Krul
Otaku del Viento
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En las profundidades de algún lugar incierto de Amn, lejos de la ciudad que me vio nacer y apartada de las miradas de las gentes de este reino, aquel oscuro lugar de las profundidades por fin podría llamarlo "mi hogar". Me había acostumbrado ya a la oscura Cripta, a los sonidos de las pocas criaturas que se atrevía a merodear por la misma y a las pocas visitas que recibía de aquellos que eran desde hacia unas noches, mis nuevos hermanos y hermanas.
Pero esa noche era diferente, hacia pocas noches que el Altar estaba listo pero aún no había habido una ocasión de emplearlo como debía hacerse, honrando a nuestro Padre. Por ello la ocasión que nos iba a reunir lo merecía, aquella noche una de mis hermanas iba a consagrarse a Kanchelsis, buscando de él, la fuerza y conocimiento en la no-muerte, con mi guía y devoción, estaría cerca de "él".
Los hermanos y hermanas iban llegando, para dar comienzo a la ceremonia.... La voz maldita de "la corista" hizo posible lo impensable, helarnos la sangre al escuchar su cántico, uno que no volvería a oírse en aquel lugar. Y entonces finalmente con su silencio, se acercó la iniciada a mis brazos. Pude ver en sus ojos como las palabras de lo que estaba haciendo y lo que se convertiría, lo que llegaría a hacer y los dones que dominaría la atraían a la oscuridad que ya residía en ella. Pero había un precio que pagar.
Ofrendando su sangre hacia el primero ante sus hermanos para forjar la unión. Un cáliz, una antigua reliquia de cierto clero que hacia tiempo había sido robada y profanada era el medio para ello y el catalizador fue la sangre del sacrificio, uno que debía saciar a mis hermanos así como a Kanchelsis que recibiría su alma.
El aventurero que tuvo la mala fortuna de perderse en las grutas aledañas se encontraba dócil, subyugada su voluntad a mis designios mientras acercaba la daga ornamental que debía saciarnos. El aroma de la sangre inundó la Cripta. La sed era siempre presente en nosotros, no podía acallarse de ninguna manera, había que convivir con ella...pude ver esa sed en mis hermanas mientras el cáliz se iba llenando en las manos de la iniciada que fue la primera en beber.
Uno a uno mis hermanos y hermanas iban tomando la sangre del cáliz, La Corista, El Cazador, La Alquimista, la Dragona... mientras la iniciada se encontraba recitando sus versos ensayados durante las noches previas para la ceremonia de consagración mientras el humano se desangraba sobre el altar del Primero.
Todos habían acallado en parte su sed y contribuido a la consagración de la neófita que finalmente era una hermana más. Ahora solo restaba aguardar por el siguiente mortal que cayera en nuestras garras... Así como en el siguiente sacrificio hacia mi Señor Oscuro.
Ofrendando su sangre hacia el primero ante sus hermanos para forjar la unión. Un cáliz, una antigua reliquia de cierto clero que hacia tiempo había sido robada y profanada era el medio para ello y el catalizador fue la sangre del sacrificio, uno que debía saciar a mis hermanos así como a Kanchelsis que recibiría su alma.
Uno a uno mis hermanos y hermanas iban tomando la sangre del cáliz, La Corista, El Cazador, La Alquimista, la Dragona... mientras la iniciada se encontraba recitando sus versos ensayados durante las noches previas para la ceremonia de consagración mientras el humano se desangraba sobre el altar del Primero.
Todos habían acallado en parte su sed y contribuido a la consagración de la neófita que finalmente era una hermana más. Ahora solo restaba aguardar por el siguiente mortal que cayera en nuestras garras... Así como en el siguiente sacrificio hacia mi Señor Oscuro.
Offtopic :
Pequeño relato del rol sucedido en el game entre jugadores la pasada noche en la Corte.
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