MotiSJL
Orco del Desolado
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Hoy llegaron los primeros tres alumnos que vieron el cartel.
Voy a documentarlo porque considero que la comunidad debe saber en qué se está metiendo antes de apuntarse.
PRIMER ALUMNO: BORIN
Un joven humano robusto. Llegó convencido de que la fuerza bruta era suficiente para cualquier técnica que le enseñara.
Le pedí que hiciera una postura básica.
La hizo con tanta tensión en los hombros que perdió el equilibrio antes de que yo dijera nada.
Cayó de espaldas sobre el tatami.
Se levantó inmediatamente.
"Otra vez."
Volvió a caer.
Lo intentó siete veces más.
Las siete veces cayó exactamente igual.
A la octava le pregunté si quería descansar un momento.
"No necesito descansar. Necesito entender por qué el suelo me odia."
El suelo no le odiaba. Le sobraba tensión en las rodillas. Pero no se lo dije en ese momento porque estaba disfrutando demasiado de su determinación.
SEGUNDA ALUMNA: PELSA
Una mediana con más entusiasmo que técnica.
Cuando le expliqué que había que respirar de forma controlada durante los movimientos, decidió que la mejor interpretación de eso era contener la respiración completamente durante todo el ejercicio.
A mitad del segundo movimiento se puso morada.
Tuve que decirle que respirara.
"¡Estoy respirando!"
"No estás respirando."
"¡Estoy respirando controladamente!"
"Eso no es control. Eso es no respirar."
Se rindió y respiró normal.
El color volvió a su cara en cuestión de segundos.
No dijo nada más sobre el tema pero sí me miró con cierto rencor durante el resto de la sesión.
TERCER ALUMNO: GORDECK
Un enano que llegó con más confianza que los otros dos juntos.
Declaró antes de empezar que ya sabía pelear porque había visto a su hermano hacerlo muchas veces.
Le pedí que me mostrara lo que sabía.
Lanzó un puñetazo tan lento y tan anunciado que pude ver venir el golpe con tiempo suficiente para hacer otras dos cosas antes de que llegara.
Detuve el golpe con dos dedos.
Se quedó mirando su propio puño detenido en el aire con una expresión de traición personal profunda.
"Mi hermano lo hacía más rápido."
"¿Tu hermano entrena?"
"No. Pero lo he visto pelear en tabernas."
No supe qué responder a eso.
EL PRIMER EJERCICIO EN GRUPO
Decidí que después de las presentaciones individuales sería buena idea hacer un ejercicio simple en pareja. Nada complicado. Solo practicar el equilibrio empujándose suavemente hombro contra hombro.
Puse a Borin con Pelsa.
Borin empujó con la misma intensidad que usa para todo.
Pelsa salió despedida tres metros y aterrizó sobre un cojín que afortunadamente estaba ahí para otra cosa completamente distinta.
Puse a Gordeck solo contra el muñeco de práctica.
El muñeco ganó.
Le pregunté si quería intentarlo de nuevo.
"El muñeco hace trampa."
"El muñeco no se mueve."
"Exacto. Es sospechoso."
EL FINAL DE LA SESIÓN
Terminamos el entrenamiento con los tres sentados en los cojines, sudando, algunos con más moratones que otros, mirándome con una mezcla de agotamiento y determinación que me resultó bastante familiar.
Les pregunté si querían volver la semana que viene.
Los tres dijeron que sí al mismo tiempo con una convicción que no tenía nada que ver con lo mal que les había ido.
Borin dijo que iba a vencer al suelo.
Pelsa dijo que iba a aprender a respirar de verdad.
Gordeck dijo que iba a demostrarle al muñeco quién manda.
No les corregí ninguna de las tres afirmaciones.
Algunas batallas hay que dejarlas para que cada uno las descubra solo.
El Dojo del Puño Lunar tiene tres alumnos nuevos.
Ninguno sabe todavía lo que está haciendo.
Pero los tres van a volver.
