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No todo lo que brilla es oro [Actualización de ambiente]

DM Artyom

Dungeon Master
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Negocios malditos
Ciudadela-entre-niebla-y-antorchas.png

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Se dice que la gran subasta de esclavos celebrada en el Paseo de Waukeen fue todo un éxito para la familia Greenwood. Entre comerciantes y lanistas no se hablaba de otra cosa durante los días siguientes, pues la calidad de los esclavos ofrecidos había superado las expectativas de muchos. Algunos fueron adquiridos por ciudadanos de Amn, otros por lanistas locales y una buena parte terminó en manos de las cofradías de ladrones del Distrito del Río. Al parecer, ninguno de los esclavos quedó sin comprador.

A simple vista, todo parecía haber salido a la perfección. Sin embargo, apenas tres días después comenzaron a circular rumores mucho más inquietantes. Quienes habían participado en la subasta empezaron a descubrir que algo no estaba bien con sus nuevas adquisiciones. Las criaturas que habían comprado habían sido presentadas como luchadores curtidos, fuertes y musculosos, capaces de intimidar con solo verlas. Pero después del segundo día, muchos comenzaron a perder fuerza de manera sutil. Aunque todavía conservaban buena parte de su imponente apariencia, todo hacía pensar que su estado continuaría deteriorándose con el paso de los días.

La preocupación comenzó a extenderse entre los comerciantes y lanistas de Amn. Algunos se preguntaban si habían sido víctimas de algún engaño y, sobre todo, qué pensaba hacer la familia Greenwood al respecto. Pero había un pequeño problema. Desde el mismo momento en que terminó la subasta, Mercer Greenwood y toda su comitiva habían desaparecido de la ciudad. Nadie parecía saber dónde estaban ni cuándo regresarían.

Entre murmullos comenzó a tomar fuerza una sospecha. Quizá aquella subasta no había sido el éxito que todos creían y alguien había encontrado la manera de sacar provecho de la ingenuidad de quienes acudieron con el oro preparado para comprar las mejores criaturas del mercado.

Porque en Amn, como bien saben los comerciantes, no todo lo que brilla es oro. Y cuando hay suficiente oro de por medio, siempre hay alguien dispuesto a retorcer la verdad para quedarse con una parte.

Offtopic :
Los eventos relacionados con esta "ambientación" avanzan, los que tenían planes u acciones pueden replantearlas basándose en esta info. Hay varios grupos involucrados y distintas medidas en este asunto si que ténganme un poco de paciencia.
 

Quetzalcoatl

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*Madeleine escucha las nuevas y rumores sobre los esclavos vendidos por Greenwood.*

- Lo que yo decía, no todo lo que reluce es oro. ¿Y los Greenwood desaparecidos? Las denuncias van a llover... y los nuevos magistrados van a estar muy entretenidos.​
 

Arrakis

Alas del Pegaso de Valrieth
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- Seguimos tal y como hablamos. - La mujer se volteó en dirección a Eclipse, observandolo en silencio. Uno de los trasgos correteaba por la corona de cobre, patrullando como alma en pena tras haber perdido la mitad de su tamaño. Un par más habian sido dispuestos para salvaguardar las entradas, únicamente a modo de vigias.

Y a pesar de la 'estafa' el ambiente permanecía tranquilo.
 

Essex

Zapatillas de osito de Shama
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*Habría un mago elfo con cara preocupada mirando las sección de troles.* Los vendedores de "lana" más inútiles que he conocido en mi vida...​
 
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Vys

Adorador del Gordo
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El sol acababa de ponerse sobre el Paseo de Waukeen cuando un cazador cualquiera de capa gastada y botas de las que no suelen pisar caminos reales llegó a los puestos.

Bajo el cuero y el polvo ocultaba una ira que luchaba por manifestarse. Templó a duras penas sus palabras y su sed de violencia. Sabía que el rastro se enfriaría rápido entre tabernas y rumores ajenos. Debía contenerse. Por ahora.

Cada vez que se detenía frente a un tendero dejaba caer unas monedas sobre el tablón de la mesa.


- Necesito saber qué caminos toma Mercer Greenwood cuando no quiere ser encontrado. Y qué cuesta que alguien me lo diga a mí antes que a nadie más.

La misma pregunta, repetida con la misma calma forzada, puesto tras puesto, moneda tras moneda.
 

