FICHA DE PERSONAJE — CALENDIL
DATOS BÁSICOS
Nombre: Calendil
Edad: 142 años
Lugar de nacimiento: Toledo, España
Lugar de residencia: Madrid, España
Ocupación: Peleadora profesional de MMA y entrenadora de artes marciales
Estudios o formación: Formación como entrenadora deportiva, primeros auxilios, preparación física y nutrición deportiva.
Origen social/familiar: Familia trabajadora de clase media-baja.
TRASFONDO
Calendil nació en Toledo en una familia trabajadora. Su padre era mecánico y su madre trabajaba como auxiliar administrativa. Creció en un barrio modesto y desde muy joven aprendió que la vida no suele regalar segundas oportunidades.
A los doce años comenzó a practicar artes marciales. Al principio no buscaba convertirse en deportista: necesitaba aprender a controlar su temperamento y encontrar una manera de canalizar una energía que no sabía manejar.
Su talento apareció rápidamente.
Calendil no era necesariamente la más fuerte de su generación, pero tenía una capacidad extraordinaria para observar, aprender y adaptarse. Mientras otros dependían de la fuerza o de movimientos aprendidos de memoria, ella estudiaba a sus rivales hasta encontrar sus puntos débiles.
A los dieciocho años comenzó a competir profesionalmente.
Con el paso de las décadas se convirtió en una luchadora respetada dentro del circuito. Su edad siempre fue un tema extraño para quienes la conocían por primera vez:
Calendil aparenta poco más de veinte años, pero lleva más de un siglo acumulando experiencia.
Nunca ha explicado completamente por qué envejece tan lentamente.
Para ella, simplemente es una parte de su vida que ha aprendido a mantener en privado.
El tatuaje del dragón rojo representa una de las ideas que más profundamente definen su filosofía:
la fuerza no consiste en no tener miedo, sino en aprender a dominarlo.
Actualmente combina las competiciones profesionales con su trabajo como entrenadora. Especialmente disfruta trabajando con jóvenes que tienen problemas para encajar, controlar su carácter o encontrar un lugar al que pertenecer.
Continúa entrenando en el mismo gimnasio donde comenzó muchos años atrás.
Y aunque nadie sabe exactamente cuántas generaciones de alumnos han pasado por allí, Calendil sigue entrando cada mañana por la misma puerta.
PERSONALIDAD
Calendil es
disciplinada, orgullosa, independiente y extremadamente perseverante.
Tiene un carácter fuerte y no soporta que la traten con condescendencia.
Prefiere una verdad dolorosa antes que una mentira destinada a hacerla sentir mejor.
Es profundamente leal con las personas que considera suyas. Cuando alguien consigue ganarse su confianza, Calendil puede llegar a ser extraordinariamente protectora.
Sin embargo, tarda muchísimo en confiar.
A primera vista puede parecer fría o distante, pero esa frialdad es más una defensa que una falta de sentimientos.
Siente las cosas con mucha intensidad y precisamente por eso ha aprendido a mantenerlas bajo control.
Es valiente, práctica y muy difícil de intimidar.
También es
cabezota, orgullosa, impulsiva y demasiado competitiva.
INTELIGENCIA
Calendil posee una inteligencia principalmente
práctica, analítica y espacial.
Su mayor talento consiste en observar.
Puede detectar pequeños cambios en la postura, respiración o ritmo de una persona y utilizarlos para anticiparse a ella.
Sus 142 años también le han proporcionado algo que sus rivales no pueden adquirir fácilmente:
experiencia.
Ha visto cambiar generaciones enteras de deportistas, técnicas de entrenamiento y estilos de combate.
Aprende constantemente.
Su principal defecto intelectual es que confía demasiado en su propia capacidad para resolver los problemas.
Está acostumbrada a sobrevivir sola y eso hace que le cueste aceptar ayuda.
RELACIÓN CON EL PODER
Calendil
respeta la competencia, no el cargo.
No le impresionan demasiado el dinero, la fama, los títulos ni las jerarquías.
Puede respetar profundamente a una persona con autoridad si considera que esa persona sabe lo que hace.
Pero tendrá enormes problemas obedeciendo a alguien incompetente simplemente porque ocupa una posición superior.
Como entrenadora es exigente, pero nunca pide a sus alumnos algo que ella misma no estaría dispuesta a hacer.
