Dhraax
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El atardecer transcurría con normalidad, pese a las recientes tormentas proveniente de las montañas.
Poco a poco los escasos rayos de sol que se colaban entre las nubes brillaban con mayor intensidad en la nieve de los techos de la ciudad.
Los locales, sabedores de los peligros de las temperaturas nocturnas, entraban a sus dependencias los leños comenzando a verse con mayor intensidad las humaredas provenientes de las chimeneas.
Fue cuando el umbral de La Luz del Norte se abrió de par a par, dando entrada a un pequeño séquito de hombres cargando algunos baúles rumbo al piso superior. El ultimo de su marcha se detuvo, cercano a la barra donde la tabernera que entre susurros se hizo portadora de un cofre deslumbrante, tallado en roble con detalles y decoraciones exquisitas. Tras subir este también, los ojos de la mujer centellaron de codicia, palpable para los parroquianos curiosos, cuando vislumbro el contenido.
Algo mas tarde, al caer por completo el manto de la noche y con ella el intenso frió. Las puertas se abrieron una vez mas, esta vez acompañada de perfumes variados de un grupo de mujeres de características opuestas y ropajes diversos. Jocosas y divertidas susurrando palabras picaras y haciendo públicos pensamientos e ideas que distaban de una dama de alta cuna.
Con un cabeceo de la tabernera subieron directamente, sin duda la curiosidad de los locales iba en aumento. ¿Qué evento transcurriría allí con preparativos tan ostentosos y tan curioso silencio?.
Las primeras horas de la noche se sucedieron con los sonidos habituales de una reunión, risas, el sonido de los cristales ante oportunos brindis. Los sirvientes bajaran con la misma conducta con la que subieron, cabezas gachas y miradas esquivas, retirándose posteriormente en su carruaje.
Llegando la medianoche, o tal vez la medianoche siendo mas exactos, las puertas se abrieron con suavidad, engullendo la luz de las velas dejando solo el azulado característico de las luces magias de la posada.
Una alta figura de espectral elegancia se poso en el marco del umbral, barriendo con la mirada el interior de la estancia unos escasos segundos. En su cabeza una galera de tela brillante, azul oscura, como su capa. Las telas interiores era un juego perfecto de simetría entre azulados, dorados y negros. Ajusto los guantes de cuero en sus manos y finalmente con un pie y luego el otro, se aproximo hasta Laura, la joven tabernera.
Los presentes recuerdan un escalofrío voraz, que recorrió sus cuerpos crispandoles la espina dorsal, seguramente producto del frió de exterior.
Al llegar junto a la mujer, de carácter fuerte incluso con los mas frecuentes clientes, alzo su mentón con suavidad quedando en un duelo sensual de miradas sellado finalmente con un beso, breve pero intenso. Tras ello y un susurro intimo se alejo hacia las escaleras.
Gran parte de la noche ocurrio en silencio, con una posada cada vez mas vacía. Solo el alba trajo consigo no solo un nuevo día, sino un macabro escenario de terror.
Cuentan los chismosos, los susurrantes que las damas, tan hermosas meretrices yacían distribuidas en la habitación. Sus ojos eran vidriosos, tristes, ausentes. Sus cuerpos en posturas sobrenaturales, fríos y completamente desangrados...
Tantas cosas se han dicho ya... que nunca se sabe donde empieza el mito y termina la realidad...
Offtopic :
Gracias Lolth por la ambientacion de ultima hora. =)