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No eres como los demás

_diedne_

El que insulta en los discursos Zhent
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http://www.youtube.com/watch?v=vo_pQgNdzZg

El joven divisó el cenit del día a través de las ventanas del hospicio, los rayos de luz que quedaban se filtraban multicolores al chocar en la metálica piel del joven. Observó sus manos y suspiró un instante.

Se adentró hasta los trasteros de San Annur y tomó los aperos de labranza para dirigirse a los campos de cultivo, generalmente iba cuando el sol se ocultaba, de esta manera podría seguir con la tarea de los mendigos que allí trabajaban con tanto afán. Podía ver en la más absoluta oscuridad y pensó que esta era la mejor manera de poder contribuir en el Hospicio. . . entre otras tareas.

Cruzó los grandes portones y atravesó los llanos de la gran ciudad, se detuvo para confirmar que llevaba todo consigo hasta que una voz femenina irrumpió.


Lavaplatos *hizo una leve reverencia* no te echan de menos en los fogones? *sonrió pícara mientras salía de una de las tiendas del campamento aventurero*

*alzó la mirada y divisó el rostro de Deena, una mujer semielfa que había conocido hacía varias dekhanas, amiga de Sami y Abigor. Solía ser sincera y directa en sus palabras, si bien a veces podrían doler o ser demasiado duras, no creía que las dijera con maldad*
Se me echa de menos en los campos de cultivo, hacia allí me dirijo, queréis acompañarme?
*la mujer rió* si si, ve tú delante que ahora mismo te sigo *con un tono que denostaba suficiencia*
Bueno, trabajaré por los dos Deena, no debéis preocuparos por eso *con su tono amable de siempre*
Está bien, esto está vacío *la semielfa alzó la vista para otear los llanos en busca de algo mejor, no obstante parecía que Tymora no la sonreiría y por hoy le acompañaría*

Caminaron juntos hasta llegar a los campos de cultivo donde varios campesinos se levantaron para dar la bienvenida a Elriand. Se abrazaron mutuamente con sonrisas y gestos afectuosos mientras Deena se sentaba en una piedra contemplando el curioso cuadro.

