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Polvo en suspension

ELLOESO

Perro de Dan
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El viaje​

Todo el tiempo pasado en Amn se difuminó como un sueño profundo al que te cuesta aferrarte al encontrarte nuevamente con la cruda realidad.

Los avisos habían estado presentes, era sólo cuestión de tiempo que los sucesos se precipitaran, huir de un pasado inacabado no suele tener buenas consecuencias. Los agentes enviados por el Bajá custodiaban a la joven humana mientras el barco surcaba pesadamente las calmas aguas de vuelta a Calimport, le habían colocado un collar al cuello del que pendía un cascabel de oro, la gata había sido cazada y pocas cartas quedaban que mostrar o jugar que la pudieran salvar de lo que la esperaba al final del trayecto.

Había pensado como afrontar este momento en numerosas ocasiones, el único motivo que impedía enfrentarse a sus captores y entregarse al descanso eterno al lado de Tymora era la promesa que le había hecho a Crella y el plan descabellado y desesperado que se les había ocurrido. Sólo esperaba que la noble montura llevara a su hermana más rápido que el barco a las calles de Calimport.

Le dolían las muñecas y las costillas, las muñecas por los grilletes, las costillas como consecuencia de la rodilla fracturada y los dientes perdidos por dos de sus captores cuando intentaron sobrepasarse con ella, suerte tuvo de que el encargado de la partida decidiera que su integridad fuera más beneficiosa que la vida de esos dos mercenarios aburridos, le dolía el alma de no haber podido despedirse de es parte de su vida, compleja y ardua, pero donde, a fin de cuentas, había conocido algo parecido no a la felicidad, si no a la realización personal... si nada de esto funcionaba, se preguntaba en las largas noches si alguien se acordaría de ella.... si alguien se acordaría de ellas.... la resolución negativa del conflicto estaría bañada de sangre y daría con ambas frente a Kelenvor para soportar su juicio.

Crella... había intentado pasar por esto sola, ante la certeza del final, pero era algo inevitable, los lazos unen caminos y almas, Essi tampoco dejaría que Crella afrontara un final aciago sola... y si eso sucediera, las consecuencias serían inimaginables, la única certeza de la otra era la otra misma, la falta para cualquiera de la otra supondría la caída en un agujero oscuro y peligroso, pasara lo que pasara debería ocurrir con ambas juntas.

Los cambios en la bodega eran sutiles, era difícil saber calcular el paso del tiempo, y más cuando la mente no para de danzar de un lado a otro, de momentos pasados a incertidumbres futuras, pero no quita que la joven supiera que el viaje estaba pronto a su final cuando comenzó a notar en su nariz la sequedad y pesadez de la arena en suspensión propia del diserto que rodea Calimport.

El barco atracó de noche, tuvieron que cubrirla con una pesada manta para que el frío de la noche del desierto fuera soportable para la joven, Duncan, el elfo encargado de la comitiva, guiaba a la joven por las calles, calles que no habían cambiado, Calimport permanecía suspendida en el polvo del desierto y del tiempo, aparentemente en cambio, pero realmente estancada en su tiempo y sus intrigas, casa que se caen y se levantan, pero siempre en los mismos lugares y con la misma gente con distintos nombres, la joven buscaba con sus ojos verdes algo de esperanza, al menos parecía que su hermana ya estaba en la ciudad.

El deambular de las calles polvorientas les llevó finalmente al palacio del Bajá, donde una fiesta parecía esperarla. Un escalofrío le recorrió la espalda, sabía que tipo de fiesta era y ella era el trofeo que exhibir, un trofeo esquivo durante años, una pequeña mota metida en el ojo de un hombre poderoso que podía socavar su imagen ante el resto de los de su calaña.

Finalmente llegaron a la sala de audiencias del Bajá, una sala atestada de petimetres, babosos, lameculos, asesinos... la flor y nata de Calimport... todos se callaron y se volvieron a mirar a la comitiva, entre ellos, al fondo, el Bajá, que dedicó una mirada fría y una sonrisa siniestra a la joven que avanzaba en silencio flanqueada por el elfo que había conseguido atrapar a la gata, el cascabel de su cuello tintineaba a drede, era lo único que rompía la quietud de la sala, al menos hasta que se oyó el tañido de la cuerda de un arco y el sonido seco de una flecha que se clavaba a escasos centímetros de la cabeza del Bajá, en su trono de madera de fresno con incrustaciones de oro.

