haber visitado toda la ciudad de Purskull mientras lo hacían, la pareja decidió volver a los llanos de athkatla.

Cuando salían del edificio del gremio de granjeros, Wallan le dijo al piel verde que se acercara a él y cogiese su mano. Bourd creyó que ya era la despedida y le cogió la mano fuertemente. Acto seguido el humano recito unas palabras y los dos se desvanecieron en el aire, para aparecer instantaneamente en la Corona de cobre, Athkatla. El bárbaro sólo hacia que mirar de un lado a otro, examinando su cuerpo después del “viaje instantáneo”, mientras el halcón se despedia, satisfecho por el trabajo. Cuando el semiorco quiso despedirse, el halcón ya había desaparecido entre el humo de los braseros y la gente del lugar...
 
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