Como te ves me vi, como me ves te verán. Por Narciso Buenosvientos.
PERSONAJES:
Abuelo interpretado por Lire Lilta
Hijo interpretado por Madeleine Sweeny
Mujer del hijo interpretada por Rose Alairish
Nieto interpretado por Lissandra
Escenario: Casa rural
*Mujer e Hijo conversan en la casa, la mujer parece acalorada y enfadada*
Mujer: Esto ya es el colmo...
Hijo: Pero es mi padre, ¿qué quieres que haga?
Mujer: ¡Tu padre! ¡Por qué murmura de mí por todo el pueblo! ¡va diciendo por ahí que le tratamos como a un perro! ¡pero si nos hemos hecho cargo de él después de que se quedara sin un oro en el bolsillo! Dímelo tú... ¿le falto yo en algo a tu padre? Si parece que le das la razón y todo.
Hijo: Si yo no digo nada... digo que es muy mayor y no quiere darse cuenta. Siempre ha mandado y los demás hemos obedecido, y no se hace a verse arrinconado.
Mujer: Es mayor para lo que quiere. En casa mucho quejarse de los achaques, pero para andar por ahí despellejándonos tiene mucha energía, ¡ja! Ahora mismo estará en la taberna contándoles a todos que duerme en un lecho de paja en el suelo... ¡si ya sabe que se cae de la cama y se puede romper la cadera! Y también dirá que le damos de comer en un rincón en una escudilla de madera... como si estuviera para comer en la mesa y con la loza, ¡si la rompe siempre!
Hijo: ¡¿Mujer, con la escudilla del perro?!
Mujer: ¡La he lavado bien! Con lo tembloroso que está, es lo mejor... hasta creo que lo hace adrede.
Hijo: Ah, eso no creo...
Mujer: Todos los viejos tienen muy mala intención, te lo digo yo...
Hijo: Mira, por ahí vienen Abuelo y Nieto...
*Aparecen en escena el abuelo y el nieto*
Abuelo: Condenado chiquillo.. me trae a la rastra.
Nieto: Estás muy viejo, abuelo...
Abuelo: ¡A que te doy! Vaya respeto a tu abuelo... la culpa es de quien te ha enseñado así.
Mujer: Eso, eso, la culpa es mía...
Abuelo: ¿Te parece bien cómo me trata? Delante de todos me ha levantado la mano...
Hijo: ¡Pero niño!
Mujer: Niño, vas a dejar de ir con el abuelo, ¿qué te tengo dicho?
Nieto: Es que siempre quiere sentarse y yo quiero jugar y correr.
Abuelo: Si yo hubiera tratado así a mi padre o a mi abuelo... ¡en mi casa sólo se escuchó una voz, la de mi padre, hasta que nos dejó!
Mujer: Claro, le dejaron sólo y así murió, con el perro al lado como toda compañía.
Abuelo: ¡Eso es mentira, deslenguada!
Mujer: ¡El deslenguado es usted que no deja de criticarme por todo el pueblo!
Abuelo: Lo que hago es decirle a todos lo que la vida me ha traído en mis últimos años de vida.
Hijo: ¡Basta ya! Es hora de comer, venga, ¡a la mesa!
*Se ponen a comer alrededor de la mesa, el Abuelo en un rincón*
Abuelo: Yo, a mi rincón.
Nieto: Para el abuelo la cazuela del perro.
Mujer: Sí, que no se rompe.
*Terminan de comer, el Nieto sale de la escena*
Nieto: ¡Ahora vengo!
Mujer: ¡Entra ya y no me sofoques! *al niño*
Abuelo: Déjale jugar un rato que ya se cansó de mí.
Mujer: Usted cállese, que bastante tenemos con lo que tenemos.
Abuelo: Si yo no digo nada, no por ti sino por mi hijo, para que no pase vergüenza por lo que le hacen a su padre y no trata de resolver...
Mujer: ¡Pero tú oyes!
Hijo: Calla... anda...
*Entra el Nieto con unos maderos y un martillo*
Nieto: Padre, deme unos clavos, ande.
Hijo: ¿Pero qué vas a hacer con eso?
Nieto: Una escudilla como la del perro...
Hijo: ¿Eh? ¿y para qué vas a hacer una escudilla?
Nieto: Para daros de comer cuando seáis tan viejos como el abuelo.
Abuelo: ¡Ah, los hijos!
*Hijo y Mujer se quedan muy sorprendidos*
Hijo: ¿Qué dice el niño?
Abuelo: Ya lo oyes...
Hijo: Nos está merecido, ¡perdóneme padre!
Mujer: Ven, *al nieto* ven que hay que querer mucho al abuelo.
*Todos se abrazan*
Abuelo: Hijo eres, padre serás; cual hiciste, tal tendrás. . .
FIN.