Las armas se desenfundaron, las cuerdas se tensaron, la tiradora se deshizo de su capucha y con voz firme y fría, Crella miró al Bajá:
​

- Medita bien lo que vas a hacer y piensa ¿ha fallado el disparo o la flecha ha ido donde quería?
 

ELLOESO

Perro de Dan
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Pactar con el Diablo​

El mundo parecía contener la respiración, la flecha clavada en el trono a escasos centímetros de la cabeza del Bajá había dejado de vibrar por la fuerza del impacto, los ojos del hombre miraban a la elfa sin perder la sonrisa siniestra de sus labios pero con un brillo peligroso en la mirada, toda la corte de sabandijas de Calimport se mantenían en silencio. Crella mantenía el arco tenso con una flecha presta, mientras era, a su vez, el objetivo de decenas de ballestas y arcos, preparados para poner fin a su vida. Essi aprovechó la ocasión para rascarse la nuca, irritada por la prolongada exposición al collar que le habían hecho portar desde que la capturaran en los barrios bajos de Athkatla.

El silencio se rompió por el carraspeo del Bajá, se movió levemente en su trono sin dedicarle una mirada a la flecha que flanqueaba su rostro, se apoyó con los codos en sus rodillas mirando ahora alternativamente a Crella y Essi, para, finalmente posar la mirada en Duncan, situado tras Essi, con una espada corta desenfundada y a escasos centímetros de las costillas de la joven.

- Supongo que esta es la... - miró a Essi y Crella con cierta sorna - hermana de mi gatita... - Duncan asintió, seguido lo cual, el Bajá volvió a reclinarse y a posar la mirada en Crella - No se qué es lo que pretendes conseguir... aunque consiguieras acertarme, que no me cabe duda, otra cosa es que me llegaras a matar... tu muerte sería rápida. Tu hermana, sin embargo... - dedicó a Essi una mirada larga y fría - no tendría tanta suerte.

Un escalofrío recorrió la espina dorsal de la joven, se estremeció a ojos vistas y trastabilló hacia atrás. Ducan apartó levemente la espada corta para sujetar a la joven, momento que aprovechó esta para darle un codazo en la boca del estomago, rodar sobre la espalda del elfo encogido y arrebatarle la espada corta al tiempo que utilizada a resollante mercenario como escudo humano. Rápido y calculado, al final del movimiento, el tintineo de los grilletes y el collar pareció romper la quietud nuevamente instaurada.

El único que mantenía la misma expresión era el Bajá, los tiradores ahora oscilaban entre ambas mujeres, mirando al Bajá a la espera de ordenes. Este alzó la mano.

- ¿Esta es vuestra idea de un gran final? - soltó una risotada fría y rasgada - tú destino, gatita, no cambia un ápice, sólo que el camino a cada paso que das se hace más tortuoso... dile a tu hermana que deje de apuntarme y quizás la deje salir con vida de aquí...

Crella, al ver como uno de los guardias hacía el amago de moverse, gruó y tensó más la cuerda mientras advertía.

- Diles que se estén todos quietecitos o lo siguiente que digas será un gorgoteo inarticulado por la flecha que te va a atravesar la garganta...

El Bajá volvió a reirse y aplaudir, a lo que su corte, borregos corruptos respondieron con un coro entrecortado de risas nerviosas.

- Ahora entiendo porque sois hermanas... tendría que cortaros la lengua a las dos... - hizo un ademán a los guardias para que mantuvieran la posición - Aunque la gatita parece que ha perdido la lengua... ¿en serio estás tan desesperada como para forzar tú muerte?

Essi mantenía el filo de la espada corta contra la garganta del elfo, era un elfo alto para los de su raza, metro sesenta y cinco y espaldas anchas, Essi estaba bien parapetada tras Duncan que no hacía movimientos bruscos ante la situación.

- Si hubiera querido forzar mi muerte no hubiera llegado hasta aquí - dijo armándose de valor - si quisiéramos matarte, ya estarías muerto... créeme, a esa distancia Crella te podría haber hecho un nuevo agujero en la oreja.

El Bajá miro los ojos que asomaban sobre el hombro de Duncan con la misma expresión fría, ahora con cierto atisbo de diversión, se reclinó en el trono y cruzó las piernas.

- Entonces... ¿un poco de ruido? ¿Qué es lo que pretendes conseguir con todo ésto? ¿Que muera tu hermana? ¿Que seas el entretenimiento de los estibadores de mi flota comercial? - Ladeó ligeramente la cabeza, consciente por el rabillo del ojo del enojo que generaban estas palabras en a elfa arquera, el rechinar de sus dientes era casi audible.

