MotiSJL
Orco del Desolado
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Segunda sesión con mis tres alumnos.
Voy a intentar contarlo en orden aunque el orden en sí mismo es una de las bajas de hoy.
BORIN
Hoy decidió que la clave para no caer era plantar los pies con más fuerza todavía. Su lógica era sólida en teoría — más base, más estabilidad.
En la práctica, al plantar el pie con tanta fuerza, atravesó parcialmente el tatami.
No rompió el tatami entero. Solo hizo un pequeño hueco.
Se quedó con el pie atascado.
Intentó sacarlo tirando hacia arriba.
Se cayó hacia atrás con el pie todavía dentro del agujero.
Así que ahora tenía la parte de arriba del cuerpo en el suelo y el pie apuntando hacia el cielo, atrapado en el tatami.
"Esto no estaba en el plan."
"¿Cuál era el plan?"
"No caerme."
Tardamos un rato en liberar el pie. El tatami sobrevivió. Borin no muy convencido de que el tatami no le hubiera atacado primero.
PELSA
Decidió que si Borin iba a atacar al tatami sin querer, ella iba a intentar el ejercicio de equilibrio sobre el muñeco de práctica en lugar de sobre el suelo. Su razonamiento fue que el muñeco no se movía, así que sería más estable.
El muñeco de práctica no está diseñado para que nadie se suba encima.
Se cayó al intentar subirse.
El muñeco se cayó con ella.
Los dos acabaron en el suelo, Pelsa encima del muñeco, en una postura que ninguno de los dos había planeado.
Se quedó ahí un momento procesando.
"Técnicamente estoy en equilibrio."
"Estás tumbada encima de un muñeco de madera."
"Es un tipo de equilibrio."
No pude rebatirlo del todo.
GORDECK
Tras su derrota de la primera sesión contra el muñeco de práctica, Gordeck llegó hoy con una confianza renovada y peligrosa.
Decidió que estaba listo para intentar un giro completo antes de golpear.
No calculó bien el espacio.
El giro le llevó directamente hacia donde Pelsa seguía tumbada sobre el muñeco caído.
No golpeó a Pelsa. Eso hay que aclararlo de inmediato para tranquilidad de todos.
Golpeó el cojín que había cerca, que salió despedido, golpeó a Borin en la cabeza mientras este todavía intentaba recuperarse de lo del tatami, y Borin, sorprendido, dio un salto hacia atrás que le hizo caer sobre el segundo muñeco de práctica que hasta ese momento estaba tranquilamente de pie sin molestar a nadie.
En cuestión de cuatro segundos, teníamos a Pelsa sobre un muñeco caído, a Borin sobre otro muñeco caído, un cojín en algún punto indeterminado del aire, y a Gordeck de pie en el centro mirando todo lo que acababa de provocar con una expresión de absoluto desconcierto.
"Yo solo quería girar."
"Lo sé."
"No sé cómo ha pasado esto."
"Yo tampoco del todo."
EL COJÍN
El cojín desplazado por Gordeck nunca aterrizó donde nadie esperaba. Cruzó todo el espacio del dojo y terminó cayendo, por razones que la física debería explicar mejor de lo que yo puedo, dentro del gong.
El gong emitió un sonido apagado y ridículo cuando alguien —no recuerdo quién exactamente en medio del caos— lo golpeó sin querer poco después.
Sonó como si el gong estuviera resfriado.
Los tres alumnos, todavía en el suelo o recién levantándose, se quedaron mirando el gong resfriado en completo silencio.
Luego los tres empezaron a reírse a la vez.
No pude evitar reírme también.
EL PROGRESO
En medio de todo este desastre, algo pasó que merece mención.
Pelsa, todavía riendo desde encima del muñeco caído, se levantó con un movimiento fluido y controlado que no le había visto hacer antes. Sin pensarlo. Sin anunciarlo. Simplemente se levantó bien, con el equilibrio correcto, con la respiración correcta.
Se dio cuenta después de hacerlo.
"Espera. Eso ha estado bien, ¿no?"
Estuvo perfecto.
El mejor movimiento de los tres en las dos sesiones que llevamos.
Y ocurrió sin que ella lo intentara conscientemente, en medio del caos más absoluto, mientras se reía de un gong resfriado.
Le dije que a veces el cuerpo aprende mejor cuando la cabeza deja de estorbar.
No estoy seguro de que lo entendiera del todo. Pero sonrió.
EL FINAL DE LA SESIÓN
Tardamos más tiempo en recolocar el dojo del que tardamos en entrenar.
El tatami tiene un agujero pequeño que habrá que reparar.
Los dos muñecos de práctica sobrevivieron, aunque uno de ellos ahora tiene una inclinación ligeramente distinta que antes no tenía.
El gong sigue sonando resfriado. No sé si eso se puede arreglar o si simplemente va a ser así a partir de ahora.
Los tres alumnos se fueron cojeando ligeramente, riendo todavía, y confirmando que volverán la semana que viene.
El Dojo del Puño Lunar sigue en pie. Literalmente, por poco.
Pero sigue en pie.
Y hoy, entre todo el caos, alguien aprendió algo de verdad.
