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Rintswain

Mingalonga

Lican gato mamadísimo
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Amigos y amigas, dejadnos que os contemos una historia:

En una aldea, digamos pueblo, digamos población de tamaño mediano tirando a pequeño, de esas típicas, todo madera, algo de piedra, olor a plasta de vaca y ninguna particularidad en especial que la haga minimamente interesante, nació un niño.


Ese niño era especial. ¡ Vaya si lo era ! , y lo dejó clarísimo desde muy temprano. A los tres años de vida ya sabia hablar y escribir, a los cinco sabia multiplicar y dividir y a los diez fue votado como alcalde y obtuvo mayoría absoluta.


¿ Exageración ? ¡ No es exageración, es la verdad ! Así de listo era. Pero no solo era listo: era ágil y fuerte, honrado y bondadoso, justo y caritativo, honrado y bondadoso y un millar más de cualidades mayormente positivas.

Como anécdota rápida comentaremos que, una vez, en el pueblo apareció un oso tremendamente furioso, horroroso, rabioso, honrado y bondadoso, aunque esos dos últimos adjetivos sólo los domingos. Resultó pues que el oso horroroso se encontró con la hija de los Flanigan, que iba a por agua al pozo, de todos conocida por ser una excepción a la abundante fealdad de la aldea. Hemos de puntualizar que tampoco era para echar flores, no se vayan a pensar. Para que os hagáis una idea: en caso de que la pequeña Flanigan fuese prostituta, NUNCA cobraría menos de cincuenta monedas de oro por un completo.

El problema resultó que la chiquilla no encajaba en los cánones de belleza de la bestia, y ésta atacó. Cuando el oso estaba a escasa distancia de su víctima, se irguió en toda su altura y rugió como sólo puede un enorme bicho de cien...to...cincu...dosciento... ¡ entre cuatrocientos y cuatrocientos cincuenta kilos de peso ! Y no digo el peso en arrobas para que no parezca que faltamos a la verdad. Menudo rugido, uau, tendríais que haberlo oído.

En realidad nosotros mismos deberíamos de haberlo oído para describíroslo mejor, pero me temo que os tendréis que conformar.

En fin, que el chico del que os hablabamos minutos atrás apareció en ese preciso lugar, en ese preciso momento y le asesto una precisa patada en el preciso costado al animal. Éste, que se encontraba a dos patas, con su ensayada pose intimidatoria, no previó el golpe y trastabilló hacia atrás, hacia atrás, haaaciiia atrás, hasta que la parte trasera de las rodillas del oso... sí, los osos tienen rodillas, dieron con el bordillo del pozo que se encontraba precisame... justamente detrás de él. La gravedad actuó y el niño fue un héroe ese día. Lo celebraron por todo lo alto, obviando el hecho de que iban a pasar sed una larga temporada.

Pues sí, amigos, el niño era un prodigio, por muchos querido y admirado, pero por todos envidiado.

Ese niño era un portento.

Ese niño era algo excepcional.

Ese niño tenia madera de héroe.

Ese niño se llamaba Rulvídeo, y era el compañero de pupitre de Rintswain , nuestro protagonista.

Sí, sí, observad la sonrisilla que se nos dibuja en la cara ahora mismo. ¿ Os la hemos colado ? ¿ No ? Bueno, no importa, sabíamos que nos enfrentábamos a un publico culto y refinado, todo lo contrario de lo que os deberíais esperar vosotros. Diremos tan sólo que nos perdoneis nuestra extraña introducción, pero todo tiene un propósito.

Rintswain es mas sencillo de describir. En realidad sencillo le describe perfectamente, pero haremos una descripción mas exhaustiva.