Essi comenzó a moverse tirando de su parapeto élfico para acercarse a Crella mientras iba hablando.

- Como te has empeñado en recordarme y en pregonar a toda tu corte... (de lameculos) - apretó la mandíbula y dejó escapar lentamente el aire entre dientes - soy de tu propiedad, más bien... algo trivial y mundano es de tu propiedad, mi cuerpo y mi... - tragó saliva - virtud es de tu propiedad...

El Bajá apoyo la mejilla en su mano observando el lento discurrir de la joven, mientras los tiradores seguían con sus armas el avance de la humana hacia la elfa.

- ¿Cuanto cuesta eso? ¿Merece el precio pagado durante años para encontrarme?

Una sonrisa lenta y afilada se perfiló en los labios del Bajá

- Cada una de las monedas que he invertido en esto lo valen...

La joven finalmente se situó al lado de su hermana

- No sabes cuanta razón tienes... - con la mano libre y sin apartar el filo de la garganta de Duncan rebuscó en el cinturón de su hermana y lanzó un saquete hacia el estrado, desparramando por el suelo collares y anillos de fina factura, elaborados con metales preciosos y gemas.

El Bajá miró las joyas y alzó levemente una ceja antes de mirar de nuevo a la joven

- ¿Acaso piensas comprarte con esto? He gastado más en ti y es algo más que el oro - sonrió mirando a la joven.

- No, no pienso comprarme con esto... estoy aumentando mi valor, pues todo lo que ves por el suelo lo he hecho con mis propias manos... tienes ante a una maestra orfebre y armera, eso tiene más valor que un cuerpo virgen... - los ojos verdes de la joven observaban las reacciones del Bajá.

El Bajá ladeo la cabeza e hizo un gesto a uno de sus pajes para que le acercara una de las joyas mientras escuchaba hablar a la joven.

- ¿Quieres que sea tuya? De acuerdo, pero lo seré a través de mi arte, no de mi cuerpo y pagaré el tiempo que haga falta, pagaré por el perdón a Crella, pagaré por mi libertad, pero mi cu....

- ¿Libertad? - cortó la conversación el Bajá, mientras hacía dar vueltas a la joya entre sus dedos, levantó la mirada mirando a la joven - Llevaroslas...

Todo ocurrió de manera precipitada, dos figuras se materializaron junto a las hermanas, demasiado pendientes del Bajá. El filo entró en el costado de Crella cuando esta intentaba reaccionar, el grito ahogado de Essi y su movimiento se toparon de bruces con una absorbente oscuridad consecuencia del seco golpe que recibió en la cabeza...​
 

ELLOESO

Perro de Dan
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Jaula de Oro​

- Lemur... sabes como funciona esto... - el tono de Essi marcaba un peligrosa urgencia y un tinte afilado y frío que no presagiaba nada bueno.

- ¡Te he dicho que no he visto nada! - protestó el niño harapiento al que la joven tenía de frente, mientras sorbí la nariz.

Essi frunció el ceño y apretó la mandíbula, se tomó tiempo para realizar tres lentas respiraciones. A su espalda Duncan vigilaba el callejón donde habían llevado a la pequeña rata de la calle, a esas horas de la noche habían suficientes ojos y oídos como para andarse con cuidado, el puerto estaba lleno de barcos de todo Amn y las tabernas del puerto escupían todo tipo de gentes a las polvorientas calles, tras un almacén abandonado del último incrédulo que se creyó el nuevo actor principal en la escena Calishita deberían tener tiempo, pero había que tomar precauciones... siempre.

- Lemur... - Essi dejó escapar el aire pausadamente, el crío no tenía culpa de nada, pero necesitaba las respuestas lo antes posible - Han cogido a Crella... - alzó la mirada de los ojos verdes para ver la reacción del niño, Crella y Lemur no se llevaban demasiado bien, pero se tenían un respeto mutuo ya que se habían ayudado en multiples ocasiones. Lemur fingió una cara de sorpresa digna de un trilero y Essi apretó la mandíbula y le cortó antes de que este pudiera escupir alguna mentira. - Se que ha sido cerca de la Arboleda, en esa taberna no pasa nada sin que tú lo sepas... - entrecerró los ojos mirando al niño que esquivó la mirada.

- Yo no quiero meterme en líos Essi... - El niño frunció el ceño sin devolver la insistente mirada de la joven - tengo apego a mi cuello... aunque sea Crella no puedo...

