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[Retorno de los dragones - Rumor] La maestra del Pantano [Amn/Norte]

Loreliel

Pirata sin barco
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Después de la gran guerra de la Alianza norte en operación liberación del álandor contra las huestes de la reina negra de la ciénaga, los guardianes del Enclave Esmeralda y sus aliados naturales del bosque ayudaron a recoger a los caídos en los próximos días para honrar la memoria de los heroes, hasta que de nuevo toda una multitud de defensores verdes fue convocada por la lider Loreliel del circulo de ancianos del Enclave Esmeralda, sin embargo, esta vez no en el claro Eldath, sino en el mismo campo arrasado donde ocurrió aquella batalla monumental.

—¡Hermanos guardianes, hermanos del bosque! —dijo en voz alta alzando el puño— en las guerras siempre habrá dolor y perdida, pero no podemos en ningun momento bajar la guardia, lloremos a nuestros caídos pero sigamos adelante. Hemos demostrado a un maldito dragon negro y sus huestes que somos hueso duro de roer, y ahora contamos con más aliados que nunca sumados a la causa de resistir y de defender al bosque.

La lythari dio un vistazo alrededor observando la destruccion y luego observó de nuevo a las masas reunidas.

Además el arduo trabajo que hemos echo para purgar el miasma ha ayudado a reducir las brumas verdes donde el enemigo se movía —continuó hablando— ahora distribuyamos el don druídico de la naturaleza para no solo terminar de purificar el miasma y sus residuales, sino también para comenzar a sanar el bosque, el ciclo termina y comienza, desde las cenizas de los árboles abrazados en llamas. Y los centinelas han de sostener posiciones de vigilancia en las afueras y puntos de acceso, revisen los mapas que hemos actualizado.

Hermanos . . . —de pronto se pronunció Boti del circulo de ancianos— recordad que estamos en una carrera contra el tiempo y solo de nosotros depende hacer esto, pues nadie más tiene la forma y nadie más nos va a ayudar, estaré con ustedes.

Entonces los guardianes Esmeralda emitieron un grito al unisono y los exploradores recogieron los mapas y comenzaron a desplegarse en las posiciones indicadas, así como los druidas comenzaron una fatigosa labor de restauración basica y las criaturas feericas y salvajes volvieron a sus refugios pero siempre alertas.
 
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Skotos

Copia defectuosa de Kronobot
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Desde los confines del Bosque Alandor llegaron susurros de fuego y devastación. Una muralla ígnea, serpenteante y voraz se extendió por el lindero que bordeaba el río, dispuesta a devorar cada hoja y cada raíz si no se le pusiese freno de inmediato.

Cuentan algunos que, al primer resplandor del desastre, un grupo compuesto por elfos, protectores del bosque, soldados del Norte y de devotos de la Diosa Luna se precipitó hacia el frente ardiente. Allí, chocaron sus filos y mazas contra elementales llameantes, ciempiés candentes y trasgos oportunistas que, amparados en el caos, lanzaron emboscadas a los voluntarios.

Durante los días siguientes, las cuadrillas de fieles lunares se relevaron sin descanso. Invocaron tormentas de aguanieve y levantaron muros helados, tallando un cortafuego que poco a poco trató de sofocar la vorágine .

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Lux

Sexta identidad de ladrón cofrade
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*Lux sube a un roble donde sigue explorando, rastreando... en su insaciable búsqueda* Caca... huele a roble quemado con musgo chamuscado. Sí, Inti sí. Yo lo huelo... toca invocar a las "lágrimas de la Madre Tierra" antes de volver con el Enclave ... *dicho éso Lux subo al roble más alto que encuentra... observa el desolador panorama... localiza los principales focos y mientras Into le cubre en la copa del anciano roble. Lux empieza el ritual para la lluvia, al acabar volverá al Enclave para reunirse* ( No es la solución definitiva pero dará un respiro al bosque y tiempo a sus protectores ) .
 

Zethan

</c> de Minikanyas
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*El druida de morado pelo será visto aquí y allá trabajando la tierra del bosque, sembrando semillas y apartando en montones aquello que vea demasiado corrupto para ser purificado. Largo es el trabajo de recuperación del Alandor pero... no es la primera ni la última vez que ha estado realizando dicha tarea.*
 

Loreliel

Pirata sin barco
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El silencio en el bosque álandor es ensordecedor, un aire de quietud, incertidumbre envuelve a los árboles y la flora quemados y destruidos tanto por el miasma de la dragona negra como por la batalla de la operación "liberación del álandor" contra Yuan-ti escamas negras y sin embargo, la vida retorna, el equilibrio vuelve floreciendo de a poco, gracias a los esfuerzos de tantos druidas Esmeralda como de druidas aliados que dieron antes de partir hacia la cruel guerra de asedio en Crimmor, escenario de una batalla colosal de dimensiones jamás presenciadas.