Rintswain no es fuerte, ni portentoso. Ni justo ni caritativo, ni para nada honrado ni para nada, pero.para.nada bondadoso. Tampoco es horroroso. No es que sea para nada feo pero se esfuerza en intentarlo dejándose un estúpido bigote. No le crece barba, solo bigote, y poco. Podría decirse que es bigotelampiño. Sus cualidades principales vienen siendo las más típicas en los humanos: la pereza, la envidia, la arrogancia, la pereza y la pereza otra vez. Por enfatizar. Ah, y tenía, de aquella, también 12 años.

Nuestro protagonista es muy muy vago, pero también es muy muy envidioso. El carácter y el mismo destino de Rints viene forjado por sendas cualidades. Para empezar, odiaba y envidiaba tanto a Rulvídeo que hasta se llegó a inventar una palabra para ese sentimiento: “envidiodio”. Se le ocurrió inventar esa palabra para romper la rima en la frase que siempre se repetía en las largas horas que se pasaba sin hacer nada: “Rulvídeo, cuánto te envidio” pasó a ser “Rulvídeo cuánto envidiodio te tengo, ¡ CABRÓN !”.

“Uh... ¡ Qué mal chico ! ¡ Qué malandrín ! ¡ Que demonio !”. Pensaréis. Pero tampoco es eso, no os extralimitéis en vuestros pensamientos , que la envidia es un energía muy fuerte aparte de común y a Rints le hacían falta una o dos energías para compensar tanta pereza.
Ah... la envidia, si... la envidia. Todos conocemos de sobra su sabor amargo. Os contaremos el porqué de tanto celo:

Ya antes del incidente del oso a Rulvídeo todo el pueblo lo conocía, y la gente le saludaba a voz en grito: “¡ Rulvídeo el listo ! ¡ Rulvídeo el alcalde ! ¡ Rulvídeo que fuertes, grandes y generosos tenéis los músculos de los brazos ! ¡ Rulvídeo, vuestra fama parece un buey desatado y desbocado ! ¿ Cómo sois taaaan popular ?. No exageramos nada.
En cambio a Rints lo mentaban de otras maneras, que iban desde: “Cariño, cariño, quítame a éste de encima que no me deja de pedir dinero.” a: “Mirad a ése del bigote tan feo, ¿ Cómo decíais que se llama? ¿ Qué hará ahí tirado en esa posición ? ¿ Dormir ? ¿ De verdad ? ¡ Ah ! ¡ Es cierto, se sienta a mi lado en la escuela !. Menudo atontado.”

Esos comentarios hirientes hicieron crecer el celo en nuestro amigo. Envidiodiaba a Rulvídeo porque toda su gloria se la debía a él. Fue él el que se asustó cuando vio cruzar a toda velocidad un enorme lobo peludo con la anatomía física de una liebre de tamaño mediano. Fue él el que echo a correr también a toda velocidad hacia un árbol cercano y trepar mas rápido incluso de lo que corrió. Fue él el que encontró un hueco que era bastante cómodo y se quedo dormido entre las altas ramas del castaño. Fue él el que se despertó sobresaltado. Fue él el que vio un oso enorme debajo del árbol. Fue a él al que le pareció tremendamente gracioso quemar los cuartos traseros del oso, que se encontraba plácidamente haciendo lo que hacen los osos, osear. Fue él el primero en preocuparse al ver al animal salir corriendo en dirección al pueblo. Y fue él el que se estresó tanto que tuvo que echarse a dormir otro par de horas.

También fue él, uno de tantos que pasaron muchísima sed debido a que un oso se estaba pudriendo en el pozo del pueblo. Maldito Rulvídeo.

Si os preguntáis como hizo Rints para prenderle fuego al oso es que sois de mente ágil y me siento orgulloso de un público de tanta calidad. Rints sabe, desde crío, hacer “banalidades mágicas”, truquillos mágicos al fin y al cabo. Nada de bolas de fuego, como máximo cerillas de fuego. Ni rayos de hielo, sólo un fresco apretón de manos. Estos truquillos los aprendió en sus largas horas de desaprendizaje no haciendo nada, durmiendo en los árboles o tirado por ahí, durmiendo, dormitando o adormecido.