Essi apretó y aflojó las manos y se rascó de manera distraída la línea del tatuaje que acababa en su muñeca, tras cuatro años de vivir con esas marcas, aún no se había acostumbrado ni a su presencia ni a lo que significaban, suspiró y rebuscó en un bolsillo hasta encontrar un saquete que sostuvo delante de la cara del niño hasta que este prestó atención al saquete, consciente de lo que tenía dentro y con una mezcla de codicia y alegría. Era muy difícil que esta ciudad no te masticara y te escupiera como un despojo más a las calles, por mucho que Essi intentara que las ratas de la calle mantuvieran cierto honor entre ellos... Lemur era el líder de la zona norte de estibadores, donde se encontraba la Arboleda, taberna donde se reunían todos los caminantes a ahogar sus penas o a relatar sus caminos, todo lo que pasaba en esa zona llegaba a los ojos y oídos de Lemur y los suyos.

- Ha llegado un navío de Luskan para hacer negocios con mi... señor - ladeó la cabeza mirando al niño - aquí hay suficiente polvo de diamante para que podáis gestionar el dinero durante un mes... - Cuando el niño alargó la mano, Essi retiró el saquete, mientras el regusto a hiel le recorría la garganta, utilizar a los niños no era de su agrado, pero Lemur no le estaba dejando demasiadas opciones - ¿Quién se ha llevado a Crella y donde la tiene?

El niño arrugó la nariz y frunció el ceño consternado dando una patada al suelo, una reacción sobreactuada, pues ya había aceptado el saquete sin haberlo llegado a coger.

- Sabes quien ha sido... - miró con sorna a Essi - lo que quieres saber es donde la tiene...

Duncan miró la escena un segundo, era un elfo hosco y borde, con los modales de orco en un buen día, pero era tranquilo... esa reacción denotaba que se nos acababa el tiempo.

- Lemur... no juegues conmigo o te meto el saco por el culo para que esté a buen recaudo - no fue tanto la amenaza como el tono y la expresión de la joven lo que hizo que el niño intentara retroceder, recordando entonces que estaba entre Essi y la pared.

- Vale, vale... guarda las uñas gata... - al menos pareció entender que este último chascarrillo estaba de más - no se la ha llevado a palacio, la tiene cerca del mercado, en unos almacenes que se utilizan para preparar la carne...

Hizo un ademán para que se callara y le dio el saquete (y preparar a las personas a cuchillo...) Cuando Lemur iniciaba su escape, Essi le agarró del brazo.

- Ya que sólo me has tenido que dar una respuesta a las dos preguntas... - sonrió al niño de medio lado - haz saber a los luskanitas quien te ha dado el polvo y a quien pertenezco... - el niño asintió e hizo ademán por soltarse, cosa que Essi no permitió - como me entere que malgastas el pago... habrá que buscar otro Lemur... lo entiendes, ¿verdad? - El niño asintió repetidas veces y al sentirse libre de la presa de la joven se escurrió entre las sombras del callejón.

Essi se incorporó y miró a Duncan.

- ¿Te quedan pociones de invisibilidad? Hay que pasar entre los hombres Rata en las alcantarillas, es la manera más rápida - se cubrió la cabeza con la capucha y se dirigió hacia el interior del almacen abandonado, que tenía una entrada a las alcantarillas infectas de Calimport.

- Sabes qué toca para que no nos huelan... - casi podía ver esa media sonrisa hastiada sin tener que volverse, no le hacía puñetera gracia sumergirse en mierda de Calishitas, pero menos aún le apetecía enfrentarse a hombres Rata...

Duncan se había unido a la dupla que formaban las hermanas, parecía que la muestra de estupidez y locura que habían mostrado ante el Bajá había resultado curiosa para el raro elfo. Si bien nunca comentó a las hermanas qué le había llevado a ser el perro de presa del Bajá, la aparición de estas le hizo volver, ni que fuera levemente. a un punto más humano de lo que llevaban sus pasos al servicio del Bajá. En alguna ocasión comentó a ambas que, si no fuera por ellas, haría años que ya estaría muerto.

...


Lo sorprendente realmente era que ambas siguieran vivas después de la escena que habían montado en el salón del Bajá, aunque, realmente, el razonamiento que esgrimieron era convincente para alguien como el Bajá y las formas acordes al circo que le rodeaba. De hecho, la manera de acabar con la reunión no fue más que una pantomima de demostración de fuerza cuando la decisión ya estaba tomada. La herida de Crella era medida, como cabía esperar de un asesino del Bajá, alguien así no dejaría con vida a su presa a no ser que entrara ya en los planes de su señor, pero Essi pagaría el precio de su hermana y de la insolencia que había demostrado.

