DM Ahriman
Vampiro que no usa azules
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Pasaron horas hasta que los exploradores enviados llegaron, las noticias de dos puestos fronterizos dispuestos en la linde este habían dejado de ser recibidas y como dictaba el procedimiento no se tardó en despachar una patrulla en huargos para retomar la comunicación con los emplazamientos.
Las líneas exteriores habían sido sobrepasadas, las señales de combate eran obvias sin embargo no había nadie que enterrar, los soldados se habían esfumado así como todo lo que había de valor, los puestos habían sido golpeados por un fantasma, pero un fantasma no deja el terreno trampeado cobrándose un cuarto de una patrulla despachada.
Dichas nuevas no tardaron en expandirse por el Imperio con preocupación el cual aún se recuperaba de su reciente batalla, las calles se llenaron de dudas sobre sí Muranndin dejaría esta afrenta sin respuesta. Aquellos que estuvieron presentes en las palabras del propio Murkul lo tuvieron claro.
Las líneas exteriores habían sido sobrepasadas, las señales de combate eran obvias sin embargo no había nadie que enterrar, los soldados se habían esfumado así como todo lo que había de valor, los puestos habían sido golpeados por un fantasma, pero un fantasma no deja el terreno trampeado cobrándose un cuarto de una patrulla despachada.
Dichas nuevas no tardaron en expandirse por el Imperio con preocupación el cual aún se recuperaba de su reciente batalla, las calles se llenaron de dudas sobre sí Muranndin dejaría esta afrenta sin respuesta. Aquellos que estuvieron presentes en las palabras del propio Murkul lo tuvieron claro.
Los soldados que volvían sin ninguna noticia eran castigados con largas guardias, la ineficiencia fue curtida, perseguida y marcada, la máquina de guerra del Imperio se retorció pero obedeció bajo el puño negro del Destructor. Una centena de esclavos fueron traídos para comenzar las preparaciones de cuatro puestos distribuidos entre los Dientecillos y la linde este.
Por otra parte los rumores del segundo mando desplegado aún permanecen en la incógnita, y algunas voces parecían clamar con dudas si la sangre nueva daría la talla.
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