Ya he llegado, podéis marcharos, me ocuparé de los campos esta noche *hizo un gesto mandando al hospicio a todos los trabajadores, Selune pronto se alzaría*
Ahí va un talento desperdiciado a destripar terrones. . . *lo suficientemente alto como para que todos lo escucharan*
*tomó la azada con fuerza listo para empezar a trabajar, no sin antes fijar su dorada mirada en la mordaz semielfa*
Esto es suficiente para un humano cualquiera de buen corazón y esas cosas, pero para vos. . . por todos los Dioses
Es que soy distinto?
No que va. . . *con tono irónico, como era propio en ella*
No soy mejor que ellos, ni que tú
No creo que estés destinado a esto Elriand
Y a qué crees que estoy destinado? *con un tono humilde propio en él*
Es más, creo que alguien de ahí arriba debe estar desesperado viendo cómo te desperdicias
Y a mí no me preguntes, yo solo pongo el contrapunto
*los últimos rayos del sol se reflejaron un instante en los ojos del joven*
No creo que invertir mi tiempo en otros para que puedan comer, sea un desperdicio
Sabes? Eres como uno de esos Djinn de los cuentos de Calimport *exclamó la elfa*
Qué cuentos? *con cierta curiosidad mientras trabajaba y la observa a intervalos*
Ya sabes, esos cuentos que hablan de seres de increíbles poderes, capaces de hacer casi cualquier cosa, pero atados a una existencia de esclavitud para otros. Aunque solo son cuentos, no creo que los de verdad sean así. . . si es que existen *se encogió de hombros*
Nadie me obliga, lo hago por propia voluntad Deena
Pero es algo que podría hacer cualquiera!
Uhm. . . es distinto un Rey de un campesino? *exclamó el joven pensativo* para mí no
Te equivocas Elriand, las cosas funcionan como funcionan.
Bueno y cómo es la realidad a tus ojos? Auguro que me daréis una imagen bastante pesimista de todo esto
Tú puedes dedicarte a ayudar a los mendigos porque hay un Rey que se dedica a quedarse con una parte de ellos y de la de los demás. Y no soy pesimista! Soy realista!
La diferencia entre el mendigo y tú, es que tú podrías intentar cambiar las cosas desde arriba, pero no quieres oírlo.
Desde arriba? *dejo de trabajar mientras sujetaba la azada con firmeza, mirando a Deena con intensidad*
Si, ayuda al rey, no a los mendigos
Son ellos los que necesitan nuestra ayuda *afligido*
Si, pero destripando terrones conseguirás poco * Elriand suspiró con tristeza mientras escuchaba a la mujer*
Cambia las cosas desde arriba y las cambiarás para todos
No soy diferente, siempre he sido un campesino. . . no conozco otra manera
Y por qué no sigues en tu hogar ?con una buena mujer que te cuide e hijos correteando por todas partes? Labrando la tierra y ayudando a los tuyos
Porque es en esta región donde se nos necesita . . . donde la moneda es el único lenguaje que se entiende, aquellos que no conocen tal lengua mueren solos y abandonados *exclamó triste*
Y de quién es la culpa entonces?
No lo sé *sin conocer respuesta*
No creo que sea del mendigo
No creo que sea culpa de nadie *giró la azada en su mano para contemplarla*
JA! Eres demasiado cándido Elriand, demasiado inocente
Los seres humanos somos frágiles, sensibles y nos dejamos llevar. Supongo que el brillo de las monedas y el poder de ostentar grandes cargos llegan a obnubilarnos *con tristeza y pesar en sus palabras*
No te pongas sentimental. . .
*se volvió para mirarla, su rostro mostraba tristeza y desazón sin embargo ella le contemplaba con tranquilidad, tenía totalmente asumido como estaban las cosas*
Quizá si vinieran a trabajar a los campos y supieran lo que cuesta dar de comer, llegarían a entender, dejarían de lado la avaricia
Voy a parecerme a los adoradores del musgo con esta cantinela *así llamaban algunos a los druidas* pero allá va: tienes que encontrar tu destino, pero creo que le tienes miedo y te escondes entre platos, fogones y campos de cultivo *las palabras de Deena calaron profundamente en el chico, el cual ya había oído en su niñez unas palabras que le marcaron profundamente*
Ellos se habrían puesto más místicos a este respecto *con cierta ironía* quizá en élfico suene mejor
Quizás. . . *contemplaba a deena para posar su mirada al suelo abstrayéndose, tratando de recomponerse de la realidad*
Oye Elriand piensa lo que quieras pero lo que a tus espaldas llevas debe significar algo, digo yo, que no es que sea decir mucho y no es que me refiera a los sacos de semillas que sueles cargar
No me hacen diferente *susurró*
Si, lo hacen *contestó al unísono*
Serías diferente si las tuvieras tú?
Pues no lo sé, no es algo que me haya planteado, no es algo que nos planteemos la gente de a pié
Seguirías siendo la buena chica que eres Deena, sin más cambios que tenerlas a tu espalda, ni mejor ni peor
*ella rió ante el comentario, observó el aspecto del joven mientras trataba de tapar su boca. . . repleto de barro y tierra de trabajar, apenas se podía ver nada en la noche profunda y él seguía trabajando de manera incansable*
Mira Elriand, yo tengo las orejas picudas y como dice Abigor, tengo tendencia a estar algo escuálida, y eso es por algo. Tú sabrás de donde te han salido a ti tus diferencias, pero dudo mucho que de unos padres campesinos que quisieran que estuvieras manchándote de tierra
*miró de forma intensa a la semielfa para replicar* Mi padre solo quería lo mejor para míComo quieras, cada cual es libre de hacer lo que quiera con el tiempo que se le ha dado. . . a mí como comprenderás, no me va a cambiar la vida
*se encogió de hombros como era costumbre en ella para después tumbarse sobre la roca y observar las estrellas*
Sabes algo sobre los vampiros en los llanos? Tú que andas metido en el Hospicio y tan cerca de la Orden
No, no sé nada a ciencia cierta
*con un tono exagerado* yo que todos estamos a salvo y que absolutamente toooodos están muertos, que no debemos preocuparnos
*Elriand frunció el ceño y meditó unos segundos apoyado en el extremo de la azada*
No creo que lo estén, los males de este mundo no llegan a extinguirse nunca del todo por muchos esfuerzos que pongamos en ello.
Blablabla, lo que tú quieras *burlona*
Me equivoco? *sorprendido por sus burlas*
No, solo que te contradices para que te salga a cuentas
Me contradigo? Por qué? *totalmente confuso*
Por qué dices que tienes que esforzarte por ayudar pero cuándo te entra el miedo dices que nada va a cambiar aunque lo intentes? *suspiró poniéndose en pié*
No me refería a eso, dejadme que me explique mejor
Si bueno, hasta que te expliques mejor te seguiré llamando lavaplatos
Aunque todo mal persista, debemos trabajar para que sea el menor de los problemas, igual que trabajo para que nadie pase hambre. . . siempre habrá un hambriento en alguna parte
Si! Muy bonito . Evita entonces que el consejo siga acaparando tanto grano y comida
También puedo trabajar para suplir ese grano que con tanto afán atesoran unos pocos , y poder repartirlo
*con tono teatral exclamó* Aquí yace Elriand, gran campesino que intentó evitar el hambre plantando un huerto, que al morir descubrimos que oh. . . ¡ Tenía Alas ¡ *negó mientras observaba al “campesino” y se despidió* Será mejor que te deje trabajando
Quizá algún día cambien tus percepciones Deena
O quizá lo hagan las tuyas lavaplatos , volveremos a vernos *hizo una leve reverencia como si llevara vestido acompasada de su habitual sonrisa*

// agradecimientos a Deena que es genial ^^ y al resto que suelen darme unas escenas superchulas :p Gracias
 

Bretema

Aventurero novato y vago
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//lo que te gustan las malas compañias... :wink:
 

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