Como bien había demostrado en la improvisada reunión, Essi pertenecía al Bajá, toda ella, y no dejaría que olvidara ese punto en lo que le durara la vida. Así fue que al despertar en una cómoda y lujosa habitación. lo primero que notó fue la quemazón en todo su cuerpo... en su cuerpo no, en su piel, extrañada miró alrededor y vio a su hermana observándola con un rictus neutro que escondía una rabia inmensa, poco tardó en caer en la cuenta la joven de la procedencia de tal incomodidad. Habían tatuado toda la piel de su cuerpo de manera que quedara perfectamente patente que el propietario de dicho cuerpo era ni más ni menos del Bajá, si bien su virtud seguía indemne, el ultraje de ese acto permanente caló con fuerza en el ánimo de la joven.

Durante meses Essi no fue más que una sombre de lo que alguna vez fue, trabajando como joyera del Bajá de manera metódica, acompañando a este como trofeo con las marcas en su cuerpo visibles para todo Calimport, Crella acompañaba a su hermana en todo este pesar, haciéndose valer a su vez con pequeños trabajos para el Bajá, no por gusto ni necesidad, si no porque la manera de poder permanecer cerca de Essi era ser una herramienta para tan inmunda persona.

Si no hubiera estado su hermana presente en todo el proceso, Essi se habría convertido en uno más de los actores mediocres del teatro que cada día se interpretaba alrededor del Bajá, habría quedado expuesta en su jaula de oro hasta languidecer. Pero el ancla de su hermana y su perseverancia hizo que lentamente fuese saliendo de la pesadumbre y la desolación que la habían embargado, tarea aún más ardua a resultas de las barbaridades e injusticias que se veían cada día en tamaño escenario.

Duncan y Crella realizaban trabajos para el Bajá, compenetrándose cada día mejor y rivalizando para ver quien era el más borde y seco de los dos. Fue de ayuda para ambas para saber donde y como moverse en el intrincado puzle de peligros que conformaba todo aquello que rodeaba a su señor.

...

Con la mierda hasta el pecho avanzando en las alcantarillas y con una mordaza en la boca para intentar no vomitar otra vez no pudo evitar pensar que no era la primera vez en estos años que usaban las alcantarillas para sus incursiones, no así para las misiones que les encomendaba el Bajá en su afán por un mayor poder, el cual iba logrando entre el juego de intrigas y asesinatos en los que se movían los numerosos y pujantes Bajás de esa ciudad corrupta, pero siempre que usaban las alcantarillas se acordaba de la vez que estuvieron sumergidos en porquería de Athkatla... o fue un sueño... No, tenía que centrarse, la vida de Crella estaba en juego y por ende la suya propia y su cordura. Su hermana le había salvado la vida, quizás no de manera física, pero si su alma, que estuvo en tinieblas cerca de un año.

...

Crella se afanó en que su hermana no se dejara llevar por esa dinámica que la estaba consumiendo sin remedio y tras mucho insistir, consiguió que el Bajá dejara que se uniera a ella y a Duncan en las misiones que éste les encomendaba, si bien era solo un pequeño paso, volver a caminar entre el polvo de su ciudad natal fue despertando lentamente a la joven de su sopor, ver de nuevo la misma mierda y los mismos atropellos fueron como mazazos que se empecinaban en tirar abajo el muro que había levantado a su alrededor, estaba en una jaula de oro, pues era un activo muy importante del Bajá, pero ya iba siendo hora de indagar sobre los límites de su prisión y buscar una vía de escape. Si bien su hermana era libre de abandonar Calimport, Essi sabía que no la dejaría allí sola tan bien como sabía que el Bajá jamás la liberaría ni daría por pagada la deuda contraída. Pero hay una máxima en las calles calishitas...

...

Consiguieron abrirse paso por las alcantarillas hasta llegar bajo la zona de los mercados de Calimport, contaban con el factor sorpresa, ya que nadie esperaría que alguien fuera tan estúpido como para adentrarse por los pasos que llevaban a los territorios de los hombres Rata. La guardia del Bajá que rivalizaba con su Señor estaban distraídos cuando Essi y Duncan cayeron sobre ellos y les dieron muerte de manera rápida y silenciosa, un par de guardias solamente, sin duda, no pensaron necesario cubrir eses acceso.