Eso compensa el agujero en el tatami.
Voy a intentar contarlo en orden aunque el orden en sí mismo es una de las bajas de hoy.
BORIN
Hoy decidió que la clave para no caer era plantar los pies con más fuerza todavía. Su lógica era sólida en teoría — más base, más estabilidad.
En la práctica, al plantar el pie con tanta fuerza, atravesó parcialmente el tatami.
No rompió el tatami entero. Solo hizo un pequeño hueco.
Se quedó con el pie atascado.
Intentó sacarlo tirando hacia arriba.
Se cayó hacia atrás con el pie todavía dentro del agujero.
Así que ahora tenía la parte de arriba del cuerpo en el suelo y el pie apuntando hacia el cielo, atrapado en el tatami.
"Esto no estaba en el plan."
"¿Cuál era el plan?"
"No caerme."
Tardamos un rato en liberar el pie. El tatami sobrevivió. Borin no muy convencido de que el tatami no le hubiera atacado primero.
PELSA
Decidió que si Borin iba a atacar al tatami sin querer, ella iba a intentar el ejercicio de equilibrio sobre el muñeco de práctica en lugar de sobre el suelo. Su razonamiento fue que el muñeco no se movía, así que sería más estable.
El muñeco de práctica no está diseñado para que nadie se suba encima.
Se cayó al intentar subirse.
El muñeco se cayó con ella.
Los dos acabaron en el suelo, Pelsa encima del muñeco, en una postura que ninguno de los dos había planeado.
Se quedó ahí un momento procesando.
"Técnicamente estoy en equilibrio."
"Estás tumbada encima de un muñeco de madera."
"Es un tipo de equilibrio."
No pude rebatirlo del todo.
GORDECK
Tras su derrota de la primera sesión contra el muñeco de práctica, Gordeck llegó hoy con una confianza renovada y peligrosa.
Decidió que estaba listo para intentar un giro completo antes de golpear.
No calculó bien el espacio.
El giro le llevó directamente hacia donde Pelsa seguía tumbada sobre el muñeco caído.
No golpeó a Pelsa. Eso hay que aclararlo de inmediato para tranquilidad de todos.
Golpeó el cojín que había cerca, que salió despedido, golpeó a Borin en la cabeza mientras este todavía intentaba recuperarse de lo del tatami, y Borin, sorprendido, dio un salto hacia atrás que le hizo caer sobre el segundo muñeco de práctica que hasta ese momento estaba tranquilamente de pie sin molestar a nadie.
En cuestión de cuatro segundos, teníamos a Pelsa sobre un muñeco caído, a Borin sobre otro muñeco caído, un cojín en algún punto indeterminado del aire, y a Gordeck de pie en el centro mirando todo lo que acababa de provocar con una expresión de absoluto desconcierto.
"Yo solo quería girar."
"Lo sé."
"No sé cómo ha pasado esto."
"Yo tampoco del todo."
EL COJÍN
El cojín desplazado por Gordeck nunca aterrizó donde nadie esperaba. Cruzó todo el espacio del dojo y terminó cayendo, por razones que la física debería explicar mejor de lo que yo puedo, dentro del gong.
El gong emitió un sonido apagado y ridículo cuando alguien —no recuerdo quién exactamente en medio del caos— lo golpeó sin querer poco después.
Sonó como si el gong estuviera resfriado.
Los tres alumnos, todavía en el suelo o recién levantándose, se quedaron mirando el gong resfriado en completo silencio.
Luego los tres empezaron a reírse a la vez.
No pude evitar reírme también.
EL PROGRESO
En medio de todo este desastre, algo pasó que merece mención.
Pelsa, todavía riendo desde encima del muñeco caído, se levantó con un movimiento fluido y controlado que no le había visto hacer antes. Sin pensarlo. Sin anunciarlo. Simplemente se levantó bien, con el equilibrio correcto, con la respiración correcta.
Se dio cuenta después de hacerlo.
"Espera. Eso ha estado bien, ¿no?"
Estuvo perfecto.
El mejor movimiento de los tres en las dos sesiones que llevamos.
Y ocurrió sin que ella lo intentara conscientemente, en medio del caos más absoluto, mientras se reía de un gong resfriado.
Le dije que a veces el cuerpo aprende mejor cuando la cabeza deja de estorbar.
No estoy seguro de que lo entendiera del todo. Pero sonrió.
EL FINAL DE LA SESIÓN
Tardamos más tiempo en recolocar el dojo del que tardamos en entrenar.
El tatami tiene un agujero pequeño que habrá que reparar.
Los dos muñecos de práctica sobrevivieron, aunque uno de ellos ahora tiene una inclinación ligeramente distinta que antes no tenía.
El gong sigue sonando resfriado. No sé si eso se puede arreglar o si simplemente va a ser así a partir de ahora.
Los tres alumnos se fueron cojeando ligeramente, riendo todavía, y confirmando que volverán la semana que viene.
El Dojo del Puño Lunar sigue en pie. Literalmente, por poco.
Pero sigue en pie.
Y hoy, entre todo el caos, alguien aprendió algo de verdad.
Eso compensa el agujero en el tatami.