El problema aparece cuando su deseo de proteger a los demás se convierte en necesidad de controlar sus decisiones.
RELACIÓN CON LAS EMOCIONES
Calendil ha aprendido durante décadas a esconder sus emociones.
Cuando está triste, entrena.
Cuando está enfadada, entrena.
Cuando tiene miedo, entrena todavía más.
El gimnasio se ha convertido en su refugio emocional.
La ira es una emoción que entiende perfectamente.
La tristeza le resulta mucho más incómoda.
Y la vulnerabilidad directamente la aterroriza.
No le gusta que los demás la vean débil.
Sin embargo, con las personas que quiere puede ser sorprendentemente afectuosa.
Simplemente no suele decirlo.
Prefiere demostrar cariño haciendo cosas por los demás.
DEFECTOS
- Es orgullosa y le cuesta reconocer sus errores.
- Es extremadamente cabezota.
- Puede tener mal genio.
- Es demasiado competitiva.
- Le cuesta pedir ayuda.
- Puede resultar intimidante sin pretenderlo.
- Juzga demasiado rápido a las personas que considera débiles.
- Puede confundir independencia con aislamiento.
- Tiende a querer proteger a los demás incluso cuando no se lo han pedido.
- Es excesivamente dura consigo misma.
- Tiene miedo al fracaso.
- Utiliza el entrenamiento para evitar enfrentarse a determinados problemas emocionales.
Su mayor defecto quizá sea este:
Calendil cree que tiene que ser fuerte constantemente.
CONTRADICCIONES
1. Es extremadamente independiente, pero necesita sentirse necesaria.
Dice que no necesita a nadie, pero le afecta profundamente sentirse apartada.
2. Detesta la violencia innecesaria, pero disfruta combatiendo.
Para ella existe una diferencia entre luchar y hacer daño.
3. Quiere libertad, pero vive sometida a una disciplina brutal.
Entrenamiento, alimentación, descanso y competición estructuran prácticamente toda su vida.
4. Tiene una enorme seguridad física, pero inseguridades emocionales.
Puede enfrentarse a alguien mucho más grande sin retroceder, pero una conversación sobre sus sentimientos puede hacerla bajar la guardia inmediatamente.
5. Quiere proteger a los demás, pero puede terminar controlándolos.
Su intención suele ser buena, pero no siempre respeta los límites de las personas que quiere.
6. Quiere una vida tranquila, pero necesita desafíos.
Después de 142 años, la ausencia completa de objetivos le produce una sensación de vacío.
GUSTOS Y HOBBIES
Fuera del gimnasio, Calendil es bastante más normal de lo que podría parecer.
Le gustan:
- Los videojuegos de lucha.
- Los juegos de rol y fantasía.
- Las películas de acción antiguas.
- El rock.
- El café demasiado fuerte.
- La comida picante.
- Los perros grandes.
- Cocinar cuando tiene tiempo.
- Los tatuajes.
- Analizar combates antiguos.
- Comprar zapatillas deportivas.
- Dar paseos nocturnos.
- Conducir sin rumbo cuando necesita despejarse.
Tiene además una afición que intenta ocultar:
colecciona pequeñas figuras de dragones.
Tiene algunas muy bonitas y caras, pero conserva especialmente una pequeña figura de plástico que compró cuando era joven.
Nunca reconoce públicamente que le tiene cariño.
DESEO PROFUNDO
Calendil dice que quiere seguir compitiendo.
Dice que quiere ganar.
Dice que quiere ser la mejor.
Pero, en realidad, eso no es lo que más desea.
Después de 142 años, Calendil está cansada de tener que demostrar constantemente que es fuerte.
En el fondo quiere poder sentirse
suficiente sin tener que ganar ningún combate.
Sueña con tener algún día un gimnasio propio, rodearse de personas en las que pueda confiar y enseñar a otros todo lo que ha aprendido durante su larga vida.
Quiere poder despertarse una mañana y pensar:
«Ya está. No tengo que demostrar nada más.»
Pero existe un problema.
Una parte de Calendil
ama demasiado los desafíos.
Necesita algo contra lo que luchar.
Y esa es su gran contradicción:
la misma fuerza que la ha mantenido en pie durante 142 años es también la que le impide descansar.
Su mayor virtud y su mayor defecto son prácticamente la misma cosa:
Calendil necesita ser fuerte incluso cuando nadie se lo está pidiendo.