Avanzaron en silencio, Essi unos metros por delante de Duncan, aprovechando su gracia natural para moverse de manera sigilosa, con la atención puesta en cada sonido y cada sombra. Le costó toda su voluntad no arrancar a correr cuando oyeron los gritos de Crella, todo el trabajo para liberarla sería inútil si no seguían avanzando de igual modo. Media docena de guardias más yacían muertos por donde habían venido y únicamente les quedaba el almacén de la carnicería, aquí no se llevaba a la gente a interrogarla, aquí se deshacían de los competidores y de sus herramientas... no querían información de Crella, lo que querían era que acabara en el estomago de los hombres rata de manera cómoda y en formato reducido. La estrechez de miras de la dinámica de acciones de ambas facciones era sorprendente, si hubieran interrogado a Crella podrían haber destapado todo, pero el fin era otro, un fin que se vio truncado con el estallido de la primera bomba de humo...

... Essi acariciaba el cabello empapado en sudor de su hermana, mientras Duncan se afanaba en intentar contener la fea herida que tenía en el vientre la elfa, confiaba en las habilidades del elfo, habían llegado lo más rápido posible, y aun así el daño era tanto... Essi intentaba mantener la entereza mientras seguía acariciando la cabeza de Crella, no podían esperar más, era hora de acelerarlo todo.​
 

ELLOESO

Perro de Dan
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Reina de la calle

Hay una máxima en una ciudad como Calimport, es una ciudad de constantes intrigas, del alzamiento y caída de pequeños y grandes "señores", es un juego peligroso en un tablero en constante movimiento y con casillas que demuestran nuevas sorpresas a cada movimiento de las fichas. Alguien que quiera hacerse fuerte en esta ciudad debe medrar con cuidado, intentar que su luz no sea demasiado intensa hasta que esté seguro que puede mantenerla alimentada ante las tormentas que se pueden desatar a su alrededor...

... el Bajá Dar´aratradio conocía el funcionamiento de los bajos y altos fondos de la ciudad calishita y había conseguido crecer como mandaban los cánones de la sociedad, por ello no entendía que sucedía en su palacio esa noche aciaga. Su rival, el Bajá Unal´Darip, había osado atacar su casa para destronarle de su poder concienzudamente adquirido. Para mayor enojo de Aratradio, se había hecho con los servicios de los magos rojos, que luchaban ahora mismo en el patio contra sus fuerzas luskanitas.

La batalla estaba demasiado nivelada para su gusto, un contingente de luchadores de Darip habían accedido a los profundo de los túneles de sus dominios, ahora mismo los asesinos y luchadores más agerridos intentaban impedir el ataque. La gata negra, su hermana y el elfo lideraban la defensa, aunque no había tenido noticias del combate en al menos una hora confiaba en poder apagando los fuegos según fueran saliendo, ciertamente, aquellos tres habían sido la mejor decisión que había tomado en años, le habían dado poder económico, proporcionado información y dado prestigio, Darip debía estar loco al realizar un movimiento así.

Un ruido de tumulto hizo asomarse al Bajá al interior de sus dominios, las fuerzas usurpadoras habían tomado la sala de armas, la defensa subterránea había caído. No pintaba demasiado bien la cosa, quizás iba siendo hora de ir pensando en una manera de salvar el culo...

Primero vino la deflagración que iluminó la noche de Calimport, seguido del sonido de la explosión. Aratradio buscó el origen de la explosión, justo para alcanzar a ver el palacio de Darip siendo pasto de las llamas. El combate en el exterior se detuvo un instante ante la sorpresa generalizada, las tropas de Darip intentaron emprender la retirada, momento que aprovecharon para contraatacar las tropas locales y realizar una auténtica carnicería de mercenarios y calishitas enemigos... otro cantar eran los magos rojos que estaban avanzando de manera meticulosa hacia el interior del palacio, arrasando a los luskanitas y sin encontrar impedimento entre las tropas de Aratradio. No tenía sentido, su señor había caído, ¿qué les empujaba a seguir luchando?

...

Crella tardó meses en recuperarse por completo, habían estado a punto de acabar con ella, llevaban demasiado tiempo metidos en la dinámica de Calimport y ahora tocaba acabar con dos Bajás, no sólo con uno, cosa que ya era suficientemente difícil.

