Ser Pato
Perro de Dan
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Era ya noche cerrada, cuando sentados en la amura de popa de la Dama, dos figuras observaban la ciudad de Athkatla.
- ¿En qué piensas?- Pregunto la figura de formas femeninas mientras descorchaba una botella de vino thezyrano y lo servía en dos copas.
- En lo sucedido hace un año en el Zorro Azul- Dijo la otra figura, mientras tomaba una copa y bebía mirando las luces de su nueva patria adoptiva.- En todo lo que pasamos esa noche. ¿Sabías que había pagado a las casas de postas para que me avisaran si aparecía y tenía avisado a Pulgar por si aparecía por el puerto?- Ambos bebieron sin mirarse - Tengo suerte de que estés junto a mí, de no ser por ti quizás me hubiera dejado llevar por la ira, pero aun así murió.
- Vamos, no se merecía que le llamaras padre- Dijo ella mirándole como cuando sabe que tenía razón y el no- Tu padre, aquel que te crio, fue Orsino ¿Recuerdas?, él fue quien te enseño, quien estuvo ahí cuando lo necesitaste- Lo miro algo entristecida- quien te quito de la primera línea junto a los veteranos y dio su vida porque hoy siguiéramos con su legado. Ese fue tu verdadero padre.- se sirvió algo más de vino- así que deja de atormentarte por lo sucedido.
Pero la mirada de él, estaba perdida en las olas, recordando aquella noche de intrigas y estocadas entre sedas e inciensos lujosos. Le debía tanto a Lucila, aquella cortesana había sido la llave para por fin cumplir su ansiada venganza. Pero antes de encontrarla se habían movido por las posadas más lujosas buscando a ese hombre. Como movido por el ansia de vengar a su madre había sobornado a aquella reputada artista, al menos esperaba que su siguiente obra fuera una tragicomedia de capa y espada, ya que la mitad de ella la pago su ansiada venganza.
Pero ese hombre, su padre, era un animal de costumbres, sí que fueron a investigar al local de Alindra, la cara de su compañera era un poema, el, en cambio estaba en casa, no en vano hasta los ocho años creció entre cortesanas y donceles, lujos sedas y vino caro. La Señora Alindra fue la llave, ella les dio la clave y fueron donde su presa se hallaba.
Recorrieron las calles embozados y con sombreros calados, anochecía en la Ciudad de la Moneda y como decía Orsino, en la noche todos los gatos son pardos, tres pisaverdes embozados acudiendo a una posada de lujo más. El Zorro Azul, aun a día de hoy creo que de no ser por aquella cortesana no habrían sorteado al impertérrito centinela. ¿Sabía esa jovencita como era su padre? Ella no dudo en darles la llave y en distraer al guardián, quizás el Vengador tenía su vista puesta en él, quizás fue Tymora, o quizás fue la voluntad de Lucila, la cual, quizás también quería justicia, ella se llevó al centinela y entonces entraron.
Aquel hombre los miraba con altivez, su tono era arrogante y cargado de desprecio para los que no eran de su condición.
- ¿Quiénes sois?¿Quién eres tú?- dijo mirándome con desprecio.
- Soy Tileo Karlach DeVier- Respondí con dureza y voz queda - Tu Mataste a mi madre, prepárate a morir
Sus compañeros cubrieron las puertas, vigilando que nadie molestara y quizás haciendo de testigos de lo que allí ocurrió.
-Tu...-Dijo el Barón al ver a Karlach- Tu....-musito sorprendido.
El silencio se hizo en la sala y las miradas de ambos eran duras y frias.
- Tu madre debería haberse comportado como lo que era... nunca debió quedarse embarazada- dijo el Barón con dureza.
Los aceros fueron desenvainados y podía escuchar como ella lo apremiaba a terminar rápido lo que tuviera que hacer,
- En guardia padre- dije con rabia, una rabia contenida durante diecisiete años.
- .. El hijo de una prostituta no es rival para el barón de DeVier...- el tono era de puro desprecio- ... No eres digno de batirte en duelo conmigo...
