carondar
Escritor de muchotexto
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Caminaba por una arboleda en la que la luz de la luna y las estrellas hacían lucir hermosa como solo la Madre puede mostrar. Lo hacía descalza, sintiendo cada paso que daba en sus pies. Era de noche, pero todo era luz... O casi todo... En el fondo, donde la arboleda terminaba, existía un punto en la que la luz no lograba penetrar. Una oscuridad que poco a poco iba ganando terreno y atraía hacia ella.
Con paso lento, recelosa, caminaba hacia ese punto. La luz se iba extinguiendo a casa paso. La amable arboleda daba paso cada vez más a un páramo en el que el frío se apoderaba de ella a medida que se acercaba a ese punto. Cuando se quiso dar cuenta... El verde color de los arboles bañados por la luz de la luna dio paso a un terreno helado, montañoso y, para los ojos de la joven acostumbrada a sus pasos anteriores, poco halagüeño.
Ese foco de oscuridad parecía hacerse más fuerte en un punto de aquél gélido lugar. Y si bien la razón y el sentido común le dirían que no se acercase más... Sus pies caminaron ese trecho que le faltaba, hasta que de pronto se vio a las puertas. Giro su rostro, observando alrededor, y se vio en un cementerio. Todo parecería normal, salvo por aquel enorme agujero frente a una lapida. Sin nombre, sin descripción, solo el agujero... La figura, cayo de rodillas frente al lugar y llevo las manos a su pecho, desconsolada... Para terminar desvaneciéndose.
Los ojos de la Vidente se abrieron de pronto, se encontraba en un claro del Alandor, en el cual había comenzado su ensoñación, observando una preciosa luna llena y siendo bañada por su luz. Su mano diestra se fue hacia el colgante de la Nube Luminosa que reposaba en su cuello, mientras su siniestra se iba hacia el suelo como buscando equilibrio y alegrándose de palpar el tacto de la hierba. De pronto se giró de nuevo hacia la Luna, en parte agradecida por aquella bendición, en parte abrumada por lo visto y murmuro...
-Seldarine... Nashkel...
Relatillo para una pequeña autoguiada que se me ocurrió
Con paso lento, recelosa, caminaba hacia ese punto. La luz se iba extinguiendo a casa paso. La amable arboleda daba paso cada vez más a un páramo en el que el frío se apoderaba de ella a medida que se acercaba a ese punto. Cuando se quiso dar cuenta... El verde color de los arboles bañados por la luz de la luna dio paso a un terreno helado, montañoso y, para los ojos de la joven acostumbrada a sus pasos anteriores, poco halagüeño.
Ese foco de oscuridad parecía hacerse más fuerte en un punto de aquél gélido lugar. Y si bien la razón y el sentido común le dirían que no se acercase más... Sus pies caminaron ese trecho que le faltaba, hasta que de pronto se vio a las puertas. Giro su rostro, observando alrededor, y se vio en un cementerio. Todo parecería normal, salvo por aquel enorme agujero frente a una lapida. Sin nombre, sin descripción, solo el agujero... La figura, cayo de rodillas frente al lugar y llevo las manos a su pecho, desconsolada... Para terminar desvaneciéndose.
Los ojos de la Vidente se abrieron de pronto, se encontraba en un claro del Alandor, en el cual había comenzado su ensoñación, observando una preciosa luna llena y siendo bañada por su luz. Su mano diestra se fue hacia el colgante de la Nube Luminosa que reposaba en su cuello, mientras su siniestra se iba hacia el suelo como buscando equilibrio y alegrándose de palpar el tacto de la hierba. De pronto se giró de nuevo hacia la Luna, en parte agradecida por aquella bendición, en parte abrumada por lo visto y murmuro...
-Seldarine... Nashkel...
Offtopic :
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