Essi y Duncan no estuvieron quietos los meses que Crella estuvo recuperándose, era hora de incrementar la sed de sangre de los de Darip, asestando sucesivos golpes a su infraestructura, retirando piezas claves del rechoncho Bajá y agudizando la guerra comercial entre ambas casas. Los luskanitas habían llegado a un acuerdo más que lucrativo con Aratradio, pero lo que había atado firmemente a los norteños fue la provisión de polvos de minerales que les proporcionaba Essi y los demás para sus intereses. Con el trasiego de piedras preciosas, no era difícil hacer desaparecer gran cantidad del polvo tan codiciado por los arcanos para crear una corriente oculta a los ojos de ambos Bajás, ya que los luskanitas no son los únicos que se vanaglorian de ser poderosos arcanos, los magos rojos de Thay también estaban interesados en echar mano a ese suministro, así se encargaron el trío de hacerlo saber a una delegación comercial a través de los niños de la calle. A ojos vista, Essi era la gata negra de su señor, una de las mejores orfebres y herreras de Calim, en el subterfugio, Essi hacía correr cantidades ingentes de polvos de mineral y alguna que otra arma para ir alentando los ánimos de una confrontación armada.

Al principio, en las épocas más oscuras de Essi, fue Crella quien fue animando a Essi para buscar una salida a esta situación, volver a las calles fue despertando la idea en la mente de la joven, que con la ayuda de su hermana fue tomando forma. Tener a las ratas de la calle de su parte sería el paso inicial del plan, ponía en movimiento el polvo, informaban a las hermanas y movilizaban la información que ellas querían. Si bien es verdad, la ponzoña de Calimport alcanza a todos por igual y los agentes que tenían que formar parte de esta partida tenían que ser elegidos de manera meticulosa, el peso en la conciencia de Essi se incrementaba cada vez que tenía que reorganizar sus "filas", aunque no se manchaban las manos en estos asuntos, Essi sabía que era quien ponía la diana en la espalda de aquellos demasiado corruptos como para poder realizar la labor que se estaba gestando. Sólo en un caso se manchó las manos, Lemur, como era de esperar, resultó demasiado codicioso, exigió un pago por sus servicios, jugando a agente doble para su propio interés y no el de su gente... fue una muerte rápida e indolora, al menos para el crío... la sorpresa en los ojos del infante aún acompañan los pensamientos de la joven...

El caso de Duncan fue quizás el más sorprendente, la influencia de las dos hermanas lo trajo de las sombras donde le había sumido su vida en Calimport, el elfo estaba más hastiado posiblemente que las dos hermanas de Caliport y Aratradio, se suponía que hacía años que había alcanzado la libertad, pero nunca sería libre en esa ciudad ni con ese Bajá. Junto con Crella se encargaron de dar caza a algunos elementos importantes en lo que estaba por suceder, era como encender pequeñas mechas que teminarían en el gran final.

Las armas, distribuidas con precaución y depositadas de manera estratégica y con los escudos de los distintos Bajás en los lugares donde debían ser vistas, el polvo que alimentaba el ansia de ambas facciones arcanas, las informaciones vertidas sobre entradas, fuerzas y flaquezas... cinco años de planificación a los que les faltaba un catalizador.

El movimiento de las mercancías entre todos los bandos implicados, permitió al trío tener un fondo monetario para conseguir la última pieza del puzle, poco a poco fueron haciéndose con un suministro de fuego de alquimista, en cinco años, ese poco a poco había dado para la cantidad que necesitaban, pero había que colocarla en los lugares correctos. El palacio de Darip no era un problema, pues era el típico caso de un Bajá con demasiadas aspiraciones, que tarde o temprano acabaría engullido por la maquinaria de la ciudad portuaria... lo de Aratradio era más complejo, hacer caer a un Bajá de pura cepa, alguien que entendía el funcionamiento de las corrientes de la arena que soplaba por las calles, era harina de otro costal.

Seis años fue el tiempo necesario para convencer al Bajá de la ciega disciplina de la que llamaba ahora su gata negra, sobre todo cuando acabó con un asesino que, mandado por Darip, estuvo a punto de alcanzar su objetivo. Había que reformar las defensas, los accesos secretos para que esto no volviera a pasar, era algo que el Bajá no tuvo que meditar demasiado... ahora solo quedaba dar un último empujoncito, pero Darip no daría el último paso, adolecía más de fanfarronería que de valentía para un ataque directo.

Las ratas de la calle llevaron a oídos de los magos rojos que el intento de asesinato del Bajá no había sido tal, si no que habían aprovechado la tesitura para saquear las inmensas reservan de polvo de gemas, que llegaron gentilmente a manos de estos últimos, lo que había impulsado al Bajá Aratradio ha producir una remesa importante de gemas talladas y su valioso excedente. Era la hora de realizar el ataque...

