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Relatos desde la Montaña

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Minsorrano sin caminos
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El Sargento Kalambor EscudoFérreo se encontraba de instrucción con sus soldados en las Montañas Heladas cuando, sin previo aviso, se levantó una fuerte ventisca como jamás había recordado. El camino de regreso hacia la imponente fortaleza enana se hizo eterno e impracticable, tardando el doble de lo normal.
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*Los enanos en la ventisca*

El camino desaparecía paulatinamente ante los ojos del Sargento, la nieve comenzaba a cubrirlo todo... La fuerza del viento golpeada el rostro del enano, tan fuerte que le obligaba casi a caminar a ciegas hasta que por fin se topó con las ya heladas puertas de la fortaleza de Kazad Gromdal. La siempre presente guardia de las puertas se apresuró a abrir las misma ante la llegada del Sargento y todo su pelotón cubiertos de nieve hasta las pobladas cejas.
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*La fortaleza sufriendo el azote de la ventisca*


Una vez dada la orden de dar descanso a sus soldados el Sargento Kalambor se dirigió hacia la concurrida barra del tabernero Dili, dispuesto a refrescar aún más siquiera su gaznate. Tras una conversación informal con Dili, irrumpió el recluta Runabismo y tras de sí la figura imponente del Alférez Tronkar EscudoFérreo.
Tras dar las pertinentes novedades a su Alférez los hermanos EscudoFérreo y el recluta Runabismo empezaron a dialogar y el tema principal era la fuerte tormenta que azotaba la fortaleza y sus inmediaciones... Tan fuerte era que hasta los mismísimos Inus buscaron refugio bajo la montaña, cosa que extrañó a los enanos.
Después de conversar llegaron a la conclusión de que la ventisca no era un fenómeno natural, algo estaba desatando aquella locura, así pues raudo fueron en busca de la sabiduría de la familia Musgogris; para entonces ya se había unido al grupo el Turcoplier Soilgart EscudoFérreo y, más tarde, Trifur Musgogris.

Tras esto todos los miembros del Clan Rompecráneos y el recluta Runabismo, salieron de nuevo a la tundra en busca de quién o qué era el causante de todo; la neblina era espesa y aún caía la nieve sin cesar sobre las armaduras de los enanos. Perplejos ante aquel fenómeno el Alférez Tronkar divisó entre aquella cortina de nieve y agua un triángulo de luces frente a ellos, tras dar el aviso Trifur advirtió a los hermanos que debían prepasarse para luchar así que dada la orden el Gran Oso rugió y toda la Montaña lo supo. La primera línea formó junto a su Sargento que pocas órdenes tuvo que dar, pues su unidad siempre esta y estará instruida. El Alférez Tronkar subió a lomos de su jabato de guerra e hizo formar a la Jabatollería detrás de la primera línea como ha sido costumbre tras su creación. El recluta el Trucoplier y Musgogris formaron en retaguardia esperando el comienzo de la batalla, no sin antes recibir la bendición de la piedra y Moradín.
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*Al frente el Alférez, a la izquierda el Sargento y a su derecha el Turcoplier*

Aguardando los enanos la inminente batalla siempre firmes e inquebrantables ante sus ojos comenzaron a aperecer entre la niebla grandes figuras que pronto supieron que eran Golems. El primer paso lo tomaron los atacantes que cargaron contra la primera línea y chocaron contra el muro de escudos, los enanos comenzaron a combatir sin temor y la Jabatollería cargaba contra las grandes criaturas, el combate era duro pero aún más lo eran los enanos que combatian con honor y disciplina. Durante el combate los Runabismo, Trifur y Soilgart formaron un Círculo de Conjuración para crear una barrera que protegiera la fortaleza.

El empuje de los Golems era tal que la primera línea tuvo que ceder unos pocos metros así pues el Alférez desmontó y ordenó a la Jabatolleria combatir a pie al lado de sus hermanos de la primera línea, Tronkar tomó posicion junto al sargento y siguieron combatiendo haciendo retroceder de nuevo a los Golems hasta que no quedó uno en pie.

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*Los invasores*

Tras acabar con la acometida de los invasores y reconstruida la primera linea auxiliada por los jinetes, se preparaban para recibir de nuevo el ataque. Para su sorpresa ante sus ojos tres Golems de tamaño descomunal y color rojo se postraron ante ellos y tras abrir sus fauces emergieron tres haces de luz que convergieron en sólo uno... Devastador para la defensa mágica que custodiaba la ciudadela, acto que obligó al Alférez Tronkar a reagrupar a sus hermanos tras la muralla helada de Kazad Gromdal. En la retirada los hermanos EscudoFérreo se percataron que MusgoGris y Soilgart seguían en trance, sin perder un instante el Alférez arrastró consigo el inerte cuerpo de Trifur... A su vez, el Sargento hizo lo propio con el Turcoplier. Pero una figura solitaria quedó fuera, expuesta a los peligros del combate, combatiendo contra las fuerzas enemigas... El recluta Runabismo seguía dibujando en el aire runas que aseguraran la defensa de la ciudadela.
Tronkar y Kalambor, a expensas de su vida, destruyeron las runas que liberaban el poder que éstas contenían haciéndoles correr cual jabato enfurecido hacia la posición de Rhognar... A la par el recluta activaba una piedra que fue extraida en un episodio anterio de dichos Golems. Llegaron junto a Runabismo, el sargento y el Alférez tomaron a Rhognar por ambos brazos y salieron rápido hacia la puerta, Kalambor haciendo uso de toda su fuerza en el último instante tiro de ambos enanos metiéndolos a tiempo de ser aplastados por una inmensa roca que caía sobre ellos, salvando a sus hermanos de morir aplastados.

El peligro aparentemente ha pasado, pero en las murallas quedan cicatrices y el orgullo enano quedó destruido con su fortaleza.


Kazad esta sitiada.
 
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