Para añadir dramatismo... una vez... cuando... POR SUPUESTO tanto Rulvídeo y la pequeña Flanigan habían cumplido la mayoría de edad legal para poder hablar de estas cosas, Rintswain los pilló haciendo el amor en el granero de los Flanigan, donde se colaba Rints a su siesta de las seis de la tarde. Hemos dicho “haciendo el amor”, pero en el amor no puede haber tanta inexperiencia. La ya-mayor Flanigan estaba tiesa como un palo en una esquina, era bastante alta y la posición tan recta, tan estirada, hacía bastante complicada la tarea reproductora que intentaba realizar Rulvídeo. Aun así, estuvieron metiendo y sacando, sacando, sacando, mmmm... metiendo por fin y sacando otra vez cosa de 6 o 7 minutos.

Como habréis ya adivinado, y los que no lo hayan hecho les pedimos amablemente que se vayan a sus hogares, Rints estaba completamente enamorado de la pequeña Flanigan. Menos mal que le dio pereza montar un espectáculo.

Su siesta de las 6 en el granero Flanigan se convirtió en la hora “feliz” de las 6 del granero Flanigan. Casi a diario la .. ya-mayor Flanigan se trajinaba a uno y a otro en lo que a Rints le parecía una selección bastante aleatoria de hombres. Pero nunca era él el que se tenia que poner de puntillas para hacerle el inexperto amor. Una vez se lo pidió y la ya-mayor Flanigan le dijo que NO. Así, con mayúsculas, un no de verdad, de los desesperanzadores que sabes que quiere decir NUNCA y EN NINGUN CASO. Le pasó factura aquel día en la escuela cuando llamó “mamá” a la profesora. O puede que: “¿ Me follas a mi también en el granero como haces con todos ?” no sea la frase ideal para estos casos.
Más tarde Flanigan, irónicamente y a favor de esta historia, se volvió puta, y con la suerte sonriéndole Rintswain ahorró hasta 25 monedas de oro y se tuvo que conformar con el trabajo manual, porque el completo eran 50. Toda una desgracia, y hablo de Rints.

Ya queda poco, animo que ya casi hemos acabado. Quedan dos puntos de inflexión clave en la vida de nuestro protagonista. El primero fue a los 16 años, y el segundo, a los 25.

Tenía 16 años. Se había pasado toda la mañana envidiodiando a Rulvídeo y se le había ocurrido colgar por la noche del balcón del ayuntamiento una pequeña pancarta en la que se podía leer: “Rulbidio ijo de una iena”.
Dirigiéndose hacia allí, la mala suerte en forma de racha de viento de unos 25 kilometros/hora apareció súbitamente, y la pancarta se escapó volando a baja altura. Rints luchó contra la pereza que le daba echar a correr tras ella y justo cuando la pancarta parecía intentar doblar una esquina, la atrapó. Pero no la mano de Rints, si no la de un turista que, casualmente, pasaba por allí. El turista, que era bastante bajito, examinó la pancarta, pero al intentar leerla su cabeza se ladeaba ligeramente. Preguntó a Rintswain mediante gestos que qué ponía. Éste se puso algo nervioso e improvisó un espectáculo sin palabras a la altura de un verdadero mimo profesional y le dejó claro al turista que el texto trataba sobre la dignidad del ser humano al acercarse a un crepúsculo no deseado y a la vez temido, que era nada menos que el pánico a una muerte ridícula. Tan bien interpretó su papel que el turista empezó a sacar monedas de oro y a ofrecérselas a Rints a cambio de la pancarta. Éste, ante tan brillante y dorada insistencia no tuvo mas remedio que aceptar. Aun se ríe imaginando semejante pancarta en algún lugar lejano.


