nukenin81
Adorador reciente de Talona
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"El libro de las profecías dice: cuando el mal se cierna sobre el mundo, emergerá un guerrero de la estirpe del dragón para combatirlo".
Recuerdo perfectamente el día que llegué a Amn. Apenas acababa de salir con vida del desierto del Calim hasta la ciudad portuaria de Memnon donde conseguí colarme de polizón en el primer barco mercante que encontré. El destino quiso que el rumbo de aquel velero fuera Athkatla y, nada más llegar, supe que había encontrado mi segundo hogar.
Lo que más me asombraba de este reino era el verdor de sus tierras, la frondosidad de sus bosques y la abundancia de sus ríos. Aún hoy puedo notar como los demás siguen riéndose a mi costa, no sin cierta condescendencia, cada vez que me dejo llevar por la pasión por este entorno natural tan espectacular... pero es que ninguno de ellos ha vivido en el desierto de Polvo y Fuego.
Ahora, más que nunca, soy consciente de la suerte que tuve al toparme con los aventureros con los que me crucé nada más llegar. Mi historia podría haber sido muy distinta de haberme juntado con según qué gente, pero una vez más, el destino obró a mi favor.
Coincidí con un recién llegado, como yo, llamado Yol, que con el tiempo exploraría su herencia dracónica al máximo de su potencial. Conocí a Cassandra, la discípula de dragón más poderosa que conocí jamás. A Numina, la hechicera mediana que me acogió como aprendiz y que me inició en la Logia del Plenilunio. Patrullé con Fran Morris, por aquel entonces cabo del ejército de Amn, el cual casi me convence para alistarme. Caminé junto a Loreliel, Phay y Alyssa Snowfall, de las cuales aprendí valiosas lecciones de moral. Conocí a los hermanos Hawke, que me invitaron al bosque Tezhyr, el lugar al que a todo niño calimshita se le enseña a no entrar jamás. A Selise, la sacerdotisa de Selune, la única diosa a la que he rezado jamás. Destruí a un Liche, defendí el hospicio de un asalto vampiro y participé en el posterior asalto de un bastión vampiro. Hice muchas cosas acompañado de grandes campeones que me gustaría recordar mejor de lo que soy capaz ahora mismo.
Nunca he llevado un diario de mis aventuras, mas ahora mismo, sabiendo que me dejo a gente en el tintero, me esforzaré por escribir mis vivencias con esas personas. Y no porque yo haya sido importante para ellos, sino porque ellos han sido importantes para mí.