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pasos entre las bestia

felpaman

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Espesa y oscura era la noche que cubría los Picos de las Nubes, el druida Kurt Be´tener descendía la cumbre lentamente, contento de haber sido honrado con la tarea y titulo de Defensor del Círculo, al menos hasta que se encontrara uno mejor para el cargo.

Nada perturbaba la felicidad del elfo que sigilosamente llegaba a tierras mas calidas de los paramos cuando sintió la interrupción, un silencio, una soledad que nunca antes había oído, extrañado por lo sucedido miro a su alrededor en busca de algún peligro o amenaza que hubiera creado esa sensación de vacío y desconcentración en el cuerpo del delgaducho elfo, pero nada amenazaba las tierras que vigilaban la Legión Ferrera,

- ¿entonces, que sucede?- se pregunto el elfo.

Poco a poco esa sensación creció y observo para su pavor que su piel, antes cubierta por magia de la tierra para evitar dolor o sensación de frío había sido disipada poco a poco pero no por ningún contra conjuro arcano o algo similar, si no por el rechazo de la misma tierra y el silencio de su diosa.

Perturbado por su miedo y incomprensión, el druida partió hacia la zona del este, a sus tierras, bosque adentro para profundizar y meditar sobre lo que le sucedía.

Una vez ya en el espesor del bosque, se le abrió un claro donde en el mismo se sentó en posición de meditación, con las piernas cruzadas una encima de otra y la espalda erguida, centrando su mente, buscando el susurro que antes siempre le acompaño y que ahora no prenuncia su nombre. Sumido en sus pensamientos hundió su conciencia en sus mas antiguos recuerdos, volvió a ver a sus padres y su tierra que tanta controversia le habían provocado de joven, vio a su primer maestro, enseñándole de bien joven los primeros pasos como si tuviera que volver a aprender a andar por la tierra, el lenguaje secreto, los votos druídicos, como entender los animales y sus necesidades, que es prioritario y que no… los votos, los votos que juro cumplir y realizar con extrema rectitud…

De repente saliendo de su meditación, el druida abrió los ojos y observo su liguera cota de mithrill que portaba como defensa de su cuerpo, siempre había evitado el metal pero alguna pequeña cantidad siembre le acompañaba, una hebilla, un anillo o collar, algún alfiler, un remache o algo similar pero nada importante, pero en este caso la cota era excesiva y realizaba interferencias ante la comunicación de la naturaleza entre Kurt, la tierra y su diosa.

Comprendiendo su error se retiro la cota liguera y la fue a enterrar en un hoyo que cabo con sus propias manos, palada a palada con las manos desnudas para volver a sentir el frescor de la tierra removida, la vida que en ella esconde y cuida, la textura de los granos que se filtraban uno a uno entre los dedos del elfo reconfortándolo poco a poco.

Una vez echo el hoyo profundo enterró ahí su cota, dando gracias por los servicios prestados y devolviendo a la tierra lo que le pertenecía, satisfecho y en paz volvió a meditar sobre sus actos sus consecuencias volver a encontrarse consigo mismo, des andar lo andado para rectificar y servir de nuevo a Mielikki y así mismo, tanto como a sus hermanos y amigos.


No tardo en escuchar la voz de nuevo, aun que algo distinta ahora sonaba, una voz sibilina llegaba como un reptil desconfiado, arrastrándose lentamente por la cabeza del elfo y colocando palabras en sus oídos, no era la voz que estaba acostumbrado a oír, pero el elfo continuaba en posición de meditación con los ojos cerrados y la espalda erguida. Pronto los silbidos recordaron a un ser escondido entre la maleza, algo que acechaba al druida, sobresaltado, abrió los ojos buscando alguna fiera que hubiera elegido, como presa, al elfo que en el bosque se encontraba.

Miro a un lado y a otro aguzando su vista entrenada y afinando el oído atento y, ¿Por qué no decirlo?, asustado.

El ruido de matorrales y de respiración fuerte y calculadora se escuchaba cada vez mas y mas cerca, pero nada había, nada se movía alrededor del druida ni nada le perseguía, pero eso no hacia que el miedo no pidiera su tributo y cogiera mas y mas del valor del elfo amedrentando su conciencia y sumiéndolo en un pavor que pocas veces antes había sentido.

Un claro rugido sonó a escasos metros de la espalda de Kurt, rápidamente se giro esperando batalla contra alguna fiera enloquecida pero… nada…

Otro rugido y otro fueron sonando en distintos lugares del claro haciendo girar al elfo una y otra vez sobre si mismo buscando a la amenaza sin ningún resultado

- ¡¡CORRE!! – le dijo su cuerpo movido por su miedo y sus instintos

Y así fue el elfo cogio su ropa lo mas rápido que pudo empezó a correr por el bosque a una velocidad digna de un puma, corría y corría esquivando árboles, ramas caídas, hoyos, saltaba, trepaba, y descendía colinas con una velocidad y soltura digna de los mejores y mas ágiles animales, corría y corría pero no logragaba alejar ni el miedo ni la criatura de su espalda hasta que finalmente, llego a cerca de los paramos en mitad del su bosque solo reinaba de nuevo el silencio, pero sin previo aviso, sin un ruido apreciable ni un signo de movimiento, el elfo sintió un corte profundo, tan profundo que pensó que lo había atravesado literalmente, de lado a lado, pero ni sangre ni dolor se haya en su cuerpo a parte de un calor, un calor que lo inundaba todo.


El druida, en mitad del bosque de los paramos solo sentía como la ira y un calor similar a mil hogueras cubría cada milímetro de cuerpo, envenenaba su mente de pensamientos odiosos, de sangre, de resentimiento, de venganza y de oscuridad, una oscuridad tan espesa y ponzoñosa que cubrió por completo los ojos claros del elfo lunar, volviéndolos mas grandes y completamente negros como dos lunas que ocultan el sol, un reflejo de lo que había sufrido y de lo que había pasado, de lo que había soportado de las veces que había sido venció, humillado, despreciado o menospreciado todo un foco de malos momentos del pasado y de lo poco que tenia y poseía y de lo mucho que deseaba y añoraba mas, mas, mas,mas y mucho mas de todo lo que le pertenecía pues el era el mas fuerte y no iba a permitir que se lo quitaran lo que, por derecho, era suyo. Y mientras esas palabras que a oídos del druida sonaban extrañas pese a salir de su propia boca giro la cabeza lentamente hacia el enclave druídico de los paramos, sonriendo lentamente para después rugir tan alto y fuerte como físicamente es posible, espantando pájaros, nutrias castores y demás vida de la zona bien lejos de el.
Segundos después solo los pasos lentos y seguros del elfo, ahora encapuchado, que se dirigían hacia el refugio y punto de reunión de los druidas de la zona, entro y como uno más se sentó entre lo que antes fueron sus hermanos y ahora eran sus marionetas.




// falta el relato del desenlace que lo tengo que hacer pero pense que hacerlo todo de golpe haria pesada la lectura, espero que lo disfruteis.
 
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