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Sombras y Oro

Ser Pato

Perro de Dan
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I
Fantasma del Pasado

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Aquella noche, mientras el fuego se consumía lentamente, mientras el Sastre no podía dejar de mirar la figura de rubios cabellos que dormía en su cama. Tenia mil cosas que preparar en el escritorio mil tratos que cerrar pero su mente no lograba concentrarse, no dejaba de darle vueltas como ese ser pequeño y frágil había llegado de forma abrupta e inesperada a su vida.

[tab=60]Un grupo de rufianes les esperaban en el cuarto de su “palacio” en la Corte de los Milagros. «Te hemos traído algo desde la Casa de la Ciudad del Lujo». Dijo la figura femenina descubriendo la mantas que cubrían el cuerpo dormido de una pequeña niña de no mas de 4 años en el catre de aquel tugurio. «¿Que Broma es esta?». El bardo no podía comprender aun la magnitud del Secreto que iba a serle revelado. «Es Vuestra Hija, yo tengo algo importante que realizar, no puedo hacerme cargo mas, correría peligro y no puedo educarla así». Solo soltó una carcajada, aquellos rufianes de su ciudad natal tenían un sentido del humor muy retorcido, mas la mujer que los mandaba lo miro serio. «Sabia que no me creerlas, así que os he traído esto para que comprendáis». Dijo entregándole un broche de una Dalia plateada. Aquello fue como sentir una daga clavándose en su corazón. «Es imposible, ella desapareció, es mas la vi hace un año y no me comento nada!». El corazón le latía acelerado. «Quien eres, que le has hecho a ella, ¿Porque el Ruiseñor o la Casa no se ocupa de ella!». La mujer aparto la mirada de la cama y del bardo mirando a las sombras. «No hay lazo mas fuerte que el de la Sangre, contigo estará segura, el Hilo que os une es irrompible».

[tab=60]El maskharino sentía que se mareaba, no siendo capaz de asimilar aquello que estaba sucediendo. «Te tendrá un nombre no?» Alcanzo a balbucear mirando a la criatura. «No, no ha sido llamada aun para recorrer el Sendero». Él se giro furibundo. «Su madre la llamara de alguna forma! No me refiero a iniciarla en la FE!». Sonó tronante el Guardián Sombrío mirando a la figura femenina que aparto la mirada de la cama y del sombrío bardo. «No...no quería cogerle cariño». Aquello fue lapidario el puñal se clavo mas profundo si cabe en su corazón. Miro a la niña dormida y después a la mujer y sus hombres. «La cuidare, me haré cargo de ella». Miro a la mujer. «¿¿Quien eres??». Los rufianes se pusieron entre ella y el rodeando a la mujer que se acercaba a la puerta mientras miraba a la niña y al bardo. «Prometedme que la cuidareis y la protegeréis y que la Casa acudirá a mi llamado». La Espada Sombría, miro serio a la mujer. «No metas a la Fe en esto mujer....esto no le compete a la Casa que no Existe». La mujer cerro los ojos mientras mostraba su rostro bajo la capucha con un tono apenado y entre lagrimas le decía las sus ultimas palabras. «Esta bien pues Tu, Guardián de la Casa que no Existe, Bardo de la Canción Silenciosa, Espada del Sombrío tu mi Gavilán...acudirás cuando yo.. tu Dalia te necesite». Él se quedo petrificado mirando como un fantasma de del pasado se desvanecía como un Caminante del Sendero, entre las Sombras.


[tab=60]Cuando la niña despertó, estaba confusa, desorientada, pero él no pudo hacer otra cosa que quitarse las mascara y abrazarla con una ternura infinita. La envolvió en su manto y la cogió en brazos saliendo raudo por los callejones sombríos de la Corte de los Milagros, evitando que nadie viera a la pequeña, sus hombres le cubrieron la retirada mientras llegaba a un lugar seguro para ella.