Me despoje de capa y sombreo y lo mire frio, mire aquel que me habia engendrado y me había arrebatado mi infancia.
- No tienes honor- dijo el Barón, sentenciando a su bastardo.
Me hirió el orgullo, me toco en lo más profundo de mi ser y le respondí con dureza.
- Soy soldado, educado y criado por soldados-mis ojos se clavaron en el el- tengo mas honor que tu asesino...
Inquieta en la puerta ella le pregunto si aceptaba el duelo, a lo que con arrogancia alzo el estoque y adopto una posición fluida de espadachín consumado.
- Sea pues....bastardo- dijo seco y me apunto con el estoque.- ¡En guardia!
Las estocadas se sucedieron, un baile de acero de una belleza peligrosamente mortal, fintas movimientos todo ocurría muy rápido y ambos, padre e hijo eran hábiles con el acero.
- ¡Tu destino era no existir! ¡Un DeVier no se aparea con una ramera de un arrabal!
El Sonido del acero y las palabras de ambos llenaban la estancia
- Era una Cortesana Sembiana....
- ¡Si tu madre te hubiese querido, no te habría condenado a vivir atrapado en tal horrenda condición!
Podía notar la mirada de ella en mi, podía notar como apretaba las manos en sus sables, como se contenía por intervenir, este era un asunto de honor entre mi padre y mi persona.
- Ella era hija de mercaderes!!
- ¡Poca cosa frente a un DeVier!
-Me sacaron del palacete y me llevaron con ese mercenario...
Las estocadas se sucedían una detrás de otra en aquella lujosa sala.
-Llevo toda la vida esperando este momento...
- ¡No pienses que voy a ablandarme, bastardo! ¡He tenido otros como tú y todos han sido olvidados!
El Barón lanzaba estocadas rápidas y precisas, dignas de un duelista experimentado
- ¡Arrogante perro mestizo!
- ¡Soy tu hijo!
- ¡Todos tus males se los debes a esa ramera que te parió! ¡Nunca debió quedarse embarazada!-hablaba lleno de rabia y furia - Mi esposa dejó de hablarme por su culpa, y mi padre estuvo a punto de desheredarme.- estaba fuera de si -¡Por una noche de lujuria he pagado décadas!
Furibundo lanzo una estocada al frente
- ¡Poco fue lo que le hice a esa zorra!
No dude y emplee el peso de mi hoja para entrarle a fondo
- ¡¡Yo me quede sin madre!!- le grite en el intercambio de estocadas.
- ¡Mi honor valía más que tu bienestar, BASTARDO!- dijo el Barón haciendo hincapié en la última palabra con maldad.
- No tienes Honor!
- ¡Debería haberte matado a ti también!... ¡Y lavar mi honor con sangre!
- Os guste o no padre, soy un Devier!!
- ¡¡Jamás!!- grito lleno de rabia- No ensuciaré el nombre de mi familia sumando a un bastardo a sus filas...
- Tu sangre corre por mis venas!- La podía oír diciéndome que no se merecía que le llamara padre.
- ¡Como por una pierna gangrenada!
- Buscare al Duque
- ¡No te escuchará!
Para la edad del Barón, tenía una técnica muy depurada y era rápido, las estocadas y el sonido del acero sonaba sin cesar.
- Y mis hijos legítimos, ¡mis verdaderos hijos! ¡Heredarán mi título y mis tierras!
Aproveche y use una maniobra del Bajo Arte, o de villanía, golpeándole con rabia entrando a fondo a por el
-Pero yo habré hecho justicia!!
Se apoyó en el poste de la piscina, mientras los preciosos encajes que adornaban el cuello del barón, blanco y reluciente...comenzaron a tornarse...carmesíes...
Sus dos acompañantes, miraban expectante, mientras el uno le decía que lo rematara rápido y con honor, la otra me pedía que lo dejara con la vergüenza de saberse vencido por su bastardo.
- Jaque Mate, padre- dije al ponerle la espada en el cuello y este soltar el estoque.