El Espino Blanco

Repetidor de la Myrdon
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Arianne regresó a Agujas de Oro desde Camposaureos con polvo en las botas, tres cartas sin responder y la firme convicción de que viajar era una excelente manera de descubrir cuánto echaba uno de menos su cama.

La Mansión ReposoAurifero la recibió con sus comodidades habituales: sábanas limpias, vino aceptable y suficientes problemas como para no aburrirse.

No tardó ni una tarde en escoger uno. La familia Greenwood.

Había demasiado oro moviéndose alrededor de los Greenwood y lo que vendian era demasiado bonito para ser verdad, como bien sabía Arianne, el oro rara vez se mueve solo. Alguien lo empuja. Alguien lo esconde. Alguien miente sobre de dónde salió...

Y Arianne era especialmente buena encontrando mentiras cuando tenían forma de moneda.

Extendió sobre la mesa registros comerciales, escrituras, cuentas, nombres de mercaderes y varias cartas que probablemente habían sido escritas con la esperanza de que nadie las leyera jamás.

—Veamos dónde te escondes —murmuró.

Una moneda rodó hasta el borde de la mesa.

Arianne la detuvo con dos dedos.

—No tú.

La guardó en el bolsillo. Después siguió investigando. Al fin y al cabo, una buena investigación empieza siguiendo el dinero. Una investigación excelente termina averiguando quién se lo quedó.
 
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Artema

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Cassandra permanecería atenta a los rumores que recorrían la capital. Si el señor Greenwood había desaparecido tras la venta, aquello solo podía significar una cosa. Sin embargo, una estratega no mueve sus piezas sin conocer el tablero.

Antes de actuar, analizaría la situación y a sus protagonistas, buscando quién se beneficiaba de aquella desaparición y qué movimiento se ocultaba tras ella.
 

DM Artyom

Dungeon Master
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mansion.png

Se dice que algo turbio ha ocurrido en las tierras de los Greenwood. Según cuentan algunos campesinos de las afueras de Athkatla, al despuntar el alba, un par de guardias de la ciudad tomó el camino hacia la mansión de la familia, aparentando ser simples mensajeros. En un principio, nadie prestó demasiada atención al asunto, aunque los rumores que habían circulado durante los últimos días ya habían despertado cierta inquietud entre los lugareños.

Sin embargo, algo debió de torcerse en aquella visita. Apenas una hora después, los mismos guardias regresaron a toda prisa, deteniéndose en el pueblo para solicitar un caballo antes de partir al galope en dirección a la ciudad. No pasó mucho tiempo antes de que un destacamento armado llegara al lugar, aunque ninguno de sus integrantes parecía dispuesto a dar explicaciones sobre lo sucedido.

Desde entonces, las habladurías no han hecho más que crecer. Algunos aseguran que alguien fue asesinado dentro de la mansión, mientras que otros afirman haber visto movimientos extraños entre sus muros. Lo cierto es que, poco después de la llegada de los soldados, los accesos a la propiedad quedaron cerrados y se prohibió el paso a los curiosos.

Los campesinos de la zona murmuran que algo verdaderamente siniestro ha tenido lugar en la residencia de los Greenwood. Y si las autoridades se han tomado tantas molestias para mantener a todos alejados, quizá sea porque hay algo que no quieren que salga a la luz.

Offtopic :
Actualización del ambiente
 

Artema

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La estratega roja y soldado veterana Cassandra no tardaría en hacerse eco de lo sucedido en la mansión. No hacía falta ser especialmente perspicaz para comprender que el noble Greenwood se había granjeado ya demasiados enemigos como consecuencia de las acciones de quien estaba a su servicio: Arkeus.

Consciente de que la situación podía agravarse a cada instante, Cassandra no tardó en movilizar a sus compañeros de las FFAA, Silas, Gunna y Alessandra, poniéndolos al corriente de lo sucedido. Asimismo, se encargó de informar a ambos tenientes, Álvaro y Thomas, para que estuvieran al tanto de los acontecimientos y pudieran actuar en consecuencia.

La estratega no tenía intención de quedarse de brazos cruzados mientras los acontecimientos seguían su curso. Tan pronto como les fuera posible organizarse, se desplazaría junto a sus compañeros hasta la mansión. Había llegado el momento de indagar en lo sucedido y descubrir qué era aquello que se pretendía ocultar con tanto empeño, hasta el punto de haber convertido la propiedad de los Greenwood en el epicentro de semejante entramado de intrigas.
 
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