[tab=60]La pequeña se removió inquieta en la cama ¿un mal sueño quizás?. Se acerco a la estantería donde tenia apoyado un viejo laúd y se sentó en el suelo al borde de la cama y empezó a tocar una melodía para calmar el mal sueño de la pequeña. Una melodía que evocaba con tristeza las noches pasadas en Esmeltaran. Miro a la pequeña y le susurro. «Leah, ese sera tu nombre, mi pequeño Hilo Dorado sin Enebrar».
 

Ser Pato

Perro de Dan
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II
Melodía Perdida

<<Cántame una canción>> Dijo ella hundiendo su cabeza contra su pecho, las lagrimas surcaban sus ojos dejando un rastro de rabia e impotencia. << Esta Canción nadie la ha escuchado, y te Pertenece>> Dijo el bardo mientras se armaba de valor y empezaba a tocar una Melodía Perdida, compuesta por Verdades y retales de un Alma quebrada.
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En lo mas profundo de mi Corazón,
Grita en Silencio
Una parte de mi
Que elijo no ver.

¿Cuantos Engaños debo urdir,
Por el bien de mi Lealtad?
¿Cuantas Mentiras deberé blandir
Por tener a salvo nuestro Secreto?

El Silencioso deja su rastro,
Bajo la pálida Luz de la Luna
Las Sombras fluyen
Entre secretos y callejones
Así que me pongo mi Mascara
Iré donde el Sendero me pida.
Así podre ver de nuevo
La Verdad en el Camino.

Marcando mi Alma en Sombras
La Oscuridad yace en mi interior
No se quitara, jamas se marchara
No puedo huir de lo que he hecho
No puedo escapar de lo que soy
Pero ahora y siempre seré
Tu Pájaro Enjaulado

El destino sostiene la hoja de mi espada
Donde se reflejan tus ojos verdes de doncella
Vuelo lejos de mi mismo
En peligrosos y oscuros cielos.
Tan cerca y a la vez tan lejos de ti

Dices, que siga la Senda ante mi
Que deje mis miedos atrás,
Que no me preocupe por ti,
Lejos donde habitan nuestras mentiras inocentes.

¿Que es lo que ves
Cuando me miras?
¿Otra Mascara mas
Desdibujando-me?

El Silencioso deja su rastro,
Bajo la pálida Luz de la Luna
Las Sombras fluyen
Entre secretos y callejones
Esta vez me quito mi Mascara
Iré donde tu me pidas.
Así podre ver de nuevo
La Luz en nuestro Camino.​
 

Ser Pato

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III
Una Inesperada Visita

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Aquellos días, todo había cambiado, desde aquella noche, en la cual le habían arrancado la daga que atravesaba su pecho y había dejado salir, sin control ni medida, sus anhelos, sus miedos mas profundos y sobretodo todo aquello que había ocultado entre mascaras de sonrisas y dulces palabras. Algo en el había cambiado. Habían trascurrido ya varias Dekhanas desde que Leah, haba llegado a su vida, y este hecho cambio su mundo. La niña les había robado, a su manera, el corazón a todos los que la rodeaban. Si bien era cierto, que la pobre, había sufrido lo innombrable. Poco a poco, empezaba a reír, a jugar “a su manera” y todo parecía volver a la normalidad. O eso creía el Sastre.

Aquella mañana volvía de la tienda de dulces, donde había ido a buscar las favoritas de la pequeña cuando algo le puso en alerta. Danthalas y Steiner yacían noqueados en la puerta, de la habitación que ocupaba el sastre en aquella posada. Sin dudarlo, dejo lo dulces y empuño la espada y el puñal de sus leales, entre abriendo la puerta encaro a los hombres que había en la habitación, cuando reparo en la figura de ella, de pie con la pequeña medio adormilada en brazos. El sastre apuntaba a todos los hombres armados y embozados, alerta y con la mirada cargada de odio. << Soltad a la niña, si no queréis que os atraviese uno a uno>> Siseaba el sombrío bardo, manteniéndose en guardia mientras los encapuchados le apuntaban y cerraban el paso hacia la mujer y la niña. << Shhh, la vas a despertar>> Dijo la mujer mientras cantaba algo a la niña en la lengua de los elfos. El sastre no paraba de vigilar a esos hombres, que no dudarían en matarlo si su señora se lo pedía. << Esperad fuera, estaré bien>> Su voz, era un susurro, << Pero Señora..>> Dijo uno de sus hombres dudando si dejarla sola una sola mirada para cumplir la orden.

