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Recuperando la Arboleda Centinela

Jose-G-C

Hipogrifo de Azalea
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// mejor tarde que nunca, un relato del ataque al limo de la arboleda

Nos reunimos varios hermanos del bosque para lo que se avecinaba. Al fin teníamos una forma de recuperar el lugar, el agua primordial.
Reunidos en las afueras de Purskul, se iban repartiendo viales para el combate, muchos ya sabían a lo que se enfrentaban, y tenían realmente cuidado, pues sabían de que era capaz ese ser.

Tras acordar que se distraería al limo para llevar el agua a donde debía ser vertida, nos adentramos en los bosques, los exploradores guiaban por el laberíntico bosque. Y nada mas llegar los primeros al claro de la antigua arboleda comenzaron los problemas...

Estaba ocupado por arboles corrompidos y animados, con una archidruida corrupta que habían destrozado el ya castigado terreno de combate. Tras acabar con ellos el grupo curo de los heridos (entre ellos yo) y comenzaron a prepararse para el siguiente combate rezando a sus dioses o usando palabras arcanas.

Al avanzar el espectáculo era todavía peor, un enorme cráter donde estaban los viejos monolitos, casi era lo único que quedaba de lo que una vez fue la arboleda Eso y sus viejos habitantes transformados ahora en aberraciones a la vida, era duro como ver a viejos conocidos atacándote Y los supervivientes de la arboleda combatiendoles, seguramente con el corazón en la mano por luchar con quien sin duda alguna vez lucho codo con codo. Pero era lo que debíamos hacer.

La batalla por momento se volvía mas caótica, yo intentaba sanar a mis compañeros mientras conjuraba sobre nuestros enemigos varios conjuros. usando arco y espada, pergaminos y conjuros. La batalla continuaba.

Cuando ya estaba despejado el camino a los monolitos llame a Nadril en un grito, era ahora el momento de usar el agua antes de que viniera el culpable de todo esto. Las gotas del agua primordial fueron vertidas sobre el pilar central de manos del bardo, al poco la tierra yerma comenzó a vibrar con un extraño poder...

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Entonces de la tierra yerma aparecieron los espíritus del bosque, como pequeños ents que danzaban alrededor de los menhires y el mal de la arboleda se hizo presente, algunos bravos guerreros se lanzaban contra el intentando contenerlo con el escudo para que no devorada a sus compañeros, otros atacaban con fuego, los pequeños espíritus se lanzaban contra el nodo corrupto. Aventureros, antiguos hermanos y los espíritus del bosque golpeaban al limo ahora. De alguna parte una flecha de fuego parece que consiguió rematar al limo, agotado por la batalla comenzó a pudrirse mientras los espíritus del bosque se lanzaban sobre los restos absorbiendo todo el mal. Lo que había estado por años corrompiendo la antigua arboleda, había caidcaído Caras de alivio se veían entre los antiguos habitantes de la arboleda, que ahora iban a ver el estado de su antiguo hogar.
Nos adentremos en la cueva del fondo, donde era la morada del limo. El espectáculo era desesperante, la tierra corrompida no se podía salvar del mal que había morado en ella. Era como si la lava hubiese corrido por la misma. No se podía salvar ese lugar, un mal corrupto moraba todavía ahí a pesar de no estar el limo. Yo intente en vano lanzar un equilibrio de la naturaleza, fue como intentar apagar un incendio soplando... Mestizo me dijo que lo dejara.

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Debíamos derrumbar la cueva, y así se hizo, Noril y yo con un elemental de tierra derrumbemos la cueva. Agotados por todo el esfuerzo marchemos a descansar. Una etapa terminaba, y comenzaba la lenta recuperación.

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pazuzu_

Corona de la reina de Aitana
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Mucha gente había en el cruce, para ser Purskul. Se acercò el mediano para enterarse que era aquello que había reunido a gente de tan distinta índole. Debido a la algarabía y a su menguado tamaño, casi nadie reparó en él, aunque por suerte Aldarion pudo abrirse paso hasta el hechicero.

-Me alegra ver que has venido a ayudar -anunció en un tono aprobador- tu magia nos irá muy bien.
-Claro hombre, ya me conoces. ¿A dónde decís que vais?
-La mancha negra ¿te suena a algo? -respondió exasperado
-Déjame pensar. ¿Aquello que montó tanta expectación y que ocasionó el éxodo de druidas? Os acompañaré.

Muy entregado y muy noble el hechicero. No obstante, tenía dos razones de peso para estar allí. La primera es que la senda del hechicero está marcada por las experiencias y esta prometía. La segunda, tal como sabía Ender, había contraído una deuda muy grande con Gylad e iba siendo hora de honrar a su benefactor. Ni corto ni perezoso, siguió a los montaraces por los intrincados caminos que guiarían a la impresionante comitiva hasta el origen del problema.

Que Bruno estuviese entre los presentes fue un alivio para él. Es bien sabido que los Hin cuidan de ellos mismos como pocas razas consiguen hacer y no tardó el mediano en demostrar su valía. Pastores de árboles, corruptos por la criatura que atacó la zona se abalanzaban sobre ellos. Menos imponentes pero más peligrosas, las druidas corruptas lanzaban conjuros de altísima esfera y provocaban el caos entre los indisciplinados aventureros. Arcanos con sus mortíferos conjuros, druidas en su elemento e incluso fieros guerreros quedaban por debajo de Bruno, quien armado con una simple lanza, consiguió lo que las trombas no podían: tumbar a la mujer.

Juntos de nuevo, llegaron al claro donde estaba aquello que querían salvar, aunque Med no se había enterado muy bien. Una cruenta pelea, donde cada uno dió lo mejor de sí hizo silbar flechas en el aire, chirriar las armaduras y hacer bailar la urdimbre. En un momento especialmente apurado, Med uso un pergamino de parar el tiempo para prestar ayuda a los guerreros que fieramente aguantaban, convirtiendose en gólem y realizando la pisada de la uva sobre los defensores. Khonrak el bárbaro se avalanzaba sobre la que otrora fuese "la dama del lago", una burla de lo que antes era, a la que no salvaron sus protecciones cuando Khonrak la derribó y la atravesó repetidas veces con su espada, a pesar de estar ya muerta.

Finalmente, avanzaron sobre los cadáveres de los antiguos defensores del bosque y llegaron a un círculo de menhires. Pequeñas criaturas, extrañas pero inofensivas, precedieron a la aparición de aquel limo que había dejado toda aquella tierra yerma. Med se tuvo que conformar con prestar protecciones a los demás, pues su mente estaba al límite y no respondía como es debido. Finalmente, un bardo gritó la buena nueva "¡Ha caído!" y sin más preámbulos, el innato se dejó caer al suelo exhausto.

Las pérdidas sacudieron a todo el mundo. Mientras que unos lloraban a aquellos amigos a quienes habían tenido que matar, otros miraban con tristeza el pedazo de tierra yerma o los bienes materiales que se habían perdido allí, como una espada cedida por Ardeil, rey de Ideepton. Débil y apoyado en su báculo, farfullaba Med en un silvano que dejaba mucho que desear:

"Honra a tus ancestros" dijiste, padre. La de hoy es una amarga victoria para tu gente.
 
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