-... No entiendes el peso de la nobleza... ni los deberes de un aristócrata....- dijo entre jadeos el derrotado barón- ... Cuando tienes que elegir entre un padre y una amante... y cuando es tanto lo que te ofrece un padre... resulta fácil.... decidir... -dijo mientras un hilo de sangre brotaba de sus labios.
Envaine, había vencido había demostrado que era mejor que el, yo no era como el
- Vivirás- dije mirándole fijamente, notaba su mirada fija en mis ojos mientras la sangre empapaba sus ropajes- Vivirás, sabiendo que tu hijo, el hijo de un noble y una cortesana tiene mas Honor que tu...
El Barón respiraba agitadamente, quizás fruto de la herida o de la rabia
- ... Yo te enseñaré lo que es el honor... ¡BASTARDO!- grito mientras acaba una daga de la manga y trataba de apuñalarme - ¡Que Siamorphe te maldita, engendro!
No dude, como un acto reflejo me hice a un lado y respondí de forma mecánica sacando mi daga y clavándola en el pecho.
Aún recuerdo la última imagen de mi padre, el Barón Doceon DeVier
Bocarriba en el agua, que poco a poco se iba tornando roja....una expresión de sorpresa permanecía estática en su rostro... que se hundía en el agua....
Los tres se calaron los sombreros y salieron embozados por las callejuelas de Athkatla, en la lejanía una campana sonaba en el distrito de los Templos, tañía a muertos, una cruel ironía de lo que en el Zorro Azul había pasado.
El Barón Doceon DeVier estaba muerto por mis manos, había hecho justicia, había vengado a mi madre y ahora su alma descansaría en paz.
Ambas figuras contemplaban el mar mientras la botella ya tocaba a su fin, los dos habían estado callados mirando las olas y la ciudad en la lejanía.
-¿En qué andas pensando?- le pregunta ella mientras apura el último trago.
Tras unos instantes este se vuelve y la mira sonriente
- En que me alegro de que estés a mi lado, gracias por aguantarme y hacer que no pierda el rumbo.
Tras lo cual la miro unos instantes en silencio, y sin mediar palabra bajaron hacia la cabina de oficiales a descansar un rato. Ahora tenían cosas más importantes en las que pensar.
- ¿En qué piensas?- Pregunto la figura de formas femeninas mientras descorchaba una botella de vino thezyrano y lo servía en dos copas.
- En lo sucedido hace un año en el Zorro Azul- Dijo la otra figura, mientras tomaba una copa y bebía mirando las luces de su nueva patria adoptiva.- En todo lo que pasamos esa noche. ¿Sabías que había pagado a las casas de postas para que me avisaran si aparecía y tenía avisado a Pulgar por si aparecía por el puerto?- Ambos bebieron sin mirarse - Tengo suerte de que estés junto a mí, de no ser por ti quizás me hubiera dejado llevar por la ira, pero aun así murió.
- Vamos, no se merecía que le llamaras padre- Dijo ella mirándole como cuando sabe que tenía razón y el no- Tu padre, aquel que te crio, fue Orsino ¿Recuerdas?, él fue quien te enseño, quien estuvo ahí cuando lo necesitaste- Lo miro algo entristecida- quien te quito de la primera línea junto a los veteranos y dio su vida porque hoy siguiéramos con su legado. Ese fue tu verdadero padre.- se sirvió algo más de vino- así que deja de atormentarte por lo sucedido.
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Pero la mirada de él, estaba perdida en las olas, recordando aquella noche de intrigas y estocadas entre sedas e inciensos lujosos. Le debía tanto a Lucila, aquella cortesana había sido la llave para por fin cumplir su ansiada venganza. Pero antes de encontrarla se habían movido por las posadas más lujosas buscando a ese hombre. Como movido por el ansia de vengar a su madre había sobornado a aquella reputada artista, al menos esperaba que su siguiente obra fuera una tragicomedia de capa y espada, ya que la mitad de ella la pago su ansiada venganza.
Pero ese hombre, su padre, era un animal de costumbres, sí que fueron a investigar al local de Alindra, la cara de su compañera era un poema, el, en cambio estaba en casa, no en vano hasta los ocho años creció entre cortesanas y donceles, lujos sedas y vino caro. La Señora Alindra fue la llave, ella les dio la clave y fueron donde su presa se hallaba.