Esa noche, al irse a dormir por tercera o cuarta vez reflexionó sobre el asunto. ¡ Escribir le había dado dinero ! Lo mejor de todo es que escribir era algo que se hacia... ¡ Sentado !. Le gustaba, podría dedicarse a eso, escribiría historias, pedidos, libros, que se yo, ¡ de todo !. Y a eso se puso, pero con tranquilidad. Le divertía escribir panfletos propagandísticos y mayoritariamente estúpidos que dejaba caer por las noches. Si no le gustaba algo, criticaba y despotricaba sobre el papel cuando la pereza se lo permitía y luego lo repartía por ahí. No ganaba dinero, pero mejoró bastante su caligrafía.


Más adelante tuvo algunos empleos mas serios. Del estilo escribir en un cartel:”no pasar u os mato a tortas” para el viejo Grel, manco de las dos manos, que ya le empezaron a reportar alguna que otra ganancia. Cuando estaba cansado para escribir y descansado como para despertarse e irse a la ciudad, no tenia ningún reparo en mendigar. Tenía cierta idea de tocar la guitarra, y no se le daba nada mal, pero le daba bastante pereza tocarla y cuando mendigaba con ella se pasaba la mayor parte del tiempo haciendo como si la afinase. Ganaba dinero igualmente sin tocar ni molestarse, doble beneficio. Se especializó en la mendicidad, era lo suyo, ahí, quieto, tranquilo, y escuchando el sonido de las monedas cayendo sobre mas monedas. De vez en cuando contaba alguna historia inventada o no inventada o mal recordada, y alguna veces fascinaba al publico, pero no era lo acostumbrado. No necesitaba mucho para vivir, estaba a gusto.


A los 25 años gastando tan poco y pidiendo tanto, Rintswain habia conseguido amasar una respetable suma de monedas. Decir hemos que terminó aguantando la tentación de pagar esas 50 monedas a la ya-mayor Flanigan. Ya había escrito un par de humildes libros, sin copias ni lectores, tenia cierta idea de componer, y aunque no se había puesto con ello a fondo, no se le daba del todo mal. Tenía ensayadas algunas cancioncillas picantonas pero que nunca cantaba mas por pereza que por vergüenza.

Se compró una casa en el pueblo, se había cansado de vivir de hermitaño, iba muy mal para la espalda y sobretodo para el olor corporal. Seguía yendo a la ciudad a mendigar, pero empezó a camuflarse y a disfrazarse para no ser identificado y halló en esa actividad un gran placer, disfrutaba con ello casi tanto como no haciendo nada por ahí tirado.

Escribía casi todo el rato. Inventó una nueva postura corporal que te permitía escribir tumbado, así que podía vaguear y tirarse a la bartola todo el día mientras pensaba una y mil idioteces que iba anotando y enlazando concienzudamente. Firmaba anonimamente con lo primero que se le viniese a la cabeza, y nunca solía repetir la firma. Casi todo lo que escribía lo hacía usando un narrador en la primera persona del plural, en plural vamos, por si le pillaban podría decir que había un hombre mas grande y fuerte que él, el cual le obligó a participar en aquello. Se creía el rey de las excusas, y se jactaba a menudo de tener la mayor rapidez mental de todo el universo a la hora de inventarse una excusa, ahí es nada. Y anecdoticamente comentaremos que le encantaba poner “primer acto” al pie de página de sus obras, ya fuese música, una poesía en el mas que humilde verso que Rints se podía permitir, o prosa pura y dura. No tenía ni la mas remota idea de teatro, pero pensaba que le daba mucha categoría.

