MotiSJL
Orco del Desolado
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- 8/4/26
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Hola.
Soy Kennan. El monje inquieto por si alguien no me conocía todavía.
Escribo esto porque el Clero de Selûne tiene una misión y necesito gente para llevarla a cabo. No es una misión de las de entrar a una cueva y matar todo lo que se mueva. Bueno igual hay algo que se mueve. Pero no es el objetivo.
El objetivo es ayudar a alguien.
Hay una persona que necesita ayuda. No voy a dar más detalles aquí porque no me parece bien hacerlo en público. Lo que sí puedo decir es lo siguiente:
Esta persona no eligió su situación. No es un monstruo. No es un enemigo. Es alguien atrapado en algo que no pidió y que lleva probablemente demasiado tiempo solo con ello.
Selûne cuida de los que luchan contra su propia oscuridad. Esta misión es exactamente eso.
Un grupo de hasta ocho personas.
Pero más importante que la fuerza es lo siguiente. Necesito gente que entienda que esta misión no se resuelve con el hacha. Que sepa que a veces la mayor valentía es entrar despacio con las manos abiertas en lugar de correr con los puños cerrados.
Si eres de los que ve a alguien diferente y lo primero que piensas es en cómo eliminarlo, esta misión no es para ti. Sin ofender. Es solo que no es lo que necesitamos aquí.
Si eres de los que ve a alguien diferente y lo primero que piensas es en cómo ayudarle, entonces sí. Eres exactamente lo que necesitamos.
No voy a mentir. Puede que haya combate. Puede que las cosas se compliquen. Puede que la persona a la que vamos a ayudar no quiera ser ayudada al principio.
Eso no es fracaso. Eso es el trabajo.
Lo que no puede pasar es que alguien de nuestro grupo decida resolver esto a golpes cuando no toca. Si eso ocurre la misión fracasa. Y esta persona merece que no fracase.
Selûne no juzga lo que eres. Juzga lo que haces con lo que eres.
Lathander dice que cada amanecer es un nuevo comienzo. Que nadie está tan perdido que no pueda encontrar el camino de vuelta a la luz.
Esta misión es eso. Darle a alguien la oportunidad de ese nuevo comienzo.
No me parece poca cosa.
Si queréis venir buscadme por Athkatla o dejadme una carta. Estaré por las tabernas o en el templo o en algún sitio entre medias moviéndome que es donde suelo estar.
Gracias de antemano a los que se apunten.
Que Lathander ilumine vuestros días y Selûne guíe vuestros pasos.
Soy Kennan. El monje inquieto por si alguien no me conocía todavía.
Escribo esto porque el Clero de Selûne tiene una misión y necesito gente para llevarla a cabo. No es una misión de las de entrar a una cueva y matar todo lo que se mueva. Bueno igual hay algo que se mueve. Pero no es el objetivo.
El objetivo es ayudar a alguien.
Hay una persona que necesita ayuda. No voy a dar más detalles aquí porque no me parece bien hacerlo en público. Lo que sí puedo decir es lo siguiente:
Esta persona no eligió su situación. No es un monstruo. No es un enemigo. Es alguien atrapado en algo que no pidió y que lleva probablemente demasiado tiempo solo con ello.
Selûne cuida de los que luchan contra su propia oscuridad. Esta misión es exactamente eso.
Un grupo de hasta ocho personas.
Pero más importante que la fuerza es lo siguiente. Necesito gente que entienda que esta misión no se resuelve con el hacha. Que sepa que a veces la mayor valentía es entrar despacio con las manos abiertas en lugar de correr con los puños cerrados.
Si eres de los que ve a alguien diferente y lo primero que piensas es en cómo eliminarlo, esta misión no es para ti. Sin ofender. Es solo que no es lo que necesitamos aquí.
Si eres de los que ve a alguien diferente y lo primero que piensas es en cómo ayudarle, entonces sí. Eres exactamente lo que necesitamos.
No voy a mentir. Puede que haya combate. Puede que las cosas se compliquen. Puede que la persona a la que vamos a ayudar no quiera ser ayudada al principio.
Eso no es fracaso. Eso es el trabajo.
Lo que no puede pasar es que alguien de nuestro grupo decida resolver esto a golpes cuando no toca. Si eso ocurre la misión fracasa. Y esta persona merece que no fracase.
Selûne no juzga lo que eres. Juzga lo que haces con lo que eres.
Lathander dice que cada amanecer es un nuevo comienzo. Que nadie está tan perdido que no pueda encontrar el camino de vuelta a la luz.
Esta misión es eso. Darle a alguien la oportunidad de ese nuevo comienzo.
No me parece poca cosa.
Si queréis venir buscadme por Athkatla o dejadme una carta. Estaré por las tabernas o en el templo o en algún sitio entre medias moviéndome que es donde suelo estar.
Gracias de antemano a los que se apunten.
Que Lathander ilumine vuestros días y Selûne guíe vuestros pasos.