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[Murann-Caravassar] Rumores

DM Faith

Llanero del brasero
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Los muertos no hablan, pero la sangre sí.

Dicen que la carretera de Sothilis apestaba a muerte desde hacía días. Que la tierra, endurecida por el sol, se tornó blanda por la sangre derramada. Que el eco del combate se disipó antes de que alguien llegase a tiempo de ver otra cosa que no fuesen carroñas calcinadas y cadáveres sin ojos.

Era una caravana del Imperio de las Bestias. Cargada hasta los topes con troncos de cedro y bloques de granito de las canteras. También con oro y piedras preciosas, aunque la mayoría de los que comerciaban con esas rutas sabían que la verdadera riqueza de esa caravana era el acero de sus guardianes. Los carros tenían ruedas anchas y fueron arrastrados por ogros con espaldas como murallas y cabezas como yelmos deformes. A su alrededor, un puñado de hobgoblins, de esos que caminan erguidos y visten cota de malla ennegrecida con hollín. Eran guerreros de los linajes más leales al Murkul, curtidos en mil escaramuzas.

No viajaban solos.

Se decía que la caravana iba custodiada por muertos vivientes: tumularios. Criaturas asquerosas. Guerreros caídos en campañas pasadas, devueltos al campo de batalla por la brujería de Murann. Eran prácticos, pero también un aviso a posibles enemigos de Murann: ni la muerte les libraría de servir al Murkul.

Y, sin embargo, los mataron a todos.

La emboscada ocurrió en un tramo de la carretera, cerca de unos riscos. Allá donde el paso se estrechaba y el eco del viento ahogaba los gritos. La caravana se detuvo. Algunos dicen que por barricadas de troncos afilados. Otros, que por un derrumbe provocado con pólvora negra. Lo cierto es que cuando los ogros se vieron obligados a detenerse, la matanza empezó.

Las cuchillas silbaron en la penumbra. Una lluvia de flechas envenenadas surgió de la maleza. Se encontraron cuerpos con el cráneo partido en dos, con vísceras desparramadas por el suelo como si hubiesen sido abiertos como cerdos.

Pero había algo más. Algo que no encajaba.

Los cuerpos de los guardianes no solo estaban destrozados: algunos habían sido devorados. Los huesos habían sido aplastados con la fuerza de mandíbulas que no pertenecían a ningún trasgo, ogro o drow. Muchos presentaron marcas de garras, profundas, de una fuerza bestial.

Los que vieron la escena después del ataque dijeron que no hubo supervivientes. Ni de los vivos ni de los que ya estaban muertos. Los tumularios fueron aplastados hasta convertirse en amasijos de carne putrefacta. Los guardianes trasgos murieron con las armas en la mano, signo de que lucharon hasta el último aliento.

Los atacantes no eran simples bandidos. Las tácticas empleadas intuían que podrían ser drow. Sin embargo, los rastros, contradictorios, también mostraron pisadas pesadas, como las de ogros. Quizás mercenarios afiliados a las tribus insurrectas que han estado alzando la cabeza en los últimos meses.

Cada vez más osados.

Cada vez más organizados.

Pero la sangre no mentía. Y entre los cuerpos se encontraron mechones de pelo dorado. Pelo grueso, caliente, vibrante con una magia desconocida.

Las primeras investigaciones de parte de los brujos del Cónclave dieron lugar a una conclusión insólita.

Eran… ¿leones?

Nadie había visto leones en la carretera de Sothilis en toda su vida. Y menos aún, leones de los Planos Exteriores, pues la traza mágica indicaba que probablemente portaban la mancha de Celestia.

Los soldados de Muranndin recibieron órdenes de recuperar todos los cuerpos caídos. Obtendrían respuestas, pronto.

La carretera de Sothilis ha visto sangre antes. Verá más.
 

Alcachofa Frita

Vampiro buceador de lagos
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Tundra escucharía los rumores con una expresión pétrea, sin parpadear mientras asimilaba cada palabra. La mención de los tumularios destrozados, de cuerpos devorados y de garras marcando la carne de los caídos, despertaría en su instinto primario.

Su mandíbula se tensaría, Un brillo salvaje cruzaría sus ojos al escuchar sobre los mechones de pelo dorado y la magia que vibraba en ellos.


-¿Leones? ¿De verdad confiaron un cargamento así a esos cadáveres apolillados? Su tono destilaría desdén. ¿Cómo esperaban que defendieran algo si ni siquiera entienden lo que es perderlo?

Exhalaría lentamente por la nariz, su respiración era profunda y controlada, pero en su interior, su sangre herviría con la necesidad de comenzar a unirse a la oleada de conflictos que están ocurriendo.
 

Brokilon

Pornorroleador oldschool
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Fumaba de una pipa con calma mientras limpiaba el filo de su mandoble con un trapo impregnado ligeramente en un aceite claro.
Atendía a las conversaciones de los clientes locales en Caravassar, repleta de palabrería y rumores taberneros. Una copa estaba en la mesa. Dejó de mimar el acero de su espadón para alcanzar el recipiente y llevárselo a los labios, con un líquido carmesí que probablemente fuese un Vino seco de Arabella.


- Aah.. - Exhaló en un suspiro placentero - Qué recuerdos...
 

Essex

Panfleto tirado de Shack
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¿Leones celestiales? Espero que hayan cogido el cadáver de alguna de esas criaturas para que pueda hacer una disección.​
 

arthut

Minsorrano sin caminos
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El tumulario se encontraría espetando gritos a unos soldados cercanos.


¡¿Que qué?! ¿Que han muerto? ¡JAJAJAJA...! ¡PEOR DESTINO TENGO YO! ¡NO LLORIQUEÉIS, U OS ARRANCO LOS OJOS!

A ver dónde está la carretera esta...


Revisa una vieja cartera de cuero, sus cartas de navegación.

¡¿Cómo?! ¡No contamos con apoyo costero! Estos perpetrantes lo tenían bien planeado... ¿eh? Habrá que traerse tres o cuatro cañones, ¡y metralla! ¡MUCHA METRALLA! ¡Y SAL, PARA ROCIARLA SOBRE SU SANGRE, POR UMBERLEE!

 

nukenin81

8º Nombre extraño de Onyxia
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Los rumores de un nuevo ataque llegaron a los oídos del oni. El sentimiento popular parecía girar en torno a una línea de pensamiento: todos están contra nosotros... todos nos atacan desde todos los frentes...

El Gran Guardián alzó sus manos en señal de calma, acallando el clamor que le rodeaba.


-Hay una verdad que parecen no entender. El mundo no está en guerra contra nosotros, ¡nosotros estamos en guerra contra el mundo! No importa el número de bestias que asesinen, no importa que nos roben un puñado de baratijas... ¡Nosotros somos los monstruos que aparecen en sus pesadillas! Y cuando arrasemos con nuestros enemigos, las cicatrices que quedarán grabadas en la tierra perdurarán por siempre.

El oni reía sólo con imaginarse el escenario que se dibujaba ante él.

-¡Dejad que vengan! ¡Dejad que nos golpeen! El odio será nuestro alimento, el rencor nuestro combustible. Cuando soltemos nuestra rabia, ¡nada podrá pararnos! ¡Ja!

Firma Oni Kanji.png
 

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