Y días después de absoluta quietud, se comienzan oir murmullos y pasos de personas, la fauna y la flora se inquietan, se trata aquellos defensores de la Naturaleza y aliados, de tantos que partieron pocos han regresado y no todos en el mejor estado; a la cabeza, el comandante veterano cuyas acciones valerosas salvaron a muchos y son narradas como leyenda, es a quien llaman Jinete Furioso Radix, cabalgando al hipogrifo Jilguero; imponente él, mal herido pero estoico como un pilar de resistencia portando en su espalda su gran lanza que asestó golpes mortales al monstruoso Arconte en las calles de Crimmor, y porta también una espada de doble hoja rota. Radix lleva al lomo de su fiel montura el cuerpo inconsciente, maltrecho y mutilado de la Loba Plateada Loreliel quien aun respira para fortuna de los guardianes Esmeralda, y son acompañados en la marcha del retorno doloroso por el Alfa Lobo Boti quien no parece herido, aunque muestra una expresión de trauma y horror emocional, como si estuviera atrapado en una pesadilla de fuego de dragón.


Dicen que Loreliel llevó al máximo su lado más fiero y salvaje y durante el asalto al puerto de Crimmor cuando sus compañeros de desembarque cayeron, ella siendo la última en pie junto a NightHin los defendió y resistió a numerosos enemigos combatiendo como un torbellino de sonoros gruñidos hasta que cayó el último enemigo y las tropas del norte avanzaron en el puerto. Es allí donde la Loba Plateada continúa adetrándose hacia la plaza de la ciudad y se encuentra con Boti, pero agotada cae en esa última lucha donde dicen que el Alfa Boti fue el último en pie y resistió en una impresionante forma de dragón de cobre que aterrorizó a muchos enemigos que huían de él, otros cayeron antes sus poderosas garras, pero en medio de la batalla de los colosales dragones rojo y azul Boti terminó por caer al último entre los de alianza norte.

Las emociones del bosque se dividen contrariadas, por un lado la alegría de volver a ver a sus defensores y saber que el dragon negro fue muerto en el sur de Amn, pero por otro lado la amarga pesadumbre de darse cuenta de cuanto y de a cuantos han perdido en esta guerra que aún no termina. Pero la determinación de los valientes que se arriesgaron a luchar por aquello en lo que creen trajo también esperanza y orgullo para aquellos que continúan de pie. La unica orden que reciben los guardianes Esmeralda tras su retorno por parte del círculo de ancianos es "descansen y sanen junto a la madre tierra, pronto volveremos a movernos"

Ahora solo el tiempo podrá sanar el cuerpo y el espíritu, mientras los guardianes Esmeralda y aliados se preparan para seguir resistiendo y para continuar con la labor que mueve sus vidas y su causa, la entrega al equilibrio natural y la defensa del sagrado hogar el Bosque Álandor.
 

Zio

Pornorroleador oldschool
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Estaba cansado.

No era el cansancio físico de haber trabajado hasta la extenuación en todo ese tiempo, ni era el cansancio mental de lidiar no solo con sus propios demonios o las fracturas que se hacían mas grandes en la Alianza del Norte con el paso del tiempo. Simplemente... Estaba exhausto en todos los posibles sentidos de la palabras.

En un escritorio que había empleado aquellos últimos años se hallaba leyendo unos documentos, varios de los que había desperdigados en ese momento.

"Espurtha ha caido."

Era el comienzo de uno de ellos que tenía mas a la vista, detallando lo que se pudiera saber de forma publica sobre la caída del Escudo de Amn. Con rostros serio y ojos pasando de una linea a otra, se humedeció los dedos y dio paso a la pagina siguiente del mismo. Era todo inquietante y demasiado... Oportuno. Todo el que le conocía sabía que no creía en las casualidades: Todo tenía un motivo y un por que. Las preguntas se agolpaban en su mente, aquellas que sabía no iban a tener pronta respuesta.

Justo a su lado había otro documento.

"Proclama del Consejo de los Seis."

Aquel documento tampoco aplacaba la apatía que se había apoderado temporalmente de él.
Justo cuando había que recoger los cadaveres del suelo, justo cuando enterraban a sus seres queridos, amigos, compañeros de armas... Cuando ambos dragones habían marchado en una u otra dirección, es cuando habían hecho acto de presencia el Consejo dando voz a las palabras que muchos habían repetido y otros habían negado de forma continuada: Su mandato había sido suplantado por Colmillos Afilados, la presencia de uno o varios de los suyos había sido suplantada y la guerra civil que se había desatado en consecuencia parecía un plan urdido para desangrarles y dividir a la nación. Hablaban de indultos, hablaban de unidad ante un enemigo común.

