WhiteCrow
Cuenta secreta de Kronos
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*Una mujer con una larga melena negra se acerca a las inmediaciones del Teatro de la Alegría de Crimmor con un lienzo pinceles y algunos colores para comenzar a dibujar lo que parece el paisaje de un amanecer asomando entre dos montañas en medio del Mar*
Hoy como primera vez de muchas, mientras doy rienda suelta a mi imaginación, os narraré una fantástica, y épica historia *Va diciendo mientras algunas personas se acercan a ver lo que hace*
La titularé.... ya se...
Os preguntareis, queridos míos, porqué los bandidos no se atreven a asomar por esta bella ciudad portuaria. No solo por la guardia, que hace su trabajo de una manera impecable, como todos sabéis.
Lo pude comprobar hace unos días, yo estaba deambulando como un pollo sin meñique por las calles de Athkatla, cuando una imponente figura, con un bastón en la mano y una luz divina rodeando sus ojos, se me apareció. Su nombre... si queridos, se presentó como Madeleine, seguro que muchos la conocéis, junto a ella una mujer que llevaba el sombrero sobre su cabeza, aguantado solo por la brisa tenue de los murmullos, esbelta, con mirada pícara y siempre con algo que decir, Astrid.
Poco después, más se añadieron a la ecuación, el gran y estridente Shack, la delicada y fuerte Sophira, Alec un hombre que no tuve la oportunidad de conocer mucho y la siempre sonriente, Azalea.
Seguro que los conocéis a todos o a su mayoría. Me propusieron algo, viajar con ellos por un camino lleno de peligros. Y bueno ya me veis, no soy mucho de peligros.
Viendo mi debilidad usaron sus poderes divinos para crear un doble de mí, un Noah, el doble de fuerte, el doble de Alto, el doble de ancho y el doble de feo. De esa manera podría acompañarles mientras mi alma se separaba de ese cuerpo y así podría, capturar en mi memoria todo lo que allí aconteció.
Pasamos por este mismo lugar, seguro que algunos escuchasteis chistes cánticos y risas y nos dirigimos al camino que enlaza con el pueblo de Purskul.
Pasaron varias horas antes de que mi asombro se multiplicara, pues cuando menos me lo esperé un grupo de bandidos asaltaron el camino, ¡Y se dirigían directamente a Crimmor! no podían permitirlo, así que toda la delicadeza, quedó atrás y juraron a los cuatro vientos que no permitirían que nadie mientras ellas y ellos fueran Eternas y Eternos, pisara esta bella ciudad y a sus queridos habitantes, con malas intenciones.
¡Luces! ¡Explosiones! ¡Flechas! !Puñetazos! Todo eso pasó en pocos segundos y los pocos bandidos que quedaron vivos se retiraron corriendo jurando que nunca más volverían a acercarse a Crimmor mientras la Eterna Melodía existiera.
Más adelante mientras celebrábamos el triunfo, un navío de tierra con dos capitanas hacía un alto. Mas allá de Purskul, decían, un gran peligro había despertado. Y allí que nos dirigimos, raudos y prestos.
Cuando llegamos, un ejercito de Hombres Vaca y Mujeres Toro, estaban haciendo de las suyas, con sus grandes armas, cuernos y ubres.
Y allí fué cuando toda la Eterna melodía se puso en fila horizontal y al unísono como dando inicio a una función magistral, chasquearon los dedos. Una luz cegadora iluminó todo el lugar y cuando mi vista pudo volver a acostumbrarse.... todos los hombres vaca y mujeres toro se habían convertido en ceniza.
¡Así que habitantes de Crimmor! Sin desmerecer la gran labor que la Guardia hace, no temáis, pues mientras la Melodía suene el peligro es efímero, y por suerte... esta es Eterna!
*Justo cuando acabó de narrar la historia, también acabó e pintar el cuadro que dejó expuesto unos instantes antes de llevárselo*
Hoy como primera vez de muchas, mientras doy rienda suelta a mi imaginación, os narraré una fantástica, y épica historia *Va diciendo mientras algunas personas se acercan a ver lo que hace*
La titularé.... ya se...
Eternas y no tan Eternos
Os preguntareis, queridos míos, porqué los bandidos no se atreven a asomar por esta bella ciudad portuaria. No solo por la guardia, que hace su trabajo de una manera impecable, como todos sabéis.
Lo pude comprobar hace unos días, yo estaba deambulando como un pollo sin meñique por las calles de Athkatla, cuando una imponente figura, con un bastón en la mano y una luz divina rodeando sus ojos, se me apareció. Su nombre... si queridos, se presentó como Madeleine, seguro que muchos la conocéis, junto a ella una mujer que llevaba el sombrero sobre su cabeza, aguantado solo por la brisa tenue de los murmullos, esbelta, con mirada pícara y siempre con algo que decir, Astrid.
Poco después, más se añadieron a la ecuación, el gran y estridente Shack, la delicada y fuerte Sophira, Alec un hombre que no tuve la oportunidad de conocer mucho y la siempre sonriente, Azalea.
Seguro que los conocéis a todos o a su mayoría. Me propusieron algo, viajar con ellos por un camino lleno de peligros. Y bueno ya me veis, no soy mucho de peligros.
Viendo mi debilidad usaron sus poderes divinos para crear un doble de mí, un Noah, el doble de fuerte, el doble de Alto, el doble de ancho y el doble de feo. De esa manera podría acompañarles mientras mi alma se separaba de ese cuerpo y así podría, capturar en mi memoria todo lo que allí aconteció.
Pasamos por este mismo lugar, seguro que algunos escuchasteis chistes cánticos y risas y nos dirigimos al camino que enlaza con el pueblo de Purskul.
Pasaron varias horas antes de que mi asombro se multiplicara, pues cuando menos me lo esperé un grupo de bandidos asaltaron el camino, ¡Y se dirigían directamente a Crimmor! no podían permitirlo, así que toda la delicadeza, quedó atrás y juraron a los cuatro vientos que no permitirían que nadie mientras ellas y ellos fueran Eternas y Eternos, pisara esta bella ciudad y a sus queridos habitantes, con malas intenciones.
¡Luces! ¡Explosiones! ¡Flechas! !Puñetazos! Todo eso pasó en pocos segundos y los pocos bandidos que quedaron vivos se retiraron corriendo jurando que nunca más volverían a acercarse a Crimmor mientras la Eterna Melodía existiera.
Más adelante mientras celebrábamos el triunfo, un navío de tierra con dos capitanas hacía un alto. Mas allá de Purskul, decían, un gran peligro había despertado. Y allí que nos dirigimos, raudos y prestos.
Cuando llegamos, un ejercito de Hombres Vaca y Mujeres Toro, estaban haciendo de las suyas, con sus grandes armas, cuernos y ubres.
Y allí fué cuando toda la Eterna melodía se puso en fila horizontal y al unísono como dando inicio a una función magistral, chasquearon los dedos. Una luz cegadora iluminó todo el lugar y cuando mi vista pudo volver a acostumbrarse.... todos los hombres vaca y mujeres toro se habían convertido en ceniza.
¡Así que habitantes de Crimmor! Sin desmerecer la gran labor que la Guardia hace, no temáis, pues mientras la Melodía suene el peligro es efímero, y por suerte... esta es Eterna!
*Justo cuando acabó de narrar la historia, también acabó e pintar el cuadro que dejó expuesto unos instantes antes de llevárselo*