Vashan
Cuenta secreta de Kronos
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//Musiquilla de ambientacion-----> http://www.goear.com/listen/39f928d/sleepy-hollow-introduction-danny-elfman
Muchos podrian pensar que estaba desquiciado. Dicen que es un hilo muy fino del que pende la cordura de un individuo. Un solo suceso tragico o aterrador puede hacerle caer en la locura. ¿Pero que es la locura? ¿Es cuando un individuo se comporta si seguir unos patrones de conducta de la sociedad?. ¿Y si para ese individuo, sus acciones estuvieran regidas por un buen motivo?, ¿Estaría loco en realidad?.
Hein Vess caminaba con paso dirigente hacia el cementerio, habían sido unos meses trepidantes.
Por fin habia conseguido trasladar los restos de su hija desde Aguas Profundas a un almacen en los muelles de Azthakla. Los restos de su mujer no habian sido problema, solo quedaba el craneo, el cual llevaba ahora entre los pliegues de su tunica.
Giró en silencio una de las esquinas y se adentró en los barrios bajos, no le gustaba pasar por alli de noche, pero era necesario. No podia intentar hacerlo a plena luz del dia en el cementerio.
Apenas llevaba tiempo en el Arcanum, pero habia acudido a tantos seminarios como el tiempo le permitía. Con un poco de esfuerzo habia conseguido acceder a los pisos superiores del mismo. Se pasó varios dias en la biblioteca, pero no encontró nada que pudiera ayudarle.
Empezó a pensar que su viaje a la ciudad de la Moneda sería infructuoso, que nunca podria ayudar a su familia, al menos a su hija. No habia rastro del viejo de dientes podridos, pero encontró a alguien.
Raziel, un nigromante que se escondía en una de las criptas cercanas al paramo del rio. Aunque reticente, el nigromante accedió a ayudarle (por un precio), le dió algunos libros y pergaminos que podrian ayudarle en lo que pretendía hacer.
Al fin entró con paso furtivo en el cementerio, estaba desierto a estas horas, como era de esperar. Vigilando a su alrededor bajó a una de las criptas abandonadas.
Despues de unas semanas leyendo el material proporcionado por Raziel, pensó que ya estaba listo para intentar devolver a la vida a su mujer. Probaria con ella, pues no queria arriesgarse con el cuerpo casi intacto de su hija. Esta vez tenía que funcionar.
En la silenciosa cripta, Hein estaba nervioso. Colocó el libro y sus apuntes sobre un sarcofago y la calavera de su esposa en el suelo.
Se quitó las gafas, se frotó los ojos con nerviosismo y volvió a colocarlas en su lugar. Abriendo el libro comenzó el ritual.
-דער פאַקט איז אַ חלום ווען איך ב אַווייק, און עס איז גאָרנישט ווען איך ב שלאָפנדיק. "אבער פארוואס ניט, גאָרנישט וועט ווירקן איר שלאָף
Despues de pronunciar estas palabras Hein respiró con dificultad.
Una brisa fria recorrió la cripta. y una forma empezó a materializarse justo donde estaba el craneo.
- ¿Ada?, ¿cariño?, ¿eres tu? - Preguntó Hein.
La translucida figura de Ada miraba al vacio con la vista perdida, la boca doblada en un horrible rictus y la cara desencajada, no le escuchaba.
- ¡No, no!, ¡no era esto lo que yo queria! ¿por qué? ¿En qué he fallado? - gritó de desperacion entre sollozos, bajo la mirada impasible del espectro.
Poco a poco el llanto de Hein fué bajando de intensidad hasta convertirse en una debil risita, levantó su rostro enrojecido, y con una desquiciada sonrisa le dijo al espectro.
- Hola cariño, te he hechado de menos, al fin estamos juntos.
Muchos podrian pensar que estaba desquiciado. Dicen que es un hilo muy fino del que pende la cordura de un individuo. Un solo suceso tragico o aterrador puede hacerle caer en la locura. ¿Pero que es la locura? ¿Es cuando un individuo se comporta si seguir unos patrones de conducta de la sociedad?. ¿Y si para ese individuo, sus acciones estuvieran regidas por un buen motivo?, ¿Estaría loco en realidad?.
Hein Vess caminaba con paso dirigente hacia el cementerio, habían sido unos meses trepidantes.
Por fin habia conseguido trasladar los restos de su hija desde Aguas Profundas a un almacen en los muelles de Azthakla. Los restos de su mujer no habian sido problema, solo quedaba el craneo, el cual llevaba ahora entre los pliegues de su tunica.
Giró en silencio una de las esquinas y se adentró en los barrios bajos, no le gustaba pasar por alli de noche, pero era necesario. No podia intentar hacerlo a plena luz del dia en el cementerio.
Apenas llevaba tiempo en el Arcanum, pero habia acudido a tantos seminarios como el tiempo le permitía. Con un poco de esfuerzo habia conseguido acceder a los pisos superiores del mismo. Se pasó varios dias en la biblioteca, pero no encontró nada que pudiera ayudarle.
Empezó a pensar que su viaje a la ciudad de la Moneda sería infructuoso, que nunca podria ayudar a su familia, al menos a su hija. No habia rastro del viejo de dientes podridos, pero encontró a alguien.
Raziel, un nigromante que se escondía en una de las criptas cercanas al paramo del rio. Aunque reticente, el nigromante accedió a ayudarle (por un precio), le dió algunos libros y pergaminos que podrian ayudarle en lo que pretendía hacer.
Al fin entró con paso furtivo en el cementerio, estaba desierto a estas horas, como era de esperar. Vigilando a su alrededor bajó a una de las criptas abandonadas.
Despues de unas semanas leyendo el material proporcionado por Raziel, pensó que ya estaba listo para intentar devolver a la vida a su mujer. Probaria con ella, pues no queria arriesgarse con el cuerpo casi intacto de su hija. Esta vez tenía que funcionar.
En la silenciosa cripta, Hein estaba nervioso. Colocó el libro y sus apuntes sobre un sarcofago y la calavera de su esposa en el suelo.
Se quitó las gafas, se frotó los ojos con nerviosismo y volvió a colocarlas en su lugar. Abriendo el libro comenzó el ritual.
-דער פאַקט איז אַ חלום ווען איך ב אַווייק, און עס איז גאָרנישט ווען איך ב שלאָפנדיק. "אבער פארוואס ניט, גאָרנישט וועט ווירקן איר שלאָף
Despues de pronunciar estas palabras Hein respiró con dificultad.
Una brisa fria recorrió la cripta. y una forma empezó a materializarse justo donde estaba el craneo.
- ¿Ada?, ¿cariño?, ¿eres tu? - Preguntó Hein.
La translucida figura de Ada miraba al vacio con la vista perdida, la boca doblada en un horrible rictus y la cara desencajada, no le escuchaba.
- ¡No, no!, ¡no era esto lo que yo queria! ¿por qué? ¿En qué he fallado? - gritó de desperacion entre sollozos, bajo la mirada impasible del espectro.
Poco a poco el llanto de Hein fué bajando de intensidad hasta convertirse en una debil risita, levantó su rostro enrojecido, y con una desquiciada sonrisa le dijo al espectro.
- Hola cariño, te he hechado de menos, al fin estamos juntos.