'El conflicto desatado por los dragones es un síntoma, no debemos olvidar la verdadera amenaza.'

¿Cuántas veces había repetido esa frase hasta la saciedad? ¿Acaso había servido de algo? Dio un trago más a su copa de vino, acallando los pensamientos que se agolpaban en su mente mientras dejaba caer las hojas sobre la mesa.

Salvo las palabras de su igual hacía la sacerdotisa de Selune. Sus gritos de rabia era algo que no podía acallar, resonando en una parte de él. Aquel orgullo de su pueblo que le golpeaba en las sienes ante el vivo recuerdo de ambas sierpes huyendo. Tantos planes trazados, tantas vidas que habían luchado por un único objetivo... ¿Para que? Si, en cierta forma habían alcanzado una de sus metas, pero no se sentía como una victoria. Ni siquiera la derrota cobraba sentido al ver como sus mas odiados enemigos detenían su danza de muerte en aquel deshonroso espectáculo y huían en direcciones opuestas. Una mente trastocada pensaría que hasta se habían unido en un único propósito.

Estaba volviendo a pensar demasiado otra vez.

Recogió los papiros, cerró el estuche y lo guardó en un amplio estante.

Abrió la mano formando una palma y la cerró con fuerza de nuevo, desapareciendo de aquel lugar por el Arte hacía otra zona de la región.


Ahora empezaba la guerra de verdad.
 
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Playerexe11

Vampiro que no usa azules
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¿Valió la pena? Esa era la única pregunta que rondaba la cabeza del enano los días posteriores al asalto a Crimmor.


Desde el campamento en el bosque de Alandor, el enano alado contemplaba en silencio las ruinas de la ciudad de las caravanas, ahora reducida por una guerra librada con la esperanza de liberar Amm del reinado draconiano de Iryklathagra. Algunos dirán que la Alianza del Norte fue vencida, que cayó víctima del engaño de Balagos y que no fue más que una pieza más en su juego… Quizás tengan razón. Tal vez todo eso sea cierto.

Sin embargo, también es cierto que la Alianza logró su propósito. Con el paso de los días y la llegada de noticias desde el Consejo de los Seis, anunciando el final del conflicto, el Burgomaestre tomó la decisión de regresar a la fortaleza de Kazad, acompañado por los enanos que sobrevivieron a la batalla y con los cuerpos de sus camaradas que pudieron ser recuperados.

Antes de partir, se dirigió una última vez a sus aliados de la Alianza del Norte que aún permanecían en el campamento, dejando un mensaje final.

-Puede que esta guerra pese en nuestras conciencias por años y no nos podamos perdonar algunas decisiones que fueron tomadas, pero les recuerdo que el verdadero enemigo no está entre nosotros, no gobierna la ciudad, no se esconde en los callejones y no viste uniforme de soldado, viene de otro plano y no busca otra cosa que nuestra completa destrucción. Ya tendremos tiempo para llorar por nuestros caídos, pero ahora no es el momento, debemos volver a levantarnos para defender esta tierra, la misma por la cual nuestros camaradas dieron su vida, sé que para algunos puede ser complicado, pero debemos pensar en el bien mayor. Nadie saldrá victorioso si luchamos por separado, el consejo de los seis lo sabe y nosotros somos consientes de lo que la guerra le ha costado a esta alianza. Recuerden estas palabras, llegado el momento espero que tomen la decisión correcta.


Ya en Kazad, después de informar al Rey sobre todo lo ocurrido, se dirigió hacia la herrería pOIG1.jpgara reparar su armadura, la armadura que lo acompaño en todas sus batallas, dejándola encima de la mesa de trabajo junto a su escudo, se detuvo un momento a contemplarla, las marcas y el desgaste que ahora presentaban, un recordatorio de sus errores y sus logros. Pasó la noche reparando la armadura, los recuerdos de los últimos días no lo dejaba conciliar el sueño y la canción que atormentaba a los dragones se encargaba de despertarlo cuando cerraba los ojos. Ya de mañana, una vez reparada la armadura abandonó la herrería para descansar y aunque el cansancio era mucho, continuó reflexionando sobre lo que esperaba a futuro, ¿Habría forma de detener a la Reina de la oscuridad?, ¿Tendrían las fuerzas para detener un ejército que superó al de Eshpurta?, ¿Podrían recuperar la confianza perdida con los Amnianos?. Tenía muchas preguntas, pero tendría que armarse de paciencia, solo el tiempo le daría las respuestas que buscaba.
 
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