El envidiodio que profesaba hacia Rulvídeo fue inversamente proporcional al vino y empeoró con los años. Cada vez con mas frecuencia repartía panfletos con sátiras y caricaturas de su envidiodiado y autoimpuesto rival y éstas, de una forma directamente proporcional al vino, mejoraron con el tiempo. Cada vez su rimas eran mas ingeniosas, conseguía rimar palabras como “kobold” o “gansocuervo” sin que resultase forzado. Hasta que escribió LA rima. Cuatro frases, rima “una si, una no, una si, una no” al estilo Rits. Era prodigiosa, era perfecta. Era musical, pegadiza, no era una canción pero escuchabas la música al oírla o al leerla. Una de esas músicas de de artistas ambulantes que hacen que una cabra se ponga a una pata encima del canto de una moneda y esas extravagancias. Una rima que era esencia de sarcasmo, elixir de ironía. Trataba el tema del reducido pene de Rulvídeo y su incompetencia reproductora de una forma tan exquisita que podría haber sido recitada delante de los mismísimos dioses cobrándoles cara la entrada y ninguno se hubiera ofendido. Excepto si existe alguno al que le ofenda la perfección, claro.

¿ Que si sabemos cómo es la rima ? Pues claro que lo sabemos, pero no es momento de sacarla a la luz. Que nos desviamos del tema, llevamos largo rato hablando y nos estamos cansando.

Rulvídeo ya no era el buenazo que un día fue. Su caso es el típico caso en los que los chicos parece que prometen de pequeños pero luego, debido a una sociedad agraria mayoritaria y en alza, analfabeta y bastante bestia, cruel, egoísta, etc, etc. su progreso intelectual se ve muy seriamente entorpecido, y se vienen a menos. Su ira estalló al leer la rima, aunque no pudo menos que reconocer que era muy buena. Puede que esa incongruencia de sensaciones fuera la que hiciera que estallase la chispita necesaria para hacerle explotar. Y toda la ira de un hombre bueno, toda la ira acumulada a lo largo de sus 25 años de vida, salió salvajemente por cada poro de su piel. Sabía desde hace años quien escribía esos panfletos, demonios, lo sabía todo el mundo.

Cogió una porra proporcional al cabreo que tenía encima y otra, por si acaso, y se adentró en el pueblo, en mitad de la noche. Tan acalorado y nervioso iba Rulvídeo que no se dio cuenta de que venía alguien, y al doblar la esquina, ¡ Plas ! Se dio de bruces contra un mendigo apestoso y su fardo. El enchido pecho de Rulvídeo lo tumbó instantáneamente y hubo un sonido musical, como de instrumento de cuerda. El mendigo se puso a sollozar, dolorido, de una forma bastante indigna. Rulvídeo echo un vistazo rápido al anciano. Su ropa estaba toda descosida, y como hemos dicho antes, apestaba. En cuanto notó el olor, avanzó y saltó por encima de lo que parecía una guitarra ignorándole y se dirigió a la entrada de la posada del pueblo, donde un par de personas de dudosa moralidad hablaban fuera entre susurros. Se acerco a ellos.

Rintswain dejó de gemir y se levantó como un resorte cuando escuchó a Rulvídeo gritar: “¡ Está bien, os daré 20 monedas de oro !”. Ese día se lo había pasado la mitad en la ciudad, disfrazado de mendigo tocando un poco, vagueando otro poco y, en general, ganando monedas en la ciudad. La otra mitad del día se lo había pasado gastando esas monedas en alcoholes varios, en la posada de la ciudad. Al escuchar aquélla proclamación áurea se acerco como las ratas al queso. Fue reclutado al final él también para ir a darle mamporros a algún desgraciado. ¡ La recompensa eran 20 monedas ! Decidió aceptar el trabajillo y dejar para mañana lo de preguntarse por qué el alcalde se estaría comportando de ese modo.

Rints no tenía ningún arma encima, y aunque lo intentáramos de una forma muy intensa, una guitarra nunca sería catalogada como arma. Pero Rints lo intentaba, llevaba la guitarra en ristre como quien lleva una amenazante espada. Su táctica la tenía ya decidida desde hace rato, ellos eran tres, y al desgraciado al que le tenían que zurrar era uno. Dejaría que ellos dos se encargasen de él, y cuando ya estuviera en el suelo le pegaría algunas patadas, algún insulto y demás parafernalia. Para integrarse y no desentonar. Y luego a cobrar. Menudo día redondo.

