TheSusoGUN
Adorador del Gordo
- Registrado
- 16/7/21
- Mensajes
- 150
Tras la ceremonia a los héroes de la gélida ciudad de Náshkel, muchos se sintieron aliviados. Conocedores del fin de una gran tragedia, la horda de no muertos terminó y la ciudad podía descansar. Pero era una victoria amarga, gran parte de la ciudad se encontraba en ruinas. El humo, provocado por las pilas de cadáveres en llamas, ahogaba la luz del cielo. Los llantos de quienes lo habían perdido todo recorrían las calles, dejando nada más que un mar de lamentos.
Durante la ceremonia a los héroes de Náskel, el alcalde de la ciudad extendió distintos tesoros a los aventureros. Tesoros que, la gran mayoría, tomaron sin dudar un instante. Unos pocos rechazaron los obsequios, cada uno con una motivación distinta. Entre estas personas se encontraba el sacerdote Kan Siversk, quien dijo al alcalde: "No puedo aceptar sus ofrendas, sólo soy un siervo del señor oscuro Bane. Si mi ayuda ha traído paz a esta ciudad no me lo agradezca a mí, si no a él. Pues esa ha sido su voluntad." El alcalde observo impasivo al oscuro sacerdote durante unos instante, justo antes de pronunciarse. Este ofreció al sacerdote un permiso para oficiar una ceremonia dentro de las murallas, una forma de agradecer a la mano negra, la ayuda prestada por sus siervos.
Pocas lunas más tarde, se ha podido ver por las calles al propio sacerdote, así como algunos de sus aliados, extendiendo la noticia entre las gentes de Náshkel. En las calles más transitadas incluso se han encontrado distintos carteles divulgando la noticia. "Dentro de diez lunas, el sacerdote Kan Siversk, oficiará una misa en la plaza de la ciudad. Una gran misa para agradecer al señor oscuro Bane su ayuda prestada en tal ardua contienda, así como despedirse de los caídos, tanto las gentes de Náshkel como todos los que perdieron su vida luchando. Un momento para hablar del pasado, el presente y el futuro de esta ciudad."
Durante la ceremonia a los héroes de Náskel, el alcalde de la ciudad extendió distintos tesoros a los aventureros. Tesoros que, la gran mayoría, tomaron sin dudar un instante. Unos pocos rechazaron los obsequios, cada uno con una motivación distinta. Entre estas personas se encontraba el sacerdote Kan Siversk, quien dijo al alcalde: "No puedo aceptar sus ofrendas, sólo soy un siervo del señor oscuro Bane. Si mi ayuda ha traído paz a esta ciudad no me lo agradezca a mí, si no a él. Pues esa ha sido su voluntad." El alcalde observo impasivo al oscuro sacerdote durante unos instante, justo antes de pronunciarse. Este ofreció al sacerdote un permiso para oficiar una ceremonia dentro de las murallas, una forma de agradecer a la mano negra, la ayuda prestada por sus siervos.
Pocas lunas más tarde, se ha podido ver por las calles al propio sacerdote, así como algunos de sus aliados, extendiendo la noticia entre las gentes de Náshkel. En las calles más transitadas incluso se han encontrado distintos carteles divulgando la noticia. "Dentro de diez lunas, el sacerdote Kan Siversk, oficiará una misa en la plaza de la ciudad. Una gran misa para agradecer al señor oscuro Bane su ayuda prestada en tal ardua contienda, así como despedirse de los caídos, tanto las gentes de Náshkel como todos los que perdieron su vida luchando. Un momento para hablar del pasado, el presente y el futuro de esta ciudad."
Offtopic :
Buenas a todos, esto viene de la trama ya finaliza "El heraldo del mañana" de DM Suerte. La misa será en la plaza de la ciudad, es un evento totalmente público, pueden asistir todos, independientemente de su fé. Se hará el próximo jueves 18 a las 22:00 hora española.