Airoh
Gerardo de Amn
- Registrado
- 22/5/19
- Mensajes
- 517
- Edad
- 40
Año 1495
Día: Lo ignoro
Mes: Lo ignoro
Escribo estas líneas en pleno asedio... Sé que es un momento jodido para empuñar la pluma, llevo casi un año y medio por esta región buscando este tipo de conflicto armado y cuando lo estoy viviendo me mancho las manos de tinta y de sangre.
Al fin estoy en mi hábitat natural, para lo que he nacido, para lo que he sido forjada, pulido mi destreza con la espada y el ingenio de estratega. Actualmente estoy en la Ciudad Siempre Nevada de Nashkell, solo he visto esta ciudad en este estado, en estado de asedio... Cuando vine aquí por primera vez con la Magistrada Shiphae estas fueron mis palabras:
"Huele a guerra, aquí se ha alzado las espadas y fallecido muchos valientes"
El lugar está en perpetua niebla, algo normal en climas fríos además de la altitud, pero esto es antinatural... el enemigo no es otro que los muertos vivientes que se alzan desde el cementerio de la ciudad, al parecer, el camposanto y sus criptas son tan grandes que hay innumerables tumbas y el dato más escalofriante, es que hay fosas comunes, sorprendente viendo las dimensiones del lugar.
Escribí a un tal Vhan Castelgrís Espada Consagrada de Tempus, así se presentó en su momento. Le expresé mi voluntariedad para colaborar con el ejército amniano, pero harta de esperar una carta de respuesta hice lo que siempre hago: Hacer lo que me da la gana y aquí estoy, haciendo mis rondas y luchando para defender una ciudad con mi propia vida pero de la que nadie me conoce ni me echa cuentas en absoluto.
Pero es voluntad del Señor de las Batallas que esté aquí, luchando para su deleite, dando guerra sin cuartel al enemigo... un enemigo que no conoce el cansancio, no conoce la moral, no tiene noción de tiempo; simplemente es un ente perpetuo de mirada de cuencas vacías cargado de ira y frivolidad ante todo lo vivo de este mundo.

El enemigo no quiere darse cuenta que somos muchos iluskanos adoradores de Tempus, incluso de algún Uthgard, nuestra ley es la de no rendirnos, no concebimos la derrota clavando la rodilla; los iluskanos volvemos con nuestro escudo o sobre él...
Hace unas dekhanas conseguimos una victoria, recuperamos una plaza que fue ocupada por el enemigo y hemos defendido esa posición en tres refriegas posteriores más. Es cierto que la moral se halla mermada y los efectivos cada vez son menos pues no quieren vivir este infierno, las pesadillas se suceden después de una disputa, de la que yo misma he sido presa de ver a mi familia al completo morir y ver como unos nigromantes lo alzaban y les ordenaba matarme; he estado sin pegar ojo casi una dekhana... empuñar las armas me hace ver que aún estoy viva y no las soltaré hasta el día que deje de respirar.
Algunos aventureros de renombre en la región han sido presa del miedo, la incertidumbre, las pesadillas, la impotencia de no saber cuando esta guerra acabará mientras yo solo afilo mis espadas preparándome para los siguientes combates.
Comprendo la bajada de moral, yo tambien tuve esos días de querer mandarlo todo a la mierda y decir a la ciudad: Que os follen, total, no es mi casa. Me di cuenta que estaba siendo fruto de esos síntomas cobardes, de buscar excusas en mi cabeza para vagabundear tierras de temperaturas más templadas para beber y fumar ociosa...
Me armé de valor y empuñé una pluma y escribí todo lo contrario a lo que mi cabeza quería dejarse caer, escribí una arenga militar llamada: Mi Estoica Espada, unos versos sacados de las desesperación de la que fui víctima, pero esas palabras escritas inspiradas debía ser interpretadas por una persona maestra en la música y la interpretación.