Y ahí se encontraba Rintswain, guitarra en alto, sujetada por el mástil con las dos manos, dirigiéndose a la recién adquirida casa de Rints. Rintswain se dirigía a darse una paliza a sí mismo. Pero ésto él no pudo suponerlo hasta que uno de los bribones derribó la puerta de su casa y gritó su nombre muy alto y muy fuerte y muy acompañado de insultos. Tragó saliva.

En el intervalo de un minuto, tomó una decisión. Meditó la posibilidad de entregarse, que le dieran una buena tunda, y que todo volviera a la normalidad. Meditó también sobre la idea de que el dolor duele, y a Rints el dolor le duele mas de lo que le duelen a la gente normalmente los dolores, y que podría perfectamente ahorrársela huyendo a otro lugar. De todas formas ya estaba cansado de ver siempre lo mismo y su forma de vida le permitía vivir casi en cualquier parte salvo en un lugar donde obliguen a toda la gente a trabajar. Le apetecía ver un poco mas de mundo y alejarse de su monótona vida. Y se libraba de la paliza. Decidido: adios muy buenas. Rints reculó de forma lenta y silenciosa, se dirigió a la salida del pueblo y... se fue.

A los diez minutos la palma de la mano derecha de Rints se estrelló fuertemente contra la frente del mismo. ¡ Se había olvidado de su oro !. Dio media vuelta y volvió a su casa. Entró muy sigilosamente, no parecía haber nadie. Se cambió de ropa, recogió su medianamente pesada bolsa de monedas y se la ató medianamente bien al cinto. Recogió alguna que otra cosilla mas, pantalones, alguna camisa ¿ quién necesita mudas limpias ?. Echó un último vistazo a sus cosas, se dio la vuelta y, mientras se quitaba el maquillaje, y demás parafernalia del disfraz, se dirigió a la salida del pueblo y... se encontró a Rulvídeo mirándole fijamente.

¿ No habréis olvidado la guitarra, no ? No, no, nosotros tampoco. Rintswain decidió por la mirada del alcalde que el diálogo estaba sobrestimado y que le iban a llover puñetazos en un muy breve espacio de tiempo a no ser que hiciera algo.

La adrenalina invadió el cuerpo entero de Rints. Se sintió como el famoso Rulvídeo enfrentándose al enorme oso horroroso. Era su momento, el momento de la venganza.Todo esto paso en sólo un segundo. Su brazo derecho agarró el mástil de la guitarra y lo estiró hacia atrás, cogiendo impulso. Dio dos, tres, cuatro pasos para asegurarse de estar a la distancia justa. Después de asegurarse levantó el brazo, arrastrando la guitarra con él, la guitarra superó el punto más alto y empezó a descender. Rintswain usó toda la fuerza que disponía y descargó el golpe.


A 20 kilómetros de allí, con una ligera cojera, 4 horas después, Rintswain lamentaría no haberle dado. No entendía muy bien como pudo fallar ese golpe y lo caro que le había salido. Para empezar se quedo sin guitarra. Si había tenido alguna vez la duda de si su guitarra sería mas dura que el suelo de piedra, se le había quedado resuelta. La bolsa de monedas, su bolsa, la que había atado medianamente bien, se había caído en un momento entre la subida y la bajada de la guitarra. Solo podía dar gracias a que huir se le daba bastante mejor que golpear. En fin, era hora de empezar una nueva vida. Mas que una nueva vida, empezar de verdad la suya.
Avanzó por el camino lentamente 200 metros mas. Se detuvo, se dio la vuelta y observó el pueblo que se veía a lo lejos.
Suspiró melancólico.
“Menuda sed me hiciste pasar, Rulvídeo, cabrón”. Dijo.

