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Sigbjörn el oso desencadenado.

Utgarda

Minsorrano sin caminos
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2/7/22
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*Una taberna a lo lejos de Puerta de baldur donde los viajeros entran a refrescar el gaznate y escuchar historias sobre legendarios guerreros, en su interior se encuentra un hombre pálido vistiendo un tirolés, con ropas bien ajustadas y de buenas costuras, alejado de la entrada a una esquina con un gesto de pocos amigos, encima de su mesa se puede ver una pluma y un tintero, el hombre escribe lo que parece su próximo libro en el que se encuentran lo que para el es las antiguas leyendas, guerreros intrépidos que desafiaron a la muerte. En el encabezado de su página se puede leer Sigbjörn hijo de Björn y un retrato de lo que es un bárbaro con una melena larga adornada por abalorios, colmillos y plumas. Su imagen luce impecable siendo una imagen que ignora detalles como la suciedad o los dientes partidos.

Sibjörn el oso
Sigbjörn
Sigbjörn tiene alrededor de 20 años, tez clara, su pelo es castaño tirando a rubio, labios y cejas
con cicatrices. Su cabello porta trenzas y abalorios además de ser muy largo y pesado, se ve bastante
descuidado físicamente. Su cuerpo es delgado físicamente bien dotado, cubierto por tatuajes
tribales y cicatrices. Su ropajes son telas de mala calidad y desgarradas, sus manos cubiertas
por telas y sus hombros por pieles. Tiene la piel de un oso perfectamente desollado que cubre
la parte superior de su cabeza. Lleva una piel de oso en su cintura, una brújula y un catalejo
roídos por el desuso con el paso de los años. Sigbjörn es un hombre bondadoso y sonriente
que esconde una ira interior y que solo saca a reducir cuando está en peligro. Sus amigos lo
describirían como un hombre leal y protector un hombre de honor que no dudaría en entregar
su vida por sus amigos. Un hombre digno de su fuerza, un hombre... un hombre fanfarrón
desagradecido, impuntual, exagerado, ladrón, mezquino, estafador!! el claro ejemplo
de lo que un hombre debe ser y no debe ser al mismo tiempo. Un hombre que nunca paga
su cuenta y siempre bebe a costa del resto, no sabe conservar su dinero, no es responsable
y tampoco sabe leer y escribir, en todos mis años como historiador jamás había conocido
a alguien tan descerebrado que no sabe leer ni escribir y se comunica a golpes! Ni siquiera
tiene la dignidad de presentarse a un compromiso incluso invitándole, incluso pagándole.
No es capaz de disimular lo mezquino que es ni siquiera con su amigo!!!



*El joven bardo se quita el tirolés con frustración hasta que una sombra lo cubre totalmente mientras el arruga su sombrero con las manos enfadado*
- Joven Skald! por fin te encuentro! *llega el enorme norteño con una botella de licor en su mano, una peste a alcohol, la piel y la ropa completamente sucia.*
- Ghz! ¡serás... cabrón! ¡llevo dos horas esperándote! ¡habíamos quedado al ocaso! *se coloca el tirolés y enfoca la vista en el bárbaro visiblemente molesto*
- Jeje bueno.. tuve una cita con la bebida *dice mientras observa la botella y se sienta en la silla, dejando caer su peso donde se escucha la gran cantidad de cosas que lleva tras sus pieles*
- ¡Eres un sinvergüenza! ¡te había pagado! ¿ya te has gastado toda tu paga? *atusa el bigote observando al bárbaro mientras relaja su semblante*
- ¡Eh no toda! la otra mitad la perdí con los dados... *Le da un trago a la botella y eructa de seguido observando al bardo mientras se pasa el dorso de la mano por la boca*
- Prometiste contarme algo sobre tu vida, llegas tarde y apestando a alcohol. * Coloca la pluma en el tintero y observa al bárbaro mientras toma su botella y se la quita de la mano, dejándola lejos de el*
- Eh.. *observa como le retira la botella y suspira con resignación* vaaale *intenta coger la botella* tengo una historia *acerca la botella hacia el* que de seguro te gustará.
- Pues más vale que sea buena! ya me has hecho perder mucho tiempo. Soy un hombre ocupado Sigbjörn! no puedes hacerme perder el tiempo! *moja la pluma en el tintero y apoya la punta de la pluma sobre el papel* empecemos de una vez.
- Eh tranquilo! ya te he dicho que te lo compensaré! hoy te contaré sobre mi yo del pasado. Sigbjörn antes de ser el oso. *Le da un trago a la botella*

