Silmëwen de Lotar
Pirata sin barco
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Despues de haber sido liberada de los calabozos de Athkatla tras una semana encerrada, la elfa tomó rumbo hacia Minsorran a lomos de su caballo, mirada altiva y firme hacia delante sin volver la mirada hacia la Ciudad de la Moneda, la indignación le cargaba las venas por lo acontecido.
A su llegada a los cuarteles de Minsor, su agradecimiento hacia el que había sido su abogado en esos 7 días le supo siempre escaso, y su fulgurante mirada la llevó a tomar papel y tinta en hora de redactar su más profunda indignación hacia el Estado vecino bajo la silenciosa mirada del León.
Bajo la escritura, la firma de la elfa con una alargada y elegante escritura, seguida de la firma del propio León, así como la de otros Leones Blancos, adjunta con el sello de Minsorran y el lacre del León de Minsor.
La carta es enviada, junto un mensajero, a los salones del edificio gubernamental de la ciudad
//Carta firmada por el León con su autorización//
A su llegada a los cuarteles de Minsor, su agradecimiento hacia el que había sido su abogado en esos 7 días le supo siempre escaso, y su fulgurante mirada la llevó a tomar papel y tinta en hora de redactar su más profunda indignación hacia el Estado vecino bajo la silenciosa mirada del León.
Estado de Amn, Gobernantes de Athkatla y Consejo de los Seis.
He aqui el pronunciamiento de la Dama Silmëwen, Primogénita de la Casa de Lotar, del reino de Suldanessalar, y Leona Blanca de Minsorran, quien con el firme Tratado de Cooperación entre Naciones sobre una mano, y la Balanza de la verdadera Justicia y Ley en la otra; se les hace sabeedores a sus gobernantes de la grave falta que La Ciudad de la Moneda cometió violando los pactos de establecidos entre ambas ciudades bajo en la terrible negligencia que la Guardia de su ciudad llevó a cabo en los días pasados, faltando así al Estado de Minsorran como a la misma Ley ya obedecida y acatada en su momento frente los ojos de la Orden del Muy Radiante Corazón en tierras de Minsorran; cuando se llevó a cabo la detención en su ciudad de la Leona Blanca en plena colaboración con los ciudadanos de la misma, en búsqueda de un crimen ocurrido entre las calles de Athkatla.
De la mano del Sargento Morian Monk y de sus hombres, la Dama permaneció entre las rejas de la prisión por el extenso periodo de siete días, sabiendo de antemano que la víctima fue ya juzgada en tierras de Minsorran como Leona Blanca, tal y como la ley de Minsor dictamina, la cual fue aceptada por el Consejo de los Seis en audiencia con el Gobernador de Minsorran y la misma que fue rota por sus carceleros aún cuando el León Med intervino como Voz de Minsorran ante este incidente intentnado esclarecer y poner en libertad a la acusada.
Es pues, que ahora se exige a Athkatla que afronte esta vez su garrafal error -debido a la ignorancia y falta de documentación, así como los oídos sordos prestados ante todas las pruebas que se les adjuntó sobre la condena ya expirada de la víctima- en cuanto las medidas tomadas hacia la Dama Silmëwen por manos de la Guardia de su ciudad, tomándo los medios que crean necesarios ante tal negligencia al deber y la persona que encabezó tal cadena de discordia, y sea la víctima indemnizada por lo ocurrido; siéndo este pago efectuado en dhartenes igual a la recompensa que todavía mantenían en vigor en la ciudad incluso despues del ya pasado juicio y completada sentencia, por los días que la víctima fue privada de su libertad injustamente, ascendiendo tal suma a 35.000 dhartenes los cuales deberán ser enviados a las arcas de Minsor bajo el lacre de los gobernadores de Athkatla.
Esperemos que con esta medida, los Gobernadores de la Ciudad lleguen a abrir los ojos ante las turbias corrientes que parecen arrastrar los pendones y las lanzas de la Guardia de Athkatla.
Sin más extensiones, reciban un cordial saludo a la espera de nuevas.
Bajo la escritura, la firma de la elfa con una alargada y elegante escritura, seguida de la firma del propio León, así como la de otros Leones Blancos, adjunta con el sello de Minsorran y el lacre del León de Minsor.
La carta es enviada, junto un mensajero, a los salones del edificio gubernamental de la ciudad
//Carta firmada por el León con su autorización//