Fue en aquel preciso instante, que se percato de la mancha de sangre que empapaba el muslo de la mujer. El sastre tiro las armas y fue rápido hacia madre e hija. La mujer apenas se tenia dejándose caer sobre la alfombra. << Debes....debes protegerla...>> Decía al sastre, con un hilo de voz << Cállate maldita sea Dalia cállate, no puedes morir no puedes!>> Le repetía una y otra vez mientras buscaba alcohol y algún antídoto, la herida del muslo supuraba ennegrecida sin duda por el efecto de algún veneno. << Cauteriza....y usa un lazo... y ya se que andas muy bien acompañado en Atkhala>> Decía ella aun dando instrucciones y con tono mordaz sin soltar a la pequeña de sus brazos. El dolor del alcohol desinfectando mas el ardiente beso de la daga calentada en las llamas, hizo que la elfa mordiera la tela para no despertar a la niña. << Que haces aquí....que esta pasando....>>Miles de preguntas amartillaban la cabeza del sastre sin control mientras el corazón le latía como un caballo desbocado. << Tenéis, que iros, tienes que protegerla jurarme que no le pasara nada>> Era una suplica un ruego, algo se le escapaba << Quien te persigue que esta pasando Dalia, debería matarte por lo que hiciste a nuestra hija, así que no te mueras...no te mueras...>> Ella lo miro con una sombría mirada << No voy a parar hasta matarlos a todos...aquellos que sirven al Mentiroso vienen tras ella..he de matarlos a todos...he de protegerla...>>Mientras el sastre atendía su herida, la mujer no dejaba de acariciar el rostro de la pequeña como si quisiera memorizar cada surco cada detalle de la misma.

La puerta se abrió dejando ver a la figura embozada de uno de sus hombres << Señora se acaba el tiempo seguro que nos han rastreado>> El sastre miro a la puerta, <<Sacadla de aquí! Usad los canales hacia el puerto y llevadla a un cirujano o a la Casa>> Los hombres de Dalia entraron para cargarla, mas antes ella le puso un collar a la pequeña mientras murmuraba sobre amuleto. <<Esto os dara tiempo, de salir de la ciudad...>> El sastre se mantuvo en pie estupefacto, con la niña en brazos, mientras la elfa se acercaba a el perdido en un mar de dudas y mas dudas sobre lo que estaba pasando << Su nombre es Leah...nuestra hija se llama Leah....>> Solo consiguió articular esas palabras mientras ella le miraba y le besaba con rabia. <<Cuida de nuestro tesoro, yo voy a matarlos...he de protegerla...Júrame que la protegerás y nunca estará sola o acabaras peor que esos perros>> Sus hombres la cargaron no sin antes Dalia acercarse a la pequeña y murmurar cálida una promesa a su hija. << Voy a segar la vida de todos aquellos que te quieren mal....volveré junto a ti,mama volverá a por ti..>>

Arropo a su hija mientras una vorágine de sentimientos se le agolpaban y una mano negra atenazaba con fuerza su corazón. ¿En que líos estaba metida ? ¿Que había ocurrido durante esos cuatro años? ¿Y que había significado ese beso? ¿Después de todo ese tiempo no lo había olvidado? Preguntas, que no tenían respuesta, y que esperaba Dalia, le despejara la próxima vez. Era tiempo de viajar...Y sabia un lugar donde estarían seguros... Allá donde el Fénix y el Trovador, durmieron en jaulas una vez.
 