Recorrieron las calles embozados y con sombreros calados, anochecía en la Ciudad de la Moneda y como decía Orsino, en la noche todos los gatos son pardos, tres pisaverdes embozados acudiendo a una posada de lujo más. El Zorro Azul, aun a día de hoy creo que de no ser por aquella cortesana no habrían sorteado al impertérrito centinela. ¿Sabía esa jovencita como era su padre? Ella no dudo en darles la llave y en distraer al guardián, quizás el Vengador tenía su vista puesta en él, quizás fue Tymora, o quizás fue la voluntad de Lucila, la cual, quizás también quería justicia, ella se llevó al centinela y entonces entraron.
Aquel hombre los miraba con altivez, su tono era arrogante y cargado de desprecio para los que no eran de su condición.
- ¿Quiénes sois?¿Quién eres tú?- dijo mirándome con desprecio.
- Soy Tileo Karlach DeVier- Respondí con dureza y voz queda - Tu Mataste a mi madre, prepárate a morir
Sus compañeros cubrieron las puertas, vigilando que nadie molestara y quizás haciendo de testigos de lo que allí ocurrió.
-Tu...-Dijo el Barón al ver a Karlach- Tu....-musito sorprendido.
El silencio se hizo en la sala y las miradas de ambos eran duras y frias.
- Tu madre debería haberse comportado como lo que era... nunca debió quedarse embarazada- dijo el Barón con dureza.
Los aceros fueron desenvainados y podía escuchar como ella lo apremiaba a terminar rápido lo que tuviera que hacer,
- En guardia padre- dije con rabia, una rabia contenida durante diecisiete años.
- .. El hijo de una prostituta no es rival para el barón de DeVier...- el tono era de puro desprecio- ... No eres digno de batirte en duelo conmigo...
Me despoje de capa y sombreo y lo mire frio, mire aquel que me habia engendrado y me había arrebatado mi infancia.
- No tienes honor- dijo el Barón, sentenciando a su bastardo.
Me hirió el orgullo, me toco en lo más profundo de mi ser y le respondí con dureza.
- Soy soldado, educado y criado por soldados-mis ojos se clavaron en el el- tengo mas honor que tu asesino...
Inquieta en la puerta ella le pregunto si aceptaba el duelo, a lo que con arrogancia alzo el estoque y adopto una posición fluida de espadachín consumado.
- Sea pues....bastardo- dijo seco y me apunto con el estoque.- ¡En guardia!
Las estocadas se sucedieron, un baile de acero de una belleza peligrosamente mortal, fintas movimientos todo ocurría muy rápido y ambos, padre e hijo eran hábiles con el acero.
- ¡Tu destino era no existir! ¡Un DeVier no se aparea con una ramera de un arrabal!
El Sonido del acero y las palabras de ambos llenaban la estancia
- Era una Cortesana Sembiana....
- ¡Si tu madre te hubiese querido, no te habría condenado a vivir atrapado en tal horrenda condición!
Podía notar la mirada de ella en mi, podía notar como apretaba las manos en sus sables, como se contenía por intervenir, este era un asunto de honor entre mi padre y mi persona.
- Ella era hija de mercaderes!!
- ¡Poca cosa frente a un DeVier!
-Me sacaron del palacete y me llevaron con ese mercenario...
Las estocadas se sucedían una detrás de otra en aquella lujosa sala.
-Llevo toda la vida esperando este momento...
- ¡No pienses que voy a ablandarme, bastardo! ¡He tenido otros como tú y todos han sido olvidados!
El Barón lanzaba estocadas rápidas y precisas, dignas de un duelista experimentado
- ¡Arrogante perro mestizo!
- ¡Soy tu hijo!
- ¡Todos tus males se los debes a esa ramera que te parió! ¡Nunca debió quedarse embarazada!-hablaba lleno de rabia y furia - Mi esposa dejó de hablarme por su culpa, y mi padre estuvo a punto de desheredarme.- estaba fuera de si -¡Por una noche de lujuria he pagado décadas!