Eso, al final, es lo único que realmente importa al principio.
Voy a documentarlo porque considero que la comunidad debe saber en qué se está metiendo antes de apuntarse.
PRIMER ALUMNO: BORIN
Un joven humano robusto. Llegó convencido de que la fuerza bruta era suficiente para cualquier técnica que le enseñara.
Le pedí que hiciera una postura básica.
La hizo con tanta tensión en los hombros que perdió el equilibrio antes de que yo dijera nada.
Cayó de espaldas sobre el tatami.
Se levantó inmediatamente.
"Otra vez."
Volvió a caer.
Lo intentó siete veces más.
Las siete veces cayó exactamente igual.
A la octava le pregunté si quería descansar un momento.
"No necesito descansar. Necesito entender por qué el suelo me odia."
El suelo no le odiaba. Le sobraba tensión en las rodillas. Pero no se lo dije en ese momento porque estaba disfrutando demasiado de su determinación.
SEGUNDA ALUMNA: PELSA
Una mediana con más entusiasmo que técnica.
Cuando le expliqué que había que respirar de forma controlada durante los movimientos, decidió que la mejor interpretación de eso era contener la respiración completamente durante todo el ejercicio.
A mitad del segundo movimiento se puso morada.
Tuve que decirle que respirara.
"¡Estoy respirando!"
"No estás respirando."
"¡Estoy respirando controladamente!"
"Eso no es control. Eso es no respirar."
Se rindió y respiró normal.
El color volvió a su cara en cuestión de segundos.
No dijo nada más sobre el tema pero sí me miró con cierto rencor durante el resto de la sesión.
TERCER ALUMNO: GORDECK
Un enano que llegó con más confianza que los otros dos juntos.
Declaró antes de empezar que ya sabía pelear porque había visto a su hermano hacerlo muchas veces.
Le pedí que me mostrara lo que sabía.
Lanzó un puñetazo tan lento y tan anunciado que pude ver venir el golpe con tiempo suficiente para hacer otras dos cosas antes de que llegara.
Detuve el golpe con dos dedos.
Se quedó mirando su propio puño detenido en el aire con una expresión de traición personal profunda.
"Mi hermano lo hacía más rápido."
"¿Tu hermano entrena?"
"No. Pero lo he visto pelear en tabernas."
No supe qué responder a eso.
EL PRIMER EJERCICIO EN GRUPO
Decidí que después de las presentaciones individuales sería buena idea hacer un ejercicio simple en pareja. Nada complicado. Solo practicar el equilibrio empujándose suavemente hombro contra hombro.
Puse a Borin con Pelsa.
Borin empujó con la misma intensidad que usa para todo.
Pelsa salió despedida tres metros y aterrizó sobre un cojín que afortunadamente estaba ahí para otra cosa completamente distinta.
Puse a Gordeck solo contra el muñeco de práctica.
El muñeco ganó.
Le pregunté si quería intentarlo de nuevo.
"El muñeco hace trampa."
"El muñeco no se mueve."
"Exacto. Es sospechoso."
EL FINAL DE LA SESIÓN
Terminamos el entrenamiento con los tres sentados en los cojines, sudando, algunos con más moratones que otros, mirándome con una mezcla de agotamiento y determinación que me resultó bastante familiar.
Les pregunté si querían volver la semana que viene.
Los tres dijeron que sí al mismo tiempo con una convicción que no tenía nada que ver con lo mal que les había ido.
Borin dijo que iba a vencer al suelo.
Pelsa dijo que iba a aprender a respirar de verdad.
Gordeck dijo que iba a demostrarle al muñeco quién manda.
No les corregí ninguna de las tres afirmaciones.
Algunas batallas hay que dejarlas para que cada uno las descubra solo.
El Dojo del Puño Lunar tiene tres alumnos nuevos.
Ninguno sabe todavía lo que está haciendo.
Pero los tres van a volver.
Eso, al final, es lo único que realmente importa al principio.