En los ejércitos profesionales se canta himnos y letras en tropel para aumentar la camaradería de los soldados a la vez de mantener una moral alta, así que le pedí a Selhana Mechacorta que me ayudara a interpretar mis versos de la que ésta aceptó de buen grado al enseñarle una hoja con la canción escrita. Ella por su parte añadió más, de la que estuve totalmente conforme, parecía que mi iniciativa la incentivó a realizarlo; fuimos a la plaza de Nashkell, frente al ayuntamiento para llamar la atención de los allí presentes y animarles para que sigan resistiendo.
Blandí el estandarte de Tempus, como símbolo de lucha y alcé mi martillo durante la arenga.
Día: Lo ignoro
Mes: Lo ignoro
Escribo estas líneas en pleno asedio... Sé que es un momento jodido para empuñar la pluma, llevo casi un año y medio por esta región buscando este tipo de conflicto armado y cuando lo estoy viviendo me mancho las manos de tinta y de sangre.
Al fin estoy en mi hábitat natural, para lo que he nacido, para lo que he sido forjada, pulido mi destreza con la espada y el ingenio de estratega. Actualmente estoy en la Ciudad Siempre Nevada de Nashkell, solo he visto esta ciudad en este estado, en estado de asedio... Cuando vine aquí por primera vez con la Magistrada Shiphae estas fueron mis palabras:
"Huele a guerra, aquí se ha alzado las espadas y fallecido muchos valientes"
El lugar está en perpetua niebla, algo normal en climas fríos además de la altitud, pero esto es antinatural... el enemigo no es otro que los muertos vivientes que se alzan desde el cementerio de la ciudad, al parecer, el camposanto y sus criptas son tan grandes que hay innumerables tumbas y el dato más escalofriante, es que hay fosas comunes, sorprendente viendo las dimensiones del lugar.
Escribí a un tal Vhan Castelgrís Espada Consagrada de Tempus, así se presentó en su momento. Le expresé mi voluntariedad para colaborar con el ejército amniano, pero harta de esperar una carta de respuesta hice lo que siempre hago: Hacer lo que me da la gana y aquí estoy, haciendo mis rondas y luchando para defender una ciudad con mi propia vida pero de la que nadie me conoce ni me echa cuentas en absoluto.
Pero es voluntad del Señor de las Batallas que esté aquí, luchando para su deleite, dando guerra sin cuartel al enemigo... un enemigo que no conoce el cansancio, no conoce la moral, no tiene noción de tiempo; simplemente es un ente perpetuo de mirada de cuencas vacías cargado de ira y frivolidad ante todo lo vivo de este mundo.

El enemigo no quiere darse cuenta que somos muchos iluskanos adoradores de Tempus, incluso de algún Uthgard, nuestra ley es la de no rendirnos, no concebimos la derrota clavando la rodilla; los iluskanos volvemos con nuestro escudo o sobre él...
Hace unas dekhanas conseguimos una victoria, recuperamos una plaza que fue ocupada por el enemigo y hemos defendido esa posición en tres refriegas posteriores más. Es cierto que la moral se halla mermada y los efectivos cada vez son menos pues no quieren vivir este infierno, las pesadillas se suceden después de una disputa, de la que yo misma he sido presa de ver a mi familia al completo morir y ver como unos nigromantes lo alzaban y les ordenaba matarme; he estado sin pegar ojo casi una dekhana... empuñar las armas me hace ver que aún estoy viva y no las soltaré hasta el día que deje de respirar.
Algunos aventureros de renombre en la región han sido presa del miedo, la incertidumbre, las pesadillas, la impotencia de no saber cuando esta guerra acabará mientras yo solo afilo mis espadas preparándome para los siguientes combates.
Comprendo la bajada de moral, yo tambien tuve esos días de querer mandarlo todo a la mierda y decir a la ciudad: Que os follen, total, no es mi casa. Me di cuenta que estaba siendo fruto de esos síntomas cobardes, de buscar excusas en mi cabeza para vagabundear tierras de temperaturas más templadas para beber y fumar ociosa...
Me armé de valor y empuñé una pluma y escribí todo lo contrario a lo que mi cabeza quería dejarse caer, escribí una arenga militar llamada: Mi Estoica Espada, unos versos sacados de las desesperación de la que fui víctima, pero esas palabras escritas inspiradas debía ser interpretadas por una persona maestra en la música y la interpretación.

En los ejércitos profesionales se canta himnos y letras en tropel para aumentar la camaradería de los soldados a la vez de mantener una moral alta, así que le pedí a Selhana Mechacorta que me ayudara a interpretar mis versos de la que ésta aceptó de buen grado al enseñarle una hoja con la canción escrita. Ella por su parte añadió más, de la que estuve totalmente conforme, parecía que mi iniciativa la incentivó a realizarlo; fuimos a la plaza de Nashkell, frente al ayuntamiento para llamar la atención de los allí presentes y animarles para que sigan resistiendo.
Blandí el estandarte de Tempus, como símbolo de lucha y alcé mi martillo durante la arenga.

Offtopic :
Escena de la arenga validada y supervisada in situ por Dm Suerte.
Agradecer de nuevo la participación de Selhana
Agradecer de nuevo la participación de Selhana
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