...

Mientras el Bajá Dar´Aratradio replegaba sus tropas al interior del palacio para hacer frente al brutal avance de los magos rojos, parecía que la Gata Negra, Crella y Duncan, junto con las defensas habían conseguido acabar con la amenaza subterránea finalmente y esperaban el último combate. El Bajá alternaba la mirada desde su pináculo elevado, la batalla estaba decidida, los magos rojos caerían en el momento en que intentaran tomar el interior...

...algo golpeó con estrépito el hombro del Bajá y lo lanzó contra la pared que tenía al fondo, el asta de una flecha asomaba de su articulación de manera incipiente y desesperadamente dolorosa, buscó el origen del disparo, pues provenía de la sala donde esperaban sus huestes. Pudo observar a Crella sostener el arco con una sonrisa satisfecha, junto a ella Essi y Duncan miraban a su señor, los tres le dedicaron una trabajada reverencia antes que las puertas de palacio saltaran por los aires ante la llegada de los magos rojos y la sala se viera inundada por la explosión de tres bombas de humo.

El caos se desató, dolor, explosiones, muerte... y por encima de todo ello la voz de Dar´Aratradio ordenando a su guardia que fuera tras los traidores.

...

El plan de escape era sencillo, el fuego asciende y el palacio era lo suficientemente regio como para darles tiempo de huir por las alcantarillas antes de venirse abajo. Los magos rojos habían prendido la mecha del palacio de Darip, ya no lo necesitaban, el botín estaba al final de esa batalla... o eso creían ellos. Los tres corrían por los pasillos sembrados de cadáveres mientras el sonido del combate se iba amortiguando, sustituido de manera peligrosa por el sonido de las botas de los pocos que habían conseguido seguirles en su huida, tenían que llegar a la entrada a los subterráneos antes de hacer arder todo el lugar, Ducan cerraba el paso mientras Essi avanzaba lo más rápido posible descendiendo los distintos niveles. Ya podían ver el final de la carrera, estaban a punto de alcanzarlo cuando sus perseguidores dieron con ellos, uno de los pocos iluskanos que quedaban iba al frente, rabioso y ultrajado, no se le ocurrió mejor manera de darse rienda suelta que empezar a conjurar una bola de fuego... esprintaron como si no hubiera mañana, que a este paso era una posibilidad... cuando Essi alcanzó la puerta, Crella se volvió y lanzó un flechazo al mago, no lo mató, pero dió un par de segundos más al resto. Essi tiró de su hermana a través de la puerta y comenzaron a rodar por las escaleras que discurrían hacia los pasos subterráneos, Ducan empujó la puerta con el hombro en el momento en que la bola de fuego impactaba contra esta... no hizo falta mecha, la deflagración comenzó y lanzo al elfo envuelto en llamas por donde habían discurrido las hermanas...

...

Uno de los guardias del Bajá intentaba despegar a éste del lugar donde lo había dejado clavado Crella, el combate estaba declinándose hacia el lado de los locales finalmente, pero una sacudida y un rugido mudo hizo que la batalla se detuviera. El Bajá miró al firme del palacio, bañado de sangre y cadáveres, vio como las baldosas empezaban a temblar, esas finas baldosas que forraban todo su dominio y como de ellas comenzaba a brotar fuego, como pequeñas y crecientes erupciones, todo explotó en llamas, dando tiempo al Bajá a ver aproximarse su flamígera muerte.

...

- Vuelvo a Amn... - comentó Crella, habían pasado un par de meses, las quemaduras de Duncan habían sido graves pero habían conseguido curarlas, pero llevaría una marca para toda su vida. Los tres habían sido marcados por Calimport de distinta manera, pero llevarían la experiencia consigo lo que les quedara de vida.

Essi alzó la mirada cansada hacia su hermana - Ten mucho cuidado... - miró hacia el camino, al Norte, al que fue su hogar de infancia - Iré cuando me encuentre preparada... lo prometo - Esbozó una suave sonrisa.

Crella asintió a su hermana y miró a Duncan - ¿Estás seguro? Ahora mismo yo soy la divertida de las dos.

El elfo miró a Crella y esbozó una media sonrisa - Viajar al norte me vendrá bien, cuando deje a tu hermana, bajaré a Amn.

Los tres se miraron, esa era la última noche que estarían juntos en muchos meses... seis años... seis años...​
 

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