Todo empieza en la frontera salvaje, mi nombre es Sigbjörn, hijo de Björn, crecí en una aldea Uthgard donde adoramos a la bestia del trueno, mi padre BJörn y mi madre Sigrid supongo que me pusieron Sigbjörn, Sig por mi madre, Björn por mi padre. Éramos tres en mi familia, mi padre más o menos de mi altura, era un hombre robusto, de mal carácter, no era un padre si no un Uthgard que no sabía ser padre. Mi madre por otra parte era lo mejor de las dos partes, una Uthgard muy fuerte y una madre increíble. Ella siempre cuidó de mi, siempre fue tan fuerte como mi padre. Ella se marchó cuando yo era pequeño, se la llevó una fiebre que se extendió y se llevó una parte de las tribus Uthgard de aquel lugar, para aquel entonces.. no teníamos sanadores como los que hay aquí. La perdí con siete lunas y antes de morir recuerdo que me dijo que la familia.. es lo más importante... me quedé con mi padre y este siempre culpó a Málar de toda nuestra desgracia, procuró criarme como a un guerrero Uthgard.. siempre obligándome a superar cada reto para que me hiciera el más fuerte.. fueron años que nunca echaré de menos, el procuró que le odiara, me humilló y me golpeó más veces de las que puedo contar para sacar parte de mi, nunca pude ser normal como el resto... todas las tragedias que sufrí me habían deteriorado y a veces era incapaz de razonar.

En fin.. pasaron los años y finalmente llegó el día, el gran Telhut. Sería mi exilio como hombre débil o mi paso como guerrero... en mi tribu se imponía un reto a todos aquellos iniciados, cazar una gran bestia para presentar un tributo a nuestros dioses. Desnudos sin saber donde, sueltos en medio del bosque, debíamos volver a la aldea con una gran bestia... pero ese no fue mi destino, mientras otros... volvieron con ciervos, algunos con colmillos de jaguares... yo no volví, durante meses estuve perdido sin saber a donde ir, alimentándome de lo que encontraba y durmiendo en los lugares más asquerosos que te puedas imaginar... un día conocí a un hermano, Ragnar, un guerrero un poco más mayor que yo, más alto y más valiente. El a diferencia de mi, decidió no volver al poblado hasta que tuviera una presa para honrar a sus ancestros, ese mismo día a la luz de la luna juramos que pronto volveríamos a nuestro poblado como los guerreros que estábamos destinados a ser o moriríamos en el intento... fueron noches en vela despierto aguardando el rugido de una bestia, estábamos en pleno invierno y hacía un frio aterrador. Poco a poco se desvanecía nuestras esperanzas de volver triunfales... pues el invierno era la peor época para encontrar una presa y estábamos convencidos de que no sobreviviríamos al frio. Marchamos día y noche, revisamos cada lugar pero no encontrábamos nada. Hasta que un día nos metimos en una cueva para refugiarnos del frio.. allí descansamos hasta el amanecer... esa noche me dormí sin saber que me encontraría al despertar... Un rugido atroz, tan fuerte era ese rugido que temblaba el suelo y se desprendían rocas del techo de la cueva. Me desperté desorientado en medio de gritos ¡Sig, despierta! ¡Sig! nunca olvidaré esos gritos que irrumpieron mi sueño... unos ojos al fondo, escarcha saliendo de su boca, babas que caían al suelo, un tamaño tan grande que tapaba la luna casi, una bestia que parecía sacada de los infiernos, rápidamente tratamos de enfrentarlo pero era inútil.. nuestras armas eran ineficaces así que huimos, mi amigo logró salvaguardarse en la copa de un árbol pero yo no tuve tanta suerte, me quedé completamente encerrado , la bestia ociosa por ponerme las garras encima se tambaleaba rugiendo antes la idea de comer hasta el siguiente invierno. Cuando esta fue atacarme, allí estaba el... partió con fuerza un hacha con el filo de obsidiana en su espalda, la criatura sin inmutarse se volvió y lo atacó. Ragnar se sacrificó aquella vez para que yo tuviera una oportunidad... no pude hacer nada... solo asegurarme que su sacrificio no fue en vano.

Durante días maldecí ese momento, no tener la fuerza suficiente para embestir esa criatura y salvarlo, ese mismo día me juré a mi mismo proteger a mis amigos hasta la muerte. Días de soledad recordando lo sucedido y victima de una frustración y humillación tan grande que despertó algo de mi interior, una fuerza inmensa, una ira insaciable. Pasé días perfeccionando mi ira y mi fuerza, jurándome a mi mismo que me vengaría de la muerte de mi amigo. Así que aguardé durante días en la cueva de ese oso.. esperando con recelo que llegara el día que volviera para enfrentarlo... así que pasaron los días y apareció, arrastrando el cadáver de un León y fijando esa mirada sobre mi.

- Ya.. oye ¿sabes que los leones pertenecen a las sabanas no? *Escribe con escepticismo observando a Sigbjörn*

Ehm.. vale no era un tigre, era un puma.. el caso fue que enfrenté a esa bestia, yo creía poder vencerla, así que debía ser más listo que ella y aproveché el entorno a mi favor... había tenido mucho tiempo para crear muchas lanzas de madera con la punta tan afilada que podías coser con ellas. Entonces lo hice... en una lucha extenuante con el oso logré cansarlo.. y cuando de un zarpazo me lanzo al suelo, atravesé su cráneo con mi lanza. Creí que sería un detalle que llevara su cráneo a la aldea, como tributo a sus ancestros... pues Ragnar murió como un auténtico Uthgard, un hombre fuerte, protegiendo al débil. Tan pronto como arrojé a los pies del Thane el cráneo del oso.. este dibujó unos símbolos en mi frente y dijo.. "De ahora en adelante, serás Sigbjörn el oso, joven Uthgard".
 
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