Pakote
Pornorroleador en sequía
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*Hold coge su pequeño diario, con una pequeña pluma y un tintero que siempre lleva consigo, pues esta vez necesita desahogarse con algo y, como otras tantas veces, su diario es el mejor compañero y el único que no compartiría nunca sus secretos. Tras un leve suspiro, moja la pequeña pluma en el tintero, y con la luz de una pequeña vela que coloca en el tronco junto a él, comienza a escribir*
¿Merece la pena? ...
Hold Meyne, el líder de los cazadores de pactos. Suena bonito al oido y es una buena forma de presentarse. Pero, ¿por qué?, la inseguridad siempre ha sido mi mayor debilidad y ésta vez no cambiaba, Tezhyr me consume demasiado tiempo y los exploradores no se quedaban muy atrás. Regio de buen seguro que me habría mandado al carajo si viese cómo el proyecto que él empezó y que no llegó a terminar, se ha visto hundido poco a poco por una mente como la mía. Los cazadores, je... esa gente que bien que me dijo que podía contar con ellos, poco a poco, es por la que me he visto abandonado, pero, ¿de quién o de qué podría ser la culpa? ¿verdaderamente, yo soy un líder? preguntas que cada vez que cruzan mi cabeza, me quitan el sueño y no me dejan tranquilo.
Ya mi padre me dijo en varias ocasiones, que un líder no se elige, sino que son sus actos los que hablan por él y los que lo convierten en tal cosa. Supongo que mi padre tenía razón, y que yo no tengo esa mentalidad que tal vez un líder requiera.
Lo mío, tal vez sea esto, luchar por el bosque y dar mis ojos y mis oidos al mismo. Las cosas en las que, poco a poco iba creyendo y sintiendo esperanza, se desvanecían y se venían abajo, como la cera de la vela que ilumina mi papiro en estos instantes.
Ayrin, esa mujer que no se bien si verdaderamente la aprecio o no. Hay veces que le partiría la lengua asesina que tiene, si no fuera porque se que si lo intento ella me la partiría a mí, pues su arrogancia en ocasiones me produce nauseas. Pero al mismo tiempo, es alguien que al fin y al cabo, es sabia y tiene conocimientos. En una ocasión, ya me dijo que mi lucha en parte era inútil, pues Protectora, la cimitarra que aquel venerable sacerdote me entregó en mano acabaría perdiendo su brillo y se teñirá en sangre, como toda arma que sirve para matar.
¿Acto noble en arrebatar la vida a un ser? Ninguno, por muy despiadado y por peligroso que resulte, su sangre y la mia son del mismo color y el resultado en el suelo acaba siendo el mismo, vísceras y sangre roja. ¿Salvar a la gente de "Seres extraños"? je, patética excusa. ¿Quiénes son los extraños, ellos o nosotros? A veces me planteo esas cosas y se me quitan las ganas de seguir con esto, volver a Minsor con Raven y Syl y cuidar allí de un pequeño rebaño, tal vez la vida así sería algo más tranquila y feliz que ahora.
*En ese momento, por el fondo aparecen varias druidas en el enclave, lugar donde Hold se había parado a escribir en su diario como otras tantas veces*
-Calamaaaaar- *Felei se acercaba saludando a Hold con su habitual mote, mientras que Hold levantaba la cabeza del diario y asentía con la cabeza, a modo de saludo*
O.... tal vez, haya pequeñas cosas por las que sí que merezca la pena luchar.
*Tras escribir estas últimas líneas, cierra el diario y lo guarda en su zurrón, volviendo a sus clásicas bromas y risas varias con los miembros del círculo*
*Hold coge su pequeño diario, con una pequeña pluma y un tintero que siempre lleva consigo, pues esta vez necesita desahogarse con algo y, como otras tantas veces, su diario es el mejor compañero y el único que no compartiría nunca sus secretos. Tras un leve suspiro, moja la pequeña pluma en el tintero, y con la luz de una pequeña vela que coloca en el tronco junto a él, comienza a escribir*
¿Merece la pena? ...
Hold Meyne, el líder de los cazadores de pactos. Suena bonito al oido y es una buena forma de presentarse. Pero, ¿por qué?, la inseguridad siempre ha sido mi mayor debilidad y ésta vez no cambiaba, Tezhyr me consume demasiado tiempo y los exploradores no se quedaban muy atrás. Regio de buen seguro que me habría mandado al carajo si viese cómo el proyecto que él empezó y que no llegó a terminar, se ha visto hundido poco a poco por una mente como la mía. Los cazadores, je... esa gente que bien que me dijo que podía contar con ellos, poco a poco, es por la que me he visto abandonado, pero, ¿de quién o de qué podría ser la culpa? ¿verdaderamente, yo soy un líder? preguntas que cada vez que cruzan mi cabeza, me quitan el sueño y no me dejan tranquilo.
Ya mi padre me dijo en varias ocasiones, que un líder no se elige, sino que son sus actos los que hablan por él y los que lo convierten en tal cosa. Supongo que mi padre tenía razón, y que yo no tengo esa mentalidad que tal vez un líder requiera.
Lo mío, tal vez sea esto, luchar por el bosque y dar mis ojos y mis oidos al mismo. Las cosas en las que, poco a poco iba creyendo y sintiendo esperanza, se desvanecían y se venían abajo, como la cera de la vela que ilumina mi papiro en estos instantes.
Ayrin, esa mujer que no se bien si verdaderamente la aprecio o no. Hay veces que le partiría la lengua asesina que tiene, si no fuera porque se que si lo intento ella me la partiría a mí, pues su arrogancia en ocasiones me produce nauseas. Pero al mismo tiempo, es alguien que al fin y al cabo, es sabia y tiene conocimientos. En una ocasión, ya me dijo que mi lucha en parte era inútil, pues Protectora, la cimitarra que aquel venerable sacerdote me entregó en mano acabaría perdiendo su brillo y se teñirá en sangre, como toda arma que sirve para matar.
¿Acto noble en arrebatar la vida a un ser? Ninguno, por muy despiadado y por peligroso que resulte, su sangre y la mia son del mismo color y el resultado en el suelo acaba siendo el mismo, vísceras y sangre roja. ¿Salvar a la gente de "Seres extraños"? je, patética excusa. ¿Quiénes son los extraños, ellos o nosotros? A veces me planteo esas cosas y se me quitan las ganas de seguir con esto, volver a Minsor con Raven y Syl y cuidar allí de un pequeño rebaño, tal vez la vida así sería algo más tranquila y feliz que ahora.
*En ese momento, por el fondo aparecen varias druidas en el enclave, lugar donde Hold se había parado a escribir en su diario como otras tantas veces*
-Calamaaaaar- *Felei se acercaba saludando a Hold con su habitual mote, mientras que Hold levantaba la cabeza del diario y asentía con la cabeza, a modo de saludo*
O.... tal vez, haya pequeñas cosas por las que sí que merezca la pena luchar.
*Tras escribir estas últimas líneas, cierra el diario y lo guarda en su zurrón, volviendo a sus clásicas bromas y risas varias con los miembros del círculo*