Nada más tenemos para contar, pues la historia esta en blanco, dispuesta a ser escrita, a partir de este punto.


Ah si, Rintswain fumaba. Mucho. Y cualquier cosa.






Autobiografias varias, primer acto.

Creo que me ha quedado bastante bien, ya casi no me acuerdo de estas cosas
¿La dejo asi?... Bah, si, de todas formas, nadie lo va a leer.
 

Guty

Reidor de gracias de los Admins
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Te envidiodio Ritswain!!! :p :p :p que história bien contada hombre, me ha gustado en serio... Bienvenido pues! Nos vemos adentro!

Ah... y perdonadme suyar la historia :)
 

Mingalonga

Lican gato mamadísimo
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Guty":3uwuywh0 dijo:
Offtopic :
Te envidiodio Ritswain!!! :p :p :p que história bien contada hombre, me ha gustado en serio... Bienvenido pues! Nos vemos adentro!

Ah... y perdonadme suyar la historia :)

Offtopic :
muchas gracias por el comentario coleguita 8-D
 

Skunkz

Lanzador de Deseos que no funcionan así
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Jajajajajajajajajajajaja Grandísimo tío!, cuando te dije eso ingame solo habia leido la primera mitad, pero no sé como no pude caer nada más empezar a leerte. Si me dijeras que el autor de esto es Terry Pratchett me lo creería sin dudar, enhorabuena, me he reido mucho :)
Y de nombre la fonética de Rincewind, que maquina xD
 

Anthala

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Jajajajaja lo que me he reido. Ahora solo espero encontrarme en el server con Rintswain . :D
 

Mingalonga

Lican gato mamadísimo
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Gracias muchas muchisimas por los comentarios gente, os aseguro que me recompensa enormemente y hace que me halla merecido la pena haberme pasado 4 o 5 horas escribiendola XD

Por cierto Skunkz, has ganado el premio! esta basado en Rincewind, si, he dejado pistas por todos lados, no solo el nombre xd

Nos vemos dentro chavales
 

987654321

Minsorrano sin caminos
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¡Estás a medio camino entre la genialidad y el masoquismo! ¡Larga vida al esclavo patán deslenguado!
 

pazuzu_

Corona de la reina de Aitana
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Jajajaja grandísimo. Hay quien dice que el rango en vaca está sobrevalorado, pero yo soy firme partidario de que aporta carisma a los personajes. Me quedo con ésta:

Si había tenido alguna vez la duda de si su guitarra sería mas dura que el suelo de piedra, se le había quedado resuelta.
 

Puxe

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Siempre dando la nota xD, me alegra verte de nuevo por aqui tio, a ver si nos vemos pronto
 

Titoaur

Bug oculto de Darth
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Tremendo, no me pude reir mas. Brutal presentacion de un pj :D :D :D :D :D :D :D
 

Yaha

Adorador reciente de Talona
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le dejó claro al turista que el texto trataba sobre la dignidad del ser humano al acercarse a un crepúsculo no deseado y a la vez temido, que era nada menos que el pánico a una muerte ridícula.

*Aplaude* :lol:
 

Mingalonga

Lican gato mamadísimo
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jooder, sonara "mascado" pero no me esperaba para nada que le fuese a gustar a nadie (tampoco a disgustar)

MUCHAS GRACIAS POR LOS COMENTARIOS GENTE, si fuera millonario os hacia a todos ricos xdd

al final me animareis a escribir una segunda parte
 

Soleil

El que aplaude en los discursos Zhent
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Fantástico, como me he reído con esto. Han habido momentos como cerillas mágicas, apretón de manos frío y lo mejor de todo:

Inventó una nueva postura corporal que te permitía escribir tumbado,

Jajajajaja.

Muy bien narrado, se me hizo corto y te quedas con ganas de mas.
 
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