Furibundo lanzo una estocada al frente
- ¡Poco fue lo que le hice a esa zorra!
No dude y emplee el peso de mi hoja para entrarle a fondo
- ¡¡Yo me quede sin madre!!- le grite en el intercambio de estocadas.
- ¡Mi honor valía más que tu bienestar, BASTARDO!- dijo el Barón haciendo hincapié en la última palabra con maldad.
- No tienes Honor!
- ¡Debería haberte matado a ti también!... ¡Y lavar mi honor con sangre!
- Os guste o no padre, soy un Devier!!
- ¡¡Jamás!!- grito lleno de rabia- No ensuciaré el nombre de mi familia sumando a un bastardo a sus filas...
- Tu sangre corre por mis venas!- La podía oír diciéndome que no se merecía que le llamara padre.
- ¡Como por una pierna gangrenada!
- Buscare al Duque
- ¡No te escuchará!
Para la edad del Barón, tenía una técnica muy depurada y era rápido, las estocadas y el sonido del acero sonaba sin cesar.
- Y mis hijos legítimos, ¡mis verdaderos hijos! ¡Heredarán mi título y mis tierras!
Aproveche y use una maniobra del Bajo Arte, o de villanía, golpeándole con rabia entrando a fondo a por el
-Pero yo habré hecho justicia!!
Se apoyó en el poste de la piscina, mientras los preciosos encajes que adornaban el cuello del barón, blanco y reluciente...comenzaron a tornarse...carmesíes...
Sus dos acompañantes, miraban expectante, mientras el uno le decía que lo rematara rápido y con honor, la otra me pedía que lo dejara con la vergüenza de saberse vencido por su bastardo.
- Jaque Mate, padre- dije al ponerle la espada en el cuello y este soltar el estoque.
-... No entiendes el peso de la nobleza... ni los deberes de un aristócrata....- dijo entre jadeos el derrotado barón- ... Cuando tienes que elegir entre un padre y una amante... y cuando es tanto lo que te ofrece un padre... resulta fácil.... decidir... -dijo mientras un hilo de sangre brotaba de sus labios.
Envaine, había vencido había demostrado que era mejor que el, yo no era como el
- Vivirás- dije mirándole fijamente, notaba su mirada fija en mis ojos mientras la sangre empapaba sus ropajes- Vivirás, sabiendo que tu hijo, el hijo de un noble y una cortesana tiene mas Honor que tu...
El Barón respiraba agitadamente, quizás fruto de la herida o de la rabia
- ... Yo te enseñaré lo que es el honor... ¡BASTARDO!- grito mientras acaba una daga de la manga y trataba de apuñalarme - ¡Que Siamorphe te maldita, engendro!
No dude, como un acto reflejo me hice a un lado y respondí de forma mecánica sacando mi daga y clavándola en el pecho.
Aún recuerdo la última imagen de mi padre, el Barón Doceon DeVier
Bocarriba en el agua, que poco a poco se iba tornando roja....una expresión de sorpresa permanecía estática en su rostro... que se hundía en el agua....
Los tres se calaron los sombreros y salieron embozados por las callejuelas de Athkatla, en la lejanía una campana sonaba en el distrito de los Templos, tañía a muertos, una cruel ironía de lo que en el Zorro Azul había pasado.
El Barón Doceon DeVier estaba muerto por mis manos, había hecho justicia, había vengado a mi madre y ahora su alma descansaría en paz.
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Ambas figuras contemplaban el mar mientras la botella ya tocaba a su fin, los dos habían estado callados mirando las olas y la ciudad en la lejanía.
-¿En qué andas pensando?- le pregunta ella mientras apura el último trago.
Tras unos instantes este se vuelve y la mira sonriente
- En que me alegro de que estés a mi lado, gracias por aguantarme y hacer que no pierda el rumbo.
Tras lo cual la miro unos instantes en silencio, y sin mediar palabra bajaron hacia la cabina de oficiales a descansar un rato. Ahora tenían cosas más importantes en las que pensar.
Offtopic :
Gracias a DM Loth, Cassandra y Gael por la quest 