Ser Pato

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IV
Cuando el Amor es un Lujo

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Hablan pasado ya varios días desde que habían llegado a Musgolito.El viaje desde Athkala había sido largo, mas con la pequeña. El Sastre, no dudo en contratar escolta adicional y fue acompañado ademas de sus leales, por Valak y Pfeil. El tiempo pasaba en la villa, Leah jugaba y reía, se la veía feliz. Eran buenos días. Mas aquella mañana la sombra de un recuerdo recorrió su corazón y le impulso a tomar aquel Laúd, que acompañaba las noche del Bardo y la pequeña. En aquel claro donde la niña jugaba con el cachorro que le había traído para que le hiciera compañía.Sentado en en una roca sintió el irrefrenable deseo de tocar una melodía que creía olvidada.

Hacia tan solo unos meses que la Familia Manstein dedicada a la sastrería y la importación de telas y los Cancionlunar, elfos artesanos de instrumentos musicales de cuerda, habían convenido un enlace entre el mas joven de los Sastres, y la pequeña de los luthiers. Un matrimonio de conveniencia en pos de la fortuna y gloria de ambas casas mercantes de Esmeltaran, la ciudad del Lujo y la Nobleza de Amm.

Siempre había pensado que el amor estaba vetado a los de su condición, que los hijos de las familias mercantes y la “nobleza” era solo monedas de cambio y bienes para obtener el mayor beneficio comercial. Todo esto cambio cuando el joven sastre, conoció a Annai, la joven elfa de figura esbelta, dorados cabellos y mirada de zafiro llena de astucia. Quizás fueran aquellos ojos y esa inteligencia lo que hicieran que el joven sastre, supiera que pese a ser un enlace concertado, llegaría a amarla. Nunca supo como, pero una llama de pasión y complicidad surgió en ambos. Canciones en los jardines de Esmeltran, noches de risas y complicidad. Eran felices o eso creían.

El Patriarca de los Manstein deicidio romper el acuerdo con los Cancionlunar, aquello supuso un duro mazazo para ambos jóvenes. Roto el acuerdo, ambos jóvenes solo podían verse a escondidas al amparo de embozos y sombras. Hasta que el padre del joven sastre se entero y lo encerró en casa a la espera de las nuevas nupcias anunciadas. Esos meses en la casa de los Sastres solo se escuchaba la música triste de un laúd que Annai había regalado en una de sus paseos por los jardines. El Mentor del Joven Sastre logro convencer a su Familia, de organizar un baile de Mascaras, para animar al joven antes de su partida a su boda.

Esa dekahana se preparo todo, vestidos mascaras, invitaciones. Todo estuvo listo para la gran Baile. Aquella noche llegaron invitados de toda la ciudad, con sus fastuosos trajes y mascaras. Pronto la música empezó a sonar. Todos bailaban al amparo de la tenue luz, todos ocultando sus rostros jugando a ser lo que no eran. Todos menos el joven sastre, fue justo en la hora mas oscura de la noche cuando las puertas del salón se abrieron y apareció, una joven con un vestido verde con los tonos mas hermosos de la primavera, y una mascara de plata con plumas exóticas, que dejaban ondear sus dorados cabellos. Algo en el joven hizo que aceptara el baile que le proponía aquella misteriosa beldad.

Ambos danzaron entre los invitados, al son de la música entre susurros y sombras. Fueron desenmascarándose el uno al otro. Escaparon del Baile a los aposentos del joven Sastre y allí la Verdad fue Revelada. Ella lo amaba y él la amaba a ella, juntos se desenmascararon al completo, revelándose secretos prohibidos y sellando por fin su amor. Aquella noche fue el inicio de un Sendero nuevo, uno que recorrerían juntos. Pero nuevamente el destino conspiro contra ellos.

La pequeña Leah se acerco a su padre cuando este dejo de tocar la evocadora melodía. <¿Cuando volverá mama? Tengo ganas de verla> El bardo, no pudo evitar sonreír a la niña mientras el corazón le latía desbocado, el también necesitaba tener a Annai cerca. < Pronto mi Hilo Dorado, mama vendrá pronto para estar con nosotros, ahora llama a Amigo y vamos a comer> La niña asintió contenta llamando al fiel compañero que la seguía a todos lados. Y Padre e Hija pusieron rumbo a su pequeño refugio de paz en el Bosque de Weldath.
 
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